Nos enfrentamos a la reunión de bancos centrales más esperada de 2026. El miércoles, la Reserva Federal anunciará su decisión sobre los tipos de interés. Actualmente, el mercado parece casi convencido de que el comunicado, cuya publicación está prevista para las 20:00 horas, mencionará una subida de tipos de 25 puntos básicos, la primera desde julio de 2023.
¿Qué dicen los datos?
El aumento de las apuestas a una subida de tipos ha sido muy dinámico en los últimos días, lo que resulta algo sorprendente dado que los fundamentales se han mantenido prácticamente inalterados.
Figura 1: Variación de la probabilidad implícita en el mercado de una subida de tipos de la Reserva Federal en septiembre (2025-2026)
Fuente: XTB Research, 15.09.2026
Figura 2: Inflación del IPC en Estados Unidos (2026 - 2027)
Fuente: XTB Research, 15.09.2026
Los argumentos a favor de un endurecimiento de la política monetaria pueden encontrarse en la elevada inflación del sector servicios (3,1%), aunque, en este aspecto, la tendencia tampoco resulta excesivamente preocupante. Según el indicador de crecimiento salarial de la Reserva Federal (*Fed Wage Growth Tracker*), el aumento de los salarios se está acelerando (4,1% en agosto), lo que podría estimular el consumo en los próximos meses.
Un factor clave que podría explicar un movimiento al alza es la tensa situación de los mercados de materias primas energéticas. Los elevados precios del crudo y del gas natural licuado (GNL) aún no se han trasladado de forma significativa al conjunto de la economía estadounidense, pero no cabe descartar que este proceso se intensifique en los próximos meses.
La Reserva Federal podría optar por una subida como medida de anticipación (*front-loading*), actuando de manera proactiva para evitar la posible necesidad de un endurecimiento mucho más drástico en el futuro. De hecho, la anticipación de medidas fue el argumento esgrimido en su momento por los responsables de política monetaria que rompieron el consenso y votaron a favor de una subida.
Figura 3: Precios del petróleo crudo Brent y WTI (2026)
Fuente: XTB Research, 15.09.2026
La decisión se percibirá como politizada en cualquier escenario.
Desde una perspectiva macroeconómica, la decisión puede analizarse bajo diversos enfoques y a partir de una amplia gama de datos. Sin embargo, el debate en torno a la reunión —intensificado por los recientes comentarios del presidente Trump y del principal asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett— implica que, independientemente del escenario, la medida se percibirá como politizada. En este contexto, por supuesto, cobran una importancia crucial las próximas elecciones de mitad de mandato.
Aunque Hassett subrayó que el presidente Trump «respeta al 100% la independencia de Warsh» y le brinda su «apoyo total», también señaló que el presidente no estaría «muy contento» si finalmente se produjera una subida de los tipos de interés. Los mercados recuerdan bien la presión que soportó durante los últimos meses de su mandato el expresidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, a quien Trump reprochaba no haber mantenido los tipos de interés lo suficientemente bajos. Tampoco se puede pasar por alto el contexto relativo a Lisa Cook, quien fue «despedida» por el presidente Trump. El uso de comillas es deliberado en este caso: la decisión fue posteriormente revocada por el Tribunal Supremo, y Cook sigue siendo miembro de la FED y participa en las deliberaciones de este miércoles.
Si se produce una subida de tipos, tal como sugieren actualmente numerosos indicadores, cabe esperar una nueva arremetida verbal por parte del presidente estadounidense. Una cuestión interesante es cómo trataría Trump al propio Warsh.
Cabe recordar que, a pesar de su historial de postura restrictiva o *hawkish* (durante su etapa en la FED entre 2006 y 2011 abogó por tipos de interés más altos, aun en plena crisis financiera mundial), Warsh se mostró a menudo partidario de recortar los tipos antes de asumir el cargo. Hace poco más de un año, se alineó abiertamente con el presidente al declarar en FOX News que la frustración de Trump ante la gestión de la política monetaria por parte de Powell estaba plenamente justificada. En aquel momento, criticó a la institución por reducir los tipos con demasiada lentitud y por depender en exceso de datos económicos que reflejaban situaciones pasadas.
Para la Reserva Federal y para el propio Warsh, subir los tipos de interés es el menor de dos males.
Los mercados podrían interpretar una pausa como una señal de que la Reserva Federal cede ante las presiones de Donald Trump, lo que indicaría una pérdida de independencia de la institución financiera más importante del mundo. Esto provocaría un nuevo aumento en los rendimientos de los bonos a largo plazo (con la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 10 años alcanzando hoy su nivel más alto desde 2007) y reactivaría la estrategia de cobertura frente a la devaluación monetaria, la cual consiste en abandonar las monedas fiduciarias en favor de activos tangibles de oferta limitada, como los metales preciosos y el Bitcoin.
Figura 4: Rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años (2006-2026)
Fuente: XTB Research, 15.09.2026
Una subida de tipos de interés no significa necesariamente un dólar más fuerte.
Subir los tipos de interés no garantiza automáticamente una apreciación de la moneda estadounidense. Dado que tal medida ya está prácticamente descontada por el mercado, se requiere también un discurso relativamente restrictivo y, sobre todo, creíble. Si Warsh no logra convencer a los mercados —como ocurrió en julio—, las apuestas por nuevas subidas de tipos podrían caer, ejerciendo presión sobre el dólar estadounidense.
Figura 5: Trayectoria de los tipos de la Reserva Federal implícita en el mercado (2026-2027)
Fuente: XTB Research, 15.09.2026
Esto parece plausible. El reciente reajuste de expectativas hacia una postura más restrictiva fue, a nuestro juicio, excesivamente agresivo. No esperamos que llegue a materializarse el escenario base del mercado de cuatro subidas de tipos de la Reserva Federal antes de que finalice el primer semestre de 2027. Una moderación de las expectativas de subida de tipos, naturalmente, no sería una buena noticia para el dólar.
Figura 6: Evolución de las principales divisas frente al dólar estadounidense (01/09/2026 - 15/09/2026)
Fuente: XTB Research, 15.09.2026
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