- La intervención conjunta de Japón y Estados Unidos elevó la credibilidad de la defensa del yen y provocó una caída acumulada cercana al 5% del dólar frente a la moneda japonesa.
- El diferencial de tipos continúa favoreciendo al dólar, por lo que una tendencia duradera dependerá también de una política monetaria más restrictiva por parte del Banco de Japón.
- La zona de 155 es la referencia principal: una ruptura confirmada reforzaría al yen, mientras que una recuperación sobre 160 reduciría el impacto de la intervención.
- La intervención conjunta de Japón y Estados Unidos elevó la credibilidad de la defensa del yen y provocó una caída acumulada cercana al 5% del dólar frente a la moneda japonesa.
- El diferencial de tipos continúa favoreciendo al dólar, por lo que una tendencia duradera dependerá también de una política monetaria más restrictiva por parte del Banco de Japón.
- La zona de 155 es la referencia principal: una ruptura confirmada reforzaría al yen, mientras que una recuperación sobre 160 reduciría el impacto de la intervención.
El brusco fortalecimiento del yen japonés (USDJPY) del pasado jueves parecía inicialmente una nueva intervención unilateral de Japón. Cuatro días después, el escenario es bastante más importante. Estados Unidos y Japón han confirmado que actuaron conjuntamente durante la sesión del viernes para sostener la moneda japonesa y han advertido que podrían repetir la operación.
La coordinación convierte este episodio en algo distinto de las intervenciones realizadas durante 2022, 2024 y los primeros meses de 2026. Es la primera vez desde 1998 que Estados Unidos participa junto a Japón en una compra de yenes. La operación coordinada de 2011 tuvo la dirección contraria: entonces el G7 vendió yenes después del terremoto y el tsunami para frenar su apreciación. El movimiento del mercado refleja este cambio. El dólar frente al yen cerró el 29 de julio alrededor de 163,4. Durante la sesión siguiente cayó aproximadamente un 2,4%, hasta 159,5, y el viernes retrocedió otro 1,3%, hacia 157,5. La presión continuó durante la sesión del 3 de agosto, cuando el cruce llegó a marcar 155,23 antes de recuperar parte del descenso.
En conjunto, el dólar llegó a perder aproximadamente un 5% frente al yen desde los máximos de la semana anterior. No se trata únicamente de un movimiento intradía provocado por falta de liquidez: el fortalecimiento se ha extendido durante tres sesiones consecutivas y ha llevado al yen hasta sus niveles más altos en aproximadamente tres meses.
Una intervención de gran escala y con respaldo político
Los datos de liquidez del Banco de Japón indican que las autoridades japonesas pudieron destinar alrededor de 9,3 billones de yenes, unos 59.000 millones de dólares, a la primera operación. La intervención realizada durante el viernes podría haber añadido otros 5,7 billones de yenes, equivalentes a aproximadamente 36.600 millones de dólares. Estas cantidades todavía son estimaciones. El Ministerio de Finanzas japonés publicará posteriormente el importe agregado y, más adelante, la distribución diaria. Lo confirmado es la intervención conjunta del viernes, no todavía el coste exacto de cada operación.
La participación estadounidense fue mucho menor en términos monetarios. MUFG estima que el Tesoro pudo comprar entre 5.000 y 10.000 millones de dólares en yenes. Sin embargo, su importancia no está en el volumen, sino en la señal política.
Hasta ahora, los operadores podían asumir que Japón actuaría solo y que, una vez finalizadas las compras oficiales, el diferencial de tasas volvería a impulsar al dólar. La entrada de Estados Unidos eleva considerablemente el riesgo de mantener posiciones cortas en yenes porque introduce la posibilidad de nuevas operaciones coordinadas y elimina la sensación de que el mercado puede agotar fácilmente la paciencia japonesa.
La estructura de la operación también resulta reveladora. Estados Unidos habría vendido euros para comprar yenes, en lugar de vender dólares directamente. De esta manera, apoyó a la moneda japonesa sin transmitir que desea una depreciación generalizada del dólar. La decisión resulta coherente con una inflación estadounidense todavía elevada. Una venta directa de dólares podría haber impulsado al euro, a la libra y a otras monedas, relajando las condiciones financieras precisamente cuando la Reserva Federal mantiene una posición restrictiva. La operación buscaba corregir específicamente la debilidad del yen, no provocar una caída general del dólar.
Japón también podrá utilizar en futuras intervenciones la facilidad FIMA de la Reserva Federal. Este mecanismo permite obtener temporalmente hasta 60.000 millones de dólares diarios entregando bonos del Tesoro como garantía, sin necesidad de venderlos directamente en el mercado.
