La ciberseguridad son un conjunto de prácticas, tecnologías, herramientas y procedimientos desarrollados para proteger la seguridad de las empresas y ciudadanos en internet. En este artículo, repasamos qué tipos de ciberseguridad existen, qué amenazas puede haber en la red y cómo podemos protegernos.
La ciberseguridad son un conjunto de prácticas, tecnologías, herramientas y procedimientos desarrollados para proteger la seguridad de las empresas y ciudadanos en internet. En este artículo, repasamos qué tipos de ciberseguridad existen, qué amenazas puede haber en la red y cómo podemos protegernos.
La adopción de internet a escala global ha transformado el mundo por completo. Desde el acceso a la información a las comunicaciones entre distintas personas y compañías o la búsqueda de empleos, internet nos ha abierto las puertas a multitud de oportunidades, conectándonos con otros e impulsando la globalización y el acceso a infinidad de mercados. Este cambio de paradigma, sin embargo, no está exento de riesgos. De la mano de estas nuevas oportunidades, han surgido nuevos riesgos que ponen en peligro la seguridad tanto de los ciudadanos como de las empresas. Hablamos de las amenazas y ataques informáticos, una serie de actividades maliciosas de carácter digital que buscan dañar la integridad de las redes, sistemas y datos compartidos en el entorno cibernético. Estas amenazas han ido en aumento en los últimos años: solo en 2024, se calcula que en España se produjeron 97.348 incidentes que atentaron contra la seguridad en red de empresas y ciudadanos, un 16,6% más que en 2023. Para protegernos de estas amenazas, en los últimos años se ha desarrollado una disciplina que busca defender nuestros datos: la ciberseguridad.
¿Qué es la ciberseguridad?
El término ciberseguridad hace referencia al conjunto de prácticas, tecnologías, herramientas y procedimientos desarrollados para proteger la seguridad de las empresas y ciudadanos en internet. Esta práctica tiene el objetivo de defender las redes, sistemas informáticos, aplicaciones, activos y datos de las posibles amenazas que puedan poner en riesgo su integridad, garantizando así su integridad y confidencialidad.
Orígenes de la ciberseguridad
El concepto de ciberseguridad tiene su orígen en los años 70, década en la que surgió el que está considerado popularmente como el primer virus del mundo: Creeper, un programa que se desplazaba por la red saltando de un ordenador conectado a otro dejando un mensaje: ‘Soy creeper, ¡atrápame si puedes!’. Desarrollado en 1971 por Bob Thomas Morris, un trabajador de BBN Technologies, este programa no nació con un objetivo malicioso, como sí ocurre con los virus que conocemos hoy en día, sino como un experimento que buscaba demostrar que un programa podría moverse por la red pasando de un ordenador a otro y realizando una tarea concreta. Sin embargo, sí serviría como antesala para los virus que llegarían a desarrollarse años después y, de hecho, contó hasta con su propio ‘antivirus’: Reaper, un programa desarrollado por Ray Tomlinson con un único propósito: perseguir a Creeper y eliminarlo de los ordenadores en los que había caído.
Al igual que Creeper puede considerarse como el primer virus del mundo, Reaper puede considerarse como el primer acercamiento a la ciberseguridad de la historia. No obstante, la semilla de esta disciplina no llegaría hasta mediados de la década, cuando el gobierno de Estados Unidos creó el Estándar de Cifrado de Datos (DES), un método de cifrado de información que fue aprobado como estándar federal en el 76 y publicado oficialmente en el 77. En la década de los 80, a medida que el acceso a internet empezaba a democratizarse, los ciberataques fueron en aumento, con la creación de programas maliciosos como Vienna, un virus capaz de corromper los archivos de los ordenadores infectados, o Brain, un virus que corrompía los disquetes de los dispositivos MS-DOS. Como consecuencia, en esta misma década vieron la luz los primeros antivirus de la historia, entre los que destaca McFree, un software de la compañía de seguridad homónima creada por John McFree en 1987.
