- La Reserva Federal mantuvo las tasas entre 3,50% y 3,75% en julio, pero tres miembros votaron por una subida de 25 puntos básicos, por lo que el mercado buscará saber si esa postura tenía más respaldo dentro del Comité.
- Desde aquella reunión, los datos de inflación y empleo se han moderado, reduciendo la probabilidad de una subida en septiembre desde cerca del 60% hasta aproximadamente 31%-34%.
- El dólar llega a las actas bajo presión, después de que el Tesoro ampliara las recompras de deuda de largo plazo y provocara una caída de los rendimientos, mientras el índice dólar rompe soportes relevantes.
- La Reserva Federal mantuvo las tasas entre 3,50% y 3,75% en julio, pero tres miembros votaron por una subida de 25 puntos básicos, por lo que el mercado buscará saber si esa postura tenía más respaldo dentro del Comité.
- Desde aquella reunión, los datos de inflación y empleo se han moderado, reduciendo la probabilidad de una subida en septiembre desde cerca del 60% hasta aproximadamente 31%-34%.
- El dólar llega a las actas bajo presión, después de que el Tesoro ampliara las recompras de deuda de largo plazo y provocara una caída de los rendimientos, mientras el índice dólar rompe soportes relevantes.
Las actas de la Reserva Federal llegan en un momento particular, dado que el documento corresponde a una reunión de julio que mostró una división importante dentro del FOMC, pero desde entonces la economía estadounidense ha entregado señales diferentes, el empleo se debilitó, las cifras de inflación fueron más moderadas y el mercado redujo de forma considerable sus apuestas por una nueva subida de tasas en septiembre.
La reunión del 28 y 29 de julio terminó con la tasa de fondos federales sin cambios en el rango de 3,50%-3,75%, pero la votación fue de nueve miembros a favor de mantener y tres partidarios de elevar el rango en 25 puntos básicos. Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan fueron los tres disidentes, dejando una de las señales más claras de desacuerdo dentro de la Fed durante los últimos meses.
Sin embargo, lo verdaderamente relevante será determinar cuántos funcionarios adicionales compartían parte de esa preocupación aunque finalmente votaran por mantener la política sin cambios.
El mercado quiere saber si los tres disidentes estaban realmente solos
En julio, la discusión dentro de la Fed estaba dominada por la inflación. La actividad económica continuaba expandiéndose a un ritmo sólido, la inversión y la productividad ofrecían respaldo a la economía y el mercado laboral parecía relativamente estable. Al mismo tiempo, la inflación permanecía por encima del objetivo del 2% y los choques de oferta, especialmente vinculados a energía, mantenían abierto el riesgo de nuevas presiones sobre los precios. Ese contexto permitió que tres miembros defendieran directamente una subida de tasas. Sin embargo, las actas pueden mostrar una situación más compleja que la votación final.
El mercado prestará especial atención al lenguaje utilizado para describir las distintas posturas. Expresiones como “algunos”, “varios” o “muchos participantes” podrían ser relevantes para determinar si otros miembros consideraron apropiado endurecer la política, aunque finalmente acompañaran la decisión de mantener las tasas. Si el documento muestra que la preocupación por la inflación estaba extendida más allá de Hammack, Kashkari y Logan, la lectura sería más restrictiva. En cambio, si deja claro que la mayoría consideraba suficiente el nivel actual de tasas y prefería esperar nueva información, la posibilidad de una subida en septiembre perdería todavía más respaldo.
Este punto tiene mayor importancia bajo la presidencia de Kevin Warsh, quien ha reducido el uso de orientación futura y ha preferido una estrategia más dependiente de cada reunión. Los comunicados son más breves y contienen menos señales explícitas sobre el siguiente movimiento, haciendo que las actas, los discursos y los datos macroeconómicos ganen peso.
El problema para las actas: la economía ya cambió desde julio
Aunque el documento puede revelar cómo pensaba el FOMC hace tres semanas, también tiene la limitación de que refleja una discusión anterior a los últimos datos económicos.
Desde la reunión de julio, tanto los precios al consumidor como los precios al productor mostraron una moderación. Al mismo tiempo, el mercado laboral sorprendió negativamente, con una caída de 23.000 empleos en julio y revisiones importantes a los meses anteriores.
Esto ha cambiado considerablemente las expectativas sobre septiembre. Hace aproximadamente tres semanas, el mercado llegó a asignar cerca de un 60% de probabilidad a una subida de 25 puntos básicos. Antes de la publicación de las actas, esa posibilidad se encuentra alrededor del 31%-34%, mientras mantener las tasas sin cambios se ha convertido en el escenario principal.
Por eso, unas actas restrictivas no necesariamente significarían que la Fed vaya a subir las tasas en septiembre. Podrían mostrar simplemente que el debate era más agresivo antes de conocerse las cifras recientes.
