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El hidrógeno verde: ¿qué es y cómo invertir en energías limpias?

El hidrógeno verde se ha convertido en uno de los grandes protagonistas en la transición energética global y en una opción de interés para aquellos que buscan inversiones de carácter sostenible. Este tipo de hidrógeno se caracteriza por estar formado a partir de fuentes de energía renovables mediante un proceso conocido como electrólisis, que permite separar el hidrógeno de oxígeno del agua sin emitir dióxido de carbono a la atmósfera. En este artículo, repasamos qué es exactamente el hidrógeno verde, su situación actual dentro del mercado y cómo podemos invertir en él.

El hidrógeno verde se ha convertido en uno de los grandes protagonistas en la transición energética global y en una opción de interés para aquellos que buscan inversiones de carácter sostenible. Este tipo de hidrógeno se caracteriza por estar formado a partir de fuentes de energía renovables mediante un proceso conocido como electrólisis, que permite separar el hidrógeno de oxígeno del agua sin emitir dióxido de carbono a la atmósfera. En este artículo, repasamos qué es exactamente el hidrógeno verde, su situación actual dentro del mercado y cómo podemos invertir en él.

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El hidrógeno y, en particular, el hidrógeno verde se ha convertido en uno de los grandes protagonistas en la transición energética global. El interés global por avanzar hacia una economía descarbonizada ha impulsado a esta materia prima como un sustituto clave de los combustibles fósiles, especialmente en aquellas áreas en las que la energía solar o eólica no pueden incidir. Este creciente interés ha impulsado el interés por invertir en hidrógeno, tanto de parte de las empresas como de parte de los particulares. Pero ¿cómo podemos acceder a esta materia prima?

¿Qué es el hidrógeno verde y por qué ha cobrado importancia?

El hidrógeno verde, también conocido como hidrógeno renovable, es un tipo de hidrógeno generado a partir de fuentes de energía renovables, como puede ser la solar o la eólica. Este gas se obtiene mediante electrólisis, un proceso químico que emplea la electricidad para descomponer un compuesto en sus elementos básicos y que, en el caso particular del hidrógeno verde, permite separar el hidrógeno de oxígeno del agua sin emitir dióxido de carbono a la atmósfera.

Por su naturaleza como inversión verde, el hidrógeno verde se ha convertido en una pieza clave dentro de la transición energética. De hecho, según el informe Hydrogen Insights 2024 publicado y coescrito por McKinsey & Company, desde 2020 a 2024 la cartera mundial de proyectos que emplean este gas se ha multiplicado por siete, hasta alcanzar los 1.572 proyectos en mayo de 2024. Compañías como Iberdrola, Repsol o Acciona están desarrollando infraestructuras y proyectos que conectan con esta transición, mientras que proyectos de carácter público como el ‘Plan Nacional de Hidrógeno’ o ‘Next Generation UE’ han respaldado un gran volumen de inversión en etapas de implantación y explotación de este gas. En este escenario, España se está posicionando como un hub europeo de hidrógeno verde, con proyectos como el H2med, una iniciativa que busca conectar las redes de hidrógeno de la Península Ibérica con el noroeste de Europa y que cuenta, en particular, con una interconexión de hidrógeno verde: la CelZa. 

Imagen de partículas químicas en las que se puede leer el símbolo del hidrógeno
 

¿Qué otros tipos de hidrógeno existen? 

Aunque el hidrógeno verde ha ganado enorme popularidad en el proceso de descarbonización de la economía, existen otros tipos de hidrógeno, los cuales se clasifican en función de colores para distinguirlos: 

  • Hidrógeno gris: es el hidrógeno que se produce a partir del gas natural u otros hidrocarburos ligeros mediante procesos de reformado. Se trata del hidrógeno más consumido en España. 
  • Hidrógeno azul: es un tipo de hidrógeno que se obtiene de forma semejante al gris, pero que cuenta con la particularidad de aplicar técnicas de captura, uso y almacenamiento de carbono (CCS, según las siglas), lo que le permite reducir en un 95% las emisiones de dióxido generadas durante el proceso.
  • Hidrógeno turquesa: es hidrógeno generado por pirólisis del metano. En este proceso, se genera carbono sólido por lo que no se necesita capturar el hidrógeno resultante, como sí ocurre con el azul.
  • Hidrógeno rosa: es aquel que se genera a partir de electricidad procedente de la energía nuclear. En este caso, el hidrógeno también se obtiene mediante un proceso de electrólisis, igual que ocurre con el verde.
  • Hidrógeno amarillo: es hidrógeno que se genera a partir de la electricidad procedente de la red primaria. También emplea un proceso de electrólisis, pero al no utilizar fuentes de energía renovables, su nivel de contaminación es mayor que el del hidrógeno verde.
  • Hidrógeno marrón o negro: es aquel que se obtiene a través de la gasificación del carbón, un proceso que genera una gran cantidad de dióxido de carbono y que, por tanto, tiene un gran impacto medioambiental.
  • Hidrógeno dorado: es hidrógeno que se produce de forma natural en la corteza terrestre, a partir de biometano reformado con vapor de agua y sobre el que se capura CO2.

