- El BCE probablemente mantendrá tasas sin cambios pero dejará abierta la puerta a septiembre
- El EURUSD necesita sostener 1,1400 y superar 1,1535 para mejorar su estructura técnica
- La energía y el diferencial de tasas con Estados Unidos siguen limitando el avance del euro
- El BCE probablemente mantendrá tasas sin cambios pero dejará abierta la puerta a septiembre
- El EURUSD necesita sostener 1,1400 y superar 1,1535 para mejorar su estructura técnica
- La energía y el diferencial de tasas con Estados Unidos siguen limitando el avance del euro
El euro llega a la reunión de julio del Banco Central Europeo en una posición poco habitual: el mercado no espera una decisión inmediata, pero sí una señal capaz de decidir el siguiente movimiento. El EUR/USD se mantiene alrededor de 1,14, una zona que ha funcionado como soporte y frontera psicológica durante las últimas semanas. La cuestión ya no es únicamente si el BCE mantendrá las tasas, sino cómo interpretará un escenario en el que la inflación continúa por encima del objetivo, la energía vuelve a introducir riesgos y el crecimiento europeo ofrece pocas razones para celebrar.
El BCE llega a julio tras subir tasas en junio
El Consejo de Gobierno se reúne los días 22 y 23 de julio y comunicará su decisión el jueves. El punto de partida es claro. En junio, el BCE elevó sus tres tasas oficiales en 25 puntos básicos: la facilidad de depósito quedó en el 2,25%, las operaciones principales de financiación en el 2,40% y la facilidad marginal de crédito en el 2,65%. Fue una subida defensiva, motivada por el encarecimiento de la energía y por el temor a que el choque derivado del conflicto en Oriente Medio terminara trasladándose a salarios, servicios y expectativas de inflación.
Para julio, la opción central es mantener las tasas sin cambios. La pausa no equivaldría a declarar terminada la fase de endurecimiento. Después de haber subido en junio, el BCE dispone de margen para observar si el repunte energético produce efectos de segunda ronda antes de actuar de nuevo. MUFG espera que el banco central mantenga la tasa de depósito en el 2,25% y conserve abierta la posibilidad de otra subida durante el año. Su escenario contempla un aumento adicional de 25 puntos básicos en septiembre, pero no una secuencia automática de subidas en cada reunión.
Inflación más moderada, pero todavía sobre el objetivo
Los últimos datos permiten al BCE esperar, aunque no relajarse. La inflación de la eurozona bajó del 3,2% en mayo al 2,8% en junio. La moderación fue general: la energía desaceleró su avance anual del 10,8% al 8,7%, mientras que los servicios pasaron del 3,5% al 3,2%. La inflación sin energía se situó en el 2,2%. Son cifras más benignas que las del mes anterior, pero todavía no devuelven al BCE a la comodidad de su objetivo del 2%.

La composición importa tanto como el dato general. La energía explica una parte considerable del exceso de inflación y puede retroceder con rapidez si disminuye la tensión geopolítica. Sin embargo, el BCE vigila sobre todo si ese coste termina extendiéndose. El banco central elevó en junio su previsión de inflación media para 2026 al 3,0%, con una moderación al 2,3% en 2027 y al 2,0% en 2028. Para la inflación subyacente proyectó un 2,5% tanto en 2026 como en 2027. Estas estimaciones nacieron bajo un escenario concreto de precios energéticos; una nueva escalada obligaría a revisarlas.
Por ahora, las señales de segunda ronda siguen siendo limitadas. Las empresas de la eurozona esperan una moderación del crecimiento de sus precios de venta y de los salarios durante los próximos doce meses. Eso reduce la urgencia de otra subida inmediata. También permite al BCE distinguir entre un aumento temporal de costes importados y una inflación interna persistente. La política monetaria puede hacer poco para producir petróleo o gas, pero sí puede impedir que el choque se convierta en una dinámica continuada de precios y salarios.
