18:18 · 9 de julio de 2026

Acción de la semana: Seagate Technology. Cómo una tecnología antigua encontró un nuevo papel en la era de la inteligencia artificial

Conclusiones clave
Conclusiones clave
  • Seagate mantiene una atractiva tesis de inversión, aunque enfrenta riesgos derivados de la naturaleza cíclica del mercado, la competencia de las SSD y las elevadas expectativas de valoración.
  • La valoración mediante el método DCF sugiere un potencial de apreciación cercano al 27%, siempre que la demanda de almacenamiento impulsada por la inteligencia artificial continúe creciendo.
  • El éxito de largo plazo dependerá de que la compañía consolide su papel como proveedor estratégico de infraestructura para la IA y mantenga su ventaja tecnológica mediante innovaciones como HAMR.

Desde que la inteligencia artificial (IA) se convirtió en uno de los principales temas que impulsan los mercados financieros globales, los inversionistas se han centrado principalmente en las compañías de semiconductores. NVIDIA, AMD y Broadcom se han convertido en símbolos de la nueva realidad tecnológica. Cada vez con mayor frecuencia, este grupo también incluye a Micron, SK Hynix, Samsung y SanDisk, que se benefician del creciente interés por las soluciones de memoria utilizadas en los modernos centros de datos.

Esto no debería sorprender. Los procesadores gráficos (GPU) y las memorias HBM son las tecnologías responsables de entrenar y operar modelos de IA cada vez más avanzados. Sin ellas, el desarrollo de la inteligencia artificial sería muy distinto al que conocemos hoy. Sin embargo, detrás de esta revolución tecnológica existe otro segmento del mercado que rara vez recibe atención por parte de los medios financieros.

Todo modelo de inteligencia artificial no solo procesa datos. Sobre todo, genera constantemente nuevos datos. Los conjuntos de datos utilizados para el entrenamiento, los resultados analíticos, imágenes, videos, copias de seguridad y archivos de usuarios se convierten progresivamente en recursos valiosos que deben almacenarse de forma segura. Cuanto más rápido avanza la IA, más rápido crece el volumen global de información que necesita ser almacenada.

Esto conduce a una pregunta muy simple.

Si la inteligencia artificial necesita cada vez más datos, ¿dónde se almacenará toda esa información?

La respuesta no apunta a los fabricantes de GPU ni a los proveedores de memoria HBM. Conduce a las empresas que construyen la infraestructura responsable del almacenamiento de datos a largo plazo. Una de ellas es Seagate Technology.

Aunque el precio de la acción de la compañía ha aumentado más de un 180% desde comienzos del año, el mercado continúa concentrándose principalmente en los beneficiarios más evidentes de la revolución de la IA. Sin embargo, la inteligencia artificial no solo implica una mayor demanda de capacidad de procesamiento. También supone un crecimiento exponencial en la cantidad de información que debe almacenarse durante años. Esta parte menos visible de la infraestructura podría convertirse en uno de los componentes más subestimados de todo el ecosistema de la inteligencia artificial.

Precisamente por eso Seagate merece una atención más profunda. La compañía ha dedicado décadas a desarrollar una tecnología que, hasta hace poco, muchos inversionistas consideraban cercana al final de su ciclo de vida.

La IA necesita más que potencia de cálculo. Necesita almacenamiento.

Durante los últimos dos años, el mercado se ha concentrado casi exclusivamente en un elemento de la infraestructura de inteligencia artificial: la capacidad de procesamiento.

Este enfoque es comprensible. Los procesadores gráficos son responsables de entrenar modelos de IA y ejecutar billones de cálculos en fracciones de segundo. Sin ellos, el desarrollo de la inteligencia artificial moderna sería imposible.

Sin embargo, incluso el modelo de IA más avanzado no funciona de manera aislada. Para ser entrenado requiere enormes volúmenes de datos y, posteriormente, genera información adicional que también debe almacenarse, protegerse y administrarse. Cada conversación con un chatbot, cada imagen generada, cada análisis documental y cada línea de código aumenta el volumen global de datos.

