El movimiento reciente del crudo no se explica solo por precio, sino por una alteración directa en los flujos físicos y financieros del mercado. Tras dos jornadas de caídas, el petróleo reaccionó al alza en cuanto el mercado empezó a digerir un escenario que, aunque no elimina el exceso de oferta global, introduce fricción real en rutas clave de suministro.
El detonante ha sido claro: intervención directa de Estados Unidos sobre Venezuela, con incautación de petroleros vinculados a crudo sancionado, control explícito de ventas venezolanas y mensajes políticos que apuntan a una reconfiguración forzada del comercio energético en América y el Atlántico. No es retórica. Hablamos de barcos interceptados en alta mar, de cargamentos redirigidos y de una señal inequívoca de que Washington quiere influir activamente en quién vende, quién compra y a qué precio.
En cifras, el mercado venía de descontar un superávit estimado de hasta 3 millones de barriles diarios en el primer semestre de 2026, una de las razones por las que el crudo había estado bajo presión. Sin embargo, esa previsión choca ahora con un riesgo operativo inmediato: Venezuela exporta en torno a 1 millón de barriles diarios, y cerca de 400.000 barriles diarios iban a China, gran parte a través de rutas opacas y flotas “sombra”. Cualquier interrupción, incluso parcial, no elimina el exceso global, pero desordena los flujos y encarece el margen de seguridad.
A esto se suma el frente ruso. El avance de legislación en Estados Unidos para endurecer sanciones a países que comercian con Rusia ha reactivado el miedo a nuevas disrupciones en exportaciones rusas, que siguen siendo uno de los pilares del suministro global. El mercado no está descontando un corte total, pero sí mayor fricción logística y financiera, lo suficiente como para justificar un rebote táctico.
Los datos semanales en EE. UU. también han contribuido al movimiento. Las reservas de crudo cayeron, mientras que los inventarios de gasolina y destilados subieron más de lo esperado. Esto es clave: no estamos ante una escasez energética general, sino ante un ajuste específico en el crudo, probablemente ligado a exportaciones y logística, no a demanda final desbocada.
En precios, el Brent volvió a situarse en torno a 60–61 dólares, mientras el WTI reaccionó hacia la zona de 56–57 dólares, niveles coherentes con un mercado que sigue siendo estructuralmente cómodo en oferta, pero nervioso en el corto plazo. Aquí entra el nivel técnico relevante: 57.14 en el WTI.
Desde el punto de vista de trading, esa zona no es casual. Representa el área donde el rebote geopolítico se enfrenta al relato macro dominante. Por encima de 57.14, el mercado estaría aceptando que la prima de riesgo merece permanecer algo más de tiempo, activando cierres de cortos y compras tácticas, no por escasez, sino por protección ante eventos.
Si, por el contrario, el precio no logra consolidar y vuelve a perder esa zona, el mensaje sería contundente: la geopolítica ha servido para un ajuste rápido, pero el mercado sigue creyendo en el exceso de oferta, en la disciplina de OPEP+ y en una demanda global que no acelera. En ese escenario, el rebote quedaría como un movimiento de limpieza de posiciones, no como cambio de tendencia.
Hay un matiz adicional importante: las grandes petroleras estadounidenses siguen siendo extremadamente cautas con Venezuela. Piden garantías legales y financieras explícitas antes de invertir, lo que implica que cualquier aumento significativo de producción allí sería lento, incluso con apoyo político. Esto refuerza la idea de que el riesgo es más táctico que estructural, pero también que no se puede deshacer de un día para otro.
En resumen, el crudo ha entrado en una zona de decisión real, no por fundamentos clásicos, sino por intervención directa en el comercio internacional del petróleo. El mercado ahora debe decidir si el riesgo geopolítico compensa el exceso de oferta esperado. La zona de 57.14 en WTI es el filtro. Lo que ocurra ahí dirá si este movimiento se queda en un sobresalto bien aprovechado por traders o si el mercado exige una prima más duradera por un mundo energético cada vez más politizado.
OIL.WTI (M15)
Fuente: xStation5
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Alejandro de Luis
Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.
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