La elasticidad de la demanda es un concepto económico que mide la sensibilidad de la cantidad demandada de un bien o servicio ante las variaciones que se producen en su precio. En este artículo, repasamos cómo se calcula y en qué puede ayudarnos.
La elasticidad de la demanda es un concepto económico que mide la sensibilidad de la cantidad demandada de un bien o servicio ante las variaciones que se producen en su precio. En este artículo, repasamos cómo se calcula y en qué puede ayudarnos.
La elasticidad de la demanda es un concepto económico que puede ayudarnos a anticipar la reacción de los consumidores ante los cambios que se producen en el precio de un producto o servicio. Este indicador puede ser de utilidad a la hora de evaluar la rentabilidad de las empresas, la competitividad de un sector o, incluso, las consecuencias de una inversión, pero ¿en qué consiste exactamente?
¿Qué es la elasticidad de la demanda y para qué sirve?
La elasticidad de la demanda, también conocida como elasticidad-precio de la demanda, es un concepto económico que mide la sensibilidad de la cantidad demandada de un bien o servicio ante las variaciones que se producen en su precio. Este indicador puede ayudarnos a anticipar el comportamiento del consumidor ante una subida o bajada de precio de un producto o servicio y resulta fundamental para:
- Estimar cómo afectará una subida de precios a las ventas de una empresa.
- Analizar sectores con productos más sensibles o resistentes a cambios económicos.
- Valorar la estrategia de fijación de precios.
- Encontrar oportunidades de inversión en sectores con demanda inelástica (como salud o energía).
La elasticidad de la demanda puede ayudar a las compañías a proyectar escenarios en los que puedan mantener o incrementar su rentabilidad. Además, también puede influir directamente en los márgenes de beneficio de una empresa, por lo que puede resultar de gran utilidad a la hora de valorar una posible inversión.
¿Cómo se calcula la elasticidad del precio de la demanda?
La elasticidad del precio de la demanda es un indicador que relaciona los cambios que se producen en la demanda de un producto o servicio con las variaciones de su precio. Este concepto permite analizar cuánto puede afectar un cambio en el precio de un producto a su demanda y puede calcularse aplicando una fórmula matemática:
Elasticidad de la demanda = % Variación de la demanda / % Variación del precio
Para obtener el porcentaje de variación de la demanda y el precio deberemos restar las cantidades demandadas antes y después del cambio en la demanda y el precio y dividir ambas variables entre la demanda y el precio inicial. De este modo, la fórmula completa para calcular la elasticidad de la demanda quedaría de la siguiente manera:
Elasticidad de la demanda = [(Q2 - Q1)/Q1]/[P2-P1]/P1
En ella:
- Q1: es la cantidad demandada antes del cambio de precio.
- Q2: es la cantidad demandada después del cambio de precio.
- P1: es el precio inicial.
- P2: es el precio después de la variación de precio.
Para calcular la elasticidad de la demanda, por tanto, deberemos conocer cuál es el precio inicial y final del producto y servicio y medir la cantidad demandada antes y después de la variación del precio.
Cómo interpretar el resultado
Al aplicar la fórmula de la elasticidad de la demanda, podemos encontrarnos ante tres escenarios: una demanda muy sensible al precio, una demanda que no se ve afectada por los cambios de precio y una demanda que se mueve de manera proporcional a las variaciones de precio.
- Elasticidad de la demanda superior a 1: en este caso, se considera que estamos ante una demanda elástica, lo que implica una gran sensibilidad a las variaciones de precio.
- Elasticidad de la demanda inferior a 1: en este caso, estaríamos ante una demanda inelástica, lo que implica que tiene poca reacción a las variaciones de precio.
- Elasticidad de la demanda igual a 1: en este caso, estaremos ante una demanda unitariamente elástica, que se moverá de manera proporcional a los cambios en el precio.
Veámoslo con un ejemplo. Imaginemos que el precio de un producto sube de 10 a 12 euros y que la demanda baja de 1.000 unidades a 800. Si aplicamos la fórmula, obtenemos:
Elasticidad de la demanda = [(800 - 1000)/1000]/[(12-10)/10] = - 1
En este caso, la elasticidad de la demanda sería 1, ya que, aunque el resultado final es negativo, lo importante es el valor absoluto, dado que los economistas se enfocan en la magnitud del cambio, no en el signo de la operación. Por tanto, la elasticidad de la demanda sería exactamente proporcional al precio.
Al analizar inversiones, calcular bien esta elasticidad sirve para anticipar ajustes en los ingresos proyectados. Si una empresa del sector consumo planea subir precios, el impacto sobre sus ventas dependerá directamente de este coeficiente. Por ello, saber interpretarla resulta de gran utilidad a la hora de elaborar análisis fundamentales.