Por ello, el desarrollo de la IA no solo incrementa la demanda de procesadores, sino también la necesidad de infraestructura destinada al almacenamiento de información.

Además, no todos los datos requieren el mismo nivel de accesibilidad. En la práctica, solo una pequeña parte de la información es utilizada constantemente por los procesadores más rápidos y los sistemas de memoria de mayor rendimiento. La inmensa mayoría termina almacenándose en capas donde el factor más importante no es la velocidad, sino el costo de almacenar enormes volúmenes de datos.

Y es precisamente aquí donde los discos duros (HDD) siguen siendo una solución que aún no ha encontrado reemplazo.

Aunque las unidades SSD ofrecen un rendimiento significativamente superior, continúan siendo mucho más costosas cuando se comparan por costo por terabyte almacenado. Para los mayores operadores de centros de datos, que gestionan millones de gigabytes de información, esta diferencia tiene enormes implicancias económicas.

En la práctica, los HDD no compiten directamente con las tecnologías de memoria utilizadas en las aplicaciones más exigentes. Cumplen una función distinta: constituyen la base del almacenamiento de datos a largo plazo. Por ello, la inteligencia artificial no elimina la necesidad de discos duros. Por el contrario, incrementa la demanda de soluciones capaces de ofrecer mayor capacidad al menor costo posible por terabyte.

Este cambio se refleja claramente en el creciente interés por los HDD utilizados por los proveedores de servicios en la nube y los mayores centros de datos del mundo.

Tecnología antigua, nuevo papel. Por qué los HDD siguen siendo la base de la IA

La revolución de la inteligencia artificial no significa que cada componente de la infraestructura deba ser la tecnología más nueva y rápida disponible. Ocurre justamente lo contrario. Los modernos centros de datos se están convirtiendo en ecosistemas cada vez más complejos, donde cada tecnología desempeña una función específica.

Los procesadores gráficos proporcionan la enorme capacidad de cálculo necesaria para entrenar y ejecutar modelos de IA. Las memorias de alto rendimiento permiten procesar la información crítica a velocidades extraordinarias. Sin embargo, entre estos componentes avanzados debe existir otra capa encargada de almacenar cantidades prácticamente ilimitadas de información.

Es aquí donde los HDD vuelven a cobrar protagonismo.

Contrariamente a las expectativas anteriores, el auge de la IA no ha vuelto obsoletos a los discos duros. La razón es sencilla: los centros de datos no solo necesitan velocidad. También requieren enormes capacidades de almacenamiento y el menor costo posible por cada terabyte de información.

Las SSD siguen siendo insuperables en aplicaciones donde el máximo rendimiento y el acceso instantáneo son imprescindibles. Sin embargo, cuando se trata de conjuntos masivos de datos, archivos históricos, copias de seguridad e información generada por modelos de IA, la economía se convierte en el factor decisivo.

A escalas de millones de gigabytes, incluso pequeñas diferencias en el costo por terabyte pueden traducirse en miles de millones de dólares de ahorro.

Por ello, el futuro del almacenamiento probablemente no consistirá en reemplazar completamente los HDD por SSD, sino en un modelo donde ambas tecnologías convivan, desempeñando funciones distintas dentro del ecosistema global de datos.

El cambio más importante no es, por tanto, el regreso de una tecnología antigua, sino su redescubrimiento en un entorno completamente nuevo. Los discos duros, que durante años fueron considerados una tecnología en declive, se han convertido en uno de los pilares que sostienen la expansión continua de la inteligencia artificial. Es precisamente aquí donde la ventaja competitiva de Seagate comienza a hacerse evidente.

La compañía no compite con los fabricantes de chips de IA por el título del proveedor tecnológico más avanzado. Su papel es diferente. Seagate suministra la infraestructura sin la cual todo el ecosistema de la inteligencia artificial enfrentaría importantes limitaciones.

No obstante, el principal desafío para los fabricantes de HDD sigue siendo aumentar continuamente la capacidad de almacenamiento y preservar su ventaja en términos de costos.