Dentro de esta clasificación, el hidrógeno verde se presenta como la alternativa más sostenible, seguido por el hidrógeno rosa y el azul, mientras que el hidrógeno marrón y el gris se posicionan entre los más contaminantes.

¿Puede ser rentable invertir en hidrógeno verde? 

Actualmente, el hidrógeno verde no puede competir en costes con los combustibles fósiles, salvo con subvenciones o acuerdos industriales que permitan trasladar al cliente el valor añadido, es decir, la neutralidad de carbono y las certificaciones ESG. Sin embargo, la rentabilidad futura se proyecta de forma más favorable conforme:  

  • Bajen los costes de la energía solar y eólica. 
  • La electrólisis se abarate. 
  • Se desplieguen infraestructuras como hidroductos o almacenamiento. 

La rentabilidad real de la inversión en hidrógeno dependerá, por tanto, de la estrategia de integraciones verticales, desde el productor al distribuidor y consumidor final, de la capacidad de exportación y de la reducción de los costes operativos. 

Imagen de tanques de hidrógeno
 

¿Cómo invertir en hidrógeno verde?

Invertir en hidrógeno verde puede ser una alternativa de interés, especialmente para aquellos inversores concienciados con el cambio climático que busquen inversiones de carácter sostenible. De cara a adentrarnos en esta inversión, podemos, no obstante, encontrar varias alternativas. 

Acciones 

Una forma de invertir en hidrógeno verde es adquiriendo acciones de compañías que desarrollan proyectos relacionados con este gas. Este tipo de inversiones tienen potencial para generar rentabilidades interesantes, pero, a cambio, muestran una gran volatilidad, ya que están sujetas a las oscilaciones del mercado bursátil. Entre las empresas cotizadas que desarrollan proyectos relacionados con el hidrógeno, podemos encontrar: 

  • Iberdrola: pionera en hidrógeno verde, tiene la mayor planta europea, ubicada en Puertollano, y una proyección de producción masiva hasta 2030. 
  • Repsol: tiene el objetivo de producir 1,2 GW de hidrógeno renovable para 2030. Al mismo tiempo, opera también hidrogeneras y proyectos en movilidad industrial. 
  • Enagás: cuenta con una división propia (Enagás Emprende) y parte del corredor H2Med para el transporte y la infraestructura de hidroductos. 
  • Naturgy, Endesa, Acciona Energía: invierten en producción, almacenamiento y distribución, especialmente en proyectos modulares e innovadores. 

ETFs de hidrógeno verde

Los ETF o fondos de inversión cotizados son otra alternativa para invertir en hidrógeno verde. Estos instrumentos están diseñados para replicar el comportamiento de otro activo, como puede ser un sector, y se caracterizan por compartir características tanto con las acciones como con los fondos de inversión tradicionales. Estos productos están formados por una cartera de valores que buscan replicar el comportamiento del activo al que hacen referencia, pero tienen la particularidad de cotizar en Bolsa, por lo que es posible comprarlos y venderlos en cualquier momento. 

Al estar formados por una cartera de valores, los ETF presentan unos riesgos más reducidos que las acciones, ya que permiten invertir de forma diversificada. Su rentabilidad, no obstante, también es más reducida. Entre los ETF de hidrógeno verde que podemos encontrar en el mercado, encontramos: 

  • L&G Hydrogen Economy. 
  • VanEck Hydrogen Economy. 
  • Global X Hydrogen. 

Fondos de inversión

Otra alternativa para invertir en hidrógeno es recurrir a los fondos de inversión. Estos productos son instituciones de inversión colectiva donde múltiples inversores aportan capital para que un gestor profesional lo invierta en una variedad de activos con el objetivo de generar rentabilidad, y cuentan con la venta de ofrecer una inversión diversificada, ya que el capital se distribuye en distintos tipos de instrumentos. No obstante, suelen presentar unas comisiones elevadas, especialmente si se realiza una gestión activa.

