Los productos estructurados son instrumentos financieros híbridos compuestos por dos o más activos. Estos instrumentos suelen combinar un instrumento de renta fija con otros instrumentos derivados y se caracterizan por presentar una estructura compleja y un elevado nivel de riesgo. En este artículo, repasamos qué son, qué ventajas ofrecen y qué tipos existen.
Los productos estructurados son instrumentos financieros híbridos compuestos por dos o más activos. Estos instrumentos suelen combinar un instrumento de renta fija con otros instrumentos derivados y se caracterizan por presentar una estructura compleja y un elevado nivel de riesgo. En este artículo, repasamos qué son, qué ventajas ofrecen y qué tipos existen.
Los productos estructurados son instrumentos financieros compuestos por dos o más productos. Este tipo de activos han ido ganando espacio en las carteras de inversión gracias a las potenciales rentabilidades y el nivel de diversificación que ofrecen, pero presentan una estructura compleja y unos riesgos elevados que se deben conocer antes de comenzar a operar con ellos.
¿Qué son los productos estructurados?
Los productos estructurados son instrumentos financieros híbridos compuestos por dos o más activos. Estos productos, por norma general, combinan un instrumento de renta fija, como los bonos, con otros instrumentos derivados, los cuales pueden presentar cualquier tipo de subyacente, desde acciones e índices hasta ETFs o incluso tipos de interés. Este tipo de activos fijan su rentabilidad en función del activo subyacente de su parte derivada y utilizan su componente en renta fija como cobertura.
Por norma general, los productos estructurados tienen un horizonte temporal definido, tras el que se materializan las condiciones de pago. Estos productos pueden ofrecer una garantía total de pago, en la que el usuario recibiría la totalidad del capital invertido en la fecha de vencimiento incluso si el subyacente cae, o con riesgo, en la que la que la devolución no está garantizada y, de hecho, se podrán incurrir en importantes pérdidas si el subyacente no funciona según nuestra estrategia. A cambio, estos productos con riesgo ofrecen un cupón más alto, por lo que la potencial rentabilidad alcanzada será mayor.
Tal y como señalan desde la propia CNMV, los productos estructurados se caracterizan por tener un carácter complejo y un elevado nivel de riesgo, en el que se incluyen factores de mercado, liquidez o crédito, entre otros. Por ello, antes de invertir en ellos conviene tener clara no solo su naturaleza, sino también nuestros objetivos y nivel de tolerancia al riesgo.
¿Qué tipos de productos estructurados existen?
Los productos estructurados se pueden clasificar tanto por su nivel de garantía como por su estructura.
Garantía
Al atender a la garantía que ofrecen, los productos estructurados pueden clasificarse en:
- Productos estructurados con garantía de capital a vencimiento: son aquellos que devuelven la totalidad del capital invertido una vez llega la fecha de vencimiento, incluso si el subyacente tiene un comportamiento negativo.
- Productos estructurados con riesgo: son aquellos que carecen de garantías y que devolverán el capital en función del comportamiento que haya tenido el activo subyacente.
Estructura
Al fijarse en la estructura de los productos estructurados, podemos distinguir entre:
- Depósitos estructurados: son un tipo de depósitos que se caracterizan por tener un plazo de vencimiento determinado y por fijar su rendimiento en función de la evolución de un activo subyacente, como puede ser un índice, un conjunto de acciones o una materia prima, entre otros. En la mayoría de los casos, tienen garantía de capital.
- Fondos estructurados: son un tipo de fondo de inversión que combina activos tradicionales, como las acciones o los bonos, con derivados. Su rendimiento se determina en función de los movimientos del mercado, aunque dependiendo del producto, pueden llegar a ofrecer una rentabilidad mínima garantizada.
- Bonos estructurados: son activos de renta fija que determinan su rentabilidad en función del comportamiento de un activo subyacente. Estos títulos tienen un vencimiento fijo y están sujetos a los movimientos bursátiles, por lo que presentan un mayor riesgo que los bonos tradicionales. Dependiendo del producto, pueden tener o carecer de garantía de capital.
¿Cuáles son las ventajas y riesgos de los productos estructurados?
Los productos estructurados están considerados como instrumentos complejos y de alto riesgo. Sin embargo, pueden ofrecer ciertas ventajas que pueden resultar de interés, especialmente para los inversores más agresivos.
Ventajas
Desde un punto de vista positivo, las principales ventajas que ofrecen los productos estructurados son:
- Mayor potencial de revalorización que con productos conservadores. Al haber componentes de renta variable o derivados, se pueden aprovechar movimientos al alza de diferentes activos.
- Personalización. Dan la posibilidad de elegir nivel de riesgo, subyacente, plazo, e incluso garantía según la tolerancia al riesgo.
- Protección de capital, si cuentan con garantía. Si el producto incluye una garantía de capital, en su fecha de vencimiento podremos recuperar, como mínimo, una parte del capital.
- Diversificación. Ofrecen exposición a activos diferentes (índices, divisas, materias primas…) sin tener que comprar todos esos instrumentos por separado.
