- Desde 1950, el S&P 500 ha avanzado en promedio cerca de 4,2% entre octubre y diciembre y ha cerrado el cuarto trimestre en positivo alrededor del 80% de las veces.
- Octubre presenta una elevada volatilidad histórica, con una diferencia promedio cercana al 8,7% entre el máximo y el mínimo alcanzados durante el mes.
- En 2026, la estacionalidad favorable coincide con una amplitud de mercado más débil, valoraciones elevadas y tasas altas, por lo que será importante observar si el avance logra extenderse hacia más compañías.
- Desde 1950, el S&P 500 ha avanzado en promedio cerca de 4,2% entre octubre y diciembre y ha cerrado el cuarto trimestre en positivo alrededor del 80% de las veces.
- Octubre presenta una elevada volatilidad histórica, con una diferencia promedio cercana al 8,7% entre el máximo y el mínimo alcanzados durante el mes.
- En 2026, la estacionalidad favorable coincide con una amplitud de mercado más débil, valoraciones elevadas y tasas altas, por lo que será importante observar si el avance logra extenderse hacia más compañías.
Octubre suele cargar con la fama de ser uno de los meses más incómodos para el mercado, pero al ampliar la mirada al trimestre completo la historia cambia bastante. Desde 1950, el S&P 500 ha avanzado en promedio cerca de 4,2% entre octubre y diciembre y ha terminado el cuarto trimestre en terreno positivo alrededor del 80% de las veces, convirtiéndolo históricamente en el mejor trimestre del año. Esa estacionalidad no significa que el mercado suba de manera automática durante los últimos tres meses, pero sí muestra que el cierre de año ha concentrado una parte importante de los retornos del índice.

Octubre destaca por una volatilidad históricamente elevada
Octubre por sí solo es bastante más difícil de leer, porque históricamente ha combinado retornos positivos con movimientos mucho más bruscos dentro del mes. Desde 1950, la diferencia entre el nivel más alto y el más bajo alcanzado por el S&P 500 durante octubre ha promediado cerca de 8,7%, la mayor de todos los meses del año, mientras Fidelity estima que la dispersión de sus retornos ha sido aproximadamente 33% superior a la del resto del calendario.
El cuarto trimestre en años de elecciones de medio término
Cuando octubre coincide además con un año de elecciones de medio término, el cierre del año ha sido históricamente todavía más favorable para el mercado. Desde 1950, el S&P 500 ha ganado en promedio 6,6% durante el cuarto trimestre de estos años y terminó en terreno positivo en 16 de 19 ocasiones, bastante por encima de lo que suele mostrar el trimestre en una muestra completa. Octubre también ha acompañado esa tendencia, con una subida promedio cercana al 3%, aunque nuevamente la historia no implica que el resultado tenga que repetirse en 2026.
Recompras, fondos e incertidumbre política: los flujos que cambian hacia noviembre
Parte de esta fortaleza de fin de año puede explicarse por varios flujos que tienden a cambiar a medida que avanza octubre. Muchas compañías restringen temporalmente sus recompras antes de publicar resultados, por lo que durante buena parte del mes desaparece una fuente importante de demanda, pero esa presión comienza a revertirse después de la temporada de resultados. Citadel estima que más de la mitad del peso del S&P 500 volverá a tener abiertas sus ventanas de recompra hacia el 1 de noviembre y prácticamente todo el índice una semana después.
A eso se suma el cierre fiscal de muchos fondos estadounidenses al 31 de octubre, que puede concentrar ventas y ajustes tributarios antes de esa fecha y reducir ese flujo una vez iniciado noviembre. En años de medio término aparece además un tercer elemento, ya que una vez conocida la composición del Congreso desaparece parte de la incertidumbre política que venía acompañando al mercado. Un estudio publicado en el Journal of Financial Economics encontró justamente que los meses posteriores a estas elecciones han coincidido con una caída de la incertidumbre política y mayores retornos accionarios, aunque investigaciones posteriores muestran que parte de esa diferencia también puede explicarse por un mayor riesgo asumido por los inversionistas.
La estacionalidad favorable llega con un mercado más exigente en 2026
Este año, sin embargo, esa estacionalidad favorable llega con un mercado bastante menos cómodo por debajo de la superficie. El S&P 500 sigue cerca de máximos, pero al cierre de septiembre solo 40,8% de sus acciones cotizaban sobre su media de 200 días, mientras la valoración del índice se mantiene alrededor de 20 veces las utilidades esperadas, por encima de su promedio de diez años cercano a 19 veces.
A eso se suma una Reserva Federal que todavía mantiene abierta la discusión sobre nuevas subidas de tasas, aunque el mercado ha reducido esa probabilidad para octubre, por lo que el comportamiento del cuarto trimestre dependerá también de si el avance logra extenderse hacia más compañías y no continúa concentrado en unos pocos nombres. Esa estacionalidad también aparece en estrategias de rotación estacional, que entre noviembre y abril concentran su exposición en tecnología, consumo discrecional, industriales y materiales, aunque en 2026 ese patrón llega con una amplitud más débil y un costo de capital todavía elevado.
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