Por ello resulta tan importante el desarrollo de la tecnología HAMR (Heat Assisted Magnetic Recording) por parte de Seagate. Esta tecnología está diseñada para aumentar aún más la densidad de almacenamiento y prolongar la relevancia de los discos duros en una era caracterizada por el rápido crecimiento del volumen de datos.

De la crisis a una rentabilidad récord. La transformación financiera de Seagate

La tecnología por sí sola no genera valor para los accionistas. Incluso las soluciones más avanzadas tienen una importancia limitada si no se traducen en mejoras medibles en el desempeño financiero.

En el caso de Seagate, los últimos trimestres muestran algo más que una simple recuperación tras un periodo difícil. La compañía está atravesando una importante transformación cualitativa, impulsada tanto por la mejora de las condiciones del mercado como por la creciente relevancia del almacenamiento de datos en la era de la inteligencia artificial. No hace mucho tiempo, la situación de Seagate era muy diferente.

El mercado de los discos duros (HDD) se encontraba bajo presión debido a un entorno económico más débil, la reducción de inventarios por parte de los clientes y un menor gasto empresarial en infraestructura de TI. Tras un periodo de demanda excepcionalmente fuerte durante la pandemia, la industria entró en una fase de corrección, lo que llevó a muchos inversionistas a cuestionarse si los fabricantes de HDD estaban acercándose a la etapa final de su desarrollo.

El problema era que una parte del mercado evaluaba a Seagate únicamente a través del prisma de su modelo de negocio histórico: el hardware tradicional de almacenamiento de datos.

Mientras tanto, la economía de todo el mercado de datos estaba cambiando.

El auge de la inteligencia artificial provocó que la demanda de capacidad de almacenamiento creciera mucho más rápido de lo que muchos esperaban. Los mayores centros de datos ya no necesitan únicamente capacidad de procesamiento, sino también enormes volúmenes de almacenamiento para la información generada por los modelos de IA, las aplicaciones en la nube y los servicios digitales. Este cambio ya comenzó a reflejarse en los resultados financieros de Seagate.

En el tercer trimestre fiscal de 2026, la compañía generó 3.110 millones de dólares en ingresos, lo que representa un crecimiento cercano al 44% respecto al mismo periodo del año anterior. Aún más importante fue la mejora en la rentabilidad. El margen bruto GAAP aumentó desde el 35% hasta casi el 47%, mientras que el margen operativo se expandió desde el 20% hasta más del 32%.

Esto significa que Seagate no solo está vendiendo más productos. La compañía también se está beneficiando de una combinación de productos más favorable, donde las soluciones de alta capacidad para centros de datos adquieren un peso cada vez mayor.

Seagate está dejando atrás un modelo de negocio centrado principalmente en el volumen de envíos para evolucionar hacia otro en el que el valor tecnológico de cada producto y su importancia dentro del ecosistema global de infraestructura de datos tienen un peso mucho mayor. Desde la perspectiva del inversionista, el punto clave es que la tesis de inversión de Seagate no se basa únicamente en la expectativa de que el mercado de almacenamiento crezca junto con el volumen de datos generados.

El crecimiento del mercado, por sí solo, no sería suficiente para crear una oportunidad de inversión atractiva. Lo realmente importante es que Seagate opera en un segmento donde el liderazgo tecnológico y la escala de fabricación permiten a la compañía mejorar continuamente su eficiencia económica.

La creciente participación de los discos de alta capacidad incrementa el valor de cada producto vendido, al tiempo que permite a la compañía aprovechar de mejor manera su infraestructura de fabricación existente.

Para los mayores proveedores de servicios en la nube, una mayor capacidad por unidad se traduce en menores costos de almacenamiento, un menor consumo energético y una reducción del espacio físico necesario en los centros de datos. En un mundo donde la cantidad de información crece de forma exponencial, la eficiencia de la infraestructura se está convirtiendo en una de las ventajas competitivas más importantes. La evidencia más sólida de la mejora en la calidad del negocio no es solo el crecimiento de los ingresos o el aumento de las utilidades, sino también la capacidad de generar efectivo.

