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9:30 · 24 de abril de 2026

🌎¿Cómo invertir en el nuevo orden mundial?

Conclusiones clave
Conclusiones clave
  • Cambio estructural global: El mundo evoluciona hacia un sistema más fragmentado y multipolar, donde la eficiencia deja paso a la seguridad, resiliencia y autonomía estratégica, afectando comercio, política y economía.
  • Principales oportunidades de inversión: Surgen tendencias de largo plazo en tecnología europea (reindustrialización), materias primas (Brasil), auge de China, defensa, transición energética y oro como refugio.
  • Estrategia de inversión: La clave no es anticipar ciclos, sino posicionarse en estas megatendencias mediante una cartera diversificada que capture los cambios estructurales del nuevo orden mundial.

El mundo ha cambiado. La primera prueba de todo fue el COVID, pero no ha sido la única. En los últimos años nos hemos acostumbrado a vivir diferentes shocks que no habíamos visto en mucho tiempo atrás. La política se ha vuelto tan volátil, que lo impredecible acaba ocurriendo, y como se ha demostrado a lo largo de la historia, la economía va de la mano. En los últimos años, el entorno global ha experimentado una transformación profunda. Las tensiones geopolíticas, los conflictos regionales y la creciente rivalidad entre potencias han puesto en cuestión el modelo de globalización que ha dominado las últimas décadas.

Durante años, la eficiencia fue la prioridad: producir donde era más barato, depender de cadenas de suministro globales y optimizar costes. Sin embargo, el contexto actual está impulsando un cambio de paradigma hacia un nuevo orden mundial. Hoy, gobiernos y empresas priorizan la seguridad, la resiliencia y la autonomía estratégica. Este cambio no implica el fin de la globalización, sino su evolución hacia un sistema más fragmentado, donde emergen distintos bloques económicos, y donde el comercio mundial continúa desacelerándose.

Caída del comercio mundial como porcentaje del PIB en los últimos años.

Todo ello apunta en una misma dirección: el sistema económico global no se ha roto, pero sí está cambiando de forma, y con él, las reglas del juego para los inversores.En este entorno, surgen oportunidades que no dependen de eventos puntuales, sino de tendencias estructurales a largo plazo.

Autonomía tecnológica: Europa busca independencia

Era difícil imaginarlo hace apenas unos años, pero Europa parece estar empezando a reaccionar. Durante décadas, el crecimiento moderado, la dependencia energética, burocracia y la falta de inversión en sectores estratégicos habían dejado a la región en una posición de debilidad frente a otras potencias. Sin embargo, el cambio de contexto global ha obligado a acelerar decisiones que durante años se habían pospuesto, como la flexibilización de normas para crear “campeones europeos” o la “revolución de la simplificación".

Aunque todavía queda camino por recorrer, todo apunta a que en los próximos años la región tratará de reforzar su posición, incluso a costa de aumentar el endeudamiento. El informe sobre competitividad liderado por Mario Draghi señala que Europa necesitaría cerca de 800.000 millones de euros adicionales de inversión anual. En este contexto, los eurobonos podrían financiar inversiones estratégicas.

Gráfico con el estado de las medidas propuestas por Draghi
Fuente: Apollo Elaboración Propia

Uno de los principales objetivos es reducir la dependencia tecnológica en sectores críticos como semiconductores, automatización, energía o inteligencia artificial. En sectores como las telecomunicaciones, la elevada fragmentación dificulta alcanzar economías de escala. De forma simplificada, este ecosistema tecnológico podría agruparse en torno a compañías como Klarna, Infineon Technologies, SAP, Spotify, Mistral AI y ASML, formando el grupo “KISSMA”, que combina liderazgo industrial, software e innovación.  Desde el punto de vista de inversión, Europa cotiza con descuento frente a EE.UU. (12–14x vs 20–22x), lo que podría abrir la puerta a un reajuste si mejora el crecimiento.

Materias primas: el papel estratégico de Brasil

En un entorno global cada vez más fragmentado, el acceso a materias primas vuelve a situarse en el centro del tablero económico. Las tensiones geopolíticas y la reconfiguración mundial están favoreciendo a países con abundantes recursos naturales, y Brasil destaca como uno de los principales beneficiados.