Crédito más restrictivo y riesgo para el crecimiento
El problema es que endurecer más la política tiene un coste creciente para la actividad. La encuesta bancaria publicada por el BCE el 21 de julio muestra que las entidades endurecieron moderadamente sus criterios de concesión de crédito a las empresas durante el segundo trimestre. El porcentaje neto fue del 7%. También se endurecieron las condiciones para hipotecas y crédito al consumo, con registros netos del 9% y el 12%, respectivamente. Los bancos señalaron como causas principales el deterioro de la percepción económica, la menor tolerancia al riesgo y la incertidumbre geopolítica y energética.
La restricción fue especialmente visible en la automoción y las industrias intensivas en energía. Es exactamente el lugar donde una subida adicional de tasa puede provocar más daño: compañías que ya soportan costes elevados de gas, electricidad, transporte y financiación. El BCE se enfrenta así a una combinación incómoda. Si mantiene una política demasiado suave, corre el riesgo de tolerar una inflación superior al objetivo. Si sube demasiado, puede amplificar el efecto contractivo del propio choque energético.
Ese dilema explica por qué una subida de tasas no garantiza automáticamente un euro más fuerte. En condiciones normales, un mayor rendimiento relativo favorece a una divisa. Pero si el mercado interpreta el endurecimiento como una amenaza para el crecimiento, el efecto puede invertirse. El alza de junio no consiguió alejar al EUR/USD de la zona de 1,14 porque el diferencial de tasas es solo una parte de la ecuación. También importan la calidad del crecimiento, los flujos de capital, la balanza energética y la percepción de riesgo.
Energía y diferencial de tasas condicionan al EUR/USD
Europa es importadora neta de energía y su moneda suele sufrir cuando el petróleo y el gas se encarecen de forma persistente. Una subida de las materias primas energéticas deteriora los términos de intercambio: la eurozona necesita entregar más euros al exterior para adquirir la misma cantidad de energía. Al mismo tiempo, reduce la renta disponible de los hogares y comprime los márgenes empresariales. Estados Unidos también padece el efecto inflacionista, pero dispone de una base energética doméstica mucho mayor. Por eso un choque prolongado puede apoyar inicialmente las expectativas de tasas del BCE y, más adelante, perjudicar al euro por el canal del crecimiento.
ING considera que el diferencial de tasas a corto plazo ha ayudado a sostener temporalmente al EUR/USD. Las expectativas de una posible subida del BCE recuperaron terreno cuando volvió a encarecerse el petróleo. Sin embargo, la entidad duda de que ese apoyo sea sostenible si la energía continúa subiendo. El BCE dispone de menos espacio que la Reserva Federal para endurecer sin deteriorar la economía y, bajo un escenario energético adverso, ING ha señalado el riesgo de que el cruce se dirija hacia 1,10.
Esta es la verdadera batalla del EUR/USD: no depende solo de lo que haga Fráncfort, sino de la comparación con Washington. La tasa de depósito del BCE está en el 2,25%, mientras que el rango de los fondos federales se mantiene en el 3,50%-3,75%. El diferencial nominal continúa favoreciendo al dólar. Sin embargo, el mercado de divisas reacciona a la dirección futura de ese diferencial. Si el BCE mantiene abierta la puerta a septiembre y la Reserva Federal se muestra más prudente, el euro puede recibir apoyo. Si ambos bancos endurecen, la ventaja estadounidense y su mayor resistencia económica pueden volver a dominar.
Niveles técnicos clave para el euro
La referencia oficial del BCE situó el euro en 1,1426 dólares el 20 de julio, y el mercado permanecía alrededor de 1,14 antes de la reunión. Técnicamente, esa zona es el primer nivel que debe conservar el cruce. Mientras el EUR/USD se mantenga por encima de 1,1400, puede intentar recuperar 1,1475 y después la franja de 1,1500-1,1535. Una superación sostenida de 1,1535 mejoraría la estructura de corto plazo y permitiría mirar hacia 1,1600. Por abajo, la pérdida de 1,1400 dejaría expuesto el soporte de 1,1350. La tendencia no cambiará por una reacción inicial al comunicado, sino por la capacidad del precio para abandonar con claridad el rango comprendido entre 1,1350 y 1,1535.

