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El yuan cotiza cerca de 6,69 por dólar, alcanzando niveles no vistos desde junio de 2022, impulsado por el fuerte superávit comercial de China.
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Las exportaciones chinas crecieron 36,3% interanual en septiembre y las importaciones avanzaron 31%, mientras la inflación al consumidor se mantiene en 0,9%.
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El Banco Popular de China permite una apreciación gradual del yuan, aunque una moneda más fuerte también puede presionar los márgenes de las empresas exportadoras.
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El yuan cotiza cerca de 6,69 por dólar, alcanzando niveles no vistos desde junio de 2022, impulsado por el fuerte superávit comercial de China.
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Las exportaciones chinas crecieron 36,3% interanual en septiembre y las importaciones avanzaron 31%, mientras la inflación al consumidor se mantiene en 0,9%.
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El Banco Popular de China permite una apreciación gradual del yuan, aunque una moneda más fuerte también puede presionar los márgenes de las empresas exportadoras.
Durante mucho tiempo, la pregunta en el mercado de divisas era cuánto podía debilitarse el yuan sin que Pekín decidiera frenarlo. Ahora la conversación ha cambiado. La moneda china se mueve alrededor de 6,69 yuanes por dólar, una zona que no ocupaba desde 2022, y lo hace mientras Estados Unidos mantiene tipos de interés elevados y China sigue intentando reanimar partes de su economía. ¿De dónde sale esa fortaleza?
Conviene empezar por la forma de leer la cotización. Cuando el dólar pasa de costar, por ejemplo, 7 yuanes a costar 6,69, es el yuan el que se ha apreciado. Esa caída del par dólar/yuan puede parecer pequeña en una pantalla. Para una fábrica que cobra sus ventas exteriores en dólares y paga salarios, electricidad y proveedores en yuanes, cambia los ingresos al convertirlos. Para una empresa china que compra petróleo o maquinaria fuera del país, ocurre lo contrario: sus importaciones se abaratan en moneda local.
El movimiento ha ido ganando terreno a lo largo del año. A finales de septiembre, el yuan cerró una sesión nacional en 6,6955 por dólar, su mejor cierre desde el 30 de junio de 2022. En octubre ha seguido negociándose cerca de 6,69. El Banco Popular de China ha permitido ese avance, aunque sus fijaciones diarias muestran que prefiere una subida gradual a una aceleración difícil de controlar.
Las exportaciones de China impulsan la fortaleza del yuan
La primera explicación está en los puertos. China sigue vendiendo al exterior mucho más de lo que compra, y las cifras publicadas este miércoles han vuelto a sorprender. Las exportaciones de septiembre crecieron un 36,3% interanual, frente al 25% de agosto. Las importaciones aumentaron un 31%. El superávit comercial del mes alcanzó 133.530 millones de dólares y, en los nueve primeros meses del año, ya suma 938.110 millones. Si el ritmo se mantiene, China superará pronto el billón de dólares de superávit acumulado en 2026.

Esos dólares obtenidos por las ventas exteriores constituyen una fuente persistente de apoyo para el yuan. Las empresas exportadoras necesitan moneda local para atender sus gastos y, cuando convierten parte de sus ingresos, venden dólares y compran yuanes. No existe una relación automática entre cada dólar de superávit y una compra inmediata de divisa china. Las compañías pueden conservar ingresos fuera del país, pagar importaciones o modificar el momento de conversión según sus expectativas. La magnitud del excedente, aun con esas salvedades, ayuda a entender por qué la presión compradora no desaparece tras unas cuantas sesiones.
También importa qué está exportando China. La demanda internacional de semiconductores y productos ligados a nuevas tecnologías ha sostenido la actividad de sus fábricas. Eso le da al país una base exportadora más amplia que la imagen habitual de bienes baratos y márgenes mínimos. Sin embargo, sería prematuro atribuir toda la mejora de septiembre a una ventaja duradera. Algunas empresas pueden estar adelantando envíos ante la posibilidad de nuevas restricciones comerciales. Si una parte de las ventas previstas para diciembre se realiza ahora, el dato actual luce mejor a costa de los meses siguientes.
La economía china mantiene diferencias entre el sector exterior y el consumo interno
Aquí aparece una cuestión que merece más atención que el récord cambiario. ¿Puede una economía apoyarse durante mucho tiempo en una demanda exterior tan intensa mientras sus hogares gastan con cautela? El índice oficial de actividad manufacturera regresó en septiembre a terreno expansivo, con una lectura de 50,1 puntos. Dentro de la encuesta, el empleo industrial permaneció por debajo de 50. Entre las pequeñas empresas la situación también siguió siendo más débil que entre las grandes. Hay producción y pedidos, pero la mejoría todavía se reparte de forma desigual.
Los precios cuentan una historia parecida. La inflación al consumidor fue del 0,9% interanual en septiembre, una señal de que la demanda doméstica conserva poco empuje. Al mismo tiempo, los precios de producción subieron un 5%, impulsados en buena medida por el encarecimiento de la energía y otras materias primas. Una fábrica puede encontrarse así con costes crecientes y clientes nacionales poco dispuestos a aceptar precios más altos. Si además recibe menos yuanes por cada dólar exportado, el margen se estrecha.

¿Quiénes se benefician y quiénes pierden con un yuan más fuerte?
