- El trigo ha alcanzado su nivel más alto en más de tres años, con el contrato de Chicago llegando a superar los 7,50 dólares por bushel y una subida cercana al 30% desde los mínimos de junio.
- La intensificación de los ataques entre Rusia y Ucrania está dificultando las exportaciones agrícolas a través del mar Negro, mientras las rutas alternativas enfrentan importantes cuellos de botella.
- La recuperación de 705,65 y la posterior ruptura de máximos explican técnicamente la violencia del movimiento, mientras 757,54 aparece ahora como referencia inmediata para evaluar una posible continuidad.
- El trigo ha alcanzado su nivel más alto en más de tres años, con el contrato de Chicago llegando a superar los 7,50 dólares por bushel y una subida cercana al 30% desde los mínimos de junio.
- La intensificación de los ataques entre Rusia y Ucrania está dificultando las exportaciones agrícolas a través del mar Negro, mientras las rutas alternativas enfrentan importantes cuellos de botella.
- La recuperación de 705,65 y la posterior ruptura de máximos explican técnicamente la violencia del movimiento, mientras 757,54 aparece ahora como referencia inmediata para evaluar una posible continuidad.
El trigo alcanza máximos de más de tres años
¿Puede una ruptura falsa convertirse en la mejor preparación para una subida todavía mayor? El comportamiento reciente del trigo ofrece un ejemplo casi de manual. El mercado no rompió los máximos de forma limpia, sino que necesitó expulsar primero a una parte de los compradores, atraer posiciones bajistas y regresar posteriormente con mucha más fuerza.
El trigo ha alcanzado su nivel más alto en más de tres años, con el contrato de Chicago llegando a superar los 7,50 dólares por bushel. Desde los mínimos registrados en junio, la subida se acerca al 30%, mientras que el avance acumulado durante agosto ronda el 18%. Solamente desde la zona de máximos que veníamos siguiendo, el último impulso ha superado el 7%.
El gráfico muestra el avance del trigo desde los mínimos de junio y el cuello de botella en el canal de Sulina.
El movimiento tiene una explicación fundamental evidente: la intensificación de los ataques entre Rusia y Ucrania está dificultando las exportaciones agrícolas a través del mar Negro. Pero la velocidad alcanzada durante las últimas sesiones no puede entenderse únicamente mediante las noticias. Para explicarla hay que regresar al patrón técnico que analizamos anteriormente y observar quién quedó atrapado en cada fase.
La ruptura inicial del trigo no consiguió confirmarse
En nuestro último análisis señalábamos que el trigo había roto en el gráfico diario los máximos anteriores, aunque todavía no había confirmado la continuidad. La ruptura resultaba prometedora, pero una perforación intradía no era suficiente. El mercado necesitaba cerrar y consolidar por encima para demostrar que existía demanda real en los nuevos precios.
El gráfico horario mostraba una señal todavía más delicada. El trigo había formado un posible doble techo y el segundo máximo llegó a superar momentáneamente al primero. Sin embargo, aquella ruptura no consiguió mantenerse. El precio regresó por debajo de 705,65, la referencia que habíamos marcado como soporte.
Advertíamos entonces que, si el mercado no recuperaba rápidamente los 705,65, aumentaría la probabilidad de una ruptura falsa y de un movimiento bajista. Eso fue exactamente lo que sucedió. La pérdida del nivel activó el doble techo y provocó una caída cercana al 3%.
Hasta ese momento, la lectura era relativamente sencilla. Quienes habían comprado la primera ruptura de máximos comprobaron que el precio no continuaba avanzando. Al perderse 705,65, una parte de estos compradores cerró sus posiciones para limitar pérdidas. Esas ventas se unieron a las posiciones bajistas abiertas por quienes interpretaban el doble techo como el comienzo de una corrección más profunda.
El retroceso confirmó correctamente el escenario bajista de corto plazo. Sin embargo, no consiguió transformar aquella corrección en un cambio de tendencia. Y aquí se encuentra la parte más interesante del movimiento.
Cómo una ruptura falsa preparó el siguiente impulso
En zonas de máximos, las rupturas no siempre se producen mediante un único impulso. En ocasiones se desarrollan en dos tramos. El primero sirve para comprobar cuánta oferta existe por encima de la resistencia. El mercado rompe, atrae compradores y después retrocede. Los participantes que llegaron tarde se ponen nerviosos y venden. Otros operadores interpretan el fracaso como una oportunidad para abrir posiciones bajistas.
Durante unas horas, parece que la ruptura ha fallado definitivamente. Pero si los fundamentales continúan deteriorándose y el precio deja de caer a pesar de todas esas ventas, la estructura cambia por completo.
Los compradores más débiles ya han abandonado el mercado. Los vendedores han aumentado sus posiciones y han situado sus órdenes de protección por encima de los máximos. Cuando el precio recupera el nivel perdido y vuelve a aproximarse a la resistencia, encuentra menos oferta que durante el primer intento.