Con el paso de los años, y a medida que los virus y amenazas aumentaban en consonancia con la democratización de internet, las soluciones de ciberseguridad han ido mejorando y esta disciplina ha ido ocupando cada vez más peso en nuestro día a día. De hecho, actualmente se calcula que el valor aproximado de mercado de ciberseguridad mundial supera los 200.000 millones de dólares, y está previsto que aumente hasta los 697.000 millones de cara a 2035, según un informe elaborado por Research and Markets.
Diferencias entre ciberseguridad, seguridad de la información y seguridad informática
El término ciberseguridad suele utilizarse como sinónimo de seguridad de la información o seguridad informática, pero estos conceptos, si bien comparten ciertas similitudes, no significan exactamente lo mismo.
- Ciberseguridad: este término hace referencia al conjunto de prácticas y herramientas desarrolladas para proteger las redes, sistemas informáticos, aplicaciones, activos y datos de las posibles amenazas del ciberespacio.
- Seguridad de la información: se trata del conjunto de procedimientos con los que se busca proteger la información de posibles ataques. Atañe tanto a la información almacenada en el entorno digital como aquella recopilada en formato físico.
- Seguridad informática: es el conjunto de prácticas con la que se busca defender la privacidad y confidencialidad de la información almacenada en los sistemas informáticos.
Tipos de ciberseguridad
La ciberseguridad es una disciplina amplia y compleja, bajo la cual se pueden encontrar distintas modalidades.
- Seguridad de red: es aquella que se centra en defender las redes y sistemas informáticos y de comunicación de las posibles amenazas, impidiendo accesos externos y garantizando que los usuarios autorizados puedan conectarse con total seguridad siempre que lo necesiten.
- Seguridad en la nube: es aquella que se ocupa de defender los datos, aplicaciones e infraestructuras que se almacenan y ejecutan en el entorno de la nube, ofreciendo protección contra amenazas externas e internas y garantizando su integridad, confidencialidad y disponibilidad.
- Seguridad endpoint: es aquella que se enfoca en proteger a los dispositivos informáticos, como un portátil, un móvil o una tablet, de posibles amenazas que puedan poner en riesgo la confidencialidad de los datos almacenados en ellos.
- Seguridad de las aplicaciones: es aquella que se centra en identificar y reparar las vulnerabilidades que pueda mostrar una aplicación desde sus fases iniciales de desarrollo hasta su fase final de implementación a fin de evitar posibles amenazas.
- Seguridad de sistemas: es aquella que se centra en proteger los datos, redes, sistemas y dispositivos informáticos de ataques y actividades maliciosas que puedan vulnerar la confidencialidad e integridad de la información almacenada en ellos.
- Seguridad de internet de las cosas: es aquella que se centra en garantizar la seguridad de los dispositivos electrónicos que están conectados a internet, a fin de protegerlos de posibles amenazas que puedan comprometer su integridad y confidencialidad.
Para proteger las redes, sistemas y a los propios usuarios, es importante desarrollar estrategias de ciberseguridad que combinen estos enfoques, a fin de minimizar la exposición a posibles riesgos y amenazas.
¿Qué es un ciberataque?
Un ciberataque es, básicamente, una acción deliberada con la que se busca dañar o vulnerar la seguridad de una red, sistema o dispositivo informático. Estos ataques, que pueden realizarse tanto por motivos criminales, políticos o personales, suelen realizarse con el objetivo de robar datos, sabotear sistemas, espiar o realizar fraudes mediante un acceso no autorizado a una red, sistema o dispositivo digital. Estos ataques suponen un riesgo significativo tanto para las empresas como para las personas, organismos e incluso gobiernos, y pueden traer consigo importantes pérdidas de credibilidad y reputación, así como importantes pérdidas financieras.
¿Cuáles son los ciberataques y estafas más comunes?
