- El mercado espera que el PCE general de Estados Unidos desacelere desde 3,7% hasta aproximadamente 3,6% interanual en julio, mientras el PCE subyacente se mantendría cerca del 3,3%.
- La señal de corto plazo es más favorable: el ritmo anualizado de los últimos tres meses del PCE subyacente se sitúa en 2,89%, por debajo del 3,29% interanual, aunque la inflación de servicios continúa siendo persistente.
- Una lectura mensual cercana al consenso de +0,2% probablemente mantendría abierta la discusión sobre las tasas de la Reserva Federal; un dato de 0,3% o superior podría impulsar al dólar y presionar al Nasdaq, mientras una sorpresa bajista favorecería el escenario contrario.
- El mercado espera que el PCE general de Estados Unidos desacelere desde 3,7% hasta aproximadamente 3,6% interanual en julio, mientras el PCE subyacente se mantendría cerca del 3,3%.
- La señal de corto plazo es más favorable: el ritmo anualizado de los últimos tres meses del PCE subyacente se sitúa en 2,89%, por debajo del 3,29% interanual, aunque la inflación de servicios continúa siendo persistente.
- Una lectura mensual cercana al consenso de +0,2% probablemente mantendría abierta la discusión sobre las tasas de la Reserva Federal; un dato de 0,3% o superior podría impulsar al dólar y presionar al Nasdaq, mientras una sorpresa bajista favorecería el escenario contrario.
El mercado financiero tendrá este miércoles una de las referencias macroeconómicas más importantes de la semana: la publicación del índice de precios de gastos de consumo personal, o PCE, de Estados Unidos correspondiente a julio. El dato tiene especial relevancia porque el PCE subyacente continúa siendo una de las principales referencias utilizadas por la Reserva Federal para evaluar la inflación subyacente. Y aunque los últimos datos muestran señales de moderación, el problema está lejos de desaparecer.
El consenso espera que el PCE general desacelere ligeramente desde 3,7% hasta 3,6% interanual, mientras que la inflación subyacente permanecería aproximadamente en 3,3% anual. En términos mensuales, la cifra que probablemente concentre mayor atención será el +0,2% esperado para el PCE subyacente.
El problema para la Fed es que una inflación de 3,3% sigue estando claramente por encima de su objetivo del 2%. Sin embargo, debajo del dato interanual existen señales más alentadoras.
El PCE se enfría más rápido cuando miramos los últimos tres meses
Una de las mejores maneras de entender la situación actual es separar la inflación interanual de su momentum reciente. Hasta junio, el PCE subyacente aumentaba aproximadamente 3,29% respecto al año anterior. No obstante, si se anualiza la variación de los últimos tres meses, el ritmo disminuye hasta 2,89%.

La medición interanual incorpora todavía meses en los que las presiones sobre precios fueron mayores. El ritmo de tres meses, en cambio, ofrece una lectura más cercana de lo que está sucediendo actualmente. Que el indicador haya bajado hacia 2,89% sugiere que las presiones inflacionarias están perdiendo algo de intensidad, aunque todavía no han regresado a niveles compatibles con una victoria definitiva de la Reserva Federal. Además, el comportamiento reciente ha sido volátil. La inflación a tres meses ha oscilado considerablemente desde 2024, por lo que un único dato moderado no sería suficiente para confirmar una tendencia sostenida.
Para los mercados, esa es precisamente la dificultad de la publicación del miércoles: el PCE no necesita mostrar una gran caída para ser bien recibido, pero tampoco puede volver a acelerarse significativamente.
La Fed acumula más de cinco años con el PCE subyacente por encima del objetivo

La persistencia del problema se observa todavía mejor con una perspectiva de largo plazo, dado que el PCE subyacente suma 64 meses consecutivos por encima del 2%, tomando junio de 2026 como último dato disponible. La última lectura igual o inferior al objetivo se produjo en febrero de 2021. La inflación alcanzó niveles superiores al 5% durante 2022 y posteriormente comenzó una clara desaceleración. Sin embargo, desde finales de 2023 parece haberse estabilizado en una franja mucho más incómoda, aproximadamente entre 2,6% y 3,4%.
Esto explica por qué la Fed continúa siendo cautelosa, ya que el problema ya no es una inflación extrema como la observada después de la pandemia. El desafío actual es diferente: una inflación moderadamente elevada que se resiste a completar el último tramo hacia el 2%. Esta persistencia también ayuda a entender por qué una lectura de julio simplemente alineada con el consenso probablemente no resolvería el debate monetario. Un PCE subyacente de alrededor de 0,2% mensual permitiría mantener una postura de espera. Pero una aceleración significativa volvería a fortalecer los argumentos de los miembros más restrictivos de la Reserva Federal.
El verdadero problema sigue estando en los servicios
La composición de la inflación muestra además que la desaceleración no está ocurriendo con la misma velocidad en toda la economía. El ritmo anualizado de tres meses de los bienes se encuentra aproximadamente en 2,16%, muy por debajo de su variación interanual cercana al 3,70%. En otras palabras, la inflación reciente de bienes prácticamente ha regresado hacia la zona del objetivo.
En los servicios, el panorama continúa siendo más complicado. Su inflación interanual ronda el 3,65%, mientras que el ritmo anualizado de tres meses permanece cerca del 3,49%. Incluso excluyendo energía y vivienda, los servicios todavía muestran un ritmo reciente de aproximadamente 3,03%.