Brasil combina una elevada capacidad exportadora con una relativa neutralidad geopolítica, lo que le permite mantener relaciones comerciales con distintos bloques. En un mundo donde las cadenas de suministro se reorganizan, esta posición le otorga una ventaja competitiva.

 Además, se beneficia de un contexto macroeconómico favorable. El ciclo de bajadas de tipos por parte de su banco central está impulsando los mercados financieros, favoreciendo la rotación hacia la renta variable y reforzando su atractivo. A esto se suma una rentabilidad por dividendo elevada.

Desde el punto de vista estructural, Brasil no solo es una potencia agrícola, sino también un actor relevante en el mercado energético. Aunque lejos de los niveles de Estados Unidos, se sitúa entre los principales productores de petróleo a nivel global,  lo que le permite beneficiarse en escenarios de tensión.

Gráfico con los mayores productores de petróleo
Fuente: Apollo, Elaboración Propia

En un entorno donde los países buscan asegurar recursos estratégicos, Brasil se consolida como un proveedor clave, beneficiándose de un entorno macro más favorable y de flujos de capital. 

China: un bloque alternativo en el nuevo equilibrio 

El equilibrio económico global está evolucionando hacia un sistema cada vez más multipolar, donde el dominio de una única potencia pierde fuerza frente a bloques alternativos. 

En este contexto, China se posiciona como uno de los principales beneficiarios. Uno de los movimientos más relevantes es la progresiva reducción de la dependencia del sistema financiero dominado por el dólar. En los últimos años, ha impulsado el uso del yuan en el comercio internacional, especialmente en el ámbito energético, dando lugar a lo que algunos analistas denominan el “petroyuan”.

A esto se suma un cambio en las relaciones internacionales, particularmente en Oriente Medio. La región, históricamente alineada con Estados Unidos, está diversificando sus alianzas, abriendo la puerta a una mayor presencia china en acuerdos comerciales, inversiones e infraestructuras. 

Subida del Renminbi del 6% este año respecto al dólar.
Fuente: Bloomberg, Elaboración Propia

En paralelo, continúa reforzándose en sectores tecnológicos clave, cotizando a niveles muy inferiores a sus homólogos americanos, acelerando su desarrollo en áreas como vehículos eléctricos, inteligencia artificial y energías renovables. En este nuevo entorno, emerge como un pilar del sistema multipolar.

Seguridad y defensa: una tendencia estructural

El entorno geopolítico actual está obligando a los países a replantear su estrategia de seguridad. Tras décadas de relativa estabilidad, el gasto en defensa vuelve a situarse en el centro de las políticas públicas, especialmente en Europa. En los últimos años, numerosos países han incrementado sus presupuestos, con compromisos dentro de la OTAN que apuntan a niveles cercanos al 5% del PIB en algunos casos.

Crecimiento en los últimos años del gasto en defensa a nivel mundial.
Fuente: Banco Mundial, Elaboración Propia

Más allá del aumento del gasto, el cambio más relevante es estratégico. Europa está empezando a asumir que no puede depender de Estados Unidos para su seguridad. La incertidumbre sobre el compromiso estadounidense con la alianza ha acelerado un proceso que durante años se había evitado. Además, Estados Unidos mantiene con diferencia el mayor presupuesto militar del mundo, con cifras cercanas al billón de dólares anuales, aunque recientemente, la Casa Blanca ha planteado propuestas para elevar este gasto hacia niveles aún más altos, incluso en el entorno de 1,5 billones de dólares.

A nivel industrial, este proceso implica un aumento significativo en la inversión en capacidades militares. La guerra moderna está evolucionando rápidamente, con un protagonismo creciente de los drones, la ciberseguridad y la inteligencia artificial aplicada al ámbito militar.  

Todo apunta a que el gasto en defensa dejará de ser un fenómeno cíclico para consolidarse como una tendencia estructural.

Energía: hacia una mayor independencia

Aunque pueda parecer contradictorio, las energías renovables pueden beneficiarse indirectamente de tensiones en regiones productoras de petróleo y gas. Cuando los precios de los combustibles fósiles suben o se perciben como más inestables, los gobiernos suelen acelerar políticas de independencia energética.

