La publicación de hoy del dato de inflación del IPC de EE. UU. probablemente sea la referencia macroeconómica más importante de este trimestre. La reunión de la Reserva Federal, para la que seguimos manteniendo unas expectativas elevadas respecto a una posible subida de tipos, tendrá lugar la próxima semana, los días 15 y 16 de septiembre. Los miembros de la Fed, encabezados por el gobernador Christopher Waller, afirman abiertamente que su decisión dependerá de si los datos de hoy muestran avances en el proceso de desinflación. El mercado lleva tiempo anticipando subidas de tipos, pero un dato inferior al esperado podría retrasar este movimiento al menos hasta después de las elecciones de mitad de mandato.
¿Qué espera el mercado?
El consenso del mercado apunta a una inflación general del 3,4 % interanual, exactamente la misma tasa registrada en julio.
Se espera que la inflación subyacente descienda hasta el 2,4 % interanual, lo que indicaría que los elevados precios de la energía todavía no están generando un efecto de segunda ronda significativo.
El mercado espera que la inflación mensual aumente un 0,4 % intermensual, mientras que la tasa subyacente crecería un 0,2 % intermensual.
El swap de inflación a un año se sitúa actualmente en el 2,37 %, aunque se ha recuperado claramente desde los niveles inferiores al 2 % registrados el mes pasado.
¿Qué información interesante nos ofrecen las previsiones? Se prevé que la inflación subyacente interanual descienda hasta su nivel más bajo desde marzo de 2021, mientras que la inflación general se mantendría elevada en el 3,4 %. Esto es una consecuencia directa del shock energético provocado tras el estallido de la guerra con Irán.
Los precios de la gasolina aumentaron un 4,5 % intermensual en agosto (después de caer un 2,9 % en julio), lo que añadirá aproximadamente 16 puntos básicos a la lectura de inflación general, según los cálculos de Bloomberg Economics.
Actualmente, la inflación relacionada con los combustibles es el principal factor que explica el elevado nivel del indicador del IPC.

Más allá de los combustibles, el resto de la cesta se mantiene relativamente estable. Los costes de la vivienda siguen siendo el principal componente de la inflación, aunque están desacelerándose de forma sistemática.
¿Por qué este dato es excepcionalmente difícil de anticipar?
La Fed no se fija en el IPC, sino en el deflactor del PCE, que no se publicará hasta el 30 de septiembre. El problema es que exactamente los mismos datos del IPC pueden dar lugar a lecturas del PCE muy diferentes dependiendo del desglose del informe:
- Un IPC fuerte impulsado por los bienes, acompañado de unos servicios contenidos, podría dar lugar a una lectura del PCE inferior a la del IPC.
- Un IPC más débil, pero con categorías que tienen un peso importante en el PCE (como el software y los servicios recreativos), podría hacer que el PCE resulte superior al IPC.
No obstante, un dato publicado hoy que se desvíe significativamente del consenso podría despertar tanto a los halcones como a las palomas. En última instancia, el diablo está en los detalles, y el mercado tendrá que analizar los distintos componentes en cuestión de minutos desde su publicación, precisamente en lo que se centrará la Fed antes de la próxima decisión.
El umbral para mantener los tipos sin cambios se sitúa en torno al 0,23 % intermensual para el PCE subyacente. Por encima de este nivel, la dinámica anual del PCE podría aumentar del 3,3 % al 3,4 %. Bloomberg Economics estima que el dato se situará entre el 0,25 % y el 0,30 %, por encima de dicho umbral.
Otro factor es la revisión metodológica de la BEA prevista para el 30 de septiembre (que afecta a los servicios de gestión de carteras, el software y los servicios jurídicos con carácter retroactivo hasta 2021), que reducirá la base anual aproximadamente 0,2 puntos porcentuales, «borrando» técnicamente esta aceleración.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, tiene su propio indicador, que mencionó en Jackson Hole: el porcentaje de los 199 componentes del PCE que están creciendo a un ritmo superior al 3 %. En el momento de su discurso, este porcentaje era del 54 % en términos interanuales y del 49 % sobre una base anualizada de seis meses.
Si esta segunda cifra disminuye tras el informe de hoy, la balanza se inclinará a favor de mantener los tipos sin cambios.

¿Cómo responderá el oro?
El oro está corrigiendo la ruptura alcista de agosto. Tras alcanzar un máximo en 4.692, hemos observado tres reacciones bajistas de oferta y un retroceso exactamente hasta el 50 % de Fibonacci de toda la onda comprendida entre 4.000 y 4.692.
Actualmente, el precio del oro ha caído por debajo de la SMA de 25 periodos (línea roja), que había actuado como soporte durante todo el impulso alcista de agosto. Esto cambia la estructura del mercado de alcista a correctiva. Por arriba, seguimos teniendo la SMA de 200 periodos en 4.547. Mientras el precio permanezca por debajo de ella, la perspectiva a medio plazo se mantiene neutral.
También se ha roto la directriz alcista ascendente (línea verde) trazada desde el mínimo de finales de julio. Actualmente, el precio está encontrando soporte justo por encima de la SMA de 100 periodos (4.334).
Cabe destacar que el oro está formando un posible patrón de Hombro-Cabeza-Hombro (HCH), con la línea clavicular en torno a 4.310 dólares. En caso de ruptura bajista, el objetivo de este patrón podría situarse cerca del soporte clave de 4.000 dólares.
Escenarios para el oro
El nivel clave es 4.311, que actúa como línea clavicular del patrón de Hombro-Cabeza-Hombro.
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Inflación subyacente elevada: si la inflación subyacente resulta superior a lo esperado —un 0,3 % mensual o más—, el oro debería poner a prueba inmediatamente el nivel de 4.311. Una ruptura por debajo de este nivel, confirmada por un cierre diario inferior, activaría el patrón y abriría el camino primero hacia 4.265 (donde el retroceso de Fibonacci del 61,8 % coincide con la SMA de 50 periodos), después hacia 4.150 y, finalmente, con un objetivo en la zona de 4.000.
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Dato en línea con las previsiones: una lectura acorde con la previsión de Bloomberg —0,24 % mensual y 2,4 % interanual— probablemente mantendría al mercado en un rango entre 4.311 y 4.445, sin una ventaja clara para ninguno de los dos lados.
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Sorpresa a la baja: un dato de inflación inferior a lo esperado —0,2 % o menos— debería impulsar al precio de nuevo por encima de la zona de 4.428-4.445. Sin embargo, la verdadera confirmación del rebote no llegará hasta que se produzca un cierre por encima de 4.470, con la siguiente resistencia/objetivo en la SMA de 200 periodos, situada en 4.547.
Precio del oro
Fuente: Plataforma de XTB
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