- Las inversiones en IA se disparan
- Las empresas de software empiezan a sufrir
- ¿Ha llegado la IA a la economía real? La curva J de la IA
- La IA revolucionará el mundo tal y como lo conocemos
- Las inversiones en IA se disparan
- Las empresas de software empiezan a sufrir
- ¿Ha llegado la IA a la economía real? La curva J de la IA
- La IA revolucionará el mundo tal y como lo conocemos
Los inversores están muy focalizados en el impacto de la IA en las compañías cotizadas, con preocupación por las enormes inversiones de los hiper escaladores pero también por el impacto en el modelo de negocio de las empresas de software. Sin embargo, la clave fundamental es la siguiente: ¿cómo afectará la IA a la economía real? ¿Está teniendo ya impacto?
Las inversiones en IA se disparan
Las inversiones en IA en este 2026 seguirán creciendo a un ritmo vertiginoso. Se estima que entre Microsoft, Meta, Amazon y Alphabet se invertirán más de 600 millones de dólares. Y aunque parte de esta inversión no irá a IA, podemos decir que gran parte de ella lo hará.
Esto ha generado una primera preocupación: la generación de caja. Si bien el retorno de estas inversiones se espera que sea alto, lo cierto es que la paciencia de los inversores puede perderse por el camino. Sin embargo, para prever los futuros retornos tenemos que pensar qué impacto tiene la IA en la economía real.
Las empresas de software empiezan a sufrir
Uno de los sectores que más están sufriendo en bolsa recientemente es el de software. Los inversores empiezan a considerar que la IA sustituirá fácilmente a muchos proveedores de software porque las compañías podrán desarrollarlo internamente con su IA. Si bien habrá compañías que sufrirán y su software podría carecer de valor añadido, esto no afectará igual a todas las empresas. ¿Dejaremos de usar excel o power point por la IA? Aunque es una gran pregunta, es probable que la IA mejore dichos servicios, pero no los sustituya del todo. En cualquier caso, estos movimientos son los primeros reflejos de la clave de todo el asunto: la IA empieza a llegar a la economía real.
¿Ha llegado la IA a la economía real? La curva J de la IA
Cómo ocurre con muchos procesos tecnológicos, los primeros pasos se caracterizan por ser ajenos a la economía real. Todos tenemos en mente los primeros ordenadores personales, que tan solo eran comprados por aficionados a la informática y apenas tenían funcionalidades útiles o que incrementaban la productividad. Sin embargo, el despegue de los ordenadores personales e internet ha supuesto una de las grandes revoluciones de la humanidad y su impacto en nuestras vidas, y por tanto, en la economía real, son poco discutibles.
Pero cuidado, porque ese impacto en la economía tardó en llegar y se formó lo que se conoce como una curva J de la productividad. Esto es, una productividad que a comienzos de una nueva gran innovación apenas experimenta subidas e incluso puede mostrar una evolución errática. Después de la fase inicial, la economía empieza a adaptar esta nueva innovación de manera más amplia e incluso más efectiva, lo que se traduce en un gran aumento de la productividad (de ahí la forma de una J).
Dicho esto, algunos investigadores, como Erik Brynjolfsson (director del Laboratorio de Economía Digital de la Universidad de Stanford y cofundador de Workhelix), afirman que la IA podría estar entrando ya en una fase de recolecta de sus inversiones iniciales. Erik se basa en un estudio propio en el que avisa que la productividad de los Estados Unidos se incrementó en un 2,7% interanual en el 2025, por encima del 1,4% anual que de media creció en la última década. Aunque un 2,7% pueda parecer poco, supone prácticamente doblar la media y tan solo en una fase inicial. En el siguiente gráfico puede verse el incremento de productividad después de una gran innovación como fueron los ordenadores e internet.

Los jóvenes empiezan a notar la IA
Además, más allá de este dato, el investigador realizó un estudio a finales del 2025 en el que reflejaba la mayor dificultad de los jóvenes estadounidenses para entrar en el mercado laboral. En concreto, en su estudio recoge que en los sectores expuestos a la IA, la ocupación de los jóvenes de entre 22 y 25 años cayó un 16%, mientras que los perfiles más maduros se mantuvieron estables. Estos sectores son desarrollo de software, atención al cliente o contabilidad y administración básica. Es decir, son sectores donde los jóvenes que empiezan a trabajar realizan tareas muy repetitivas que no tienen un gran valor añadido. Ahí, la IA tiene una ventaja sobre el ser humano, porque estas tareas siguen un patrón más o menos fijo y es capaz de hacerlo a una mayor velocidad. Esto tiene una consecuencia negativa en el corto plazo para una parte de los trabajadores. Sin embargo, actualmente la IA apenas se está integrando para traducciones y algunas tareas muy repetitivas, por lo que tiene mucho sentido pensar en la productividad que generará la IA como una curva J en el que estamos tan solo en el comienzo. Un ejemplo simple podría verse en este artículo. Si en lugar de comenzar desde 0 para realizar el gráfico del principio, buscando datos de cada compañía, pasándolo a excel y realizando el gráfico, tuvieramos una IA capaz de recoger todo lo que le demandamos con tan solo un mensaje, habría hecho falta mucho menos tiempo de una tarea que a priori no tiene tanto valor añadido. Sabía qué gráfico quería hacer, por lo que en lugar de ocupar parte del tiempo buscando datos, podría haberlo hecho con una IA especializada en dos clicks, dedicando el tiempo sobrante a otra tarea.
La IA revolucionará el mundo tal y como lo conocemos
Por lo tanto, la IA podrá en el corto plazo destruir empleo, sobre todo en las tareas repetitivas y de poco valor añadido. Sin embargo, la productividad se incrementará no solo por un menor uso de mano de obra, sino que en el medio y largo plazo este incremento de la productividad vendrá de una mano de obra más especializada y que se centrará en tareas que generen mucho más valor añadido. Por el camino, habrá compañías que serán capaces de beneficiarse, mientras que otras podrían sufrir mucho. La clave para el inversor será saber identificarlas.
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