14:43 · 27 de agosto de 2026

Nvidia reportó resultados récord: ¿qué significa para el Nasdaq y Bitcoin?

Conclusiones clave
Conclusiones clave
  • Nvidia vendió US$96.200 millones en tres meses y anticipó un crecimiento adicional del 70%, respaldado por una demanda de infraestructura de inteligencia artificial que continúa superando su capacidad de producción.
  • Con un peso cercano al 8,4% del Nasdaq 100, Nvidia no solo afecta directamente al índice: sus resultados impactan las expectativas para semiconductores, memorias, redes, centros de datos y compañías eléctricas vinculadas al ciclo de inversión en IA.
  • Bitcoin se ha desacoplado del Nasdaq, con una correlación que cayó desde aproximadamente 0,88 hasta cerca de 0,3. Aunque puede beneficiarse del sentimiento positivo generado por Nvidia, su trayectoria depende principalmente de las tasas de interés y la liquidez financiera.

Nvidia vendió 96.200 millones de dólares en tres meses, más del doble que hace un año, y de cada dólar que entró se quedó con 62 centavos de ganancia limpia después de haber pagado producción, desarrollo, administración e impuestos, que es un nivel de rentabilidad que prácticamente ninguna empresa de este tamaño logra sostener, porque normalmente cuando una compañía crece tan rápido lo hace sacrificando margen para ganar mercado, mientras que aquí pasó exactamente lo contrario y el margen se expandió mientras las ventas se duplicaban.

De esos 96.200 millones, la enorme mayoría viene del negocio de centros de datos, que aportó 89.000 millones, y ahí adentro hay dos grupos de clientes que conviene separar, porque cuentan historias distintas. Por un lado están las grandes nubes como Amazon, Microsoft, Google y Meta, que compraron 48.700 millones y crecieron 102% contra el año pasado, y por otro lado están las empresas de inteligencia artificial independientes, junto con gobiernos y compañías tradicionales que están montando su propia infraestructura, y ese segundo grupo compró 40.300 millones creciendo 138%, es decir, bastante más rápido que los gigantes, lo cual significa que la demanda dejó de depender de cuatro o cinco clientes enormes y se está repartiendo entre cientos de compradores nuevos alrededor del mundo, que es justamente la condición que necesita un ciclo económico para durar años, en lugar de agotarse cuando esos pocos clientes grandes terminen de construir lo que necesitaban.

El resto del negocio, unos 7.200 millones que vienen de videojuegos, visualización profesional y automotriz, creció 27%, pero hoy representa una parte tan pequeña del total que ya casi no mueve la aguja de la empresa.

Del lado de los costos el panorama es igual de contundente, porque producir todo lo que vendió le costó 24.100 millones, invirtió 7.100 millones en desarrollar tecnología nueva y gastó apenas 1.400 millones en toda su operación de ventas y administración, de manera que sus gastos completos de operación equivalen a menos del 9% de lo que factura, y por eso terminó con 63.700 millones de ganancia operativa.

El dato relevante no es el monto, sino la dirección, ya que mientras las ventas se duplicaron los gastos crecieron mucho más despacio y en términos proporcionales incluso bajaron, lo cual significa que la empresa llegó a un punto donde cada venta adicional le deja cada vez más dinero limpio, sin necesidad de gastar más para conseguirla.

La infografía desglosa los ingresos de Nvidia y muestra el peso dominante de Data Center, además de los beneficios, gastos operativos e impuestos.

Por qué esto le quita miedo al tema de la inteligencia artificial

La duda que traía el mercado desde hace meses era si toda esta ola de inversión en inteligencia artificial ya había llegado a su punto máximo y de aquí en adelante las ventas empezarían a caer, dejando a las empresas del sector con capacidad instalada que nadie va a usar.

Nvidia respondió a eso con algo que casi nunca hace, que fue adelantar un pronóstico de todo el año siguiente y decir que espera crecer 70% adicional, cuando los analistas apenas esperaban 44%, una diferencia que traducida a dinero significa pasar de un negocio de aproximadamente 400.000 millones anuales a uno cercano a 700.000 millones en doce meses.

Ahora bien, el número que de verdad cambia la conversación no es ese 70%, sino el motivo por el cual la empresa no proyecta crecer más, porque Nvidia explicó que puede crecer 70% porque hasta ahí le alcanza lo que sus proveedores son capaces de fabricarle, no porque sus clientes solo quieran comprar esa cantidad.