- Apalancamiento o mejora de rentabilidad/riesgo. Algunos productos no garantizados ayudan a multiplicar los movimientos del activo subyacente.
Riesgos
En el extremo contrario, entre los riesgos que presentan los productos estructurados destacan:
- Riesgo de liquidez. Puede no haber mercado secundario para ciertos productos estructurados, lo que hace difícil vender antes del vencimiento sin pérdidas.
- Riesgo de contraparte o crédito. Si el emisor no cumple, la garantía puede no valer nada.
- Costes ocultos y complejidad. Los derivados son complejos, además de que pueden conllevar comisiones, gastos de financiación o spreads, entre otros, que erosionan la rentabilidad.
- Riesgo de mercado. Si el subyacente se comporta peor de lo esperado ganaremos menos.
- Riesgo de divisa y tipos de interés. Si el producto está denominado o depende de otras monedas, o si los tipos cambian mucho, el rendimiento se verá perjudicado.
En los productos estructurados garantizados, el emisor se compromete a devolver al menos el capital invertido al vencimiento. Aun así, antes de invertir en ellos conviene revisar el prospecto de información (KID en la Unión Europea) para conocer las condiciones y posibles excepciones.
¿Cómo invertir en productos estructurados?
A la hora de invertir en productos estructurados, hay ciertos consejos a tener en cuenta de cara a minimizar los posibles riesgos y elaborar la estrategia que mejor se adapte a nuestras necesidades:
- Evaluar nuestro perfil de riesgo y nuestros objetivos. Debemos conocer cuáles son los riesgos que estaremos dispuestos a asumir, así como nuestros objetivos financieros.
- Fijar un horizonte temporal coherente. Muchos productos estructurados tienen vencimientos largos o plazos fijos, lo que limita la flexibilidad.
- Entender la estructura. Es recomendable revisar de qué activo subyacente depende el producto, si hay garantía de capital y los costes spreads y comisiones que podrían llegar a cobrarnos.
- Leer el documento legal, prospecto o KID. Este documento debe recoger toda la información sobre el producto. Si es excesivamente complejo, podemos buscar asesoramiento.
- Simular escenarios. Es recomendable contemplar las situaciones que podemos afrontar con nuestra inversión, de cara a valorar mejor nuestra estrategia.
- Elegir plataforma o entidad fiable. La transparencia del emisor y del intermediario son claves para invertir sin caer en ciberataques, por lo que deberemos verificar que la entidad esté
- Monitorización constante. Aunque el producto tenga vencimiento, los eventos de mercado pueden afectar su valoración, por lo que debemos revisar su comportamiento periódicamente para evaluar posibles cambios en nuestra estrategia.
Los productos estructurados son instrumentos complejos y con un alto nivel de riesgo, pero que también pueden resultar de interés de cara a desarrollar estrategias de inversión. Comprender sus características, riesgos y ventajas será clave de cara a incorporarlos a nuestra cartera.
FAQ
Los productos estructurados son instrumentos financieros híbridos compuestos por dos o más activos. Generalmente, estos instrumentos combinan un instrumento de renta fija con otros instrumentos derivados.
Los productos estructurados fijan su rentabilidad en función del activo subyacente de su parte derivada, es decir, en base al comportamiento que este subyacente muestra en Bolsa. Su componente de renta fija, por su parte, actúa como cobertura.
Los productos estructurados se pueden clasificar según su garantía y su estructura:
- Garantia: atendiendo a la garantía, se puede distinguir entre productos estructurados con garantía de capital a vencimiento y productos estructurados con riesgo.
- Estructura: atendiendo a su estructura, se puede distinguir entre depósitos estructurados, fondos estructurados y bonos estructurados.
Las principales ventajas que ofrecen los productos estructurados son:
- Mayor potencial de revalorización que con productos conservadores.
- Personalización. Dan la posibilidad de elegir nivel de riesgo, subyacente, plazo, e incluso garantía según la tolerancia al riesgo.
- Protección de capital, si cuentan con garantía.
- Diversificación. Ofrecen exposición a activos diferentes (índices, divisas, materias primas…) sin tener que comprar todos esos instrumentos por separado.
- Apalancamiento o mejora de rentabilidad/riesgo. Algunos productos no garantizados ayudan a multiplicar los movimientos del activo subyacente.
Entre los riesgos que presentan los productos estructurados destacan:
- Riesgo de liquidez. Puede no haber mercado secundario para ciertos productos estructurados, lo que hace difícil vender antes del vencimiento sin pérdidas.
- Riesgo de contraparte o crédito. Si el emisor no cumple, la garantía puede no valer nada.
- Costes ocultos y complejidad. Los derivados son complejos, además de que pueden conllevar comisiones, gastos de financiación o spreads, entre otros, que erosionan la rentabilidad.
- Riesgo de mercado. Si el subyacente se comporta peor de lo esperado ganaremos menos.
- Riesgo de divisa y tipos de interés. Si el producto está denominado o depende de otras monedas, o si los tipos cambian mucho, el rendimiento se verá perjudicado.
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