Por eso la apreciación tiene ganadores y perdedores dentro de China. Favorece a los importadores de petróleo, minerales y componentes denominados en dólares. Puede aliviar parte de la presión que llega desde el exterior a los precios industriales. Ayuda, además, a las compañías con deuda en dólares, porque necesitan menos yuanes para atenderla. Para el exportador que compite principalmente por precio, en cambio, un cambio rápido de la divisa puede borrar una parte considerable del beneficio esperado.
Pensemos en una empresa que acuerda vender mercancía por un millón de dólares cuando calcula sus costes con un tipo de cambio de 7 yuanes. Sus ingresos previstos son siete millones de yuanes. Si cobra cuando el dólar vale 6,69, obtiene 6,69 millones antes de considerar coberturas o cambios en sus precios. Son 310.000 yuanes menos. Las grandes compañías pueden proteger una parte de ese riesgo mediante contratos financieros o renegociaciones. Una firma pequeña dispone de menos margen para hacerlo.
El Banco Popular de China controla la velocidad de apreciación del yuan
El papel del Banco Popular de China resulta decisivo. El yuan que se negocia dentro del país tiene una referencia diaria fijada por el banco central y puede fluctuar dentro de una banda alrededor de ella. Existe también un mercado extraterritorial, donde la cotización responde con mayor libertad a las órdenes internacionales. Observar ambos permite distinguir una subida acompañada por las autoridades de un movimiento que estas intentan contener. En septiembre, el banco central fue acercando sus fijaciones a lo que esperaba el mercado después de haberlas mantenido durante meses en niveles que frenaban la apreciación. Ha dejado espacio al yuan, aunque continúa regulando la velocidad.
Esa cautela responde a un equilibrio complicado. Un yuan más fuerte reduce el coste de ciertas importaciones y puede calmar las críticas de socios comerciales que consideran que China compite con una moneda demasiado barata. Al mismo tiempo, Pekín necesita que sus fábricas sigan vendiendo y contratando trabajadores. A principios de octubre, el banco central rechazó que persiga un tipo de cambio concreto y defendió la flexibilidad de la moneda. El mercado, por su parte, seguirá examinando cada fijación diaria para averiguar cuánto recorrido está dispuesto a tolerar.
El yuan también se fortalece frente al euro
La relación con Europa añade otra capa. El yuan se ha apreciado también frente al euro, favorecido en parte por la debilidad de la moneda europea en medio de las tensiones sobre la deuda francesa. Para un fabricante europeo que compite con productos chinos, esa subida del yuan puede aliviar algo la presión de precios. Ahora bien, el cambio bilateral con el dólar no describe por sí solo la competitividad china. Hay que mirar también el euro, las demás monedas de sus clientes y la evolución de los costes de producción. Reuters señala que el tipo de cambio efectivo real del yuan ha repuntado durante el último año; es una medida más útil para esta discusión que una sola cotización contra el dólar.
La fortaleza del yuan contrasta con las tasas elevadas de Estados Unidos
Resulta llamativo, además, que el yuan haya avanzado pese al atractivo que ofrecen los intereses estadounidenses. La Reserva Federal elevó el mes pasado su rango de tipos al 3,75%-4%, y el dólar se mantiene firme frente a varias divisas importantes. La subida china, por tanto, no puede explicarse simplemente diciendo que el dólar atraviesa una fase general de debilidad. El excedente comercial y la actitud del banco central están pesando mucho en esta relación concreta. Una nueva sorpresa en la inflación de Estados Unidos podría, aun así, elevar las rentabilidades de sus bonos y volver a favorecer al dólar.
La fortaleza de una moneda tampoco garantiza una subida de su mercado bursátil. Este miércoles el yuan encontró apoyo en las buenas cifras comerciales mientras las acciones chinas retrocedían. Un inversor puede valorar positivamente la estabilidad cambiaria y, a la vez, preocuparse por los márgenes empresariales, el consumo o las restricciones a las exportaciones. Conviene resistir la tentación de convertir el comportamiento de la divisa en un diagnóstico completo de la economía.
¿Qué factores determinarán la evolución del yuan?
¿Qué habría que vigilar a partir de aquí? Primero, si las exportaciones conservan su fuerza después del posible adelanto de pedidos. . Después, si la mejora manufacturera empieza a llegar al empleo y al gasto de los hogaresY, sesión a sesión, si el Banco Popular de China continúa acercando su fijación al precio al que los participantes desean negociar. Esas señales dirán más sobre la duración del movimiento que el simple hecho de haber alcanzado un máximo de cuatro años.
Por ahora, el área de 6,69 muestra que los compradores de yuanes siguen presentes. Si el dólar pierde terreno de forma sostenida frente a esa zona, el mercado tendría un indicio de continuidad. Si rebota y las fijaciones oficiales empiezan a quedar de nuevo muy por encima de las expectativas, habrá motivos para pensar que Pekín considera suficiente la apreciación reciente. No hace falta atribuirle al banco central un objetivo secreto para reconocer que tiene capacidad de influir en el trayecto.
El yuan ha llegado a estos niveles con el respaldo de un superávit comercial extraordinario. La pregunta que queda abierta es cuánto puede fortalecerse sin perjudicar a las empresas que generan buena parte de esos dólares. Su evolución durante los próximos meses dependerá tanto de las decisiones de Pekín como de lo que ocurra en las fábricas chinas y en las tiendas de sus principales clientes.
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Alejandro de Luis
Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.
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