La segunda ruptura dispone entonces de tres fuentes simultáneas de demanda. Entran nuevos compradores de tendencia, regresan quienes habían cerrado sus posiciones durante el retroceso y los vendedores se ven obligados a recomprar contratos para detener sus pérdidas. Las compras voluntarias se combinan con compras forzadas.
Eso ayuda a explicar por qué el segundo movimiento ha sido mucho más violento que el primero. Después de la caída del 3%, el trigo recuperó 705,65, regresó a máximos y terminó rompiendo al alza con un impulso superior al 7%. El contrato de Chicago llegó incluso a alcanzar su límite diario de subida, avanzando 45 centavos por bushel en una sola sesión. Cuando un mercado llega al límite permitido, no significa solamente que ha subido mucho: significa que durante parte de la sesión había más compradores que vendedores disponibles a los precios autorizados.
Gráfico horario del trigo con las zonas de 705,65 y 710,47 y el fuerte impulso posterior.
La ruptura falsa inicial no invalidó la tendencia. Limpió el posicionamiento y preparó una ruptura posterior con menos compradores frágiles y muchos más vendedores atrapados. El mercado hizo daño primero a quienes compraron demasiado tarde y después a quienes vendieron demasiado pronto. Una eficiencia bastante despiadada, pero eficiencia al fin y al cabo.
Rusia y Ucrania ponen bajo presión las exportaciones de trigo
Esta dinámica técnica habría tenido menos recorrido sin un cambio fundamental suficientemente importante. El trigo no está subiendo únicamente porque los gráficos hayan roto resistencias. Está reaccionando a la posibilidad de que una parte creciente de la producción del mar Negro no pueda llegar al mercado internacional.
Rusia y Ucrania representan conjuntamente alrededor del 28% de las exportaciones mundiales de trigo. Esto no significa que toda esa oferta vaya a desaparecer. Significa que cualquier interrupción relevante en sus puertos, terminales o rutas marítimas afecta directamente a la parte del mercado que determina el precio internacional.
Durante las últimas semanas, Rusia ha intensificado sus ataques contra los puertos ucranianos de la región de Odesa, así como contra silos, almacenes e infraestructura energética. Ucrania, por su parte, ha atacado terminales rusas, instalaciones logísticas y embarcaciones relacionadas con las exportaciones a través de Novorossiysk, el mar de Azov y el estrecho de Kerch.
La cuestión fundamental no es únicamente si Rusia y Ucrania han producido suficiente trigo. El verdadero problema es si pueden cargarlo, asegurarlo, transportarlo y entregarlo.
El canal de Sulina se convierte en un cuello de botella
El Consejo Internacional de Cereales calcula que las exportaciones marítimas profundas de ambos países se encuentran prácticamente paralizadas y que, desde la intensificación de los ataques a mediados de julio, los envíos han quedado aproximadamente cuatro millones de toneladas por debajo de lo normal. Una tonelada almacenada en un silo cuenta dentro de la producción mundial, pero no sirve de mucho a un importador egipcio si ningún barco está dispuesto a recogerla.
Ucrania está intentando desviar una parte de los cargamentos hacia el Danubio, el ferrocarril y las carreteras europeas. Sin embargo, estas rutas tienen una capacidad mucho menor y resultan considerablemente más caras. Cerca de 70 embarcaciones han llegado a acumularse alrededor del canal de Sulina, mientras su capacidad operativa se ha reducido hasta solamente dos o tres barcos diarios.
Las exportaciones agrícolas ucranianas durante agosto se han situado en torno a 539.000 toneladas, frente a aproximadamente 1,73 millones durante el mismo periodo del año anterior. Los retrasos pueden generar costes adicionales de hasta 8.000 dólares diarios por embarcación. A esto deben añadirse unas primas de seguro superiores y el riesgo de que los ataques obliguen a detener las operaciones portuarias sin previo aviso.
El gráfico compara las exportaciones agrícolas de Ucrania en agosto de 2025 y agosto de 2026.
Rusia también está intentando reorganizar sus exportaciones, pero sustituir la capacidad de Novorossiysk mediante puertos del Báltico, el Caspio o rutas interiores no puede hacerse inmediatamente. Exige más transporte terrestre, aumenta los costes y puede generar cuellos de botella en otras instalaciones.
La posibilidad de establecer una tregua limitada para los buques agrícolas tampoco ha avanzado. Ucrania propone detener los ataques contra embarcaciones civiles, mientras Rusia pretende que cualquier acuerdo incluya también sus refinerías e instalaciones energéticas. Ninguna de las partes quiere conceder protección al comercio agrícola de su adversario sin recibir garantías equivalentes para sus propios objetivos estratégicos.
Por tanto, el mercado no está valorando una interrupción puntual, sino la posibilidad de que el conflicto haya entrado en una fase en la que la infraestructura exportadora se convierte en un objetivo permanente.
El balance mundial tampoco ofrece una red de seguridad amplia
El problema se agrava porque el resto del balance mundial tampoco ofrece una red de seguridad especialmente amplia. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha reducido sus previsiones de producción mundial de trigo y también las exportaciones esperadas de Rusia y Ucrania. El consumo global volvería a superar a la producción durante la campaña 2026/2027, obligando a recurrir nuevamente a los inventarios.
