16:49 · 14 de agosto de 2026

Qué esperar del peso mexicano hacia el cierre de 2026

La bandera de Mexico
Conclusiones clave
Conclusiones clave
  • El peso mexicano llega a la segunda mitad de agosto cerca de sus mejores niveles en más de dos años, con la zona de 16.9170 pesos como referencia inmediata.
  • El diferencial de tasas, las decisiones de Banxico y la Fed, el petróleo y las negociaciones del T-MEC serán factores centrales para el cierre de 2026.
  • El análisis plantea un rango de referencia de 16.60 a 17.64 pesos, con 17.00 como zona clave para el sesgo de corto plazo.

El peso llega a la segunda mitad de agosto operando en su mejor nivel en más de dos años, con el USD/MXN cotizando alrededor de 16.98 pesos después de perder la zona de 17.00 y de marcar un mínimo de 17.0157 el 12 de agosto, el nivel más bajo desde el 3 de junio de 2024, con una caída acumulada del dólar superior a 5% en lo que va de 2026 y encima de una moneda que ya había cerrado 2025 con una ganancia de 15.7%, su mejor desempeño desde que existe el régimen de libre flotación. La referencia inmediata que el mercado tiene enfrente es 16.9170 pesos, el nivel que se tocó el día siguiente de la elección presidencial de 2024, y ahí está el punto que separa una extensión de la tendencia de un agotamiento del movimiento.

Ese desempeño coloca al peso entre las divisas emergentes más apreciadas del mundo, con datos compilados por Bloomberg, entre el 28 de julio de 2025 y la misma fecha de 2026 el peso mexicano acumula una revaluación de 7.45% frente al dólar, que lo ubica en el cuarto lugar del universo emergente, detrás del peso colombiano con 29.86%, el real brasileño con 9.02% y el forint húngaro con 8.03%, y por delante del rand sudafricano con 6.77%. Es un dato que conviene tener presente porque el peso no está subiendo solo: está participando de un movimiento amplio de rotación hacia divisas con tasas reales altas, lo que significa que buena parte de su fortaleza no depende de decisiones tomadas en México.

Carry, tasas y posicionamiento del peso mexicano

Como recordatorio de lo que ya analizamos, la paridad se ha movido de forma muy similar al índice del dólar, y una parte relevante de la apreciación del peso responde a la debilidad del billete verde más que a mérito local, sobre todo si se toma 2025 como referencia, cuando el DXY cayó 9.4% frente a las divisas del G10 en su segundo peor año en dos décadas. El matiz para 2026 es que el índice ha dejado de caer y opera cerca de 99.8 puntos, apenas 1.23% arriba en doce meses, dentro de un rango de 52 semanas de 95.55 a 101.80, mientras el peso siguió avanzando por su cuenta. Esa divergencia indica que la última pierna del movimiento ya no la explica el dólar sino el carry, y eso la hace más dependiente de que el diferencial de tasas se mantenga.

El diferencial tasas es el motor de fondo, aunque conviene medirlo bien porque ya no es el de hace dos años ya que Banxico dejó la referencia en 6.50% el 6 de agosto por decisión unánime y por segunda ocasión consecutiva, después del recorte de mayo desde 6.75%, mientras la Reserva Federal mantuvo el rango de fondos federales en 3.50%–3.75% en julio con tres disidentes que preferían subir 25 puntos base. El diferencial resultante ronda 275 puntos base, el menor desde febrero de 2016 y cerca del mínimo histórico de 250 puntos base que se registró un solo día, el 16 de diciembre de 2015, cuando Banxico respondió al primer alza de la Fed ampliando el margen al día siguiente. Ese dato importa porque el carry que sostiene al peso hoy es el más estrecho en una década, y aun así funciona, no por su magnitud absoluta sino por la volatilidad realizada tan baja del par, que mantiene atractiva la relación entre rendimiento y riesgo. UBS revisó su proyección del USD/MXN para el tercer trimestre a 17.2 pesos desde 17.5 y la extendió a los siguientes tres trimestres con ese mismo argumento.

Del lado del posicionamiento hay una lectura interesante, y es que al cierre de la semana del 15 al 21 de julio las posiciones netas largas sobre el peso en el mercado de futuros de Chicago se ubicaban en 71,699 contratos tras dos semanas consecutivas de reducción, con los hedge funds sosteniendo una posición neta de 54,463 contratos después de subir simultáneamente largos y cortos, es decir cubriéndose sin abandonar la apuesta. Una posición larga tan concentrada es un soporte mientras el entorno coopera y un acelerador en sentido contrario cuando algo lo rompe, y esa asimetría explica por qué las correcciones del peso suelen ser rápidas y de mayor amplitud que sus tramos de apreciación.

