16:14 · 31 de agosto de 2026

Acciones de salud lideran todos los sectores en el último trimestre

Conclusiones clave
Conclusiones clave
  • Las acciones de salud lideran el desempeño sectorial de los últimos tres meses con un avance de 13,73%, seguidas por el sector financiero con 11,63% y energía con 7,79%.
  • El liderazgo no proviene de las utilidades actuales: salud fue el único de los once sectores del S&P 500 que reportó una caída de utilidades en el segundo trimestre de 2026, mientras el mercado redujo la prima de riesgo regulatorio que pesaba sobre sus valoraciones.
  • El sector cotiza cerca de 18-19 veces las utilidades estimadas y el consenso proyecta un crecimiento de beneficios cercano al 22% en 2027, una combinación que mejora su atractivo relativo frente al S&P 500 y las grandes tecnológicas.

El desempeño sectorial de los últimos tres meses dejó a las acciones de salud en el primer lugar con un avance de 13,73%, seguidas por el sector financiero con 11,63% y por energía con 7,79%, mientras que en el extremo contrario quedaron servicios de comunicación con una caída de 6,37%, tecnología con 4,26% y servicios públicos con 3,70%. La distancia entre el primero y el último lugar es de veinte puntos porcentuales en un solo trimestre, lo cual indica que no se trata de un mercado que sube o baja en bloque sino de una redistribución de capital entre sectores.

Un liderazgo que no viene de las utilidades

En el segundo trimestre de 2026, salud fue el único de los once sectores del S&P 500 que reportó una caída de utilidades frente al mismo periodo del año anterior, mientras los otros diez crecieron y ocho de ellos lo hicieron a doble dígito, de manera que el sector que más subió en bolsa fue el que peor le fue en resultados.

La contradicción se resuelve al observar que lo que subió no fueron las ganancias sino el múltiplo que el mercado está dispuesto a pagar por ellas, es decir que el inversionista no pagó más porque las empresas de salud estén ganando más dinero hoy sino porque cambió su percepción del riesgo asociado a esas ganancias futuras. Lo que se revaluó fue la tasa de descuento y no el flujo, y el riesgo que se retiró del precio durante el trimestre tiene dos componentes identificables.

El riesgo regulatorio que se retiró del precio

Durante casi dos años el descuento de las acciones de salud tuvo una causa concreta, que fue la incertidumbre sobre precios de medicamentos y sobre aranceles farmacéuticos, y esa incertidumbre se resolvió en un sentido más manejable de lo que el mercado había descontado.

Por el lado de precios, la administración negoció acuerdos bilaterales de nación más favorecida con dieciséis compañías farmacéuticas que alinean los precios de Medicaid con los de otros países desarrollados, y el efecto sobre utilidades resultó limitado porque la participación de Medicaid dentro de las ventas farmacéuticas es pequeña y ya venía descontada, muy lejos del escenario de control generalizado de precios que se temía.

En los medicamentos GLP-1 el intercambio fue más explícito, ya que Eli Lilly y Novo Nordisk aceptaron bajar sus precios de lista a un rango de entre 149 y 350 dólares mensuales desde niveles que superaban los mil dólares, y a cambio esos tratamientos quedaron elegibles para cobertura de Medicare y Medicaid, que en conjunto aseguran a cerca de 120 millones de personas, de modo que el precio unitario baja mientras el volumen se multiplica.

Por el lado de aranceles, la administración impuso en abril gravámenes bajo la Sección 232 sobre importaciones de medicamentos de marca, biológicos e ingredientes farmacéuticos con vigencia a partir del 31 de julio de 2026, aunque quedaron exentas las compañías que firmaron o están negociando acuerdos de precios y de relocalización de producción en Estados Unidos, lo cual convirtió una amenaza sectorial en un costo específico para quien no negoció, y a cambio la industria obtuvo tres años de alivio arancelario.

Los múltiplos frente a los demás sectores

El S&P 500 cotiza alrededor de veinte veces sus utilidades estimadas a doce meses, que es un nivel por encima de su promedio de cinco años, mientras que el sector de salud cotiza cerca de dieciocho o diecinueve veces esas mismas utilidades y las tecnológicas de mayor capitalización se negocian en un rango que va de veintiocho a treinta y cinco veces.

La brecha entre salud y tecnología supera entonces las diez veces utilidades, y esa distancia explica por qué un administrador que necesita mantenerse invertido en renta variable pero quiere reducir su riesgo de múltiplo encuentra en salud el destino más lógico dentro del mismo índice.