En el tercer trimestre fiscal de 2026, Seagate generó aproximadamente 953 millones de dólares en flujo de caja libre. Esta sólida generación de caja permitió a la compañía reducir simultáneamente su deuda y devolver capital a los accionistas. Durante el trimestre analizado, la empresa destinó aproximadamente 641 millones de dólares a la reducción de deuda, mientras continuó retribuyendo a los accionistas mediante dividendos y recompras de acciones.

La mejora del balance reduce la presión financiera y aumenta la flexibilidad de Seagate para afrontar futuras fases del ciclo de la industria. Esta mejora en la generación de caja también viene acompañada de un cambio en la calidad de la rentabilidad.

El aumento del beneficio operativo y los mayores retornos sobre el capital invertido sugieren que la etapa actual de Seagate se asemeja cada vez más a la de una empresa creadora de valor, en lugar de una compañía que simplemente se recupera de una desaceleración temporal.

Si el capital destinado al desarrollo de la tecnología HAMR, la expansión de la producción y el crecimiento de la plataforma Lyve continúa generando retornos superiores al costo de capital de la compañía, ello representaría una mejora estructural en la economía de todo el negocio. Hasta hace poco, el principal argumento en contra de Seagate era la preocupación por el futuro del mercado tradicional de discos duros.

Sin embargo, los resultados actuales sugieren que Seagate ya no compite únicamente como fabricante de dispositivos de almacenamiento. Cada vez más se está convirtiendo en un proveedor de infraestructura crítica para una economía global construida en torno a la inteligencia artificial y los datos.

Por supuesto, esto no significa que todos los riesgos hayan desaparecido.

La industria sigue siendo cíclica y la mejora actual de los resultados está respaldada, en parte, por un entorno de demanda excepcionalmente favorable. La competencia de las tecnologías de almacenamiento basadas en semiconductores continúa siendo un factor relevante, especialmente en aquellas aplicaciones que requieren el máximo rendimiento.

Además, el importante aumento del precio de la acción de Seagate ha elevado las expectativas de los inversionistas respecto a los resultados futuros. Tampoco puede ignorarse la dimensión de mercado de esta transformación.

El aumento de la valoración de Seagate ha sido impulsado no solo por la mejora de sus fundamentos, sino también por un cambio en la percepción de los inversionistas.

Durante años, Seagate fue vista como una empresa perteneciente a una industria madura y con perspectivas de crecimiento limitadas. Hoy, los inversionistas la reconocen cada vez más como una potencial beneficiaria del crecimiento de largo plazo en la generación global de datos.

Al mismo tiempo, un cambio tan rápido en la percepción del mercado recuerda que las historias de inversión rara vez evolucionan en línea recta. Después de periodos de fuertes alzas suelen producirse correcciones, especialmente cuando las expectativas del mercado aumentan más rápido que el desempeño real del negocio. Por ello, el cambio más importante no es únicamente financiero.

Es la forma en que los inversionistas perciben actualmente a Seagate.

La compañía está dejando gradualmente de ser vista como un fabricante de tecnología obsoleta y cada vez más es considerada como uno de los principales beneficiarios del crecimiento estructural de la demanda de datos.

Si la inteligencia artificial continúa impulsando la necesidad de infraestructura de almacenamiento, Seagate podría encontrarse en una posición mucho más sólida de lo que sugerían las narrativas anteriores del mercado.

Por ello, la pregunta clave para los inversionistas ya no es si la compañía puede sobrevivir a otro ciclo de la industria.

La verdadera pregunta es si la mejora actual de los resultados representa el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de Seagate o simplemente otro máximo temporal generado por unas condiciones de mercado excepcionalmente favorables.

Riesgos clave

Toda tesis de inversión sólida tiene su contraparte.

En el caso de Seagate, los argumentos que respaldan su crecimiento de largo plazo son convincentes, pero los inversionistas deben recordar que la compañía opera en una industria caracterizada por una elevada ciclicidad y una importante sensibilidad a los cambios en la demanda.