Los ciberataques pueden adoptar muchas formas distintas, a fin de aprovechar el desconocimiento y las vulnerabilidades de sus víctimas. Estos ataques, que han ido en aumento a medida que se extendía la digitalización y se desarrollaban nuevas tecnologías, pueden utilizar distintas técnicas para comprometer la seguridad de los usuarios, atentando contra distintos aspectos. Entre los más habituales, destacan:
- Malware: son ataques que emplean programas maliciosos para dañar los sistemas informáticos, a fin de robar información, tomar el control del dispositivo, obtener beneficios económicos a costa de la víctima o causar daños en el equipo.
- Ransomware: es un tipo de ataque malware que toma el control de los dispositivos para cifrar tanto su acceso como el acceso a archivos o discos duros, impidiendo así que los usuarios los utilicen. A cambio de su liberación, los atacantes suelen exigir un rescate económico.
- Phishing: es un tipo de ataque basado en ingeniería social en el que los ciberatacantes envían mensajes a través de correos electrónicos, redes sociales o aplicaciones de mensajería instantánea haciéndose pasar por un servicio técnico u organismo público, a fin de que el usuario confíe en ellos y les comparta su información personal.
- Vishing: es un tipo de ataque basado en ingeniería social semejante al phishing, con la diferencia de que se llevan a cabo mediante llamadas telefónicas en las que el atacante finge ser un organismo o empresa.
- Smishing: es otro ataque de ingeniería social. En este caso, se lleva a cabo mediante SMS en los que los ciberatacantes se hacen pasar por instituciones o empresas.
- Spoofing: son ataques que emplean técnicas de hackeo para suplantar la identidad de una entidad, web o usuario, con el objetivo de poder acceder a los datos de sus víctimas. Estos ataques pueden afectar a direcciones de correo, páginas web, IPs, cookies e incluso a los propios routers.
- DDoS: son ataques que se basan en atacar a un servidor web al mismo tiempo y desde distintos equipos para impedir que funcione
- Inyección SQL: son ataques por los que los ciberdelincuentes insertan líneas de código maliciosas en las bases de datos de las páginas web para obtener un acceso total o parcial a datos sensibles, a fin de robarlos o destruirlos
- Ataques MITM: también conocidos como ‘ataque de hombre en medio’, son ataques en los que los ciberdelincuentes espía las comunicaciones entre dos objetivos en línea, como puede ser un usuario o página web, a fin de robar información confidencial.
- Carding: es un tipo de ataque que emplea técnicas de malware, ingeniería social o spoofing, entre otros, para robar datos de tarjetas bancarias, a fin de utilizarlas de forma fraudulenta.
Consejos para mantener tu seguridad en internet
Internet es un entorno complejo en el que podemos enfrentarnos a multitud de riesgos que pueden afectar a nuestra información personal. Ahora que las redes han cobrado un enorme protagonismo en nuestro día a día, mantener la seguridad en los espacios digitales se vuelve imprescindible para no sufrir daños. De cara a navegar de forma segura por las redes, hay ciertos consejos que podemos tener en cuenta para evitar posibles amenazas:
- No reutilices contraseñas: emplea distintas contraseñas para las páginas web o servicios que utilices. De este modo, en caso de que haya una brecha de seguridad, no está comprometida toda tu información.
- Elige contraseñas seguras: apuesta por claves de gran longitud que incluyan caracteres especiales, números y letras y evita las palabras comunes.
- Utiliza la autenticación en dos pasos: este método requiere que las páginas webs o aplicaciones envíen códigos a nuestro correo electrónico o teléfono móvil para que podamos iniciar sesión en ellas. Al activarlo, se reduce el riesgo de suplantación de identidad, ya que, aunque el ciberdelincuente averigue nuestra contraseña, no dispondrá del código necesario para acceder a nuestras cuentas.
