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Exigencias estrictas y rechazo del sector: El borrador normativo para centros de datos de más de 1 MW exige cubrir el 80% del consumo con nueva energía renovable en un cómputo hora por hora y adaptarse en seis meses, lo que genera temor en el sector y en varias CCAA a que se ahuyente la inversión tecnológica y de IA.
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Desafío técnico e infraestructura de baterías: Cumplir con la coincidencia horaria obliga a instalar sistemas de almacenamiento con baterías, una tecnología donde España está retrasada (0,4 GW frente a los 2,7 GW de Alemania) y que podría desviar proyectos hacia países con regulación más flexible como Portugal.
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Efecto en la competitividad y valores beneficiados: Aunque los precios energéticos más bajos de España amortiguan el impacto, la medida beneficia a empresas de renovables y almacenamiento como Solaria, pero pone en riesgo la ambición de España de convertirse en un hub europeo de centros de datos.
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Exigencias estrictas y rechazo del sector: El borrador normativo para centros de datos de más de 1 MW exige cubrir el 80% del consumo con nueva energía renovable en un cómputo hora por hora y adaptarse en seis meses, lo que genera temor en el sector y en varias CCAA a que se ahuyente la inversión tecnológica y de IA.
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Desafío técnico e infraestructura de baterías: Cumplir con la coincidencia horaria obliga a instalar sistemas de almacenamiento con baterías, una tecnología donde España está retrasada (0,4 GW frente a los 2,7 GW de Alemania) y que podría desviar proyectos hacia países con regulación más flexible como Portugal.
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Efecto en la competitividad y valores beneficiados: Aunque los precios energéticos más bajos de España amortiguan el impacto, la medida beneficia a empresas de renovables y almacenamiento como Solaria, pero pone en riesgo la ambición de España de convertirse en un hub europeo de centros de datos.
Si bien en España no se desarrollan grandes modelos de inteligencia artificial, las esperanzas para nuestro país era poder ser un importante hub de centros de datos gracias a unas renovables baratas. Sin embargo, con la nueva propuesta normativa esto puede complicarse. ¿Qué ocurre exáctamente?

¿La nueva normativa pone en peligro a los centros de datos en España?
El gobierno ha sacado a audiencia pública una nueva normativa para regular los centros de datos de más de 1MW de potencia. Y las reacciones no han sido buenas. En primer lugar, los principales puntos de esta normativa (todavía no aprobada), son los siguientes:
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Requisitos de energía renovable hora a hora: La normativa exige que al menos el 80% del consumo de electricidad provenga de nueva energía renovable (instalada en los 18 meses anteriores mediante autoconsumo o PPAs) y que la coincidencia entre generación y consumo se acredite hora por hora.
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Exigencias de eficiencia y soberanía digital: Para mantener sus derechos de conexión a la red eléctrica, los centros deberán cumplir los niveles más altos de eficiencia energética e hídrica (categoría A europea) y los operadores deberán tener sede en la Unión Europea y almacenar los datos en territorio comunitario.
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Reacción del sector y CCAA: Durante el plazo de alegaciones (que finalizó el 4 de septiembre), la patronal del sector y gobiernos regionales como la Comunidad de Madrid alertaron de que estas condiciones, junto con un plazo de adaptación de solo seis meses, amenazan con ahuyentar proyectos de inversión e IA hacia otros países europeos.
Se trata de una normativa muy exigente, ya que en global supone un incremento importante de los requisitos. El punto de la energía renovable es sin duda uno de los que más han dado qué hablar. Si bien ya se preveía que en Europa los gobiernos iban a exigir que los centros de datos usaran mayormente energía renovable, la realidad es que era algo que ya se iba a producir orgánicamente porque en países como España las renovables pueden bajar el precio medio de la factura. Sin embargo, dada la intermitencia de esta energía, sigue siendo imprescindible el uso de otras fuentes de energía para paliar las horas en las que las renovables no proporcionan electricidad suficiente.
Aquí es donde está la dificultad. Las renovables no son intermitentes. Por lo que habrá horas, como por ejemplo la noche, donde será muy complicado que el consumo venga en un 80% de las renovables. Simplemente imaginad una noche de verano en la que no haya viento. Si la normativa exigiera ese 80% en el cómputo de un mes, trimestre o año, la dificultad sería algo menor, pero de la manera planteada es bastante difícil. De hecho, según los datos de Red Eléctrica, en este 2026, de media diaria, el 58% de la electricidad generada a nivel nacional ha venido de energías renovables. Es decir, la exigencia para los centros de datos será mayor que para el resto de la economía.
En cualquier caso, lo que ocurrirá será que los centros de datos tengan su propia planta de energía renovable, a la vez que lo complementa con baterías. De esta manera, depende en menor medida de la red eléctrica pública y puede paliar las horas en las que las renovables no suministran toda la energía necesaria. Sin embargo, Solaria, que es una de las que está llevando a cabo esas instalaciones en Europa, pone en su ejemplo tipo un autoconsumo del 60%, lo que ayudaría a alcanzar ese 80% pero seguiría siendo un hito importante.
¿Pone en riesgo las inversiones en nuestro país?
España está por delante del resto de Europa en el peso de las renovables en el mix energético, pero está muy por detrás en el de instalación de baterías. Según Bloomberg, en España tan solo hay una capacidad instalada de baterías de 0,4GW, frente a los 2,7GW de Alemania y 6,5GW de Reino Unido. Ahora bien, España tiene como objetivo alcanzar para 2030 los 22,5GW de capacidad instalada de baterías de almacenamiento. Si sumamos estos dos datos con la normativa que quiere aprobarse, da la sensación de que el gobierno español ve la ley como única posibilidad para alcanzar ese objetivo y quiere forzar a los inversores a pagar para conseguirlo. En cualquier caso, las baterías son clave para el suministro de energía para los centros de datos, aunque las formas pueden poner en peligro el atractivo de España.
Nosotros pensamos que si esta normativa sale adelante, puede restar algo de atractivo a la inversión en nuestro país, pero no será un golpe definitivo. España tiene un mayor atractivo que otros países europeos porque los precios de la energía son menores. Por ponerlo en perspectiva, en España el precio medio del megavatio hora de los últimos 10 años ha sido un 31% más barato que en Italia, un 10,5% más barato que el de Francia y un 2,3% más bajo que el de Alemania. Sin embargo, la diferencia con Portugal es insignificante y esto podría causar que inversiones que en un inicio tenían como destino España, finalmente acaben en Portugal por una mayor flexibilidad regulatoria.
¿A quién beneficia esta normativa?
En caso de que finalmente se aprobara, la normativa sigue teniendo un efecto incierto. Sin embargo, si en última instancia no acaba por deteriorar las inversiones, hay algunas empresas que salen beneficiado de dicha normativa. Una de ellas es Solaria, ya que permite justo optar por la opción que implícitamente está “recomendando” el gobierno español. Esto es, centros de datos con sus propios campos de placas solares y con un sistema híbrido, bien sea con eólica o principalmente con baterías.
Sin embargo, una vez más nuestro país juega a la ruleta en un campo en el que no deberíamos quedarnos atrás. Este es, el de la IA y los centros de datos. De hecho, la idea debería ser promover estas instalaciones, no ahuyentarlas con una regulación que elimina el atractivo de nuestro país o que directamente las hace inoperativas por no ser capaces de cumplir con dichos requisitos.
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