- Nike ha perdido cerca del 78% desde su máximo, cotiza alrededor de US$39 y atraviesa uno de los peores periodos bursátiles de su historia reciente, con una caída cercana al 39% en 2026.
- Los ingresos han dejado de caer con la intensidad de 2025, pero China, Nike Direct y Converse siguen mostrando debilidad, mientras nuevos competidores continúan ganando espacio.
- El bajo precio puede abrir la puerta a un rebote si la estrategia de Elliott Hill empieza a traducirse en crecimiento, pero el mercado todavía necesita pruebas de recuperación de ventas, márgenes e innovación antes de asumir que el suelo está confirmado.
- Nike ha perdido cerca del 78% desde su máximo, cotiza alrededor de US$39 y atraviesa uno de los peores periodos bursátiles de su historia reciente, con una caída cercana al 39% en 2026.
- Los ingresos han dejado de caer con la intensidad de 2025, pero China, Nike Direct y Converse siguen mostrando debilidad, mientras nuevos competidores continúan ganando espacio.
- El bajo precio puede abrir la puerta a un rebote si la estrategia de Elliott Hill empieza a traducirse en crecimiento, pero el mercado todavía necesita pruebas de recuperación de ventas, márgenes e innovación antes de asumir que el suelo está confirmado.
Las acciones de Nike (NKE.US) atraviesan una de las mayores correcciones de su historia. Desde el máximo de US$177,51 alcanzado en 2021, el precio ha descendido hasta aproximadamente US$39,06, una pérdida cercana al 78% que ha llevado al fabricante deportivo a niveles no vistos en más de una década. Solo durante 2026, la acción acumula una caída cercana al 39% y, si termina el año en terreno negativo, Nike completaría cinco ejercicios consecutivos de pérdidas bursátiles. Sería su peor desempeño anual desde 1993, año de la primera retirada de Michael Jordan.
La magnitud de la caída empieza inevitablemente a plantear una pregunta entre los inversores: ¿Nike está acercándose a una oportunidad de recuperación o continúa atrapada en un deterioro estructural?
En 2021, Nike era valorada como uno de los grandes referentes globales de consumo y ropa deportiva. Cinco años después, el mercado está descontando una combinación de menor crecimiento, presión competitiva, problemas en China y dudas sobre su capacidad de innovación.
Nike frenó el deterioro de ingresos, pero todavía no vuelve a crecer
Los últimos resultados muestran algunas señales de estabilización, aunque todavía no una recuperación clara. Nike cerró su año fiscal 2026 con US$46.400 millones en ingresos, prácticamente sin cambios frente a los US$46.300 millones del ejercicio anterior, aunque a tipo de cambio constante las ventas retrocedieron un 2%. En comparación, en FY2024 la compañía generaba alrededor de US$51.400 millones, por lo que la recuperación del negocio sigue incompleta.
El cuarto trimestre también reflejó esta estabilización parcial, en que los ingresos alcanzaron US$11.000 millones, con una caída del 1% reportado y del 4% a tipo de cambio constante. El negocio mayorista mejoró, con ventas de US$6.600 millones y crecimiento del 4%, pero Nike Direct cayó 7%, incluyendo un descenso del 12% en Nike Brand Digital y del 7% en tiendas propias.
La compañía está reconstruyendo las relaciones con distribuidores y tiendas físicas que había reducido durante la estrategia anterior, pero al mismo tiempo su canal directo, que durante años debía convertirse en uno de los principales motores de crecimiento y rentabilidad, continúa retrocediendo.
También preocupa Converse, cuyos ingresos anuales descendieron 31%, hasta aproximadamente US$1.200 millones, además, la marca Jordan tampoco escapó completamente de la desaceleración: sus ventas fueron de US$7.034 millones en FY2026, un 3% menos en términos reportados y un 5% menos a tipo de cambio constante.
China sigue siendo el gran problema de Nike
Geográficamente, la diferencia entre mercados explica buena parte del desafío. Durante FY2026, los ingresos de Nike Brand crecieron aproximadamente 5% en Norteamérica y 3% en Europa, Oriente Medio y África en términos reportados. Asia Pacífico y Latinoamérica permanecieron prácticamente estables. Pero Greater China cayó 11%, hasta US$5.847 millones. A tipo de cambio constante, el retroceso fue todavía mayor: 13%. El calzado en la región cayó 13%, la ropa 5% y el equipamiento 25%.
China no representa únicamente un problema coyuntural de demanda, dado que Nike intenta reconstruir su estrategia comercial después de años de errores de distribución y pérdida de conexión con consumidores locales. La empresa está reduciendo relaciones con numerosos distribuidores digitales para recuperar control sobre la marca, pero esa estrategia puede generar todavía más volatilidad en ventas durante el proceso.
A esto se suma una competencia mucho más intensa de marcas internacionales y locales. La dirección ha reconocido que el proceso de recuperación no será lineal y que primero debe estabilizar, resetear y posteriormente volver a crecer.
Nike perdió terreno frente a On y Hoka
El problema de Nike no puede explicarse únicamente por China o por el ciclo económico. La empresa también ha perdido protagonismo frente a marcas más pequeñas que consiguieron capturar tendencias de running y calzado premium con mayor rapidez.