La mejora actual de los resultados puede representar el inicio de una transformación duradera, pero también existe un escenario en el que parte de los beneficios actuales sea simplemente consecuencia de un entorno de mercado excepcionalmente favorable. El mayor riesgo sigue siendo la naturaleza cíclica de la industria del almacenamiento.

La historia ha demostrado repetidamente que los periodos de fuerte demanda suelen incentivar a las compañías a ampliar su capacidad de producción, lo que con el tiempo puede generar un exceso de oferta y presión sobre los precios. Si la inversión en centros de datos relacionados con la inteligencia artificial (IA) se desacelera, Seagate podría volver a enfrentar presiones derivadas de una normalización de la demanda.

El segundo gran factor de riesgo es la competencia de las tecnologías de almacenamiento basadas en semiconductores.

Las SSD ya dominan aquellas aplicaciones donde la máxima velocidad es indispensable, mientras que los HDD siguen siendo fundamentales en los segmentos donde el principal criterio es el costo de almacenar enormes volúmenes de información.

La pregunta clave es si nuevas caídas en los precios de la memoria NAND Flash podrían reducir gradualmente la ventaja económica de los discos duros. Esto no significa que las SSD vayan a reemplazar automáticamente a los HDD.

La diferencia en el costo por terabyte continúa siendo el argumento más sólido a favor de la tecnología de Seagate. Sin embargo, mantener esta ventaja exige un desarrollo tecnológico continuo, incluyendo futuras generaciones de la tecnología HAMR y nuevos aumentos en la densidad de almacenamiento.

Otro riesgo importante proviene de la concentración de clientes.

Los mayores operadores de centros de datos poseen un considerable poder de negociación y sus decisiones de inversión pueden influir directamente en el ritmo de crecimiento de todo el mercado.

Incluso la mejor tecnología debe competir en un entorno donde el precio y la eficiencia de costos siguen siendo los principales criterios de compra.

El último factor de riesgo corresponde a la valoración.

Durante muchos años, Seagate fue considerada una empresa perteneciente a una industria en declive. Sin embargo, la mejora de sus resultados financieros y el cambio de percepción impulsado por la inteligencia artificial han incrementado significativamente el interés de los inversionistas.

El precio actual de la acción asume que la elevada rentabilidad se mantendrá y que el mercado de almacenamiento de datos continuará expandiéndose. Cualquier decepción en términos de márgenes, crecimiento de ingresos o inversión en infraestructura para IA podría provocar una fuerte corrección en la valoración.

Por ello, el mayor desafío para los inversionistas ya no consiste en determinar si Seagate es hoy una mejor empresa que hace algunos años.

Sus resultados financieros y la mejora de su posición competitiva indican claramente que así es. La verdadera pregunta es durante cuánto tiempo la ventaja tecnológica de Seagate, la favorable estructura del mercado y el aumento de la demanda de almacenamiento de datos seguirán impulsando su crecimiento.

Perspectiva de valoración

La siguiente valoración de Seagate Technology Holdings se basa en el método de Flujo de Caja Descontado (DCF). Es importante destacar que este análisis tiene únicamente fines informativos y no debe considerarse una recomendación de inversión ni una estimación precisa del valor razonable de la compañía.

Seagate se encuentra actualmente en un momento clave de su historia.

Durante muchos años, la compañía fue vista principalmente como un representante de la madura industria de los discos duros. Sin embargo, el desarrollo de la inteligencia artificial ha cambiado la forma en que se percibe todo el sector del almacenamiento de datos.

La creciente cantidad de información generada por los modelos de IA, los servicios en la nube y las aplicaciones digitales está aumentando la importancia estratégica de la infraestructura encargada de almacenar y administrar los datos.

Considerando el precio actual de la acción de 853 dólares y una valoración mediante el método DCF que estima un valor intrínseco de 1.081 dólares, el potencial implícito de apreciación es de aproximadamente un 27%. Esto sugiere que, si Seagate logra mantener su elevada rentabilidad y el mercado de almacenamiento impulsado por la IA continúa expandiéndose, la valoración actual aún podría ofrecer margen para nuevas alzas.