El múltiplo relativo del sector frente al S&P 500 pasó de 1,4 veces a finales de los años noventa a aproximadamente 0,8 veces hacia marzo de 2026 según el seguimiento de Bank of America, lo que significa que salud perdió la prima de innovación que llegó a tener y terminó cotizando con descuento estructural.

Dieciocho veces está ligeramente por encima del promedio de veinte años del propio sector, que ronda las quince veces, de manera que quien compra salud hoy compra barato en términos relativos y a precio razonable en términos absolutos, que no es lo mismo que comprar barato.

El múltiplo viene acompañado de crecimiento, porque las proyecciones de consenso apuntan a que el sector aumente sus utilidades alrededor de 22% en 2027, cifra que queda solamente por debajo del 33% estimado para tecnología y muy por encima del 13,6% proyectado para el S&P 500.

Puesto en relación, el mercado está pagando menos de diecinueve veces por un crecimiento de 22% mientras paga veinte veces por un crecimiento de 13,6% en el índice completo.

A eso se suma una fuente de crecimiento que no aparece en las proyecciones orgánicas, ya que las farmacéuticas grandes enfrentan vencimientos de patentes superiores a 300 mil millones de dólares hacia el final de la década y están usando su efectivo para comprar biotecnológicas medianas, con un valor de operaciones que podría superar los 250 mil millones de dólares este año según PitchBook, un 24% por encima de 2025.

La comparación directa con los otros sectores principales

Fuente:Xstation5

El gráfico comparativo de los últimos cuatro meses muestra el mismo fenómeno con mayor detalle, porque permite ver cuándo ocurrió el cambio de liderazgo y no solamente su resultado final.

Durante mayo el sector tecnológico representado por XLK era el que iba adelante y alcanzó su punto más alto hacia finales de ese mes, mientras salud venía rezagada junto con energía. A partir de mediados de junio el orden se invierte, ya que XLK entra en una fase de lateralidad de la que no ha salido mientras XLV inicia un avance sostenido que lo lleva a separarse del resto durante julio y agosto, con el financiero avanzando de forma constante aunque a menor velocidad y con energía recuperándose apenas desde finales de julio.

Hacia mediados de agosto la distancia entre salud y los otros tres alcanza su punto máximo, antes del retroceso de los últimos días.

La composición del grupo que acompañó a salud descarta la lectura de rotación defensiva, porque en ese caso los acompañantes serían servicios públicos y consumo defensivo, y ninguno de los dos participó, con servicios públicos cayendo 3,70% y consumo defensivo avanzando apenas 2,27%.

Quienes sí acompañaron fueron el financiero y energía, que son sectores cíclicos, de manera que el capital no se está escondiendo sino buscando utilidades reales a múltiplos razonables fuera del complejo tecnológico.

Qué pasa con salud si las tasas suben o si bajan

El mercado descuenta cerca de 56% de probabilidad de un aumento de tasas en la reunión de septiembre, y el efecto de esa decisión sobre cada sector se explica a través de un concepto que se llama duración, que aplicado a acciones mide qué tan lejos en el futuro están los flujos que justifican el precio de una empresa.

Una compañía tecnológica de crecimiento vale hoy por lo que se espera que gane dentro de cinco, diez o quince años, de modo que su valuación es muy sensible a la tasa con la que se descuentan esos flujos, y cuando esa tasa sube el valor presente de las ganancias lejanas se reduce de forma desproporcionada.

Una farmacéutica grande vale por lo que gana ahora y por lo que va a seguir ganando en los próximos años, con lo cual su valuación depende mucho menos del nivel de tasas.

Si las tasas suben

Si las tasas suben, el sector de salud tiene tres ventajas concretas. La primera es aritmética, porque un múltiplo de dieciocho veces se comprime mucho menos en términos absolutos que uno de treinta veces ante el mismo aumento en la tasa de descuento.

La segunda es que la demanda de servicios de salud no se pospone como se pospone la renovación de un teléfono o la contratación de un servicio de nube, de manera que si el costo del dinero termina desacelerando la economía los ingresos del sector se sostienen mientras los de los sectores cíclicos no.

La tercera es el balance, ya que las farmacéuticas grandes operan con posiciones de efectivo sólidas mientras el ciclo de inversión en inteligencia artificial se está financiando cada vez más con deuda, y una tasa más alta eleva directamente el rendimiento mínimo que ese gasto de capital tiene que demostrar para justificarse.

