- El adiós al gas ruso obliga a España a reforzar sus alianzas energéticas
- España se prepara para un corte total del gas proveniente de Putin acelerando sus compras de GNL a otros países
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España se enfrenta al posible corte total del gas ruso y tendría que cubrir ese hueco aumentando las importaciones de GNL, principalmente desde Estados Unidos y Nigeria, además de reforzar Argelia, para garantizar el suministro sin disparar precios.
¿Qué supone el bloqueo ruso?
La UE ha decidido terminar con las compras de gas ruso por barco y ha fijado un calendario que obliga a cancelar los contratos de GNL ruso a corto plazo a partir del 17 de junio de 2026. En paralelo, Putin ha amenazado con cortar ya el suministro de gas a Europa aprovechando la tensión creada por la crisis en Irán y el repunte de precios energéticos.
España aún compra una parte relevante de su gas a Rusia vía GNL (alrededor del 10‑13% de las importaciones en 2025‑enero 2026), pero esa vía desaparecerá por decisión europea o por un corte unilateral ruso.
Situación actual del gas en España
Argelia es hoy el primer suministrador de gas a España, con algo menos del 40% de las importaciones, principalmente vía gasoducto Medgaz y contratos de largo plazo.Estados Unidos se ha consolidado como segundo proveedor de gas de España, aportando en torno al 30% de las importaciones totales de gas en forma de GNL y ganando peso a medida que se reduce el gas ruso.
A nivel nacional, la cuota de Rusia ha caído desde un máximo cercano al 21% en 2024 hasta el entorno del 10‑11% en 2025, pero sigue siendo un volumen significativo que habrá que sustituir antes de 2027, y en la práctica, ya en 2026 por el calendario europeo.
¿Pueden entrar en juego Estados Unidos y Nigeria?
Naturgy, principal gasista española, debe romper su contrato de GNL con la rusa Novatek antes del 1 de enero de 2027; solo en el primer semestre de 2025, el 17% de sus compras de gas llegó por barco desde Rusia, un volumen equivalente a alrededor del 10% del consumo nacional.
Para compensar esa pérdida, Naturgy ya ha firmado acuerdos con proveedores estadounidenses como Venture Global (Luisiana) para importar alrededor de 1 millón de toneladas anuales de GNL, unos 1,4 bcm de gas, casi la mitad de lo que dejará de recibir de Rusia.
España se ha convertido, además, en el mayor importador mundial de gas fósil de Nigeria, lo que refleja la creciente dependencia de este país africano como origen de GNL, aunque con importantes impactos sociales y ambientales en el delta del Níger.
En petróleo ya se ve un patrón similar: en enero de 2026 España importó un 153,5% más crudo de Nigeria que un año antes, convirtiéndolo en primer proveedor de crudo, lo que apunta a una relación energética cada vez más intensa con Abuja que puede ampliarse también al gas.
Riesgos y consecuencias para España del bloqueo del gas
La ministra de Transición Energética ha reconocido que la ruptura con Rusia supone un reto equivalente a cubrir alrededor del 10% del consumo nacional de gas, pero el Gobierno sostiene que, con más compras a Estados Unidos, Nigeria y otros países, no debería haber impacto significativo en el suministro ni en los precios domésticos.
El problema no es sólo técnico, sino también geopolítico: España se juega unos 60.000 millones de euros al año en comercio e inversiones en el marco de la relación económica entre Estados Unidos y la UE, al tiempo que necesita al GNL estadounidense como segundo pilar de su seguridad de suministro tras Argelia.
Un corte abrupto ruso en pleno pico de tensión con Irán podría, aun así, elevar los precios mayoristas de gas y electricidad en el corto plazo, tanto por el efecto psicológico en el mercado como por la necesidad de asegurar cargamentos adicionales de GNL en un contexto global más tenso.
¿Cuál es el papel de España en el mapa energético europeo?
España, con su amplia red de regasificadoras y su interconexión con Argelia, es una pieza clave en la estrategia europea frente a un corte de gas ruso, porque puede recibir más GNL de Estados Unidos, Nigeria, Catar u otros y reinyectarlo hacia el resto de Europa (limitada por ahora por la capacidad de interconexión con Francia).
El giro estructural es que Europa reemplaza un suministro barato por gas más caro de mercados lejanos, y España se posiciona como hub de entrada de GNL atlántico y africano, con oportunidades comerciales pero también con mayor exposición a la volatilidad global del GNL.
Actualización de información (9/03/2026)
Dados los excepcionales acontecimientos en el contexto internacional, las tensiones geopolíticas y los cambios en los flujos globales de energía, conviene actualizar algunos de los datos relativos al origen de las importaciones de gas en España.
En este contexto, los mercados energéticos atraviesan un momento de elevada tensión. El conflicto en Oriente Medio ya no se percibe únicamente como un riesgo geopolítico puntual, sino como un posible shock real de oferta energética. Por el Estrecho de Ormuz transitan alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, por lo que cualquier alteración tiene un impacto inmediato sobre el equilibrio global entre oferta y demanda. Además del riesgo sobre esta vía marítima, el mercado ya está observando recortes de producción, problemas logísticos y cambios en las rutas de los petroleros, lo que aumenta la incertidumbre sobre el suministro. Este entorno también afecta al mercado del gas natural y del gas natural licuado (GNL), especialmente en Asia, que es el principal destino de gran parte de las exportaciones energéticas procedentes del Golfo. Si las disrupciones se prolongan, el encarecimiento de la energía podría trasladarse rápidamente a otros sectores, desde fertilizantes hasta alimentos, además de presionar al alza la inflación global. De hecho, cada aumento de 10 dólares en el precio del petróleo puede añadir entre 0,2 y 0,4 puntos porcentuales a la inflación, lo que complica el margen de actuación de los bancos centrales y aumenta la sensibilidad de los mercados a cualquier noticia relacionada con el suministro energético.
Con los datos completos de 2025, Argelia fue el principal proveedor de gas de España (sumando gas natural por gasoducto y gas natural licuado, GN+GNL), con el 34,6% de las importaciones, seguido de Estados Unidos con el 30%.
Sin embargo, según los datos de enero de 2026 (último mes disponible), la situación se invierte: Estados Unidos pasa a ser el primer suministrador con el 44,5% del total importado, mientras que Argelia queda en segundo lugar con el 29,4%.
Conviene señalar que estas posiciones pueden variar significativamente de un mes a otro, por lo que el dato de enero no necesariamente anticipa cómo se repartirá el suministro a lo largo del año.
También es importante distinguir entre gas natural (GN) y gas natural licuado (GNL). El GN se transporta por gasoductos, mientras que el GNL se transporta en barcos tras ser licuado y posteriormente regasificado en destino.
Esta diferencia explica parte de la estructura de las importaciones españolas: en 2025 Estados Unidos fue el principal proveedor de GNL, mientras que Argelia fue con diferencia el principal proveedor de gas natural por gasoducto, con el 86,7% del total de este tipo de suministro.
Por último, conviene recordar que España actúa en parte como puerta de entrada de gas hacia Europa, por lo que no todo el gas importado se destina al consumo interno.
Fuente: Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES).
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