Ese desfase es precisamente una de las razones por las que el mercado podría reaccionar inicialmente al documento y después moderar el movimiento. Las actas pueden explicar el punto de partida de la Fed, pero las decisiones futuras seguirán dependiendo de la inflación, el empleo y los datos que todavía quedan por publicarse antes de la próxima reunión.
Jackson Hole podría terminar siendo más importante que las actas
Después de conocerse las actas, la atención se trasladará rápidamente hacia el simposio de Jackson Hole, donde Kevin Warsh tendrá otra oportunidad para explicar cómo interpreta las últimas cifras y cómo ha cambiado, si es que lo ha hecho, el balance de riesgos.
Esto resulta especialmente importante porque Warsh ha mostrado una menor disposición a ofrecer forward guidance. Si la Fed quiere mantener todas las opciones abiertas para septiembre, el mensaje probablemente seguirá dependiendo de los datos en lugar de establecer una trayectoria predeterminada.
Las actas, por tanto, pueden ayudar a identificar el umbral que algunos miembros necesitan para respaldar una subida. Si el argumento central de los funcionarios más restrictivos era que una inflación persistentemente alta acompañada de un mercado laboral resistente justificaba un nuevo ajuste, las últimas cifras han debilitado parcialmente ese escenario.
El mercado tendrá además otra ronda de cifras de inflación y empleo antes de la reunión del 16 de septiembre, por lo que todavía existe margen para que las probabilidades vuelvan a cambiar.
El dólar llega debilitado tras la ampliación de recompras del Tesoro
Horas antes de las actas, el Tesoro de Estados Unidos anunció una ampliación significativa de sus operaciones de recompra de deuda de largo plazo, aumentando al menos al doble el tamaño de las operaciones destinadas a respaldar la liquidez en títulos con vencimientos de entre 10 y 30 años. El anuncio llegó después de que el rendimiento del Treasury a 30 años alcanzara sus niveles más altos desde 2007. Tras conocerse la medida, el rendimiento cayó aproximadamente 10 puntos básicos hasta 5,18%, mientras el dólar retrocedió hasta su nivel más débil en alrededor de tres meses.
El Tesoro elevó el límite de las operaciones de recompra de largo plazo a por lo menos US$4.000 millones, con el nuevo esquema comenzando el 9 de septiembre. El objetivo declarado es proporcionar mayor apoyo de liquidez en los segmentos largos de la curva.
El dólar llega al documento con presión adicional procedente del mercado de bonos. Unas actas claramente restrictivas podrían generar una recuperación de los rendimientos y aliviar parte de la caída del billete verde. Un documento menos agresivo, en cambio, podría reforzar el movimiento ya existente.
Qué puede pasar con el dólar después de las actas
Una lectura más restrictiva requeriría que las actas mostraran que el respaldo a nuevas subidas de tasas era más amplio que los tres votos disidentes. Si varios miembros que finalmente votaron por mantener consideraban apropiado elevar las tasas próximamente, el mercado podría volver a aumentar la probabilidad de una subida en septiembre. Ese escenario favorecería un rebote del dólar y de los rendimientos, aunque el impacto podría quedar limitado por el hecho de que los datos publicados después de la reunión han sido más débiles.
El escenario contrario sería unas actas en las que la mayoría considere la política monetaria actual suficientemente restrictiva y prefiera observar más información antes de modificar las tasas. En ese caso, el mercado tendría más argumentos para mantener septiembre como una reunión sin cambios y el dólar podría seguir bajo presión.
La tercera posibilidad es que el documento no modifique sustancialmente ninguna de las dos narrativas. En ese caso, el mercado podría pasar rápidamente de las actas a Jackson Hole y a los próximos datos económicos, considerando que el documento describe una realidad que ya ha cambiado parcialmente.
Análisis técnico del índice dólar antes de las actas

Fuente: xStation5.
En el gráfico horario, el índice dólar mantiene una estructura bajista después de perder las zonas de soporte de 99,57 y 99,19 puntos. La caída se aceleró tras el anuncio de recompras del Tesoro y llevó al precio hacia la región de 98,75-98,76, mientras permanece claramente por debajo de las medias móviles de 50 y 200 periodos, ubicadas aproximadamente en 99,40 y 99,61.
El RSI refleja una condición de fuerte sobreventa después del descenso reciente. Una pérdida sostenida de 98,75 dejaría como siguientes referencias las zonas de 98,25, 97,94 y posteriormente 97,44. Por el contrario, una recuperación necesitaría primero volver sobre 99,19, mientras 99,57 representa una resistencia de mayor relevancia.
La publicación de las actas llega, por tanto, con el dólar en una posición técnica exigida. Una lectura restrictiva podría generar una reacción desde estos niveles, mientras que unas actas que refuercen la expectativa de pausa mantendrían abierta la presión sobre los soportes inferiores.
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