Los precios europeos del gas están subiendo, y el contrato TTF a un mes vista superó los 79 €/MWh hoy por la mañana, alcanzando su nivel más alto desde diciembre de 2022. La guerra entre Estados Unidos e Irán está restringiendo la disponibilidad de GNL justo cuando Europa se prepara para el invierno con unos inventarios inusualmente bajos. Al mismo tiempo, los elevados precios de las entregas a corto plazo están haciendo que el almacenamiento sea menos rentable y dificultando los esfuerzos por reponer las reservas a precios atractivos. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) sostiene que la seguridad del suministro requiere no solo unas instalaciones de almacenamiento adecuadamente llenas, sino también mayores reservas estratégicas, contratos flexibles y cooperación entre países. La actividad compradora podría intensificarse.
El bloqueo de Ormuz y los daños en las instalaciones cataríes limitan el suministro
Desde principios de año, los futuros del TTF a un mes vista han cotizado entre aproximadamente 26,50 y 79 €/MWh. La escalada de las tensiones en Oriente Medio ha incrementado la prima de riesgo, ya que las amenazas al suministro de GNL afectan directamente al coste de garantizar el gas para los compradores europeos. Antes del conflicto, alrededor del 20 % del comercio mundial de GNL transitaba por el estrecho de Ormuz. Su cierre efectivo ha bloqueado estos cargamentos durante varios meses, reduciendo el volumen de gas disponible en el mercado mundial.
Los ataques de marzo dañaron gravemente dos unidades de producción del complejo de Ras Laffan, en Catar, dejando fuera de servicio alrededor de 17.000 millones de metros cúbicos de capacidad anual. Según IEEFA, esto representa aproximadamente el 17 % de la capacidad de exportación de GNL de Catar, mientras que la AIE estima que las reparaciones tardarán entre tres y cinco años. Por tanto, el problema de suministro va más allá de la simple recuperación del tráfico marítimo a través de Ormuz.
Desde la crisis energética de 2022-2023, Europa ha añadido más de 50.000 millones de metros cúbicos de capacidad anual de importación de GNL, sustituyendo una parte sustancial del gas ruso transportado por gasoducto por suministros marítimos. Sin embargo, disponer de más terminales no garantiza la disponibilidad de gas: los compradores europeos siguen teniendo que asegurarse cargamentos en un mercado mundial competitivo.
¿Por qué los precios elevados dificultan la reposición de los almacenamientos?
El gas comprado en verano suele ser más barato que el gas entregado en invierno, lo que permite a las empresas obtener beneficios almacenándolo y vendiéndolo posteriormente. Sin embargo, la crisis actual ha elevado los precios a corto plazo, mientras que el mercado espera que las condiciones de suministro mejoren más adelante durante el año. Esta estructura de precios reduce el incentivo financiero para reponer los almacenamientos en algunos países europeos.
Unos inventarios bajos no significan automáticamente que Europa vaya a quedarse sin gas. El consumo de la UE se mantiene alrededor de un 15-20 % por debajo del nivel de 2021, lo que permite a la economía funcionar con unas reservas menores. No obstante, este colchón de seguridad más reducido tiene como contrapartida una mayor dependencia de las entregas continuadas de GNL durante el invierno.
El objetivo de la UE establece que las instalaciones de almacenamiento deben estar llenas al 90 % antes del 1 de noviembre, aunque se permiten desviaciones cuando las condiciones del mercado son desfavorables. La AIE aboga por una aplicación más flexible de estos requisitos, respaldada por compras coordinadas y mecanismos de emergencia.
Polonia afronta actualmente la menor presión en este sentido, con unos niveles de almacenamiento muy elevados, de alrededor del 96,5 % a 8 de septiembre. Alemania y Países Bajos afrontan mayores dificultades, mientras que la media de la UE, del 67 %, se encuentra en niveles históricamente bajos.