Imagen de un tanque de hidrógeno
 

¿Qué tener en cuenta antes de invertir en hidrógeno verde? 

Al igual que ocurre con cualquier tipo de inversión, antes de invertir en hidrógeno verde debemos tener en cuenta ciertos factores que serán clave para desarrollar una estrategia acorde a nuestro perfil inversor.

  • Horizonte temporal a largo plazo. El hidrógeno verde no es un negocio rentable por sí mismo, aunque tiene potencial a medio y largo plazo. Además, todavía existen dudas de que sea completamente capaz de reemplazar a los combustibles fósiles. 
  • Costes frente a regulaciones e incentivos. Se debe valorar si hay respaldo de políticas públicas.
  • Exposición y costes. Al invertir en hidrógeno a través de ETFs o fondos tradicionales, deberemos tener en cuenta las comisiones que aplicarán, así como su exposición real a este gas. En este sentido, se debe considerar que los ETF, por naturaleza, presentan unas comisiones más reducidas que los fondos tradicionales, dado que su gestión es más sencilla.
  • Riesgo tecnológico y regulatorio. El desarrollo de electrolizadores, transporte (hidroductos) y almacenamiento aún está en una fase muy inicial. Las regulaciones ambientales y de emisiones (ETS) pueden acelerar o frenar el sector, un factor que debemos tener en cuenta a la hora de invertir en este gas.

De igual manera, antes de invertir en hidrógeno deberemos tener en cuenta cuáles son nuestros objetivos y nuestro nivel de tolerancia al riesgo: en función de las pérdidas que estemos dispuestos a asumir, podremos desarrollar una estrategia más o menos agresiva. Además, de cara a desarrollar una estrategia diversificada, será recomendable combinar la inversión en este gas con instrumentos de otros sectores: de este modo, podremos compensar las posibles pérdidas que podría registrar nuestra inversión en hidrógeno con las potenciales ganancias que podrían obtener otras industrias.

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FAQ

El hidrógeno verde es un tipo de hidrógeno generado a partir de fuentes de energía renovables, como puede ser la solar o la eólica. Este gas se obtiene mediante electrólisis, un proceso químico que emplea la electricidad para descomponer un compuesto en sus elementos básicos y que, en el caso particular del hidrógeno verde, permite separar el hidrógeno de oxígeno del agua sin emitir dióxido de carbono a la atmósfera.

Además del hidrógeno verde, se pueden identificar otros tipos de hidrógeno:

  • Hidrógeno gris: es el hidrógeno que se produce a partir del gas natural u otros hidrocarburos ligeros mediante procesos de reformado. 
  • Hidrógeno azul: es un tipo de hidrógeno que se obtiene de forma semejante al gris, pero que cuenta con la particularidad de aplicar técnicas de captura, uso y almacenamiento de carbono (CCS, según las siglas), lo que le permite reducir en un 95% las emisiones de dióxido generadas durante el proceso.
  • Hidrógeno turquesa: es hidrógeno generado por pirólisis del metano. 
  • Hidrógeno rosa: es aquel que se genera a partir de electricidad procedente de la energía nuclear. 
  • Hidrógeno amarillo: es hidrógeno que se genera a partir de la electricidad procedente de la red primaria.
  • Hidrógeno marrón o negro: es aquel que se obtiene a través de la gasificación del carbón, un proceso que genera una gran cantidad de dióxido de carbono y que, por tanto, tiene un gran impacto medioambiental.
  • Hidrógeno dorado: es hidrógeno que se produce de forma natural en la corteza terrestre, a partir de biometano reformado con vapor de agua y sobre el que se capura CO2.

El hidrógeno verde es el tipo de hidrógeno más sostenible, seguido por el hidrógeno rosa y el azul, mientras que el hidrógeno marrón y el gris se posicionan entre los más contaminantes.

Actualmente, el hidrógeno verde no puede competir en costes con los combustibles fósiles, salvo con subvenciones o acuerdos industriales. La rentabilidad futura, no obstante, podrá ser más favorable a medida que bajen los costes de la energía solar y eólica, la electrólisis se abarate y se desplieguen infraestructuras como hidroductos o almacenamiento. 

A la hora de invertir en hidrógeno verde, podemos recurrir a varias alternativas:

  • Adquirir acciones de compañías que desarrollan proyectos relacionados con este gas.
  • Comprar ETFs que repliquen el comportamiento del sector o de empresas del sector.
  • Invertir en fondos de inversión enfocados en este sector.
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