- Una eventual paz podría favorecer a los metales a través de tasas más bajas y un dólar más débil, compensando parte de la pérdida de demanda por refugio derivada de la reducción del riesgo geopolítico.
- La plata tiene un potencial relativo superior al del oro, ya que combina el beneficio de un entorno monetario menos restrictivo con su componente industrial y un mercado que acumularía seis años consecutivos de déficit de oferta.
- El soporte estructural de ambos metales sigue vigente, con compras de bancos centrales y demanda financiera respaldando al oro, mientras que la plata mantiene apoyo adicional por su déficit físico y exposición al crecimiento industrial.
- Una eventual paz podría favorecer a los metales a través de tasas más bajas y un dólar más débil, compensando parte de la pérdida de demanda por refugio derivada de la reducción del riesgo geopolítico.
- La plata tiene un potencial relativo superior al del oro, ya que combina el beneficio de un entorno monetario menos restrictivo con su componente industrial y un mercado que acumularía seis años consecutivos de déficit de oferta.
- El soporte estructural de ambos metales sigue vigente, con compras de bancos centrales y demanda financiera respaldando al oro, mientras que la plata mantiene apoyo adicional por su déficit físico y exposición al crecimiento industrial.
A primera vista, parece una contradicción. Si la guerra termina, lo lógico sería pensar que el oro y la plata pierden fuerza, porque desaparece una parte de la demanda de refugio. Pero el mercado actual no está funcionando de una forma tan simple. En este ciclo, los metales no dependen solo del miedo geopolítico. También dependen del petróleo, del dólar, de las tasas reales y de cómo interpreta el mercado la política monetaria. Y ahí una paz puede terminar siendo menos bajista de lo que parece, e incluso positiva en una segunda fase.
El petróleo como primer canal de beneficio
El primer canal de beneficio sería el petróleo. Si la guerra llega a su fin y el mercado empieza a descontar una reapertura más estable de Ormuz, el crudo tendería a relajarse. Eso importa mucho porque, durante estos meses, el petróleo alto ha sido una fuente de presión inflacionaria y ha dificultado que el mercado espere una Fed menos restrictiva. Si el precio de la energía baja, el oro puede perder algo de prima de refugio inmediato, sí, pero ganaría por otro lado: el mercado volvería a contemplar un entorno de tasas algo menos hostil. Para un activo sin cupón, eso puede ser incluso más importante que el titular geopolítico.
El impacto de las tasas reales
Ese es el segundo canal: las tasas reales. El oro suele sufrir cuando el mercado teme que los bancos centrales mantengan el tasas altas durante más tiempo. Por eso una desescalada puede ayudarlo. No porque la paz sea “alcista” por sí sola, sino porque reduce una de las razones por las que el mercado se había vuelto más duro con las expectativas de tasas. Si el final del conflicto enfría el shock energético, la presión sobre yields y sobre el dólar podría moderarse, y ahí el oro tendría margen para reconstruir parte del terreno perdido.

Fuente: xStation5
El papel del dólar en los metales
El tercer canal es el dólar. En una guerra, el dólar suele captar parte del flujo defensivo. Si el conflicto se enfría, una porción de esa fortaleza puede diluirse. Y cuando el dólar pierde algo de tracción, los metales suelen respirar mejor. Esto vale para el oro, pero probablemente aún más para la plata, que tiene mucha más sensibilidad direccional. En otras palabras, un final de guerra podría quitarle algo de apoyo al refugio puro, pero también quitarle presión a una de las variables que más ha limitado a los metales en los últimos meses.
La ventaja adicional de la plata
En el caso de la plata, además, la historia es todavía más interesante. Porque la plata no es solo un metal precioso. Es también un metal industrial. Si la guerra termina y el mercado interpreta que el mundo vuelve a un entorno de crecimiento menos dañado y menos tensionado por la energía, la plata podría beneficiarse por los dos lados: menos presión monetaria y mejor narrativa cíclica. Esa combinación suele darle bastante más potencia relativa que al oro cuando el mercado deja de comprar solo defensa y empieza a comprar también actividad.
Y ahí entra el dato estructural. El Silver Institute proyecta para 2026 un sexto déficit anual consecutivo en el mercado global de plata. Es decir, la oferta sigue sin ser suficiente para cubrir toda la demanda. Ese desequilibrio no garantiza subidas lineales, pero sí deja un soporte mucho más serio de lo que mucha gente cree. Si además mejora el panorama macroeconómico y baja el petróleo, la plata tendría una base bastante razonable para intentar otro tramo alcista.
El respaldo estructural del oro
El oro también conserva una base de fondo importante. El World Gold Council sigue destacando que en 2026 el metal cuenta con apoyo estructural por compras de bancos centrales, entradas en ETF y demanda de cobertura financiera. Eso quiere decir que, incluso si desaparece una parte de la prima geopolítica, no desaparece la demanda de fondo. El mercado simplemente cambiaría el motivo. Menos refugio de guerra. Más refugio monetario y más apoyo por la vía de tasas y dólar.
Naturalmente, no sería un movimiento limpio desde el primer día. Lo más probable es que el mercado reaccione primero vendiendo una parte de la prima de miedo, sobre todo en el oro. Pero si después el petróleo sigue bajando, el dólar se suaviza y las expectativas de tasas dejan de endurecerse, el metal podría recuperar con bastante rapidez. En la plata, ese rebote podría ser incluso más fuerte, porque se sumaría el componente industrial y el déficit físico del mercado.
Conclusión
La lectura útil sería esta: si la guerra termina, el oro puede perder parte de la prima de pánico inmediato, pero ganar por la vía de un petróleo más bajo, un dólar menos fuerte y un entorno monetario menos agresivo. La plata, además, podría hacerlo mejor todavía, porque a ese alivio macro le sumaría una historia industrial y de déficit físico que sigue viva. Por eso una paz no sería necesariamente mala para los metales. Lo que cambiaría sería el motor de la subida.
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Alejandro de Luis
Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.
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