Fuene: AGSI
Goldman Sachs estima que, si las exportaciones de Oriente Medio se recuperan lentamente, atraer suficientes cargamentos de GNL hacia Europa podría requerir que el contrato TTF de diciembre suba por encima de los 100 €/MWh. Este no es el escenario central del banco, que contemplaba un precio de 50 €/MWh, sino un escenario condicionado por unas restricciones de suministro persistentes. El aumento de los costes energéticos está añadiendo presión inflacionista. La inflación de la zona euro alcanzó el 3,3 % en agosto, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía, incluso mientras las presiones subyacentes sobre los precios se moderaban.
A falta de la decisión del BCE de mañana, los inversores están descontando casi por completo una subida de los tipos de interés de 25 puntos básicos. Una medida de este tipo elevaría la facilidad de depósito del 2,25 % al 2,5 %; no obstante, esto sigue siendo una expectativa del mercado y no una decisión anunciada, que se conocerá dentro de aproximadamente 24 horas. La preocupación por que la inflación y los tipos de interés permanezcan elevados durante más tiempo está provocando una oleada de ventas de deuda pública europea. El aumento de las rentabilidades implica mayores costes de financiación para los Gobiernos a medida que refinancian la deuda que llega a vencimiento.
AIE: las reservas estratégicas deberían complementar los inventarios comerciales
En su informe «Gas Reserve Mechanisms and Flexibility Options», publicado hoy, la AIE propone un mayor uso de reservas de gas mantenidas fuera del mercado comercial y que solo se liberarían en caso de emergencia. Estas reservas proporcionarían una salvaguarda adicional, en lugar de dejar a los países dependiendo exclusivamente de los objetivos obligatorios de almacenamiento y de la competencia por los suministros de GNL.
Polonia, Italia y España se encuentran entre los países que ya cuentan con reservas nacionales estratégicas de gas. Según las estimaciones de la AIE, en 2025 había alrededor de 12.000 millones de metros cúbicos de gas almacenados bajo este tipo de mecanismos en el conjunto de la UE, equivalentes aproximadamente al 3,5 % del consumo anual y al 12 % de la capacidad de almacenamiento de gas útil. La agencia anima a los Gobiernos a ampliar estos mecanismos y a estudiar la posibilidad de coordinarlos a escala de la UE o internacional. Sus recomendaciones están en línea con la estrategia AccelerateEU de la Comisión Europea, que incluye compras coordinadas, una gestión flexible de los inventarios, reducción de la demanda y medidas para proteger a los consumidores frente a los elevados costes energéticos.
Reservas en el extranjero, suministros flexibles y el potencial de Ucrania
Los países podrían financiar reservas de gas de emergencia almacenadas en el extranjero o garantizar conjuntamente el derecho a adquirir cargamentos adicionales de GNL en caso de escasez. Unos contratos más flexibles y acuerdos de intercambio de suministros facilitarían la distribución del gas hacia los lugares donde más se necesita.
La AIE también señala la posibilidad de almacenar entre 10.000 y 15.000 millones de metros cúbicos de gas en Ucrania. Sin embargo, esto requeriría el fin de la guerra con Rusia, algo que actualmente parece poco probable, además de garantías de que las instalaciones son seguras. Por tanto, no constituye una opción para el próximo invierno.
Entre las demás alternativas que se están estudiando figura el uso de buques metaneros antiguos como instalaciones de almacenamiento temporal y la liberación de parte del gas que normalmente se mantiene en instalaciones subterráneas de almacenamiento. La agencia subraya que estas soluciones requieren un análisis más profundo.
La ampliación de las reservas también exige llegar a un acuerdo sobre quién es el propietario del gas, quién asume el coste de mantenerlo almacenado y en qué circunstancias puede liberarse. No obstante, la AIE señala que, aunque crear reservas de emergencia tiene un coste, no estar preparado ante una crisis podría resultar mucho más caro.
Futuros del gas natural europeo

Fuente: xStation5
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