- Limita la información personal que compartes en redes: no reveles información sobre tu situación financiera, costumbres, dirección, número de teléfono o servicios que emplees.
- No te fíes de todos los enlaces: evita clicar en los vínculos que aparecen en correos spam o en aquellos de desconocidos. Revisa las direcciones de correo desde las que se envían los mensajes y, antes de clicar, asegúrate de que son fiables para evitar posibles casos de suplantación.
- Revisa las URLs: no te fíes de las urls que no incluyen el prefijo 'https', ya que pueden no resultar seguras.
- Revisa las políticas de privacidad antes de aceptarlas y ajusta las opciones para limitar quién puede ver tu información personal.
- Actualiza tu software y aplicaciones y contrata un antivirus que te proteja de amenazas externas.
La ciberseguridad es una disciplina que cada vez cobra más importancia en nuestra vida. Comprender en qué consiste, las amenazas a las que nos enfrentamos en internet y las formas en las que podemos protegernos resultará vital para evitar ser víctima de posibles estafas.
Invierte con seguridad en XTB
En XTB, queremos proteger a nuestros usuarios de posibles estafas y amenazas. Por eso, disponemos de varios procedimientos para garantizar la seguridad de todos los datos de nuestros usuarios:
- Conexiones cifradas: todas las conexiones entre los servidores de XTB y la aplicación móvil de su dispositivo están completamente cifradas para garantizar el más alto nivel de seguridad.
- Autorización de acceso: la aplicación de XTB permite la autorización mediante contraseña, huella digital o código.
- Autenticación multifactor: los cambios de clave (es decir, cambio de contraseña) o de información siempre se confirman mediante diferentes métodos de contacto (teléfono, correo electrónico, SMS).
- Infraestructura de red avanzada: desarrollamos constantemente nuestra infraestructura invirtiendo en las tecnologías más punteras para garantizar la seguridad de sus inversiones.
- Monitoreo de ciberseguridad: nuestros equipos recopilan y analizan constantemente información para detectar comportamientos sospechosos, cualquier acceso no autorizado o cambios en nuestra red.
A la hora de invertir en XTB, además, nuestros usuarios deberán tener en cuenta que nuestros gestores jamás les pedirán sus códigos SMS o contraseñas y que los datos para realizar ingresos son exclusivos de su cuenta de valores, por lo que solo podrán verlos dentro de la XTB App o web oficial. Si reciben un enlace por email o SMS para acceder a su cuenta, deberán ignorarlo, ya que podrían ser objeto de una estafa. En caso de necesitar más información o asistencia adicional, recomendamos a nuestros usuarios que se pongan en contacto con nuestro equipo de atención al cliente, ya sea mediante el número de teléfono 915 706 705 o a través de la dirección de correo support@xtb.es.
Este material es una comunicación publicitaria. La presente comunicación publicitaria no es una recomendación de inversión o información que recomiende o sugiera una estrategia de inversión ni se incluye en el ámbito del asesoramiento en materia de inversión recogido en la Ley de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión.
La presente comunicación publicitaria se ha preparado con la mayor diligencia, transparencia y objetividad posible, presentando los hechos conocidos por el autor en el momento de su creación y está exento de cualquier elemento de análisis. Esta comunicación publicitaria se ha preparado sin tener en cuenta las necesidades del cliente ni su situación financiera individual, y no representa ninguna estrategia de inversión ni recomendación.
En caso de que la comunicación publicitaria contenga información sobre el rendimiento o comportamiento del instrumento financiero al que se refiere, esto no constituye ninguna garantía o previsión de resultados futuros. El rendimiento pasado no es necesariamente indicativo de resultados futuros y cualquier persona que actúe sobre esta información lo hace bajo su propio riesgo.
XTB S.A. no es responsable de las acciones u omisiones del cliente, especialmente por la adquisición o disposición de instrumentos financieros, realizados con base en la información que contiene la presente comunicación publicitaria.