Demanda elástica y inelástica
Comprender la elasticidad de la demanda implica saber diferenciar entre los distintos tipos de reacción ante cambios de precio. Es decir, hay que distinguir entre demanda elástica e inelástica.
Demanda elástica
La demanda elástica se da cuando la cantidad demandada cambia en mayor proporción que el precio. Este tipo de elasticidad de demanda se suele dar en artículos no esenciales y que pueden ser fácilmente sustituidos por otros, como pueden ser los productos tecnológicos o la ropa. Las empresas que operan con productos de demanda elástica deben ser más cautas al fijar precios, ya que los consumidores pueden cambiar fácilmente de marca.
Demanda inelástica
Se habla de demanda inelástica cuando la cantidad demandada apenas cambia pese a las variaciones en el precio. Este tipo de elasticidad de demanda se suele dar en productos esenciales, de primera necesidad y que no pueden ser sustituidos por otros, como pueden ser los medicamentos. Este tipo de demanda es típica en sectores considerados defensivos por los inversores, ya que mantienen su volumen de ventas incluso en contextos económicos adversos.
Demanda perfectamente elástica
La demanda perfectamente elástica es un suceso económico poco común que surge cuando un pequeño cambio en el precio de un producto o servicio altera profundamente su demanda. Este fenómeno puede provocar dos escenarios: si el precio sube, aunque sea ligeramente, la demanda del producto o servicio cae por completo; si el precio disminuye, por el contrario, la demanda se disparará, teóricamente, al infinito. Este fenómeno afecta a productos y servicios con gran competencia, en los que los consumidores pueden buscar alternativas con sencillez. En estos casos, las empresas deberán esforzarse por mantener un precio competitivo en relación a sus competidores, ya que, de lo contrario, podrían perder la base de sus compradores.
Demanda perfectamente inelástica
Una demanda perfectamente inelástica es otro suceso poco común del mercado que aparece cuando la demanda de un producto o servicio no sufre ningún tipo de alteración cuando se modifican los precios. Este fenómeno afecta a bienes y servicios de primera necesidad para los que no hay sustitutos.
Otros tipos de elasticidad de la demanda: cruzada y renta
Además de la elasticidad respecto al precio del bien, existen otras formas de elasticidad que arrojan información complementaria que puede resultar de interés a la hora de valorar la inversión en una empresa.
Elasticidad cruzada de la demanda
Este tipo de elasticidad evalúa cómo cambia la demanda de un bien A cuando varía el precio de un bien B.
- Si Ec > 0: bienes sustitutivos (ej. mantequilla y margarina).
- Si Ec < 0: bienes complementarios (ej. impresoras y tinta).
La elasticidad cruzada permite a los inversores entender mejor el entorno competitivo. Por ejemplo, un aumento de precio en los servicios de una empresa puede generar una ganancia indirecta en sus competidores si los productos son fácilmente sustituibles.
Elasticidad de renta de la demanda
La elasticidad de renta de la demanda mide el efecto que tienen los cambios en los ingresos del consumidor sobre la demanda de un bien o servicio.
- Er > 0: bien normal (la demanda crece con la renta).
- Er < 0: bien inferior (la demanda cae al subir la renta).
En economías en desarrollo o en contextos inflacionarios, esta variable se vuelve aún más importante. Entender cómo afectan las fluctuaciones en los ingresos al consumo ayuda a afinar aún más las inversiones, sobre todo en fondos expuestos a mercados emergentes.
La elasticidad de la demanda y sus variantes son una herramienta de gran utilidad para los inversores. Integrar su análisis al estudiar sectores y empresas puede marcar la diferencia entre una inversión exitosa y una mala decisión.
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FAQ
La elasticidad de la demanda es un concepto económico que mide la sensibilidad de la cantidad demandada de un bien o servicio ante las variaciones que se producen en su precio
La elasticidad de la demanda puede ayudarnos a anticipar el comportamiento del consumidor ante una subida o bajada de precio de un producto o servicio y resulta fundamental para:
- Estimar cómo afectará una subida de precios a las ventas de una empresa.
- Analizar sectores con productos más sensibles o resistentes a cambios económicos.
- Valorar la estrategia de fijación de precios.
- Encontrar oportunidades de inversión en sectores con demanda inelástica (como salud o energía).
La elasticidad del precio de la demanda puede calcularse utilizando la siguiente fórmula matemática:
Elasticidad de la demanda = % Variación de la demanda / % Variación del precio
La demanda elástica se da cuando la cantidad demandada cambia en mayor proporción que el precio.
La demanda inelástica es aquella que surge cuando la cantidad demandada apenas cambia pese a las variaciones en el precio.
La elasticidad cruzada de la demanda es aquella que evalúa cómo cambia la demanda de un bien A cuando varía el precio de un bien B, mientras que la elasticidad de renta de la demanda es aquella que mide el efecto que tienen los cambios en los ingresos del consumidor sobre la demanda de un bien o servicio.
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