Los ETF de dividendos son instrumentos que invierten en acciones de compañías que reparten dividendos de forma periódica entre sus accionistas. Estos fondos, al igual que los ETF tradicionales, están compuestos por una cartera de valores y pueden cotizar en Bolsa, pero cuentan con la particularidad de incorporar tan solo acciones de empresas que remuneran a sus accionistas. En este artículo, repasamos qué son los ETF de dividendos, los distintos tipos que existen y cómo invertir en ellos.
Los ETF de dividendos son instrumentos que invierten en acciones de compañías que reparten dividendos de forma periódica entre sus accionistas. Estos fondos, al igual que los ETF tradicionales, están compuestos por una cartera de valores y pueden cotizar en Bolsa, pero cuentan con la particularidad de incorporar tan solo acciones de empresas que remuneran a sus accionistas. En este artículo, repasamos qué son los ETF de dividendos, los distintos tipos que existen y cómo invertir en ellos.
La inversión en dividendos es una estrategia que siguen multitud de inversores interesados en obtener ingresos pasivos. Esta alternativa se basa en invertir en compañías con una política de remuneración al accionista que permite recibir ingresos pasivos de forma periódica. Tradicionalmente, esta inversión se ha realizado mediante la compra de acciones, pero los avances que ha experimentado el mercado bursátil han abierto una nueva fórmula con la que también es posible beneficiarse de estas remuneraciones: la inversión en ETF de dividendos, una fórmula de inversión que combina la diversificación que ofrecen los fondos cotizados por la generación de ingresos periódicos que generan los dividendos.
¿Qué son los ETF de dividendos?
Los ETF de dividendos, también conocidos como fondos cotizados de dividendos, son instrumentos que invierten en acciones de compañías que reparten dividendos de forma periódica entre sus accionistas. Estos fondos, al igual que los ETFs tradicionales, se caracterizan por estar compuestos por una cartera de valores y por cotizar en Bolsa, pudiendo comprarse y venderse en cualquier momento, pero cuentan con la particularidad de incorporar tan solo acciones que reparten dividendos. De este modo, los ETF de dividendos ofrecen a los inversores la posibilidad de invertir de forma diversificada adquiriendo un único instrumento y generando, a su vez, ingresos pasivos.
Ejemplos de ETFs que reparten dividendos
Los ETFs de dividendos se han abierto paso en el mercado, y actualmente es posible encontrar distintos instrumentos de esta naturaleza, como pueden ser:
- Vanguard FTSE All-World High Div Yield UCITS. Con ticker VGWD.DE, este ETF ofrece una amplia diversificación global, al incluir tanto instrumentos de mercados desarrollados como emergentes. Es de gestión pasiva y tiene una frecuencia de pago trimestral.
- SPDR S&P Gbl Dividend Aristocrats UCITS. Con ticker ZPRG.DE, este ETF se centra en empresas globales que han incrementado sus dividendos a lo largo del tiempo, poniendo el foco en la calidad y sostenibilidad. Reparte dividendos de forma trimestral o semestral.
- VanEck Morningstar Gl Wide Moat UCITS. Con ticker VVGM.DE, este ETF se centra en empresas de mercados desarrollados que ofrecen dividendos sostenibles. Su frecuencia de pago es trimestral.
- iShares EURO STOXX Select Dividend 30 UCITS. Con ticker IDVA.NL, este ETF se enfoca en empresas europeas que pagan dividendos. Reparte dividendos de forma trimestral o semestral.
¿Cómo pagan dividendos estos ETF?
Al igual que ocurre con los dividendos tradicionales, que pueden percibirse de varias formas, los ETF de dividendos pueden remunerar a los accionistas de dos maneras distintas, en función de su naturaleza:
- ETF de distribución: este tipo de ETF paga el dividendo en efectivo a los inversores, que pueden elegir entre reinvertirlos o, sencillamente, cobrarlos. Estos dividendos se cobran periódicamente, en función de las políticas de las empresas en las que invierta el ETF. Generalmente, se perciben de forma anual, semestral o incluso trimestralmente, aunque también hay instrumentos que los reparten mensualmente.
- ETF de acumulación: este tipo de ETF no paga el dividendo en efectivo, sino que, en su lugar, los reinvierte de forma automática en el propio fondo. El objetivo es aprovecharse del interés compuesto, de tal forma que la inversión genere cada vez más rentabilidad.
