- El real brasileño mantiene el respaldo de una Selic del 14,00% anual, aunque la proximidad de las elecciones incrementa la importancia de las expectativas fiscales.
- El mercado afronta una disputa electoral polarizada entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, mientras evalúa qué escenario puede ofrecer una trayectoria sostenible para las cuentas públicas.
- El elevado carry sostiene a la moneda, pero el crecimiento de la deuda pública, el déficit y la incertidumbre electoral pueden elevar la prima de riesgo.
- El real brasileño mantiene el respaldo de una Selic del 14,00% anual, aunque la proximidad de las elecciones incrementa la importancia de las expectativas fiscales.
- El mercado afronta una disputa electoral polarizada entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, mientras evalúa qué escenario puede ofrecer una trayectoria sostenible para las cuentas públicas.
- El elevado carry sostiene a la moneda, pero el crecimiento de la deuda pública, el déficit y la incertidumbre electoral pueden elevar la prima de riesgo.
¿Puede una moneda ofrecer uno de los tipos reales más altos del mundo y, al mismo tiempo, debilitarse por una elección que todavía no se ha celebrado? El real brasileño demuestra que sí. Su elevada remuneración atrae capital, pero la cercanía de las urnas obliga a los inversores a preguntarse qué política fiscal sostendrá ese rendimiento y cuánto tiempo podrá el Banco Central mantenerlo sin dañar la actividad.
El nivel actual está muy cerca de la mediana de 5,20 que el informe Focus del Banco Central, fechado el 14 de agosto, recoge para el cierre de 2026. Esa coincidencia no significa que el mercado considere resuelta la elección. Indica que el escenario central ya incorpora una parte de la incertidumbre, mientras las opciones, la curva local y los flujos de cartera absorben el riesgo de movimientos más amplios. El mismo Focus sitúa la mediana para finales de 2027 en 5,29, una ligera depreciación que refleja que la cuestión fiscal no termina con la jornada electoral.

Lula y Flávio Bolsonaro: qué muestran las encuestas
La campaña oficial comenzó el 16 de agosto, después de que el día 15 concluyera el plazo de registro de candidaturas. El primer turno se celebrará el 4 de octubre y una eventual segunda vuelta, el 25. La disputa está polarizada entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, aunque también concurren, entre otros, Ronaldo Caiado, Renan Santos y Romeu Zema. Una encuesta de BTG y Nexus realizada entre el 14 y el 16 de agosto colocó a Lula en el 41% y a Flávio Bolsonaro en el 36% para la primera vuelta. En una simulación de segunda vuelta aparecían en empate técnico, con un 47% y un 44%, dado un margen de error de dos puntos.
Una encuesta describe preferencias de una muestra, no una probabilidad negociable ni un resultado. Para la moneda importa menos transformar cada sondeo en una cotización que entender qué cambia en las expectativas de política económica. El mercado no compra o vende un apellido de forma aislada. Intenta estimar gasto, ingresos, trayectoria de la deuda, autonomía del Banco Central, composición del Congreso y capacidad del próximo gobierno para ejecutar su programa.

La Selic y el carry sostienen al real brasileño
El real cuenta con un soporte evidente, la Selic está en el 14,00% anual. Aunque el Banco Central ha iniciado una relajación gradual, el tipo nominal y el rendimiento real siguen siendo elevados. La mediana de Focus espera una Selic del 13,75% al final de 2026 y del 12,00% al final de 2027. Esa diferencia frente a los tipos de Estados Unidos sostiene operaciones de carry, en las que se financia una posición en una moneda de menor rendimiento para invertir en activos brasileños.
El carry, sin embargo, no es una renta gratuita. Su resultado depende de que la depreciación del real no absorba el interés cobrado. En un periodo electoral, un cambio de percepción fiscal puede borrar en pocos días varios meses de rendimiento. Por eso las posiciones suelen reducirse antes de acontecimientos binarios, incluso si el escenario central sigue siendo favorable. El inversor no necesariamente anticipa una crisis, puede estar pagando por disminuir el riesgo de cola.
