11:14 · 25 de septiembre de 2026

El euro se acerca a su soporte clave de 2025

Euro
Conclusiones clave
Conclusiones clave
  • El euro continúa perdiendo terreno frente al dólar y se aproxima a 1,1351, una zona de soporte relevante vinculada con los mínimos de junio y julio de 2026 y con referencias que se prolongan desde 2025.
  • El diferencial de tipos continúa favoreciendo a Estados Unidos: la Fed mantiene su referencia en 3,75%-4,00%, frente al 2,5% de la facilidad de depósito del BCE.
  • Técnicamente, 1,1400 es la primera referencia de muy corto plazo y 1,1351 el soporte estructural. Una recuperación de 1,1483 sería necesaria para mejorar de forma más clara la estructura.

El euro continúa perdiendo terreno frente al dólar y se aproxima a una de las zonas técnicas más relevantes de los últimos meses. Después de romper sucesivamente los soportes que habían sostenido la estructura alcista, el EUR/USD se ha dirigido hacia 1,130, una referencia que ya funcionó como suelo en junio y julio de 2026 y que prolonga una zona de negociación relevante desde 2025.

La caída no responde únicamente a un movimiento técnico. El dólar vuelve a estar respaldado por unos rendimientos estadounidenses elevados, una economía que continúa mostrando resistencia y la expectativa de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria más restrictiva de lo previsto.

La Fed elevó recientemente los tipos hasta el intervalo del 3,75%-4,00% y varios de sus miembros han advertido que probablemente serán necesarias nuevas subidas para controlar una inflación todavía alejada del objetivo. El índice de precios del gasto en consumo personal alcanzó el 3,7% en julio, mientras la demanda interna y la inversión vinculada con la inteligencia artificial continúan sosteniendo la actividad.

El mercado ya no discute únicamente cuánto tardará la Fed en bajar los tipos. Empieza a valorar la posibilidad de nuevas subidas. Ese cambio de expectativas ha impulsado la rentabilidad del bono estadounidense a diez años por encima del 5% y ha devuelto atractivo a los activos denominados en dólares.

Para un inversor internacional, el razonamiento es sencillo: si la deuda estadounidense ofrece una rentabilidad elevada, la economía mantiene un crecimiento sólido y la Reserva Federal todavía puede endurecer su política, aumenta el incentivo para mantener dólares. Esa entrada de capital presiona directamente al EUR/USD.

El Banco Central Europeo también ha subido los tipos. En septiembre elevó la facilidad de depósito hasta el 2,5% para responder a una inflación que alcanzó el 3,3% en agosto. Sin embargo, el euro no consiguió beneficiarse de la decisión. El mercado interpretó que el BCE se enfrenta a una combinación bastante más incómoda que la estadounidense: inflación persistente, energía cara y un crecimiento previsto de apenas el 0,9% para 2026.

Esta diferencia es importante. Dos bancos centrales pueden subir los tipos y provocar respuestas opuestas en sus monedas. Si la Fed endurece su política porque la economía crece con fuerza, el dólar suele recibir apoyo. Si el BCE sube los tipos principalmente para combatir un shock energético mientras la actividad permanece débil, la medida puede aumentar el temor a una desaceleración y no necesariamente fortalecer al euro.

El diferencial de tipos continúa favoreciendo a Estados Unidos. La referencia de la Fed se encuentra aproximadamente 1,5 puntos porcentuales por encima de la facilidad de depósito del BCE. Además, la deuda estadounidense ofrece rendimientos superiores a los de buena parte de la zona euro.

El petróleo añade otra dificultad. Europa depende en mayor medida de la importación de energía, por lo que una subida prolongada del crudo empeora su balanza comercial y reduce la renta disponible de empresas y hogares. Estados Unidos también sufre el impacto inflacionista, pero dispone de una producción energética mucho mayor y de una economía menos expuesta al coste de las importaciones.

A ello se suma la incertidumbre fiscal y política en Europa. Las dudas sobre las cuentas públicas francesas y la debilidad política en Alemania aumentan la prima exigida a determinados activos europeos. No estamos ante una crisis del euro, pero sí ante un entorno en el que resulta difícil construir una narrativa suficientemente sólida para competir con el dólar.

El euro pierde sus principales soportes

El comportamiento del EUR/USD durante las últimas semanas refleja perfectamente ese deterioro. En nuestros análisis anteriores habíamos señalado 1,1622 como la referencia que debía superarse para mantener la continuidad alcista. También vigilábamos la zona comprendida entre 1,1576 y 1,1557 como soporte.

El precio no consiguió mantener esas referencias. Después rompió nuevos escalones, confirmó máximos descendentes y aceleró la caída. La pérdida de cada soporte permitió que el dólar ganara terreno sin que apareciera una reacción compradora suficientemente fuerte.

La última referencia de soporte importante era 1,1483. El euro la perforó, intentó retroceder hacia ella y no consiguió recuperarla de manera consistente. Este comportamiento es técnicamente negativo porque demuestra que el antiguo soporte está empezando a funcionar como resistencia.