Tomando una base 100 desde 2022, Nike se encuentra cerca de 26, mientras Deckers, propietaria de Hoka, ronda 142. On Holding se sitúa alrededor de 74 pese a haber corregido desde niveles considerablemente superiores. La diferencia refleja cómo marcas como Hoka y On ocuparon segmentos de producto en los que Nike tradicionalmente tenía una posición dominante.
Uno de los errores de la administración anterior fue depender excesivamente de modelos lifestyle como Air Force 1 y Dunk mientras reducía su presencia en distribuidores externos. Ese espacio fue aprovechado por competidores que ofrecían nuevos diseños, tecnologías de amortiguación y una propuesta más especializada para corredores.
La actual administración, encabezada por Elliott Hill, intenta revertir esa tendencia con la estrategia “Win Now” y una reorganización centrada nuevamente en deportes específicos, particularmente running y basketball.
¿Hay señales positivas dentro de Nike?
Sí, aunque todavía son insuficientes para confirmar un cambio de tendencia, el negocio mayorista está recuperándose. En el último trimestre fiscal aumentó 4%, y para el ejercicio completo alcanzó US$27.500 millones, un 6% más. Esto indica que la reconstrucción de relaciones con distribuidores está empezando a producir resultados.
El margen bruto anual también mejoró ligeramente hasta 42,9%, frente al 42,7% del año anterior. Sin embargo, el fuerte salto del margen trimestral hasta 49,2% estuvo relacionado principalmente con aproximadamente US$986 millones de recuperación esperada de aranceles IEEPA, por lo que no debe interpretarse íntegramente como una mejora estructural del negocio.
Nike, además, conserva una posición financiera relevante: cerró mayo con aproximadamente US$9.000 millones entre efectivo e inversiones de corto plazo y devolvió cerca de US$2.500 millones a los accionistas durante el ejercicio fiscal, principalmente mediante dividendos. Estas cifras ofrecen cierto margen para financiar marketing, innovación y reestructuración mientras continúa el proceso de recuperación.
¿Qué puede seguir presionando a las acciones de Nike?
El principal riesgo es que la estabilización actual tarde demasiado en convertirse en crecimiento.
- Los distribuidores estadounidenses han advertido sobre un entorno de descuentos agresivos y demanda débil de calzado. Dick’s Sporting Goods, uno de los socios más importantes de Nike, señaló recientemente un deterioro de las tendencias en footwear. Nike representa aproximadamente el 31% de las compras de mercancías combinadas de Dick’s y Foot Locker, por lo que la evolución de esos canales es especialmente relevante.
- Otro riesgo es que la recuperación en China tarde más de lo previsto. Si las ventas de esa región continúan cayendo a doble dígito, las mejoras en Norteamérica podrían no ser suficientes para devolver al conjunto del grupo a una senda de crecimiento consistente.
- Finalmente está el problema del producto. El mercado necesita comprobar que Nike puede volver a producir modelos capaces de generar demanda orgánica, en lugar de depender principalmente de promociones o franquicias históricas.
El verdadero turnaround todavía podría estar a tres o cuatro trimestres de distancia.
¿Nike está barata o puede convertirse en una trampa de valor?
Una caída del 78% por sí sola no convierte una acción en barata, el escenario positivo depende de que Nike logre estabilizar China, recuperar crecimiento en su canal directo, mejorar el margen sin depender de elementos extraordinarios y volver a ganar relevancia frente a competidores.
Si eso ocurre, el enorme descuento acumulado puede ofrecer un terreno favorable para una recuperación bursátil. De hecho, según datos recopilados por Bloomberg, el precio objetivo promedio de Wall Street implica un potencial considerable respecto de los niveles actuales, aunque las opiniones siguen muy divididas y al menos una docena de firmas han recortado sus recomendaciones durante 2026.
En el escenario contrario, una nueva caída de ingresos, mayor presión promocional o señales de que Nike continúa perdiendo cuota de mercado podrían mantener la acción bajo presión incluso después de haber perdido casi cuatro quintas partes de su valor desde máximos.
¿Qué debería vigilar el mercado ahora?
La próxima gran prueba llegará con los resultados del primer trimestre fiscal de 2027, previstos para las próximas semanas. Allí el mercado buscará señales de estabilización en Norteamérica y, sobre todo, en China. También será importante observar la evolución de Nike Direct, los inventarios, el margen bruto y las nuevas colecciones de running y basketball.
Después llegará el Investor Day de noviembre, probablemente una de las oportunidades más importantes para que Elliott Hill explique hasta qué punto la estrategia “Win Now” está pasando de la fase de reestructuración a una etapa de crecimiento.
Por ahora, Nike parece haber conseguido frenar parte del deterioro operativo, pero todavía no ha demostrado que pueda volver al crecimiento sostenido que justificaría un cambio estructural en la percepción de la acción. El rebote es posible, pero para que se convierta en una recuperación duradera el mercado necesitará algo más que una valoración deprimida: necesitará ventas creciendo nuevamente, mayor innovación y señales claras de recuperación en China.
Fuente: xStation5.
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