Jensen Huang lo dijo abiertamente al señalar que la demanda que tienen enfrente es muy superior a ese 70% y que toda su cadena de proveedores está trabajando al máximo de su capacidad, lo cual establece una diferencia enorme frente al escenario que temía el mercado, ya que una empresa que deja de crecer porque se le acabaron los clientes es una empresa entrando en declive, mientras que una empresa que deja de crecer porque no le alcanzan las fábricas es una empresa con demanda acumulada esperando afuera, que se va a ir cobrando conforme la capacidad productiva se expanda en los siguientes años.

Esa demanda tampoco quedó como una promesa verbal en una llamada con analistas, porque Nvidia ya tiene firmados 279.000 millones de dólares en compromisos de compra con sus propios proveedores, que es dinero que solo se compromete cuando ya tienes los pedidos del otro lado, y los clientes de la industria de la nube arrastran pedidos pendientes por más de 2 billones de dólares, de modo que el trabajo de los próximos años ya está contratado y no depende de que aparezca demanda nueva.

Donde sí hay un costo real en todo esto es en el margen, porque la memoria que Nvidia necesita para fabricar sus equipos se encareció bastante durante el año, debido a que toda la industria está peleando por el mismo suministro limitado, y por eso la empresa avisó que su ganancia bruta va a bajar del 75% actual hasta un piso de 71% o 72% hacia el cierre del año, antes de estabilizarse alrededor de 72% o 73% una vez que entren en vigor los aumentos de precio que ya negoció con sus clientes, lo cual sigue siendo un margen altísimo para cualquier estándar de la industria, pero deja claro que el auge tiene un costo que alguien está pagando, y que en este caso lo está absorbiendo parcialmente Nvidia y parcialmente sus clientes vía precios más altos.

Cuánto pesa Nvidia en el Nasdaq

Nvidia representa alrededor de 8,4% del Nasdaq 100, es la empresa más grande del índice por un margen amplio y su peso individual dentro del mercado estadounidense supera al de sectores completos como energía o servicios públicos, de manera que cuando la acción sube 7% en una sesión aporta por sí sola cerca de medio punto porcentual al índice completo, antes de considerar cualquier otro efecto.

Sin embargo el índice se movió más del doble que esa contribución matemática, y ahí está la parte que realmente explica el fenómeno, porque el efecto de Nvidia sobre el Nasdaq no se limita a su peso en la canasta, sino que opera principalmente a través de su capacidad de arrastrar a todas las demás empresas del sector.

Cuando Nvidia confirma que va a comprar más chips de memoria, más equipo de fabricación, más redes y más energía para sostener ese crecimiento de 70%, automáticamente el mercado revalúa las ganancias futuras de Micron, Applied Materials, Lam Research, Broadcom, Marvell y las compañías eléctricas que abastecen los centros de datos, y todas esas empresas juntas pesan bastante más dentro del índice que Nvidia sola, razón por la cual el reporte funciona como termómetro de treinta o cuarenta compañías al mismo tiempo, y no simplemente como el resultado de una acción grande.

Hay un dato que ilustra perfectamente esta dinámica, y es que en lo que va del año Micron acumula 228% de ganancia, Seagate 208%, Marvell 189%, Intel 139% y AMD 125%, mientras que Nvidia apenas lleva 12,7%, lo que significa que el dinero que generó el ciclo durante este año se fue mucho más a los proveedores de Nvidia que a Nvidia misma, y esos proveedores están subiendo sus precios precisamente porque tienen a toda la industria peleándose por su producción limitada, de manera que el rally de Micron y la compresión de margen de Nvidia son exactamente el mismo fenómeno visto desde los dos lados de la misma factura.

La relación con Bitcoin

Durante varios años Bitcoin y el Nasdaq se movieron prácticamente igual, subiendo juntos y cayendo juntos ante los mismos eventos, y en julio de este año esa relación alcanzó su punto más alto registrado, con una lectura cercana a 0,88 en una escala donde 1 significa que dos activos se mueven de manera idéntica y 0 significa que se mueven sin relación alguna entre ellos, lo cual quería decir que en ese momento Bitcoin estaba funcionando en la práctica como una acción tecnológica amplificada, y no como el activo alternativo e independiente que muchos esperaban que fuera.

 

Hoy esa lectura cayó hasta cerca de 0,3, y esa caída significa que los dos activos se separaron de manera bastante marcada, algo que el gráfico deja ver sin necesidad de calcular nada, porque mientras Nvidia venía marcando máximos históricos durante todo este año, Bitcoin se desplomó desde los 126.000 dólares que tocó en octubre del año pasado hasta la zona de 61.000 dólares en julio, y en febrero las dos líneas se cruzaron y la acción quedó por encima de la criptomoneda por primera vez en cuatro años.