Al mismo tiempo, el mercado ya ha reconocido parte de la transformación de Seagate. El incremento del precio de la acción ha sido impulsado no solo por la mejora de sus resultados financieros, sino también por un cambio en la forma en que los inversionistas perciben el negocio.

Cada vez más, el mercado considera a Seagate no simplemente como un fabricante tradicional de discos duros, sino como uno de los beneficiarios del crecimiento estructural de la generación global de datos. Sin embargo, el mayor riesgo sigue siendo que la mejora actual de la rentabilidad sea, en parte, de naturaleza cíclica.

Una desaceleración en las inversiones en centros de datos, un regreso de la presión sobre los precios o una competencia más intensa por parte de tecnologías de almacenamiento basadas en semiconductores podrían limitar los márgenes futuros.

Por ello, la pregunta clave para los inversionistas no es si Seagate ha mejorado su posición respecto de hace algunos años, porque sus resultados financieros demuestran claramente que así ha sido.

La cuestión más importante es si la transformación actual representa un cambio permanente en el papel de Seagate dentro del ecosistema de la inteligencia artificial, o simplemente otra fase del ciclo tradicional de la industria del almacenamiento.

Conclusión. ¿Puede Seagate convertirse en uno de los grandes ganadores de largo plazo de la revolución de la inteligencia artificial?

Los mayores cambios tecnológicos suelen crear ganadores que son difíciles de identificar en sus primeras etapas. En el caso de la inteligencia artificial, la atención de los inversionistas se ha concentrado principalmente en las compañías que proporcionan capacidad de procesamiento.

NVIDIA, AMD y Broadcom se han convertido en los símbolos de esta nueva era tecnológica porque sus soluciones hicieron posible el desarrollo de los modelos de IA más avanzados. Sin embargo, toda revolución tecnológica también necesita una infraestructura que opere fuera del foco de atención.

La inteligencia artificial no depende únicamente de los procesadores. También requiere una enorme capacidad de almacenamiento capaz de conservar el creciente volumen de información generado por los sistemas digitales modernos.

Es aquí donde Seagate entra en escena. Durante años, la compañía fue considerada un representante de una industria madura de discos duros, con perspectivas de crecimiento limitadas. El desarrollo de la IA ha cambiado la economía de todo el mercado de datos.

El rápido crecimiento del volumen de información generado por los centros de datos ha devuelto una importancia estratégica a las tecnologías de almacenamiento.

Actualmente, Seagate reúne varios elementos que configuran una interesante tesis de inversión.

La compañía opera en un mercado altamente concentrado, continúa desarrollando la tecnología HAMR, se beneficia del aumento de la demanda de infraestructura de datos y ya ha comenzado a transformar estas tendencias en mejoras financieras medibles.

El incremento de los márgenes, la sólida generación de caja y la mejora de su balance indican que la transformación actual representa mucho más que una simple promesa de crecimiento futuro. Sin embargo, esto no significa que la tesis de inversión esté exenta de riesgos.

Seagate continúa operando en una industria cíclica, compite con tecnologías alternativas de almacenamiento y debe demostrar que el nivel actual de rentabilidad puede mantenerse durante los próximos años.

Además, el mercado ya ha descontado parte del escenario positivo, elevando las expectativas sobre el desempeño futuro de la compañía.

La mayor paradoja de esta historia es que uno de los beneficiarios de la revolución de la inteligencia artificial podría ser una empresa que durante años estuvo asociada con una tecnología considerada obsoleta. Sin embargo, el progreso tecnológico no depende únicamente de desarrollar procesadores cada vez más rápidos.

También requiere construir la infraestructura que permita a la humanidad almacenar, administrar y aprovechar un volumen de información cada vez mayor.

Y precisamente por eso Seagate sigue siendo una compañía que vale la pena seguir de cerca.

No porque se encuentre en el centro de la narrativa actual de la inteligencia artificial, sino porque, sin infraestructura de almacenamiento, todo el ecosistema de la IA tendría serias dificultades para escalar.

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