Si las tasas bajan

Si las tasas bajan, la tecnología suele beneficiarse más en el corto plazo, precisamente porque la sensibilidad funciona en ambas direcciones y una duración más larga amplifica tanto la caída como el rebote.

Salud no queda fuera del escenario, aunque el beneficio le llega por otra vía, que es la biotecnología pequeña y mediana, la parte del sector que todavía no genera ingresos y que por lo tanto se comporta como un activo de larga duración, además de que un costo de financiamiento más bajo abarata las adquisiciones que las farmacéuticas grandes necesitan hacer para reemplazar patentes que vencen.

Un ciclo de recortes no perjudica al sector sino que mueve el liderazgo hacia adentro, de la farmacéutica grande y las aseguradoras hacia la biotecnología.

Salud es además defensiva sin ser un sustituto de bonos, y esa distinción se observa en el mismo gráfico de sectores, porque servicios públicos, que es el sector defensivo por excelencia, cayó 3,70% en el trimestre debido a que opera con mucha deuda y a que su atractivo depende de comparar su dividendo contra el rendimiento de los bonos.

Salud ofrece protección de flujo sin cargar ese problema, lo que la convierte en el único sector que puede funcionar razonablemente en los dos escenarios de tasas, y esa asimetría sostiene el caso mientras la trayectoria de la Reserva Federal siga sin definirse.

Lo que muestra el gráfico del sector

​​​​​​​Fuente:Xstation5

En el gráfico diario del fondo que replica al sector se observa un canal ascendente definido que arranca desde el piso de mayo, cerca de los 144 dólares, y que el precio ha respetado en sus dos límites durante todo el avance.

La zona de resistencia más importante está en los 175,42 dólares, que es donde el precio se detuvo en su máximo reciente antes de retroceder hacia los 170,54 en los que cotiza ahora, y ese retroceso lo dejó en la mitad inferior del canal, que es una zona de rebote técnico mientras la estructura se mantenga.

El soporte inmediato está en los 166,79 dólares, que coincide aproximadamente con el límite inferior del canal en este momento, de manera que perder ese nivel implicaría al mismo tiempo perder el soporte horizontal y romper la estructura ascendente.

El soporte de contexto mayor está en los 158,05 dólares, un nivel que funcionó como techo entre noviembre de 2025 y enero de 2026 y que por esa razón tendría que operar ahora como piso, y sería el destino natural del precio en caso de que el canal se rompa.

Mientras el precio se mantenga por encima de los 166,79 y dentro del canal, el escenario base sigue siendo de rebote y de continuidad del avance con los 175,42 como objetivo inmediato, mientras que una ruptura del canal abriría el camino hacia los 158,05 sin niveles intermedios de relevancia.

Los riesgos del caso

El descuento ya se consumió parcialmente, porque después de trece puntos porcentuales de avance el sector dejó de estar en niveles deprimidos y quedó ligeramente por encima de su promedio histórico de largo plazo.

A eso se suma la concentración interna, ya que Eli Lilly representa cerca del 15% del fondo sectorial más utilizado y cotiza a más de treinta veces utilidades futuras, lo que significa que quien compra el sector completo está comprando una posición grande en una historia de crecimiento que no tiene nada de defensiva.

Las aseguradoras siguen enfrentando presión de costos, al grado de que las del mercado de la Ley de Cuidado de Salud Asequible solicitaron un aumento mediano de primas de 14% para 2027.

Y la negociación de precios de Medicare continúa expandiéndose hacia al menos cuarenta medicamentos que representaban 125 mil millones de dólares de gasto en 2024, de modo que el riesgo político se acotó pero no desapareció.

El liderazgo de salud en el trimestre no se explica por sus resultados actuales, que siguen siendo el punto débil del sector, sino por la eliminación de un riesgo regulatorio que llevaba dos años deprimiendo su múltiplo y por una relación entre valuación y crecimiento esperado que hoy es la mejor del índice.

Mientras el mercado siga cuestionando el retorno del gasto de capital en inteligencia artificial y la Reserva Federal no defina su trayectoria, el capital va a seguir buscando sectores donde las utilidades existan hoy, donde el múltiplo no dependa de una proyección a diez años y donde la demanda no dependa del ciclo económico, y ese perfil describe con precisión al sector de salud en este momento.

Raúl Ojeda Espino, Analista Colaborador en XTB LATAM, especializado en Instrumentos Derivados.

 

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