Inflación y política monetaria en Brasil
La inflación ofrece señales mixtas. El IPCA de julio subió solo un 0,07% mensual y moderó su tasa interanual al 4,44%. La mejora ayuda al Banco Central, pero la mediana de Focus aún proyecta una inflación del 5,02% para el conjunto de 2026, por encima de la meta del 3%. Para 2027, la estimación aumentó ligeramente al 4,24%. La desinflación observada permite recortar, mientras las expectativas alejadas de la meta aconsejan hacerlo con cautela. Esa tensión conserva el atractivo del real, aunque limita el impulso que aportaría un ciclo monetario más limpio.
Las cuentas públicas concentran la prima electoral
El verdadero centro de la prima electoral está en las cuentas públicas. La deuda bruta del Gobierno general alcanzó en junio el 81,9% del PIB, equivalente a 10,8 billones de reales, después de aumentar 0,9 puntos del PIB en un solo mes. Los intereses nominales acumulados en doce meses sumaron el 8,80% del PIB y el déficit nominal llegó al 9,99%. Con una tasa de interés tan alta, estabilizar la deuda requiere un resultado primario mucho más sólido del que Brasil presenta actualmente.
El informe Focus proyecta un déficit primario del 0,50% del PIB en 2026 y del 0,40% en 2027. Son estimaciones de mercado, no objetivos garantizados. La consecuencia para el real es directa, si la deuda sigue creciendo, el Tesoro debe ofrecer una prima mayor, el Banco Central tiene menos espacio para bajar tipos y el capital exige compensación por mantener exposición al país. Durante un tiempo, esa prima puede atraer inversión. Si se percibe como síntoma de una trayectoria insostenible, termina debilitando la moneda.

Goldman Sachs y J.P. Morgan ante el riesgo electoral
Goldman Sachs actualizó su escenario para incorporar una prima electoral mayor a corto plazo. La entidad sitúa USD/BRL en 5,20 a tres meses, 5,10 a seis meses y 5,00 a doce meses. No se trata de precios observados ni de certezas, sino de previsiones condicionadas a que, pasada la elección, el elevado carry y una normalización del riesgo permitan recuperar parte del terreno. La forma de esa trayectoria es reveladora, cautela durante la campaña y una mejora posterior que depende de las decisiones fiscales.
J.P. Morgan también ha subrayado la volatilidad electoral y la persistencia de los tipos locales. Su lectura reciente sobre los activos brasileños favorece mayor selectividad, con menor exposición a negocios cíclicos domésticos y más atención a empresas ligadas a materias primas o ingresos internacionales. Para la moneda, el mensaje es similar, el diferencial de tipos ayuda, pero no neutraliza un deterioro de las perspectivas fiscales ni una salida de capital de la bolsa.
Los escenarios electorales para el real brasileño
Reelección de Lula con una señal fiscal creíble
El primer escenario que el mercado contempla es una reelección de Lula acompañada de una señal fiscal creíble. Podría incluir límites más efectivos al crecimiento del gasto obligatorio, revisión de beneficios tributarios y un camino verificable hacia superávits primarios. En ese caso, la reacción del real no tendría por qué ser negativa. La continuidad institucional reduciría la incertidumbre de ejecución y la mejora fiscal permitiría al Banco Central recortar con más seguridad. La moneda podría beneficiarse del carry sin cargar con una prima de riesgo tan elevada.
Victoria de Lula sin consolidación suficiente
El segundo escenario es una victoria de Lula sin consolidación suficiente. El crecimiento del gasto por encima de los ingresos, nuevas medidas de estímulo o metas fiscales poco exigentes prolongarían la trayectoria ascendente de la deuda. Inicialmente, la Selic alta podría contener la depreciación, pero el coste sería una curva más empinada, menor crecimiento y una vulnerabilidad mayor a cualquier choque externo. El real podría perder valor aun cuando el diferencial de tipos siguiera pareciendo atractivo.