Inflación, Reserva Federal y petróleo

En precios internos de Mexico, la inflación general se ubicó en 3.12% en julio, su menor nivel desde mayo de 2020 y su cuarta baja consecutiva, con la subyacente en 3.95% marcando su sexto descenso al hilo, donde mercancías bajaron a 3.52% anual y servicios a 4.36% desde 4.49%. El detalle relevante es que la parte de servicios sigue por encima de 4% mientras el índice general ya coquetea con el punto medio de la meta, y esa brecha es exactamente la razón por la que Banxico no tiene prisa. El consenso de la Encuesta Citi todavía proyecta la inflación general de cierre de año cerca de 4%, lo que implica que los analistas esperan reaceleración en el segundo semestre por efectos base y energéticos, y mientras esa expectativa se mantenga la tasa de 6.50% no se mueve. La próxima prueba llega el 24 de septiembre.

Otro factor que puede cambiar la ecuación desde el otro lado es la Fed, porque la discusión en Estados Unidos ya no es cuándo bajan sino si suben. El dato de julio mostró el índice de precios al consumidor con avance de 0.1% mensual y 3.4% anual desde 3.5% en junio, con la subyacente en 0.2% mensual y 2.5% anual, lecturas en línea con el consenso que desactivaron buena parte de la presión, y tras ese reporte los inversionistas empezaron a descartar un alza en la reunión del 16 de septiembre aunque siguen descontando un incremento antes de que termine el año. Casas como Banorte ya cambiaron su escenario base a un alza de 25 puntos base. Un movimiento así comprimiría el diferencial desde arriba hasta niveles que nunca se han visto en el régimen actual, y llegaría con el posicionamiento largo en peso todavía cargado, que es la combinación que produce los desarmes más violentos.

Detrás de la trayectoria de tasas está también el tema del petróleo, el Brent alcanzó 102 dólares el 23 de julio con el bloqueo del estrecho de Ormuz, retrocedió cerca de 22% hasta 79.75 dólares a principios de agosto ante la expectativa de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, y el 13 de agosto operaba alrededor de 88.76 dólares con el mercado calibrando dos desenlaces opuestos sin resolver ninguno. El canal que importa para el peso no es el ingreso petrolero mexicano sino la inflación de energéticos en Estados Unidos, porque un crudo que regrese arriba de 100 dólares endurece a la Fed, fortalece al dólar y golpea el apetito por riesgo en el mismo movimiento.

Remesas, inversión, actividad económica y T-MEC

Las remesas sumaron 30,759 millones de dólares en el primer semestre con un alza de 3.1%, pero el envío promedio subió 5% de 386 a 405 dólares mientras el número de operaciones cayó 1.8% a 75.9 millones, es decir que el monto se sostiene porque cada envío es mayor, no porque haya más personas enviando, y esa base es más frágil de lo que sugiere el agregado. La inversión extranjera directa marcó un récord de 23,591 millones de dólares en el primer trimestre con un crecimiento de 10.4% anual, aunque una proporción alta corresponde a reinversión de utilidades más que a nuevos proyectos. La tenencia de valores gubernamentales en manos de extranjeros aumentó 42,350 millones de pesos durante el primer semestre hasta 1 billón 782 mil 174 millones, con Bonos M sumando 20,275 millones y Cetes 17,851 millones, lo que interrumpió el retiro que dominó la segunda mitad de 2025, si bien ese saldo representa apenas 11.4% del total de valores gubernamentales en circulación, la participación foránea más baja en más de una década. Y la reserva internacional cerró en 257,087 millones de dólares al 7 de agosto, cifra histórica, tras sumar 1,589 millones en una sola semana.

El contrapeso puede estar en la actividad y en las cuentas externas, ya que el PIB creció 1.5% trimestral en el segundo trimestre con cifras ajustadas por estacionalidad y 2.1% a tasa anual, la mejor lectura desde 2023, pero Gabriela Siller estimó que cerca de dos terceras partes de ese avance respondieron al efecto del Mundial de Fútbol y advirtió una corrección posterior en construcción, comercio minorista y turismo, con el consenso ubicando el crecimiento de todo 2026 en apenas 1.2%. Más relevante todavía, el déficit de la cuenta corriente del primer trimestre fue de 15,878 millones de dólares, equivalente a 3.1% del PIB, un nivel que el país no manejaba de forma cómoda en episodios anteriores y que hace al peso más dependiente del flujo financiero de corto plazo justo cuando ese flujo depende del carry.