Esto favorece las inversiones en energía solar, eólica y almacenamiento energético. En Europa especialmente, cualquier crisis energética tiende a reforzar el interés político y económico por reducir la dependencia del petróleo y gas procedente de regiones inestables.

El consumo energético en Europa procedente de fuentes de energía renovable  esperado hasta 2030.
Fuente: EEA, Elaboración Propia

A este proceso se suma un factor clave: la necesidad de reforzar las infraestructuras energéticas. La transición hacia un modelo basado en renovables no depende solo de la generación, sino también del transporte, almacenamiento y gestión de la energía. Redes más eficientes, interconexiones y sistemas de almacenamiento se convierten en elementos críticos para garantizar la estabilidad del sistema, lo cual sumado al crecimiento del uso de energía por el desarrollo de la IA. Países con gran capacidad instalada en renovables, como China, están viendo cómo sus mercados sufren menos volatilidad gracias a su mayor inversión en este tipo de energía en los últimos años. Además, muchas compañías han ajustado valoraciones y costes, mejorando su atractivo.

La transición energética, impulsada por factores económicos como geopolíticos, refuerza el papel de las renovables y las infraestructuras como uno de los pilares clave del nuevo modelo energético global.

Oro: refugio en un mundo incierto

En un entorno de creciente incertidumbre geopolítica y económica, el oro se consolida como uno de los principales activos refugio. A lo largo de la historia, su comportamiento ha estado estrechamente ligado a periodos de tensión, inflación y pérdida de confianza en el sistema financiero. Recientemente, ha experimentado correcciones desde máximos, un comportamiento poco habitual que, en episodios anteriores, ha precedido a fases de fuerte revalorización.

A este contexto técnico se suman factores estructurales que podrían favorecer su evolución en el medio y largo plazo. El aumento del endeudamiento, el crecimiento del gasto público, las tensiones geopolíticas y la posibilidad de políticas monetarias más laxas configuran un entorno propicio para activos como el oro.

El escenario actual presenta ciertos elementos propios de un entorno de estanflación. Este tipo de contexto ha sido históricamente favorable, ya que  refuerza su papel como reserva de valor.  A ello se suma una tendencia creciente por parte de bancos centrales a incrementar sus reservas en oro, como mecanismo de diversificación frente al dólar. Por primera vez desde 1996, las reservas de oro en manos de bancos centrales extranjeros han superado a las de bonos del Tesoro estadounidense. Este movimiento refleja un cambio más amplio en el sistema financiero, donde la confianza en otros activos es cuestionada.

Gráfico con la distribución de la demanda del oro
 

En un mundo más volátil, con mayor incertidumbre y cambios estructurales en el equilibrio global, su papel dentro de las carteras gana especial relevancia de cara al largo plazo.

Plan de inversión: Cómo invertir en el nuevo orden mundial

Los ETFs han ganado protagonismo en los últimos años gracias a su capacidad para replicar de forma eficiente el comportamiento de los mercados. Los bajos costes, la liquidez y la facilidad de acceso los convierten en una herramienta clave para la construcción de carteras diversificadas.

Un Plan de Inversión no es más que una cartera personalizada de ETFs en la que el usuario decide qué productos desea escoger, las ponderaciones de cada uno de ellos y cómo realizar las aportaciones. 

Al tratarse de un producto “do it yourself”, cada usuario puede personalizarlo en función de su nivel de riesgo, capacidad económica y horizonte de inversión. Desde aportar cada mes para generar un capital para complementar la jubilación hasta ahorrar seis meses para irse de vacaciones o comprar un teléfono móvil. 

Con base en las tendencias estructurales analizadas —reindustrialización, materias primas, bloques geopolíticos, defensa, energía y oro—, proponemos un modelo de cartera diversificada que permite capturar estas dinámicas a través de seis bloques de inversión:

 

Nombre 

Símbolo

Nombre 

Símbolo

Stoxx Europe Technology 

STEC.NL

Defense

DFEN.DE

MSCI Brazil

XMBR.DE

Clean Energy

RENW.DE

MSCI China

CNYA.DE

Physical Gold

EGLN.UK

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