Este contraste probablemente será uno de los aspectos más importantes para la Fed, porque una desaceleración de bienes puede ayudar al índice general, especialmente si disminuyen algunos costos energéticos o comerciales. Pero mientras los servicios permanezcan alrededor de 3%-3,5%, será difícil argumentar que las presiones inflacionarias subyacentes han desaparecido. Además, la guerra con Irán y la volatilidad de los precios energéticos añaden una fuente adicional de incertidumbre sobre los próximos meses.
El escenario más neutral para la Fed
Una lectura aproximadamente en línea con el consenso permitiría argumentar que la inflación continúa moderándose gradualmente, así que no significaría que el problema esté resuelto. El PCE subyacente seguiría ampliamente por encima del objetivo y los servicios continuarían mostrando una inflación persistente. Pero tampoco existiría una señal suficientemente fuerte como para obligar a la Reserva Federal a endurecer inmediatamente su discurso.
Ese escenario podría mantener abierta la discusión sobre los próximos movimientos de tasas mientras los miembros del banco central esperan nuevas cifras de empleo, actividad e inflación.
La idea central para el mercado es sencilla: el dato no necesita ser extraordinariamente bajo; necesita evitar una sorpresa claramente alcista.
¿Qué pasa si el PCE sorprende al alza?
Una lectura mensual de 0,3% o superior sería considerablemente más preocupante, dado que el mercado probablemente interpretaría ese resultado como una señal de que la desinflación está perdiendo impulso y que las presiones observadas en servicios continúan trasladándose al índice subyacente. En ese escenario podrían aumentar las expectativas de una política monetaria más restrictiva, presionando al alza las tasas de los bonos del Tesoro.
El primer beneficiado podría ser el dólar estadounidense, mientras los activos de larga duración, especialmente las acciones tecnológicas, quedarían más expuestos.
EUR/USD llega al dato intentando recuperar terreno
El EUR/USD cotiza alrededor de 1,1675 y ha logrado recuperarse después de defender la zona próxima a 1,1660. La cotización vuelve a situarse ligeramente por encima de su media móvil de 50 horas, cercana a 1,1668, mientras la media de 200 horas permanece bastante más abajo, aproximadamente en 1,1626.
Fuente:xstation5
La primera zona de resistencia aparece alrededor de 1,1684. Una ruptura clara podría permitir una extensión hacia 1,1710. Por el contrario, un PCE superior al esperado podría fortalecer al dólar y devolver al par hacia 1,1660, seguido por aproximadamente 1,1642. Una corrección más profunda volvería a colocar en foco la zona de 1,1626.
Por tanto, el gráfico refleja bastante bien la asimetría del dato de que una inflación suave podría reforzar la recuperación del euro, mientras una sorpresa alcista reactivaría rápidamente la presión del dólar.
El Nasdaq sigue vulnerable a un PCE caliente
Fuente:Xstation5
El mercado tecnológico estadounidense presenta una estructura distinta, en que el US100 cotiza alrededor de 29.300 puntos tras rebotar desde los mínimos recientes, pero continúa por debajo de su media móvil de 200 horas y dentro de una estructura técnica que todavía muestra presión bajista desde los máximos de agosto.
La primera resistencia relevante aparece cerca de 29.478 puntos, seguida por la región de 29.680, donde además converge la media de largo plazo. Un PCE inferior a lo esperado podría reducir los rendimientos de los bonos y facilitar un intento de recuperación hacia esas zonas.
Pero una lectura elevada tendría implicaciones especialmente negativas para las acciones de crecimiento. Tasas esperadas más altas aumentan la tasa de descuento utilizada para valorar sus beneficios futuros y suelen afectar particularmente a compañías tecnológicas con múltiplos elevados. Por debajo, las primeras referencias aparecen alrededor de 29.259 y 29.109 puntos. Una pérdida de esa segunda zona podría devolver la atención hacia 28.976-28.860 puntos.
El RSI se mantiene alrededor de terreno neutral, por lo que el gráfico no muestra todavía una condición extrema. Esto deja espacio para que el PCE actúe como catalizador en cualquiera de las dos direcciones.
Además, la publicación coincidirá con una sesión que posteriormente tendrá otro evento de enorme relevancia para el sector tecnológico: los resultados trimestrales de Nvidia después del cierre estadounidense. Por ello, la volatilidad del Nasdaq podría permanecer elevada incluso después de conocerse el dato de inflación.
¿Qué debe mirar el mercado este miércoles?
Más que centrarse únicamente en si el PCE interanual baja una décima, probablemente convenga observar tres elementos conjuntamente:
- La variación mensual del PCE subyacente.
- La persistencia de la inflación de servicios.
- La reacción de las expectativas de tasas de la Reserva Federal.
Un dato cercano a 0,2% mensual sería consistente con una desaceleración gradual y mantendría el debate monetario abierto. Una lectura de 0,1% o inferior reforzaría la idea de que el ritmo reciente de inflación está convergiendo lentamente hacia el objetivo, probablemente presionando al dólar y apoyando a los activos de riesgo. En cambio, 0,3% o más podría devolver rápidamente al mercado al escenario de inflación persistente y elevar las probabilidades asignadas a una política monetaria más restrictiva.
El dato llega además en un momento particularmente sensible para Kevin Warsh. El presidente de la Reserva Federal ha mantenido una postura prudente sobre la trayectoria futura de las tasas y ha mostrado interés en revisar cómo el banco central interpreta los indicadores de inflación. Por eso, el PCE de julio será algo más que otra publicación macroeconómica. Será una nueva prueba para determinar si Estados Unidos está entrando realmente en una fase sostenible de desinflación o si la última milla hacia el 2% continúa siendo el principal obstáculo para la Fed.
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