14:56 · 26 de agosto de 2026

Vuelven los aranceles: ¿regresa el “Sell America”?

Conclusiones clave
Conclusiones clave
  • Las señales de “Sell America” han aumentado: en la ventana más reciente de 20 sesiones se registran tres jornadas simultáneas de caída del S&P 500 y del dólar junto con un aumento del rendimiento del Treasury a 10 años, una frecuencia situada en el percentil 96,2 de la historia desde 2010.
  • Sin embargo, todavía no existe una huida generalizada de los activos estadounidenses. Desde el inicio del último episodio comercial, el S&P 500 acumula un avance de 2,9%, mientras que el dólar cae 1,8% y los bonos del Tesoro de largo plazo retroceden 1,2%.
  • La señal más importante podría estar en la rotación relativa: las acciones fuera de Estados Unidos mantienen una ventaja considerable desde 2025, mientras el oro sube con fuerza y los nuevos aranceles golpean especialmente al sector automotriz.

La expresión “Sell America” volvió a instalarse en Wall Street. El deterioro simultáneo del dólar y de los bonos del Tesoro, la fortaleza del oro y la renovada escalada arancelaria entre Estados Unidos y Canadá están resucitando una narrativa que apareció con fuerza durante 2025, la posibilidad de que los inversionistas comiencen a reducir progresivamente su exposición a activos estadounidenses.

Sin embargo, los datos todavía no muestran una salida indiscriminada de Wall Street. Las acciones estadounidenses continúan avanzando desde el comienzo del episodio más reciente, aunque lo hacen con menor fuerza que los mercados internacionales. El patrón parece, por ahora, más cercano a una pérdida relativa de atractivo de Estados Unidos que a una liquidación generalizada de sus activos. Pero algunas señales se están volviendo difíciles de ignorar.

Tres episodios de “Sell America” en 20 sesiones: una frecuencia poco habitual

 

Definimos una jornada de Sell America como aquella en la que ocurren simultáneamente tres movimientos: cae el S&P 500, cae el dólar estadounidense y aumenta el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años. La lógica detrás de esta combinación es que en una corrección bursátil tradicional, la aversión al riesgo suele favorecer al dólar o a los bonos del Tesoro. Cuando acciones, dólar y deuda estadounidense pierden atractivo al mismo tiempo, el problema podría estar relacionado específicamente con los propios activos de Estados Unidos.

En la ventana móvil actual de 20 sesiones se han registrado tres jornadas con esta combinación, pero históricamente, no es habitual. Desde 2010, las ventanas con tres episodios representan apenas 9,7% de las observaciones. El nivel actual se encuentra aproximadamente en el percentil 96,2 de las ventanas móviles observadas durante ese período. Las configuraciones más frecuentes han sido mucho menos extremas: 36,7% de las ventanas registraron solo una jornada Sell America, 28,5% ninguna y 21,4% dos. Cuatro episodios aparecen únicamente en 2,5% de los casos y cinco en alrededor de 1,1%.

Por tanto, el mercado no se encuentra ante un acontecimiento sin precedentes, pero sí ante una concentración estadísticamente poco habitual de sesiones compatibles con el fenómeno.

Los aranceles a Canadá vuelven a poner a prueba la confianza en Estados Unidos

El nuevo foco de tensión surgió después del fracaso de las negociaciones comerciales entre Washington y Ottawa. Estados Unidos impuso aranceles del 50% sobre una lista de productos canadienses mediante la Sección 338 de la Tariff Act de 1930. Según datos de Bloomberg, los productos afectados representaron unos US$20.200 millones de importaciones durante 2025, equivalentes a aproximadamente 5,3% de todas las compras estadounidenses provenientes de Canadá. El impacto macroeconómico directo puede parecer relativamente reducido, pero el problema para los mercados se encuentra en otro lugar: la incertidumbre sobre hasta dónde puede escalar la disputa.

Donald Trump también amenazó con elevar al 50% los aranceles sobre vehículos y componentes automotrices canadienses desde el 1 de enero, frente al gravamen actual del 25% aplicado sobre el contenido no estadounidense. El gobierno del primer ministro Mark Carney anunció que duplicará al 50% sus contraaranceles sobre el acero y aluminio estadounidense y aplicará gravámenes similares a productos como lácteos, muebles, ropa y determinados artículos electrónicos. Las represalias abarcarán aproximadamente US$20.000 millones de exportaciones estadounidenses hacia Canadá.

Además, Ottawa prepara un paquete de apoyo por C$7.500 millones para empresas afectadas por el conflicto. El problema es que Estados Unidos y Canadá mantienen una de las cadenas productivas más integradas del mundo. Por eso, incluso cuando los aranceles afecten inicialmente a un porcentaje limitado del comercio total, su capacidad para alterar decisiones empresariales, inversión, precios y cadenas de suministro puede ser mucho mayor.