Cuando un precio rompe un nivel y posteriormente fracasa al intentar recuperarlo, la ruptura gana calidad. Los compradores que entraron esperando un rebote quedan atrapados y utilizan los movimientos posteriores para cerrar posiciones. Al mismo tiempo, los vendedores encuentran una referencia cercana desde la que incorporarse a la tendencia.

Ahora el mercado se aproxima a 1,1351. Esta zona coincide con los mínimos establecidos en junio y julio de 2026 y constituye el siguiente soporte estructural. Su proximidad obliga a evitar la persecución de posiciones bajistas después de una caída ya desarrollada.

EURUSD
 

Un soporte no garantiza un rebote, pero sí representa un lugar en el que la relación entre compradores y vendedores puede cambiar. Quienes mantienen posiciones bajistas pueden recoger beneficios, mientras los inversores que consideran excesivo el movimiento empiezan a buscar oportunidades. La combinación suele producir rebotes, aunque muchos de ellos sean únicamente temporales.

Por eso conviene distinguir entre un rebote y un cambio de tendencia. El euro puede reaccionar desde aquí y continuar manteniendo intacta su estructura bajista. Para hablar de una recuperación más consistente tendría que dejar de formar máximos descendentes, recuperar los soportes perdidos y consolidarse nuevamente por encima de 1,1483.

1,1400 se convierte en la primera referencia operativa

A muy corto plazo, 1,1400 funciona como primera referencia operativa. Mientras el EUR/USD permanezca por encima, pueden aparecer operaciones alcistas contra la tendencia principal. Serían movimientos tácticos, buscando aprovechar una reacción desde soporte, pero siendo conscientes de que el movimiento de fondo continúa favoreciendo al dólar.

EURUSD
 

Una operación contra tendencia exige más confirmación que una operación a favor de ella. No basta con que el precio llegue a 1,1400. Necesitaríamos observar rechazo de precios inferiores, formación de un mínimo y ruptura del último máximo descendente en el gráfico horario.

Si el euro consigue mantenerse por encima de 1,1400 y comienza a formar mínimos crecientes, podría desarrollar un rebote hacia las primeras resistencias. Sin embargo, cualquier recuperación deberá enfrentarse de nuevo a 1,1483. Mientras no supere esa zona, seguirá siendo difícil interpretar la subida como algo más que una corrección dentro del movimiento bajista.

El escenario negativo se activaría si pierde 1,1400 y continúa acercándose a 1,1351 sin mostrar reacción. Una ruptura clara de 1,1351, acompañada por consolidación y posteriores retrocesos incapaces de recuperar el nivel, confirmaría un nuevo tramo bajista.

La clave estaría en el retroceso posterior. Una simple perforación intradía podría convertirse en una ruptura falsa, especialmente porque se trata de un soporte conocido y probablemente concentra numerosas órdenes de protección. En cambio, si el euro rompe, permanece por debajo y utiliza 1,1351 como resistencia, la presión vendedora ganaría credibilidad.

También existe la posibilidad de una trampa bajista. El precio podría perforar momentáneamente los mínimos de junio y julio, activar las órdenes situadas debajo y recuperar después con rapidez. Esa secuencia expulsaría a los últimos compradores y atraería nuevas ventas antes de un posible rebote más intenso.

Para que una trampa de este tipo resulte operativa, la recuperación debe ser rápida. Si el precio pasa varias sesiones por debajo de 1,1351, ya no estaríamos ante un simple barrido de órdenes, sino ante una aceptación de niveles inferiores.

¿Qué necesitaría el euro para recuperarse?

Fundamentalmente, el euro necesitaría algún cambio para construir una recuperación sostenible. Una moderación de los datos estadounidenses, una caída de los rendimientos del Tesoro o una Reserva Federal menos restrictiva reducirían el apoyo del dólar. También ayudaría una mejora de las expectativas europeas o una postura del BCE claramente más dura de lo descontado.

El descenso del petróleo sería especialmente favorable. Reduciría la presión sobre la inflación europea, mejoraría la balanza comercial y disminuiría el riesgo de que el BCE tenga que seguir subiendo los tipos mientras la economía apenas crece. En Estados Unidos también aliviaría la inflación, aumentando la posibilidad de que la Fed detuviera el endurecimiento.

Por ahora, ninguna de esas condiciones se ha impuesto con suficiente fuerza. El dólar mantiene su impulso y el EUR/USD continúa desarrollando máximos y mínimos descendentes. El mercado puede rebotar desde los niveles actuales, pero todavía no ofrece una señal clara de cambio de tendencia.

La hoja de ruta queda bien definida. Por encima de 1,1400 pueden plantearse operaciones alcistas de muy corto plazo, siempre tratándolas como movimientos contra la tendencia dominante. La recuperación de 1,1483 mejoraría notablemente la estructura y obligaría a revisar el escenario bajista inmediato.

Por debajo, 1,1351 es el soporte que determinará el siguiente movimiento. Si aguanta y aparece una figura de giro, el euro podría iniciar una recuperación técnica. Si rompe y los retrocesos posteriores fracasan bajo el nivel, la caída tendría posibilidades de continuar.

El euro ha llegado a una zona en la que vender directamente resulta menos atractivo, pero comprar todavía requiere confirmación. El soporte está cerca; la señal de rebote, de momento, todavía no.

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Alejandro de Luis

Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio. 

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