- El oro encadena dos semanas de avances mientras el mercado reduce la probabilidad de una subida de tipos de la Reserva Federal en septiembre.
- Las actas de la Fed del 19 de agosto y el simposio de Jackson Hole del 27 al 29 de agosto serán las principales referencias para el metal.
- Las compras de bancos centrales, los flujos hacia ETF y la evolución del dólar siguen formando parte del soporte estructural del oro.
- El oro encadena dos semanas de avances mientras el mercado reduce la probabilidad de una subida de tipos de la Reserva Federal en septiembre.
- Las actas de la Fed del 19 de agosto y el simposio de Jackson Hole del 27 al 29 de agosto serán las principales referencias para el metal.
- Las compras de bancos centrales, los flujos hacia ETF y la evolución del dólar siguen formando parte del soporte estructural del oro.
El oro (GOLD) ha vuelto a hacer algo que parecía difícil hace apenas unas semanas, subir mientras las bolsas estadounidenses permanecen cerca de máximos y la volatilidad financiera sigue contenida. No es una huida clásica hacia la seguridad. Es una combinación más compleja de dólar débil, menor temor a una subida inmediata de tipos, compras estructurales y dudas sobre la dirección de la política monetaria. La pregunta ya no es por qué ha rebotado el metal, sino si las actas de la Reserva Federal y la antesala de Jackson Hole pueden convertir una racha de dos semanas en un movimiento más duradero.
El impulso reciente procede en buena medida de un cambio en las expectativas sobre la Reserva Federal. Hace un mes, el mercado asignaba una probabilidad cercana al 51% a una subida de tipos en septiembre. Esa estimación ha descendido hacia el 31% después de datos más moderados de inflación, empleo, ventas minoristas y confianza del consumidor. El dólar ha reaccionado a la baja y los rendimientos de los bonos han cedido. Para el oro, que no paga cupón, la reducción del coste de oportunidad es tan importante como cualquier titular geopolítico.
Las actas de la Fed serán la primera gran prueba para el oro
Las actas de la reunión del 28 y 29 de julio, que se publicarán el 19 de agosto, serán la primera gran prueba. En aquella reunión, el Comité Federal de Mercado Abierto mantuvo el rango objetivo de los fondos federales entre el 3,50% y el 3,75%. La decisión fue aprobada por nueve votos frente a tres. Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan preferían elevar el rango en 25 puntos básicos. Esa división fue excepcionalmente visible y convierte las actas en algo más que una reconstrucción administrativa del debate.
El comunicado oficial describió una economía que seguía expandiéndose a un ritmo sólido, con inversión y productividad fuertes, empleo acompasado con el crecimiento de la fuerza laboral e inflación todavía superior al objetivo del 2%. También reconoció la incertidumbre vinculada al conflicto en Oriente Medio y el efecto de los choques de oferta sobre la energía. El mensaje era restrictivo, aunque la decisión consistiera en no mover los tipos. El oro cayó cuando el mercado interpretó que la institución no tenía prisa por flexibilizar, pero ha recuperado terreno a medida que los datos posteriores han debilitado esa lectura.
Las actas permitirán saber si los tres votos favorables a una subida representaban una minoría aislada o la parte visible de una preocupación más amplia. No todos los miembros con inclinación restrictiva votan necesariamente contra la decisión consensuada. Si el documento revela que varios participantes consideraron seriamente endurecer la política, los rendimientos podrían repuntar y el dólar recuperar fuerza. Ese sería el principal riesgo inmediato para la racha del oro.
El escenario opuesto también es relevante. Si las actas muestran que la mayoría veía el nivel actual como suficientemente restrictivo, que el deterioro de algunos indicadores laborales empezaba a preocupar o que los choques energéticos se consideraban transitorios, el mercado tendría argumentos para descartar una subida en septiembre. El oro recibiría entonces apoyo no por la expectativa de recortes inmediatos, sino porque desaparecería una parte del riesgo de endurecimiento que pesó sobre el metal durante el primer semestre.
Goldman Sachs considera improbable una subida en septiembre si los próximos datos no sorprenden al alza. Su análisis estima que solo cuatro o cinco de los doce miembros con voto respaldarían actualmente un aumento. La entidad destaca la debilidad del crecimiento del empleo, una moderación salarial y una trayectoria más benigna para la inflación subyacente. Es una previsión, no una decisión de la Reserva Federal, pero ayuda a explicar por qué el mercado se ha separado con tanta rapidez del tono restrictivo de finales de julio.
Jackson Hole toma el relevo después de las actas
Después de las actas, la atención se desplazará hacia Jackson Hole. El simposio organizado por la Reserva Federal de Kansas City se celebrará del 27 al 29 de agosto bajo el lema “Innovación financiera: implicaciones para los pagos y la política”. El tema parece alejado del oro, pero las intervenciones de los principales banqueros centrales suelen utilizarse para ordenar el mensaje antes de las reuniones de septiembre. El mercado buscará cualquier señal sobre la función de reacción de la nueva dirección de la Reserva Federal y sobre el equilibrio entre inflación, crecimiento y estabilidad financiera.