Fuente: xStation5
Lagarde puede mover al euro más que la decisión de tasas
El lenguaje de Christine Lagarde será probablemente más importante que la ausencia de movimientos en las tasas. El mercado buscará tres señales. La primera es si el Consejo considera que la subida de junio fue suficiente para contener el choque energético. La segunda es si existe preocupación por una transmisión de la inflación hacia salarios y servicios. La tercera es si el BCE considera septiembre una reunión abierta o si la moderación de junio permite prolongar la pausa.
Un mensaje equilibrado, que reconozca los riesgos inflacionistas sin comprometer otra subida, podría dejar al euro dentro de su rango. Sería coherente con el enfoque reunión a reunión y dependiente de los datos. Una orientación más dura, señalando que el 2,8% de inflación sigue siendo incompatible con el objetivo y que el petróleo amenaza las expectativas, elevaría la probabilidad de septiembre. El efecto inicial sería favorable para el euro, aunque dependería de que los bonos y la renta variable europea no interpretaran el mensaje como un nuevo golpe al crecimiento.
El escenario más favorable para la moneda no es necesariamente una subida inmediata. Sería una pausa acompañada de una inflación que continúa moderándose, una reducción de la prima energética y una Reserva Federal menos inclinada a endurecer. Esa combinación mejoraría los términos de intercambio europeos, reduciría el riesgo de recesión y estrecharía el diferencial esperado con Estados Unidos. En ese contexto, una ruptura de 1,1535 tendría fundamentos más sólidos que un salto provocado únicamente por una frase de la rueda de prensa.
El escenario adverso combina petróleo y gas elevados, inflación resistente y deterioro del crédito. El BCE se vería obligado a mantener un tono duro mientras el crecimiento pierde fuerza. El euro podría subir durante unos minutos por las expectativas de tasas y después caer al imponerse la lectura económica. La pérdida de 1,1350 confirmaría que el endurecimiento ya no funciona como apoyo cambiario, sino como señal de debilidad estructural.
También existe un escenario intermedio, probablemente el más razonable: tasas sin cambios, puerta abierta a septiembre y ausencia de una dirección clara. El EUR/USD continuaría oscilando alrededor de 1,14 mientras los inversores esperan los datos de inflación de julio, la evolución de la energía y las próximas señales de la Reserva Federal. El BCE puede aumentar la volatilidad, pero quizá no tenga todavía la información suficiente para cambiar la tendencia.
El euro llega a la reunión sostenido por las expectativas de tasas y limitado por el coste económico que justificaría esas mismas subidas. Esa contradicción explica su incapacidad para alejarse de 1,14. El jueves puede modificar el equilibrio, pero un cambio duradero requerirá algo más que un tono firme: Europa necesita que la inflación se modere sin que el crecimiento se deteriore y que el dólar pierda parte de su ventaja. Hasta entonces, el BCE puede mover el precio, pero no necesariamente resolver la tendencia.
_______
Alejandro de Luis
Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.
Vuelven los aranceles: ¿pueden frenar el rally de las bolsas?
USD/JPY en Máximos ¿Se prepara Japón para intervenir?
Mar Rojo, pero no los índices: los efectos del bloqueo del estrecho de Bab el-Mandeb
Claves del Día: Repuntan las acciones de semiconductores: ¿podrán mantenerse?
"Este informe se proporciona sólo con fines de información general y con fines educativos. Cualquier opinión, análisis, precio u otro contenido no constituyen asesoramiento de inversión o recomendación en entendimiento de la ley de Belice. El rendimiento en el pasado no indica necesariamente los resultados futuros, y cualquier persona que actúe sobre esta información lo hace bajo su propio riesgo. XTB no aceptará responsabilidad por ninguna pérdida o daño, incluida, sin limitación, cualquier pérdida de beneficio, que pueda surgir directa o indirectamente del uso o la confianza de dicha información. Los contratos por diferencias (""CFDs"") son productos con apalancamiento y acarrean un alto nivel de riesgo. Asegúrese de comprender los riesgos asociados. "