Dólar y bonos caen, pero Wall Street todavía no confirma una fuga

La evolución de los distintos activos desde el cierre anterior al último gran anuncio arancelario muestra precisamente por qué todavía es prematuro hablar de una huida completa de Estados Unidos.

​​​​​​​

El dólar estadounidense pierde aproximadamente 1,8% y los bonos del Tesoro de largo plazo, representados por TLT, retroceden alrededor de 1,2%. Durante el mismo período, el rendimiento del Treasury a 10 años aumentó cerca de 9,8 puntos básicos. Es una combinación que disminuye el valor del dólar mientras también baja el precio de la deuda pública estadounidense. Sin embargo, las acciones no han seguido el mismo camino.

Desde el 17 de julio, el S&P 500 todavía acumula aproximadamente 2,9%, mientras las acciones fuera de Estados Unidos avanzan 5,7%. Y el gran ganador ha sido el oro, con una subida cercana a 15,6%.

Hay debilidad del dólar y de los bonos, pero todavía no existe una liquidación persistente del mercado accionario estadounidense. Lo que sí existe es una rotación hacia otros activos a mayor velocidad que hacia Wall Street.

El oro se convierte en el gran beneficiado

El avance del oro encaja con otra narrativa que vuelve a ganar espacio en Wall Street: el llamado “debasement trade”, o estrategia de protección frente a una posible pérdida del valor real del dólar. La preocupación aumentó después de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, decidiera ampliar las recompras de deuda pública de largo plazo para intentar contener los costos de financiamiento.

Estados Unidos supera ya los US$40 billones de deuda pública, y algunos inversionistas interpretan la intervención del Tesoro como una señal de que Washington intenta influir directamente sobre el extremo largo de la curva sin solucionar el desequilibrio fiscal que está detrás del aumento de los rendimientos. Bessent sostiene que Estados Unidos mantiene una política de “dólar fuerte” y que las operaciones buscan mejorar el funcionamiento del mercado.

Las primeras señales indican además que las medidas han tenido algún efecto. El rendimiento del Treasury a 10 años descendió hacia 4,64%, después de alcanzar alrededor de 4,75% la semana anterior, mientras varios operadores hablan ya de una especie de “Bessent put”: la percepción de que el Tesoro está preparado para intervenir cuando los rendimientos suben demasiado, pero las dudas no han desaparecido. El Treasury a 30 años continúa relativamente cerca de sus niveles más elevados desde 2007 y parte de Wall Street teme que intentar contener artificialmente los rendimientos termine trasladando la presión hacia el dólar.

Esa preocupación ayuda a explicar por qué el oro ha superado ampliamente tanto a las acciones como a la moneda estadounidense durante las últimas semanas.

La gran rotación ya venía desarrollándose antes de esta crisis

Desde comienzos de 2025, las acciones internacionales excluyendo Estados Unidos, representadas por ACWX, acumulan aproximadamente 56,6%, frente al avance de 33,2% del mercado estadounidense, representado por SPY. Ambos mercados han generado retornos positivos muy importantes. Por eso, nuevamente, no se trata de una historia de colapso de Wall Street. La diferencia está en el rendimiento relativo.

​​​​​​​

Durante buena parte de la década anterior, el mercado estadounidense dominó la asignación global de capital gracias al crecimiento tecnológico, a las grandes compañías de internet y posteriormente a la inteligencia artificial. Desde 2025, esa ventaja ha comenzado a disminuir. Los datos muestran que los inversionistas han podido obtener mayores retornos fuera de Estados Unidos sin necesidad de abandonar completamente Wall Street. Eso convierte al actual episodio de Sell America en una narrativa más relacionada con diversificación y pérdida de liderazgo relativo que con una retirada absoluta.

Los aranceles no siempre producen el mismo “Sell America”

​​​​​​​

La comparación entre tres episodios comerciales recientes (abril de 2025, enero de 2026 y julio de 2026) revela que el mercado no reacciona de manera uniforme a los aranceles. En abril de 2025, el impacto más violento se observó en las acciones. El S&P 500 llegó a perder más de 10% durante los primeros días posteriores al episodio antes de recuperar parte del terreno.

En enero de 2026, en cambio, la principal respuesta apareció en el dólar, que llegó a caer más de 3%, mientras las acciones consiguieron terminar las primeras diez sesiones por encima de su nivel inicial. El episodio de julio muestra otra combinación. Los bonos del Tesoro se debilitaron de manera persistente, el dólar inicialmente avanzó y posteriormente cayó por debajo de su punto de partida, mientras el S&P 500 terminó el período ligeramente en positivo.

Los aranceles no generan automáticamente un Sell America. La reacción depende del contexto de inflación, crecimiento, política monetaria, situación fiscal y percepción de riesgo dominante en cada momento.