Esto resuelve parte de un problema que comenzaba a preocupar a Estados Unidos. Japón posee alrededor de 929.000 millones de dólares en valores extranjeros y sus intervenciones suelen financiarse mediante ventas de activos estadounidenses. En un momento de fuerte presión sobre los bonos a largo plazo, una liquidación repetida de Treasuries podría elevar todavía más sus rentabilidades. La facilidad FIMA permite defender el yen reduciendo ese riesgo.
El diferencial de tasas continúa favoreciendo al dólar
La intervención ha cambiado el posicionamiento, pero todavía no ha eliminado la causa principal de la debilidad del yen. El Banco de Japón mantuvo el viernes su tipo oficial en el 1%, mientras que la Reserva Federal conserva su rango entre el 3,50% y el 3,75%. El diferencial continúa ofreciendo una rentabilidad considerable a quienes se financian en yenes para adquirir dólares u otros activos. Mientras ese incentivo permanezca, cada fortalecimiento de la moneda japonesa puede atraer nuevas posiciones de carry trade.
Sin embargo, la reunión dejó señales de que la política monetaria podría estar aproximándose a otro ajuste. Uno de los nueve miembros defendió elevar inmediatamente el tipo hasta el 1,25%. Además, el informe de perspectivas publicado el 3 de agosto prevé que la inflación subyacente supere claramente el 2% durante la segunda mitad del ejercicio fiscal 2026 y reconoce que los riesgos están inclinados al alza.
La institución también admite que la depreciación del yen está elevando los precios de importación y puede trasladarse con mayor intensidad a bienes de consumo, especialmente energía y productos duraderos. Esto refuerza el argumento favorable a nuevas subidas de tasas.
MUFG considera que la participación estadounidense aumenta la credibilidad de la intervención, pero también interpreta que Washington puede haber obtenido el compromiso de que Japón continúe normalizando su política monetaria. Sin esa segunda parte, las compras oficiales seguirían luchando contra el propio diferencial de rentabilidad.
Los niveles de 155 y 160 definirán el próximo movimiento
Desde el punto de vista técnico, la caída desde 164 ha roto la estructura alcista de corto plazo del dólar frente al yen. Sin embargo, todavía no confirma por sí sola un cambio de tendencia de mayor duración. La zona de 155 es la referencia principal. En las intervenciones anteriores de 2026, el cruce encontró soporte alrededor de ese nivel y posteriormente recuperó todo el descenso. Esto creó entre los operadores la percepción de que las caídas hacia 155 constituían oportunidades para volver a comprar dólares.
Una ruptura confirmada por debajo de 155 cambiaría esa lectura. Podría obligar a cerrar más posiciones de carry, favorecer una mayor cobertura de dólares por parte de empresas japonesas y transformar la estrategia dominante desde comprar las caídas hasta vender las recuperaciones. Por debajo, las siguientes referencias aparecerían alrededor de 152 y 150. En sentido contrario, una recuperación por encima de 160 indicaría que el mercado comienza a reconstruir posiciones contra el yen. El regreso hacia 164 supondría un fracaso considerable para las autoridades, porque demostraría que ni el volumen empleado ni la participación estadounidense han conseguido alterar las expectativas.
ING mantiene una posición prudente y considera que la actuación conjunta funciona principalmente como una operación de contención. Para que el dólar frente al yen se mantenga por debajo de 155 serían necesarios datos estadounidenses más débiles, ausencia de nuevas subidas de la Reserva Federal y una política más restrictiva del Banco de Japón.
¿Ha cambiado realmente la tendencia del yen japonés?
La intervención ha cambiado algo importante, pero todavía no necesariamente la tendencia. Antes del viernes, el mercado se enfrentaba únicamente a las reservas japonesas. Ahora también debe valorar la participación de Estados Unidos, el acceso a la facilidad FIMA y la posibilidad de que la intervención esté acompañada por nuevas subidas de tasas japonesas. Eso eleva considerablemente el coste de mantener posiciones bajistas contra el yen y puede provocar un ajuste mucho más profundo que en episodios anteriores. La caída acumulada durante tres sesiones demuestra que el impacto no se ha agotado inmediatamente.
Pero los fundamentos siguen siendo incómodos. El diferencial de tasas favorece al dólar, Japón mantiene tasas reales negativos y la normalización monetaria continúa avanzando lentamente. La intervención puede romper el posicionamiento y comprar tiempo; para crear una tendencia duradera necesita que el Banco de Japón termine el trabajo.
El nivel de 155 permitirá distinguir entre ambos escenarios. Si el dólar rompe esa zona, la intervención habrá empezado a modificar el comportamiento del mercado. Si vuelve a recuperar 160, habrá sido otra demostración de fuerza espectacular, pero temporal.
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Alejandro de Luis
Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.
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