La explicación de esa separación está en que cada activo responde hoy a variables distintas, ya que Nvidia responde a cuánto están gastando las empresas del mundo en tecnología, mientras que Bitcoin responde a cuánto dinero hay circulando en el sistema financiero y a qué tan caro está pedirlo prestado.

Eso se comprobó en el rebote de 22% que tuvo Bitcoin durante agosto, porque ese movimiento no vino de nada relacionado con tecnología, sino de que el Tesoro de Estados Unidos duplicó su programa de recompra de bonos inyectando efectivo al mercado, del avance de una ley que le daría reglas claras al sector cripto y de la entrada de casi 2.000 millones de dólares a los fondos de Bitcoin en una sola semana, y para dejar todavía más clara la desconexión, durante esa misma semana en que Bitcoin subió 22% el Nasdaq cerró a la baja, porque las tasas de los bonos estaban en máximos de varias décadas.

Existe además una conexión menos evidente que juega directamente en contra de Bitcoin y que vale la pena entender, porque todo ese gasto de 800.000 millones de dólares este año y 1,3 billones el próximo en construcción de centros de datos se está financiando cada vez más con deuda emitida por las empresas que los construyen, y esa deuda compite por el mismo dinero de los grandes inversionistas que compran bonos del gobierno, lo cual termina empujando las tasas de interés hacia arriba, y cuando las tasas suben Bitcoin sufre, porque se vuelve más atractivo dejar el dinero cobrando intereses seguros que arriesgarlo en un activo volátil.

De manera que una Nvidia demasiado exitosa puede terminar siendo mala noticia para Bitcoin por el lado del costo del dinero, aunque sea buena noticia por el lado del ánimo general del mercado.

Qué esperar de aquí en adelante

Si Nvidia sube y logra romper la zona de 236 a 240 dólares, donde quedó su máximo histórico de mayo, el Nasdaq queda con camino libre hacia los 31.650 puntos que marcan su récord de junio, y ese movimiento arrastraría consigo a todo el sector de semiconductores por la razón que ya explicamos.

Mientras que para Bitcoin el efecto sería positivo pero de duración corta, probablemente unos cuantos días, porque le sube el ánimo al mercado y baja el miedo medido por el índice de volatilidad, lo cual libera dinero hacia los activos más riesgosos, aunque eso no le resuelve el problema de fondo, que sigue siendo el nivel de las tasas y la cantidad de liquidez disponible en el sistema.

Si Nvidia baja y pierde los 207 dólares, el golpe al Nasdaq sería considerablemente mayor que lo que sugiere su peso de 8,4%, porque se caerían junto con ella todas las empresas que le venden componentes y todas las que dependen de que el gasto en inteligencia artificial siga creciendo, dejando al índice buscando primero los 27.170 puntos y después los 24.917.

En ese escenario Bitcoin caería en automático y con fuerza, porque en los momentos de miedo real la separación entre activos desaparece de golpe y la correlación regresa a niveles altos mientras todo lo que se considera riesgoso se vende al mismo tiempo, que es la lección importante de todo esto: la independencia entre Bitcoin y las acciones funciona muy bien mientras hay calma, pero se evapora exactamente cuando más la necesitarías.

Niveles clave para Bitcoin

Para Bitcoin en particular, el nivel que decide su próximo movimiento es la zona de 80.000 a 81.000 dólares, porque si la rompe con volumen abre el camino hacia sus máximos recientes, mientras que si la rechaza se va a buscar primero la zona de 74.000 a 78.000 y después los 68.000 dólares.

Lo que va a determinar hacia dónde se resuelve no tiene nada que ver con Nvidia, sino con tres fechas concretas, que son lo que diga el presidente de la Reserva Federal Kevin Warsh en Jackson Hole, el 9 de septiembre cuando entra en vigor la ampliación de la recompra de bonos del Tesoro y el 15 de septiembre cuando se vota la ley de regulación cripto.

En resumen, Nvidia le dio al mercado por lo menos año y medio adicional de visibilidad sobre el ciclo de la inteligencia artificial y dejó claro que el freno actual está en la capacidad de fabricar y no en las ganas de comprar, lo cual le pone un piso bastante sólido al Nasdaq, mientras que Bitcoin se beneficia de rebote y por contagio de ánimo, pero su historia de los próximos meses la van a escribir las tasas de interés y la liquidez del sistema financiero, no la venta de chips.

Raúl Ojeda Espino, Analista Colaborador en XTB LATAM, especializado en Instrumentos Derivados.

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