La cifra mundial de existencias puede parecer suficiente, pero una parte considerable permanece en China e India y no participa normalmente en el comercio internacional. Para determinar el precio importa menos cuánto trigo existe en todos los almacenes del planeta que cuánto está disponible en manos de exportadores capaces de entregarlo.
Europa también ha sufrido una reducción de sus perspectivas agrícolas. El calor persistente y la sequedad han deteriorado los rendimientos, y el Departamento de Agricultura estadounidense calcula que la producción total de cereales de la Unión Europea caerá aproximadamente un 8% frente al año anterior. Los bajos niveles de algunos ríos añaden dificultades para trasladar el grano desde las zonas productoras hasta los puertos.
Estados Unidos tampoco cuenta con una cosecha suficientemente grande como para sustituir sin dificultad cualquier interrupción prolongada del mar Negro. La producción de trigo de invierno ha caído con fuerza y los inventarios estadounidenses se mantienen ajustados. Australia y algunas regiones de Asia se enfrentan, además, a riesgos meteorológicos asociados a El Niño.
Esto no significa que el mundo se encuentre ante una escasez inmediata de trigo. Todavía existe producción y los precios más altos terminarán reduciendo parte de la demanda, incentivando la búsqueda de proveedores alternativos y favoreciendo una mayor superficie de cultivo. Sin embargo, el margen de seguridad se ha estrechado precisamente cuando el principal corredor exportador mundial se encuentra bajo ataque.
Las posiciones bajistas amplificaron el rally
A ello se añade el posicionamiento financiero. Los fondos habían mantenido durante meses una visión relativamente bajista sobre el trigo, apoyándose en las buenas perspectivas iniciales para la cosecha rusa y en la debilidad de la demanda. Cuando el precio recuperó 705,65 y rompió definitivamente los máximos, muchas de esas posiciones tuvieron que cerrarse.
La cobertura de posiciones bajistas no creó el problema fundamental, pero amplificó su efecto sobre el precio. El deterioro del mar Negro proporcionó la razón para comprar; la estructura técnica determinó la violencia de la subida.
¿Qué niveles debe vigilar ahora el precio del trigo?
Después de un movimiento superior al 7%, el riesgo ahora consiste en perseguir el precio cuando ya se encuentra extendido. La ruptura diaria ha ganado credibilidad, pero una subida vertical también aumenta la probabilidad de retrocesos bruscos. El antiguo máximo y, en un plano más estructural, la zona de 705,65 deberían comenzar a actuar como referencias de soporte.
Gráfico diario del trigo mostrando la ruptura de la zona de 705,65-710,47 y la extensión hacia nuevos máximos.
Mientras el trigo se mantenga por encima de la antigua zona de máximos, los retrocesos estabilizados continuarán favoreciendo movimientos alcistas. Una consolidación permitiría comprobar si existe demanda real después de la cobertura inicial de posiciones bajistas.
Si el precio regresa rápidamente por debajo de los máximos anteriores, habría que contemplar el riesgo de una nueva ruptura falsa, esta vez de mayor dimensión. El mercado ya ha incorporado una prima geopolítica importante y cualquier avance hacia una tregua marítima podría eliminar una parte de ella con gran rapidez.
La normalización de los puertos, el éxito de las rutas alternativas o unas mejores cosechas en el hemisferio sur también reducirían la presión. El trigo tiene la costumbre de corregir antes de que los problemas físicos estén completamente resueltos, simplemente porque el mercado comienza a descontar su solución.
Pero todavía no estamos en ese escenario. Los ataques continúan, las exportaciones del mar Negro permanecen severamente limitadas y el balance mundial dispone de menos capacidad para absorber una interrupción prolongada.
La primera ruptura expulsó a los compradores tardíos. El doble techo activó una caída del 3% y atrajo posiciones bajistas. La recuperación de 705,65 demostró que la oferta no era suficiente para sostener el retroceso. Cuando el precio rompió nuevamente los máximos, las recompras forzadas y la entrada de nuevos compradores impulsaron una subida superior al 7%.
Lo sucedido demuestra por qué una ruptura falsa no siempre representa el final de un movimiento. En ocasiones es únicamente su primera fase. Los fundamentales explican por qué el trigo debía subir; la trampa tendida alrededor de 705,65 explica por qué terminó haciéndolo con tanta fuerza.
Después de la intensidad de la subida, no parece conveniente perseguir directamente el precio. Sin embargo, mientras el trigo conserve la estructura construida sobre los antiguos máximos, cualquier síntoma de fortaleza a corto plazo puede interpretarse como una oportunidad para buscar incorporaciones al movimiento alcista. La referencia inmediata se encuentra en 757,54. Una ruptura acompañada por consolidación por encima de este nivel indicaría que los compradores vuelven a tomar el control y permitiría favorecer un nuevo ataque a la zona de máximos. Por el contrario, si el precio no consigue superar 757,54 o vuelve rápidamente por debajo después de romperlo, sería preferible esperar a que construya una nueva estructura antes de buscar continuidad.
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Alejandro de Luis
Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.
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