A diferencia de lo que muchos consumidores puedan pensar, los bancos no quieren activos inmobiliarios. O al menos, no por obligación. Banco Santander (SAN1.ES) es el ejemplo.

El negocio de un banco es financiarse barato para prestar ese dinero a un tipo más alto, por eso se financian a corto plazo (depósitos) para prestarlo en muchas ocasiones a largo plazo (hipotecas). Sin embargo, tras la crisis financiera muchos bancos españoles se quedaron con activos financieros con garantías hipotecarias que eran de muy mala calidad y cuya probabilidad de impago era alta.
El Banco Santander ya ha vendido varios lotes de créditos tóxicos ligados al mercado inmobiliario, y actualmente trata de deshacerse de otra cartera. El proyecto consiste en una cartera de un valor nominal de 5.000 millones de euros, pero su valor de mercado, el que la entidad conseguirá venderlos, será mucho menor.
Sin embargo, más que hacer caja, lo que busca el banco es limpiar su balance y mejorar sus ratios. Además, reduces incertidumbre sobre tu cartera de créditos y evitas problemas en una época en la que la tasa de morosidad posiblemente crecerá.
Santander lleva casi un 6% de subida desde la presentación de resultados del pasado miércoles, en la que reportó unas muy buenas cifras. Puedes consultarlas aquí.
Fuente: xStation5
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