El verdadero golpe de los nuevos aranceles está en las automotrices

Aunque el índice estadounidense ha resistido, el daño sectorial es mucho más evidente. Desde el cierre del 21 de agosto hasta el 25 de agosto, el S&P 500 se mantuvo prácticamente sin cambios, con un avance de apenas 0,04%.

Durante ese mismo período:

  • Ford cayó 3,19%, General Motors perdió 2,41% y Stellantis retrocedió 2,77%.

La concentración del movimiento tiene sentido, dado que la industria automotriz norteamericana depende de una cadena de suministro profundamente integrada entre Estados Unidos y Canadá, en la que vehículos y componentes pueden cruzar varias veces la frontera durante el proceso productivo. Una tarifa del 50% podría alterar costos, márgenes, localización de producción y precios finales, incluso aunque existan excepciones vinculadas al contenido fabricado en Estados Unidos. Hasta ahora, por tanto, el mercado está tratando el nuevo choque comercial principalmente como un riesgo sectorial, y no todavía como un motivo para vender indiscriminadamente todas las acciones estadounidenses.

Entonces, ¿está regresando realmente el “Sell America”?

La respuesta es: hay más señales, pero todavía no una confirmación completa. El patrón simultáneo de dólar débil y bonos débiles se ha vuelto suficientemente frecuente como para llamar la atención. Tres jornadas Sell America en solo 20 sesiones sitúan al período actual entre los más inusuales desde 2010.

Al mismo tiempo, el oro está captando capital, las acciones internacionales mantienen una clara ventaja relativa desde 2025 y las dudas sobre la política fiscal estadounidense están aumentando. Pero falta una pieza fundamental: Wall Street todavía no está cayendo de forma sostenida. El S&P 500 continúa positivo desde el inicio del último conflicto comercial y el comportamiento histórico demuestra que los diferentes episodios arancelarios pueden producir reacciones muy distintas.

El escenario que aparece hasta ahora es, por tanto, menos extremo que una fuga de Estados Unidos pero potencialmente más importante a largo plazo, los inversionistas parecen estar reduciendo la prima que durante años concedieron automáticamente al dólar, a los Treasuries y a las acciones estadounidenses. Si los nuevos aranceles continúan escalando, el dólar prolonga sus caídas y las tasas largas vuelven a subir pese a las intervenciones del Tesoro, el término Sell America tendrá fundamentos cada vez más sólidos. Si, por el contrario, Washington y Ottawa retoman las negociaciones y la presión sobre los bonos disminuye, este episodio podría terminar siendo otra rotación temporal dentro de un mercado estadounidense que, hasta ahora, continúa demostrando resiliencia.

 

 

 

 

Emanoelle Santos

Analista de Mercados

Economista egresada de la Universidad Federal de Pará, con maestría en Economía y especialización en Macroeconomía, Desarrollo Económico y Gestión de Proyectos. Ha trabajado como investigadora en mercados financieros y como analista económica y financiera para pymes. Actualmente es analista de mercados internacionales en XTB Latinoamérica, donde realiza análisis técnicos y fundamentales de los principales activos financieros.

Ir al experto 
26 de agosto de 2026, 15:07

Resumen diario: Wall Street atento ante una inflación PCE más alta y los resultados de Nvidia bajo la sombra de las amenazas de Putin

26 de agosto de 2026, 14:35

¿Están reaccionando los mercados a las amenazas de Putin?

26 de agosto de 2026, 14:17

Ruido geopolítico frente a datos concretos: ¿qué está ocurriendo realmente en el mercado del petróleo?

26 de agosto de 2026, 13:03

¿Cómo podrían afectar los resultados de Nvidia al Nasdaq?

"Este informe se proporciona sólo con fines de información general y con fines educativos. Cualquier opinión, análisis, precio u otro contenido no constituyen asesoramiento de inversión o recomendación en entendimiento de la ley de Belice. El rendimiento en el pasado no indica necesariamente los resultados futuros, y cualquier persona que actúe sobre esta información lo hace bajo su propio riesgo. XTB no aceptará responsabilidad por ninguna pérdida o daño, incluida, sin limitación, cualquier pérdida de beneficio, que pueda surgir directa o indirectamente del uso o la confianza de dicha información. Los contratos por diferencias (""CFDs"") son productos con apalancamiento y acarrean un alto nivel de riesgo. Asegúrese de comprender los riesgos asociados. "

Los instrumentos financieros que ofrecemos, especialmente los Contratos por Diferencia ("CFD"), pueden ser muy riesgosos.
Las acciones fraccionadas (AF) son un derecho fiduciario adquirido de XTB sobre partes fraccionadas de acciones y ETF. Las AF no son un instrumento financiero separado. Los derechos corporativos limitados están asociados con AF.
El Forex y los CFDs son productos de riesgo