- La intervención de EE. UU. y Japón para fortalecer el yen está impulsando a los inversores a sustituirlo por el franco suizo como moneda de financiación del carry trade, favorecidos por sus tipos más bajos y menor volatilidad
- La rotación podría beneficiar a Suiza al debilitar su divisa, aunque su consolidación dependerá de los tipos japoneses y las nuevas intervenciones
- La intervención de EE. UU. y Japón para fortalecer el yen está impulsando a los inversores a sustituirlo por el franco suizo como moneda de financiación del carry trade, favorecidos por sus tipos más bajos y menor volatilidad
- La rotación podría beneficiar a Suiza al debilitar su divisa, aunque su consolidación dependerá de los tipos japoneses y las nuevas intervenciones
La reciente intervención conjunta de Estados Unidos y Japón para sostener el yen está empujando a los inversores a buscar una divisa alternativa para financiar sus operaciones de carry trade, y todas las miradas apuntan al franco suizo.
¿Qué es el carry trade y por qué el yen ha sido protagonista?
El carry trade es una de las estrategias más utilizadas en el mercado de divisas: el inversor toma prestado en una divisa con tipos de interés muy bajos, la vende y usa esos fondos para comprar activos de mayor rentabilidad. El yen ha sido durante años la “moneda de financiación” por excelencia gracias a los tipos ultrabajos del Banco de Japón, pero esa condición se ha vuelto menos cómoda a medida que Tokio ha ido normalizando su política monetaria y, sobre todo, tras la intervención cambiaria de las últimas semanas.
Esa intervención no ha sido menor: datos del Banco de Japón apuntan a que Tokio pudo haber gastado hasta 36.580 millones de dólares en la compra de yenes en una sola sesión a comienzos de agosto, tras una intervención conjunta con Washington el viernes previo y una actuación en solitario un día antes en los mercados de Nueva York. El yen llegó a tocar 155,20 unidades por dólar, su nivel más fuerte en unos tres meses, antes de que el mercado empezara a dudar de si el banco central seguiría interviniendo con la misma intensidad.
Los inversores rotan hacia el franco suizo
Esa amenaza latente de nuevas intervenciones ha provocado que los inversores empiecen a deshacer posiciones cortas en yenes y a rotar parte de esa financiación hacia el franco suizo. De hecho, el número de posiciones cortas en yenes ya se ha acercado al de posiciones cortas en francos, señal de que la rotación es real.
No solo los tipos suizos son más bajos que los japoneses, sino que la volatilidad del franco también es menor, lo que lo convierte en una financiación más previsible. Actualmente el tipo de referencia suizo se sitúa en el 0%, frente al 1% de Japón, y el Banco Nacional Suizo (SNB) mantiene esos tipos deliberadamente contenidos.
Japón quiere un yen más fuerte y Suiza quiere un franco más débil, lo que aporta coherencia sostenida a este fenómeno. Financiarse en francos resulta hoy más atractivo que hacerlo en yenes.
¿A cuánto cotiza el franco suizo frente al euro?
Los datos de mercado ya reflejan parte de este movimiento, con el franco suizo mostrando cierta debilidad frente al euro, situándose en mínimos de los últimos 12 meses. El cruce euro/franco cotiza a 0,94, tras subir un 4% desde el mínimo de 11 años marcado en marzo, en los 0,90. Frente al dólar, el franco ha cedido casi un 7% desde su máximo de 11 años de enero.
No es la primera vez que el mercado plantea este relevo. Ya en septiembre de 2024, tras el colapso de las posiciones de carry trade en yenes que sacudió a las forex, el mercado señalaba al franco como la moneda de financiación preferida, y bancos como State Street y Citigroup ya apuntaban entonces a esta rotación como una forma de aliviar la presión sobre el yen. Lo novedoso ahora es que el detonante —una intervención cambiaria bilateral de Washington y Tokio— añade urgencia y un componente político al proceso.
¿Por qué a Suiza le convendría un franco más débil?
El otro lado de la historia es puramente doméstico. El franco suizo se mantiene un 12% más fuerte frente al euro que hace cinco años, una apreciación estructural que responde al superávit por cuenta corriente de Suiza, sus finanzas públicas saneadas, la baja inflación y su condición de activo refugio en episodios de tensión geopolítica o de mercado. Esa fortaleza, sin embargo, tiene un coste: encarece las exportaciones suizas y ha lastrado el crecimiento económico durante años, un problema que empresas y responsables de política económica en Berna llevan tiempo intentando gestionar.
Si la rotación del carry trade termina debilitando de forma sostenida al franco suizo, sería un alivio bienvenido tanto para el tejido exportador suizo como para el propio SNB, que ya ha advertido que intervendrá si lo considera necesario para frenar la apreciación de su divisa.
¿Qué deben vigilar los inversores a partir de ahora?
Conviene no perder de vista varios elementos que determinarán si esta rotación se consolida o queda en un episodio pasajero:
- La velocidad de este desplazamiento, ya que el yen seguirá siendo una divisa de financiación relevante simplemente por su enorme liquidez y profundidad de mercado.
- Las expectativas de nuevas subidas de tipos en Japón.
- El posible giro del enorme fondo de pensiones público japonés (GPIF) hacia activos domésticos, lo que podría acelerar el abandono del yen como moneda barata para financiarse.
Con todo, el carry trade global, en su conjunto, atraviesa uno de sus mejores momentos gracias a la baja volatilidad cambiaria, pero esa misma calma es frágil, porque en cuanto una divisa de financiación empieza a moverse con fuerza —como ocurrió con el yen en agosto de 2024— los diferenciales de tipos que sostienen la rentabilidad de la estrategia pueden borrarse en cuestión de días.
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