- La combinación de nuevos aranceles y ruido judicial reintroduce incertidumbre política estructural, activando ventas técnicas en niveles clave y poniendo en riesgo la estabilidad del S&P 500.
- La combinación de nuevos aranceles y ruido judicial reintroduce incertidumbre política estructural, activando ventas técnicas en niveles clave y poniendo en riesgo la estabilidad del S&P 500.
La renta variable estadounidense enfrenta hoy una corrección que refleja una realidad incómoda. El mercado puede absorber noticias negativas, pero no tolera la percepción de que las reglas del juego cambian de forma constante. El nuevo arancel generalizado del 15% se produce tras un fallo del Tribunal Supremo que invalidó parte de la arquitectura previa, y el verdadero impacto no radica únicamente en el nivel del arancel, sino en el retorno de un factor históricamente perjudicial para los activos de riesgo: la incertidumbre política con horizonte indefinido.
Si además el propio marco legal sugiere que la medida podría tener carácter temporal —150 días, posible intervención del Congreso y elecciones intermedias en el horizonte— el resultado es un escenario de baja visibilidad. En ausencia de claridad sobre cómo será el entorno regulatorio en los próximos seis meses, el capital tiende a adoptar una postura defensiva o directamente a reducir exposición.
En este contexto, el ajuste se concentra en los sectores de mayor ponderación, particularmente tecnología y compañías de gran capitalización, en un momento en el que el mercado ya mostraba sensibilidad frente a temas como inteligencia artificial, márgenes y retorno sobre inversiones. No es necesario que el dato macroeconómico sea severamente negativo para provocar ventas; basta con que el inversionista perciba inestabilidad en el marco estructural.
El mensaje del día es contundente: el alivio observado el viernes resultó prematuro. La intención de avanzar con aranceles refuerza la idea de que la voluntad política prevalece sobre las expectativas del mercado. En términos de precio, el rebote pierde tracción y los índices vuelven a mirar niveles de soporte relevantes.
Desde el punto de vista técnico, el S&P 500 comienza a mostrar señales de deterioro estructural más allá de una simple corrección táctica. Mientras el índice se mantenga por debajo de 6.846 puntos, el sesgo cambia de “comprar caídas” a “vender rebotes”. Este nivel se consolida como pivote psicológico clave: cualquier recuperación que no logre superarlo y sostenerlo puede interpretarse como oportunidad táctica para posiciones bajistas de corto plazo.
Bajo este escenario, un movimiento hacia la zona de 6.800 puntos no sería sorprendente. Se trata de un nivel técnico natural cuando el mercado pierde soportes recientes y necesita evaluar la profundidad de la demanda real, sin el impulso coyuntural de los titulares.
En el caso del Dow Jones, la dinámica es similar, aunque con matices. Si bien el índice tiene menor exposición relativa a tecnología, ello no lo inmuniza frente a episodios de aversión al riesgo derivados de incertidumbre política. En un entorno de rotación hacia activos defensivos, el Dow podría mostrar un desempeño relativo más estable que el Nasdaq; sin embargo, continúa expuesto cuando el flujo predominante es reducción generalizada de riesgo.
El elemento central de la jornada no es el comportamiento de los activos refugio tradicionales, sino el mecanismo de transmisión del daño. La caída no responde a que el arancel del 15% sea inmediatamente devastador en términos matemáticos, sino a que reinstala un entorno de imprevisibilidad regulatoria, potenciales represalias comerciales y una política comercial flexible en su forma, pero firme en su intención.
Este contexto reduce la visibilidad sobre beneficios corporativos, complica decisiones de inversión y eleva la prima de riesgo implícita, incluso sin revisiones formales en estimaciones financieras.
Operativamente, el escenario es claro: mientras el S&P 500 permanezca por debajo de 6.846 puntos, la estrategia dominante favorece aprovechar rebotes técnicos para ventas tácticas, con 6.800 como zona razonable de testeo si la presión bajista persiste. Para invalidar este sesgo, el índice deberá recuperar y sostener niveles superiores a 6.846 con consistencia.
Hasta que ello ocurra, la probabilidad favorece continuidad en la búsqueda de soporte, en un entorno donde la estabilidad aún no está garantizada.
Fuente: xStation5
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Alejandro de Luis
Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.
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