D-Wave, Rigetti y Quantinuum han firmado acuerdos definitivos con el Departamento de Comercio de Estados Unidos, en virtud de los cuales cada compañía recibirá hasta USD 100 millones para desarrollar tecnologías cuánticas. Por lo tanto, el valor total de los acuerdos actuales asciende hasta USD 300 millones. Sin embargo, esta no es la primera inyección de capital en el sector. En mayo, el Departamento de Comercio anunció un paquete por alrededor de USD 2.000 millones para nueve compañías involucradas en el desarrollo de la computación cuántica. Los últimos acuerdos representan un nuevo paso en la implementación de ese programa.
Los USD 100 millones asignados a cada compañía no son una cantidad especialmente elevada si se considera el costo de desarrollar tecnologías completamente nuevas. Los equipos avanzados de investigación y desarrollo pueden gastar decenas de millones de dólares al mes antes de que un producto esté listo para el mercado. Por lo tanto, los USD 100 millones no deberían considerarse como una financiación que transformará repentinamente la escala de las operaciones de estas compañías. Se trata de otra etapa dentro de un largo proceso de desarrollo de la tecnología.
Mucho más importante es el hecho de que el gobierno estadounidense está aumentando de forma constante su participación en el desarrollo de la computación cuántica. Es importante destacar que no depende únicamente de subvenciones. A cambio de la financiación, el Departamento de Comercio adquirirá participaciones minoritarias en las compañías. Por lo tanto, el gobierno se está convirtiendo en un participante del sector y está asumiendo parte del riesgo asociado al desarrollo de la tecnología.
Esto demuestra que Estados Unidos considera la computación cuántica como una tecnología de importancia estratégica. El gobierno no quiere esperar hasta que la computación cuántica se convierta en un mercado maduro. En cambio, ya está desarrollando capacidades nacionales, capacidad de producción y cadenas de suministro. El programa anunciado en mayo incluye no solo a compañías que desarrollan las propias computadoras cuánticas, sino también a empresas involucradas en la producción de componentes e infraestructura necesarios para escalar la tecnología.
A corto plazo, es difícil esperar un impacto significativo en los resultados financieros de D-Wave, Rigetti o Quantinuum. La computación cuántica sigue siendo una tecnología en una etapa muy temprana de desarrollo, y el mayor desafío continúa siendo construir sistemas suficientemente grandes, estables, fiables y económicamente viables como para ser utilizados a gran escala.
Por eso, incluso bajo supuestos relativamente optimistas, este mercado debe analizarse con un horizonte de al menos la próxima década. Las aplicaciones generalizadas de las computadoras cuánticas podrían surgir únicamente cuando la tecnología pase de su actual etapa experimental a sistemas verdaderamente útiles y escalables. También es posible que este proceso tarde aún más.
Esto no significa que las inversiones actuales sean prematuras. Las mayores revoluciones tecnológicas suelen requerir muchos años de investigación y enormes cantidades de capital antes de comenzar a generar ingresos significativos. El actual auge de la inteligencia artificial también es el resultado de décadas de desarrollo en infraestructura, algoritmos y capacidad computacional.
La computación cuántica podría ser otro caso similar. Si la industria logra superar los desafíos relacionados con la escalabilidad y la estabilidad de los sistemas, las computadoras cuánticas podrían encontrar aplicaciones en áreas como la industria farmacéutica, la química, la ciencia de materiales, la energía, las finanzas y la criptografía, entre otras. En algunos de estos campos, podrían desbloquear capacidades de cálculo que las computadoras clásicas no pueden ofrecer.
Para los inversionistas, esto implica tanto un enorme potencial como un enorme riesgo. Todavía es demasiado pronto para saber qué tecnologías terminarán imponiéndose o qué compañías serán capaces de convertir el progreso tecnológico en un negocio escalable. La carrera apenas está comenzando, mientras que las valoraciones de las compañías cuánticas siguen basándose en gran medida en las expectativas sobre el tamaño futuro del mercado.
Por lo tanto, los últimos acuerdos son más importantes como señal estratégica que como una operación financiera individual. Estados Unidos vuelve a demostrar que quiere respaldar firmemente el desarrollo de la computación cuántica y construir su propia ventaja tecnológica en este ámbito.
USD 100 millones no cambiarán hoy el mercado de la computación cuántica. Los miles de millones adicionales que podrían fluir hacia el sector durante los próximos años sí podrían hacerlo. Por lo tanto, el mensaje más importante de estos acuerdos es que el gobierno estadounidense quiere ser uno de los principales inversionistas en una tecnología que, dentro de una década o incluso más adelante, podría convertirse en la próxima gran revolución del sector tecnológico.

Fuente: xStation5

Fuente: xStation5
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