¿Qué tipos de ETF de dividendos existen?
Además de distinguir entre ETF de distribución y acumulación, dentro de los ETF de dividendos se pueden identificar varios tipos distintos, entre los que destacan:
- ETF de dividendos crecientes: son aquellos que se enfocan en acciones de empresas que acostumbran a aumentar sus dividendos de forma constante. Resultan interesantes para aquellos inversores que busquen estabilidad y un crecimiento a largo plazo.
- ETF de dividendos de alto rendimiento: son aquellos que se enfocan en acciones de empresas que ofrecen dividendos superiores a su precio de mercado. Estos ETF pueden mostrar un rendimiento más alto en comparación con otras alternativas, pero, a cambio, presentan mayor volatilidad. Puede resultar de interés para los inversores con un perfil más arriesgado, que priorizan los ingresos y aceptan mayores riesgos.
- ETF de aristócratas de dividendos: son aquellos que invierten en acciones de empresas que han incrementado su dividendo durante, como mínimo, 25 años seguidos. Esta alternativa puede resultar interesante para los inversores con un perfil conservador que no quieren asumir riesgos y buscan ingresos recurrentes.
- ETF regionales o sectoriales: son instrumentos que, además de buscar acciones que reparten dividendos, centran su cartera en una región o sector. Pueden resultar de interés para los inversores que quieren una exposición focalizada.
¿Cuáles son las ventajas y riesgos de invertir en ETF de dividendos?
Los ETF de dividendos son instrumentos de gran interés para aquellos que quieren obtener ingresos pasivos invirtiendo de forma diversificada. Sin embargo, como ocurre con cualquier otro producto de inversión, estos fondos presentan ciertos riesgos, los cuales conviene conocer antes de valorar una posible inversión.
Ventajas
Desde un ángulo positivo, las principales ventajas que ofrece la inversión en ETFs de dividendos son:
- Ingresos pasivos periódicos: estos instrumentos permiten obtener ingresos periódicos, ya sea de forma anual, semestral, trimestral o, en casos excepcionales, mensual. De este modo, se posicionan como un complemento a nuestra cartera de inversión con el que podemos llegar a aumentar nuestros ahorros.
- Diversificación: al igual que ocurre con los ETF tradicionales, los ETF de dividendos permiten invertir de forma diversificada en distintas compañías adquiriendo un único instrumento, lo que reduce el potencial riesgo del mercado.
- Potencial de revaloración y reinversión: reinvertir los dividendos obtenidos mediante estos instrumentos puede aumentar significativamente la rentabilidad total a largo plazo del fondo gracias al interés compuesto.
- Protección frente a la volatilidad: las empresas que pagan dividendos suelen tener una caja estable y resistir mejor los periodos de crisis, especialmente si tienen un historial de mejora constante en su política de retribución.
Riesgos
En el extremo contrario, los principales riesgos que afrontamos al invertir en ETFs de dividendos pueden resumirse en:
- Volatilidad del mercado: los precios de las acciones pueden fluctuar en función del sentimiento del mercado, la actualidad política y distintos eventos macroeconómicos, entre otros. Como consecuencia, la rentabilidad total de estos ETF puede verse afectada.
- Recortes: en momentos de crisis o recesión económica, puede darse el caso de que las empresas recorten su retribución a sus accionistas e, incluso, que la suspendan, impactando, consecuentemente, en los propios ETF.
- Fiscalidad: los dividendos obtenidos en efectivo mediante estos ETF están sujetos a impuestos, igual que los dividendos tradicionales, por lo que la rentabilidad obtenida puede verse afectada por la carga fiscal. En caso de invertir en empresas extranjeras, además, corremos el riesgo de enfrentarnos a la doble imposición o a retenciones adicionales.
¿Cómo elegir en qué ETF de dividendos invertir?
Invertir en ETFs de dividendos puede ayudarnos a obtener ingresos pasivos, pero antes de invertir en estos instrumentos será clave que tengamos en cuenta no solo nuestros propios objetivos, sino también nuestro nivel de tolerancia al riesgo, ya que, de lo contrario, podríamos acabar diseñando una estrategia que no encaja con nuestras necesidades. De igual manera, antes de apostar nuestro capital por alguno de estos fondos, deberemos analizar correctamente sus condiciones, valorando aspectos como:
- Rentabilidad por dividendo. Es decir, cuánto paga actualmente y cómo ha ido evolucionando su rentabilidad con el paso del tiempo.