En el frente comercial también se podira resolver el rango en cualquiera de las dos direcciones de la paridad ya que México pidió una pausa en la imposición de nuevos aranceles mientras avanzan las conversaciones de revisión del T-MEC, planteó el caso del acero donde tiene déficit con Estados Unidos y enfrenta un arancel de 50%, y busca reducir el arancel de 25% que pagan los vehículos fabricados en el país frente a 15% que enfrentan los autos de Japón, Corea del Sur, Alemania o Marruecos, con el argumento de la integración de contenido estadounidense en la manufactura mexicana. Del otro lado, el representante comercial Jamieson Greer ha señalado que espera avances concretos antes de que termine el año con énfasis en reglas de origen y estándares laborales y ambientales. Un acuerdo que alivie autos y acero le daría al peso el argumento que le falta para consolidar debajo de 17, y una ruptura o la aparición de nuevas tarifas llevaría el tipo de cambio de regreso a la zona de 18 pesos sin necesidad de que la Fed haga nada.

La brecha más llamativa hoy está entre el precio y el pronóstico, porque la Encuesta Citi del 5 de agosto anticipa un tipo de cambio de 17.90 pesos al cierre de 2026 con estimaciones que van de 17.00 a 19.03 unidades, un nivel que implicaría una depreciación superior a 5% en poco más de cuatro meses partiendo de 16.98. Ese consenso se ha revisado a la baja de forma sostenida durante todo el año, desde 19.00 pesos en enero hasta 18.75, 18.35, 18.20, 18.18, 18.10, 17.92 y 17.90, con el mercado spot corriendo por delante de cada revisión, y esa secuencia sugiere que el modelo del consenso está anclado a un supuesto de normalización del carry que todavía no se materializa.

Análisis técnico del peso mexicano

En el gráfico diario observamos que la paridad cotiza muy cerca de la zona de 17.00, que es el nivel psicológico y estructural que el mercado está probando en este momento después de haberlo respetado durante buena parte de 2023 y principios de 2024. Perder esa zona de forma sostenida abre el camino hacia 16.60 pesos, que fue el piso del rango previo a la ruptura alcista de mediados de 2024, con 16.9170 funcionando como escalón intermedio. Como primera resistencia relevante aparecen los 17.64 pesos, nivel donde el precio encontró oferta en las últimas semanas y que marcaría el techo de cualquier rebote antes de hablar de un cambio de tendencia. El RSI de 14 periodos opera por debajo de 30, en zona de sobreventa, lo que no invalida la tendencia bajista del par pero sí abre la posibilidad de un rebote técnico desde estos niveles, sobre todo con el precio apoyado justo en una zona de soporte tan observada.

Grafico del dolar en mexco
 

Fuente: xStation5.

 

Escenarios y calendario hacia el cierre de 2026

Para el resto del año el escenario que mejor se sostiene con los datos disponibles es un rango de 16.60 a 17.64 pesos, con 17.00 como la zona que define el sesgo de corto plazo y 16.9170 como el objetivo natural si el flujo del T-MEC resulta constructivo y la Fed se mantiene en pausa. Una ruptura sostenida por debajo de 16.9170 deja 16.60 como destino, y ese escenario requeriría tres condiciones alineadas: acuerdo comercial que reduzca aranceles, reapertura efectiva de Ormuz con el Brent regresando debajo de 80 dólares y una Fed que no suba ni en septiembre ni en octubre. En sentido contrario, un alza de tasas en Estados Unidos combinada con escalada arancelaria lleva primero a 17.30 y después a 17.64, y solo un evento que junte cierre prolongado del estrecho con ruptura de las negociaciones comerciales justificaría hablar de 18.00 a 18.30 pesos, con el desarme del posicionamiento largo funcionando como amplificador en ese tramo.

El calendario de las próximas semanas es interesante y lo más relevante podríamos tenerlos en la decisión de la Fed del 16 de septiembre, la reunión de Banxico del 24 de septiembre, la entrega del Paquete Económico 2027 en la primera semana de septiembre con los supuestos de tipo de cambio, producción de Pemex y déficit para el año próximo, y el avance de las rondas de revisión del T-MEC. Cada uno de esos eventos tiene más capacidad de mover el tipo de cambio que cualquier dato mensual aislado, y el orden en que se resuelvan va a definir si el peso consolida debajo de 17 pesos o si el consenso de 17.90 acaba teniendo razón por la vía menos favorable.

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Raúl Ojeda Espino, Analista Colaborador en XTB LATAM, especializado en
Instrumentos Derivados.

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