Jackson Hole no es una reunión de política monetaria y allí no se fijan tipos. Su influencia procede de la capacidad para explicar cómo interpretan los bancos centrales un entorno que cambia. Este año, la discusión sobre pagos, activos digitales e innovación financiera añade una dimensión especial. Una mayor eficiencia de pagos puede mejorar la transmisión monetaria, mientras que las monedas estables, la tokenización y los nuevos intermediarios pueden modificar la demanda de liquidez y depósitos bancarios. Para el oro, la cuestión de fondo es si la innovación refuerza la confianza en el sistema monetario o alimenta la búsqueda de activos sin riesgo de contraparte.
Bancos centrales y ETF mantienen el soporte del oro
La política monetaria no es el único soporte. El oro ha recibido durante los últimos años una demanda constante de bancos centrales que buscan diversificar reservas. Esa tendencia responde menos a movimientos semanales de tipos y más a preocupaciones sobre sanciones, deuda pública, concentración en dólares y fragmentación geopolítica. En el segundo trimestre de 2026, las compras oficiales se situaron alrededor de 289 toneladas, un volumen excepcional. Esta demanda no persigue acertar el próximo dato de inflación y, por tanto, puede amortiguar correcciones originadas por el mercado financiero.
Los fondos respaldados por oro también han recuperado importancia. En 2025 registraron entradas récord de 89.000 millones de dólares y cerraron el año con 4.025 toneladas, según el Consejo Mundial del Oro. Los flujos de inversión son más sensibles a los tipos reales y al impulso del precio que las compras oficiales. Cuando ambos grupos compran a la vez, el mercado dispone de una base más amplia. Cuando los inversores financieros realizan beneficios, el apoyo de los bancos centrales puede reducir la profundidad de la caída, pero no impedirla.
Geopolítica, dólar y niveles técnicos del oro
La geopolítica mantiene una prima adicional. Las conversaciones sobre Gaza, la tensión entre Estados Unidos e Irán y los riesgos sobre las rutas energéticas impiden que el mercado elimine por completo la demanda de cobertura. El efecto no es lineal. Una escalada que elevara el petróleo podría impulsar al oro por aversión al riesgo, pero también reavivar la inflación y las expectativas de tipos, generando fuerzas opuestas. Por eso el metal puede reaccionar inicialmente al alza y después corregir si los bonos descuentan una Reserva Federal más restrictiva.
La fortaleza del oro también debe evaluarse frente a su propia historia reciente. El metal alcanzó en enero un récord a casi 5.600 dólares por onza ey posteriormente sufrió una corrección cercana al 30% en sus mínimos de julio. Aunque agosto ha devuelto al futuro más activo por encima de 4.400 dólares, todavía existe una gran cantidad de inversores atrapados a precios superiores. Cada recuperación abre la posibilidad de ventas para reducir pérdidas, lo que puede ralentizar el avance incluso cuando los fundamentales mejoran.
Fuente: xStation5.
La racha actual se apoya además en una caída del dólar. Un billete verde más barato reduce el precio del oro para compradores que utilizan otras monedas y suele mejorar la demanda marginal. Sin embargo, el vínculo no es mecánico. Si la debilidad del dólar refleja un deterioro económico profundo, el oro puede beneficiarse como refugio. Si responde a un aumento del apetito por el riesgo y a flujos hacia otras divisas, parte de la demanda defensiva puede diluirse. La razón del movimiento importa tanto como su dirección.
En el plano técnico, sin intentar anticipar el gráfico, la zona de 4.380 dólares al contado concentra el máximo reciente y una primera resistencia visible. El área de 4.200 funciona como apoyo inmediato después del rebote de agosto. Por encima, el mercado observará el entorno de 4.500 y la capacidad de sostener cierres, no solo movimientos intradía. En el futuro de diciembre, los niveles son algo superiores por la estructura temporal del contrato. La confirmación más útil sería que el avance continuara acompañado por entradas en fondos y menor presión del dólar.
Fuente: xStation5.
Qué puede extender o frenar la racha alcista del oro
El escenario favorable requiere que las actas no sean más restrictivas de lo esperado, que Jackson Hole valide una postura paciente y que los próximos datos mantengan controlada la inflación sin señalar una recesión brusca. En ese caso, los tipos reales podrían seguir cediendo, el dólar perder apoyo y la demanda oficial actuar como suelo. El oro tendría espacio para extender la racha, aunque el camino hacia los máximos de enero seguiría encontrando ventas.
El escenario adverso se activaría si las actas revelan un bloque amplio partidario de subir tipos, si la Reserva Federal utiliza Jackson Hole para recuperar credibilidad antiinflacionista o si un repunte de la energía altera las previsiones. También pesaría una recuperación fuerte del dólar. En ese contexto, la racha podría transformarse en una consolidación amplia sin que desaparezca la tesis estructural de diversificación.
El oro llega a las actas con más impulso que certeza. La moderación de los datos ha reducido el riesgo de una subida inmediata, pero la votación de julio demuestra que la Reserva Federal no ha cerrado el debate. Jackson Hole añadirá una capa sobre innovación financiera y credibilidad monetaria que puede favorecer al metal a largo plazo, aunque genere volatilidad a corto. Extender la racha dependerá de que el mercado confirme que el coste de mantener oro disminuye más rápido de lo que se reduce la necesidad de poseerlo.
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Alejandro de Luis
Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.
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