- Historia y composición. Debemos fijarnos en las empresas en las que invierte y en la evolución que ha tenido el fondo.
- Costes. Debemos analizar las comisiones y costes que aplican los ETF, así como los posibles intereses por cambio de divisa, en caso de que se invierta en acciones extranjeras.
- Frecuencia de pago. Es decir, si el dividendo se abona de forma anual, semestral, trimestral o incluso anual.
- Diversificación. Debemos analizar si el ETF está enfocado en una única industria o país o si, por el contrario, engloba acciones de distintos sectores y geografías.
- Política de retribución. Tendremos que analizar si el ETF es de distribución, en cuyo caso percibiremos el dividendo en efectivo, o si es de acumulación, en cuyo caso se reinvertirá la cuantía del dividendo.
Los ETF de dividendos pueden ser un instrumento de interés para complementar nuestra cartera de inversión y generar ingresos pasivos que puedan ayudarnos a incrementar nuestros ahorros. Comprender sus características será clave de cara a elegir aquellos que mejor encajen con nuestras necesidades.
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FAQ
Los ETF de dividendos son instrumentos que invierten en acciones de compañías que reparten dividendos de forma periódica entre sus accionistas. Estos instrumentos cotizan en Bolsa y están compuestos por una cartera de valores, pero cuentan con la particularidad de incorporar tan solo acciones que reparten dividendos.
Los ETF de dividendos pueden remunerar a los accionistas de dos maneras distintas, en función de su naturaleza:
- ETF de distribución: este tipo de ETF paga el dividendo en efectivo a los inversores, que pueden elegir entre reinvertirlos o, sencillamente, cobrarlos. Estos dividendos se cobran periódicamente, en función de las políticas de las empresas en las que invierta el ETF.
- ETF de acumulación: este tipo de ETF no paga el dividendo en efectivo, sino que, en su lugar, los reinvierte de forma automática en el propio fondo.
Dentro del mercado, se pueden identificar varios tipos de ETF de dividendos:
- ETF de dividendos crecientes: son aquellos que se enfocan en acciones de empresas que acostumbran a aumentar sus dividendos de forma constante.
- ETF de dividendos de alto rendimiento: son aquellos que se enfocan en acciones de empresas que ofrecen dividendos superiores a su precio de mercado.
- ETF de aristócratas de dividendos: son aquellos que invierten en acciones de empresas que han incrementado su dividendo durante, como mínimo, 25 años seguidos.
- ETF regionales o sectoriales: son instrumentos que, además de buscar acciones que reparten dividendos, centran su cartera en una región o sector.
Las principales ventajas que ofrece la inversión en ETFs de dividendos son:
- Ingresos pasivos periódicos: estos instrumentos permiten obtener ingresos periódicos, ya sea de forma anual, semestral, trimestral o, en casos excepcionales, mensual.
- Diversificación: al igual que ocurre con los ETF tradicionales, los ETF de dividendos permiten invertir de forma diversificada en distintas compañías adquiriendo un único instrumento, lo que reduce el potencial riesgo del mercado.
- Potencial de revaloración y reinversión: reinvertir los dividendos obtenidos mediante estos instrumentos puede aumentar significativamente la rentabilidad total a largo plazo del fondo gracias al interés compuesto.
- Protección frente a la volatilidad: las empresas que pagan dividendos suelen tener una caja estable y resistir mejor los periodos de crisis, especialmente si tienen un historial de mejora constante en su política de retribución.
Los principales riesgos que afrontamos al invertir en ETFs de dividendos pueden resumirse en:
- Volatilidad del mercado: los precios de las acciones pueden fluctuar en función del sentimiento del mercado, la actualidad política y distintos eventos macroeconómicos, entre otros. Recortes: en momentos de crisis o recesión económica, puede darse el caso de que las empresas recorten su retribución a sus accionistas e, incluso, que la suspendan, impactando, consecuentemente, en los propios ETF.
- Fiscalidad: los dividendos obtenidos en efectivo mediante estos ETF están sujetos a impuestos, igual que los dividendos tradicionales, por lo que la rentabilidad obtenida puede verse afectada por la carga fiscal.
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