Victoria de Flávio Bolsonaro con estabilización de la deuda
El tercer escenario es una victoria de Flávio Bolsonaro con un programa de estabilización de deuda. Su campaña ha planteado vincular el crecimiento real del gasto al nivel de endeudamiento y revisar exenciones, con la intención de producir un ajuste significativo. El mercado podría responder favorablemente si las medidas fueran detalladas, jurídicamente viables y compatibles con el Congreso elegido. Pero una promesa electoral no equivale a una reforma aprobada. La credibilidad dependería del equipo económico, la transición y la capacidad de formar mayoría.
También existe una variante menos favorable para la oposición, una agenda fiscal ambiciosa que tropiece con resistencia política, tensiones institucionales o prioridades contradictorias. En ese caso, una apreciación inicial podría revertirse al comprobarse que la ejecución es más difícil que el anuncio. Brasil tiene un Congreso fragmentado y una parte considerable del gasto está sometida a reglas constitucionales o indexación. Cambiar la trayectoria de la deuda exige más que un nuevo marco escrito.
Segunda vuelta ajustada y máxima incertidumbre
El cuarto escenario es el de máxima incertidumbre, una segunda vuelta muy ajustada, impugnaciones o falta de claridad sobre la futura coalición. Ese entorno suele elevar la demanda de cobertura y reducir el apetito por carry. El impacto no se limitaría al spot, aparecería en la volatilidad implícita, los futuros de dólar y los tipos largos. Conviene distinguir esos instrumentos, porque pueden reflejar coste de financiación, vencimiento y protección, no solo una previsión simple sobre el valor inmediato del real.
El dólar global, China y las materias primas también condicionan al real
Las elecciones tampoco actúan en un laboratorio. El dólar global, los rendimientos del Tesoro, China y las materias primas pueden dominar una sesión. Brasil es exportador de petróleo, mineral de hierro y productos agrícolas, por lo que una mejora de sus términos de intercambio suele respaldar la balanza comercial. El Focus proyecta un superávit comercial de 77.900 millones de dólares en 2026 y una entrada de inversión directa cercana a 79.500 millones. Esos flujos estructurales amortiguan la presión financiera, aunque no eliminan el riesgo fiscal.
El petróleo plantea una relación ambigua. Precios más altos pueden mejorar ingresos externos y fiscales, pero también encarecen combustibles, presionan la inflación y reducen el espacio para recortar la Selic. Además, un choque geopolítico tiende a fortalecer la demanda global de liquidez en dólares. El real puede comportarse peor en una fase de aversión al riesgo aunque Brasil se beneficie como productor de crudo.
Referencias técnicas para el real brasileño
En cuanto a referencias técnicas, sin convertirlas en una lectura exhaustiva del gráfico, 5,20 funciona como pivote porque reúne el mercado de contado reciente y la mediana de Focus para finales de año. La zona de 5,15 coincide con las estimaciones mensuales más cercanas y con niveles vistos antes del último aumento de la prima política. Hacia arriba, 5,30 es relevante porque se aproxima a la previsión de cierre de 2027 y marcaría una ampliación más clara del riesgo. Lo importante no sería una ruptura momentánea, sino la persistencia y su confirmación en tipos, flujos y volatilidad.
¿Qué puede definir la trayectoria del real hasta octubre?
La campaña apenas ha comenzado y el mercado ya descuenta que el resultado será estrecho. Lo que todavía no puede poner plenamente en precio es la calidad de la política económica que seguirá. Un candidato puede ganar con un programa y gobernar con otro condicionado por el Congreso, la inflación o la reacción de la deuda. Por eso el real alterna el atractivo de una remuneración excepcional con la cautela propia de una moneda expuesta a decisiones políticas.
Hasta octubre, cada encuesta moverá expectativas, pero los datos capaces de cambiar la tendencia serán otros, propuestas cuantificables, nombres del equipo económico, reglas para el gasto y capacidad de construir una mayoría. La elección decidirá quién ocupa la presidencia. La trayectoria del real dependerá de una pregunta más exigente, si el próximo gobierno puede convertir una victoria política en una senda fiscal que haga sostenible el elevado rendimiento que hoy sostiene a la moneda.
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Alejandro de Luis
Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.
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