Las acciones son fracciones del capital social de una empresa cotizada y uno de los instrumentos de inversión más populares del mercado. Estos activos ofrecen a los inversores la posibilidad de obtener altas rentabilidades, pero están sujetos a una gran volatilidad, por lo que llevan sujetos varios riesgos. En este artículo, repasamos cómo comprar acciones, qué ventajas y riesgos ofrecen y qué factores pueden afectar a su precio.
Las acciones son fracciones del capital social de una empresa cotizada y uno de los instrumentos de inversión más populares del mercado. Estos activos ofrecen a los inversores la posibilidad de obtener altas rentabilidades, pero están sujetos a una gran volatilidad, por lo que llevan sujetos varios riesgos. En este artículo, repasamos cómo comprar acciones, qué ventajas y riesgos ofrecen y qué factores pueden afectar a su precio.
Las acciones son uno de los instrumentos más populares del mercado de valores. Estos títulos, que representan fracciones del capital social de una compañía cotizada, se caracterizan por ofrecer unas potenciales rentabilidades elevadas y por estar sujetos a una fuerte volatilidad, lo que los convierte en una opción de interés para los inversores más dinámicos. Sin embargo, para poder construir una buena estrategia de inversión, es necesario comprender tanto cómo comprar acciones como los riesgos y ventajas que entrañan estos instrumentos.
¿Qué son las acciones?
Las acciones son fracciones del capital social de una empresa cotizada. Estos instrumentos otorgan a los inversores un porcentaje de la propiedad de la compañía, por el que pueden acceder a ciertos derechos y beneficios, como el reparto de dividendos, la votación en las juntas de accionistas o el acceso a mayor información sobre la firma, entre otros.
Las acciones son instrumentos de naturaleza volátil, cuyo precio se ve afectado por la oferta y la demanda. De este modo, cuanto mayor sea la demanda de un activo, mayor será su precio, y viceversa: cuanto menor sea la demanda de una acción, menor será su precio. Esta oferta y demanda, no obstante, puede verse influida por distintos factores, entre los que destacan:
- Resultados empresariales. Las presentaciones corporativas de las empresas pueden afectar al precio de sus acciones, en función de cómo perciba el mercado las cifras presentadas. Si la presentación decepciona, es probable que el precio de las acciones baje; si convencen, en cambio, lo más probable es que suba.
- Noticias sobre la compañía. El lanzamiento de un nuevo producto, un cambio en la directiva, una sanción, un cambio de estrategia: cualquier noticia vinculada con la empresa cotizada puede provocar cambios en el precio de sus acciones, tanto al alza como a la baja.
- Situación económica y política. La inflación, las subidas de tipos de interés, las tensiones geopolíticas y, en general, la situación geoeconómica también afecta al precio de las acciones.
- Tendencias del sector. La situación en la que se encuentre el sector en el que opere la empresa también afecta al precio de sus acciones, ya que las compañías de un mismo sector o industria suelen verse afectadas por los mismos problemas. Si se conocen varias noticias negativas sobre el sector, lo más probable es que el precio de las acciones caiga, mientras que si el sector prospera, el precio subirá.
- Emisiones de nuevas acciones. Cuando una empresa decide emitir nuevas acciones para captar más capital, lo más habitual es que el precio de los títulos caiga, ya que la oferta se amplía.
- Recompras de acciones. En el extremo contrario, cuando una compañía decide acometer una recompra de acciones para reducir la oferta disponible en el mercado, lo habitual es que el precio de los títulos aumente.
¿Cómo comprar acciones paso a paso?
Las acciones cotizan en Bolsa, pero los inversores no pueden comprarlas directamente en el mercado bursátil. Al contrario, para poder adquirir estos títulos se deben seguir ciertos pasos.
Elegir un bróker o plataforma de inversión
El primer paso para comprar acciones es seleccionar al intermediario financiero que ejecutará nuestras compras, es decir, un bróker o una plataforma de inversión. Este intermediario debe estar autorizado y regulado por organismos supervisores, como puede ser la CNMV en el caso de España. A la hora de elegir un bróker, además, se deberán valorar aspectos clave como:
- Las comisiones que aplica, ya sea por la custodia de fondos o por la compra y venta de títulos.
- Las herramientas de análisis que ofrece.
- Su oferta de instrumentos y el acceso a mercados internacionales.
- La facilidad de uso y los servicios de atención al cliente.
Abrir una cuenta de inversión
Una vez hayamos analizado los diferentes brókers y plataformas de inversión del mercado y hayamos elegido aquel que más encaja con nuestros objetivos, deberemos proceder a abrir nuestra cuenta de inversión. Este proceso, que suele realizarse de forma online, suele incluir la verificación de identidad y el depósito de fondos.
Analizar las empresas
Una vez tengamos nuestra cuenta de inversión abierta, deberemos analizar las distintas empresas de las que nos gustaría comprar acciones. A la hora de comparar distintas compañías, deberemos fijarnos en factores como sus resultados financieros, su nivel de endeudamiento, el sector en el que opera y las tendencias que dominan la industria, y su valoración, así como su comportamiento histórico. Además, también deberemos tener en cuenta nuestros objetivos y nuestro nivel de tolerancia al riesgo, de cara a encontrar aquella acción que mejor encaje con nuestro perfil inversor.
Elegir el tipo de orden
A la hora de invertir, se pueden elegir entre distintos tipos de órdenes, entre las que se encuentran:
- Orden de mercado: son aquellas en la que no se especifica un límite de precio y en las que se negocia al precio disponible en el mercado.
- Orden limitada: son aquellas que se ejecutan cuando el activo alcanza un precio límite mínimo, en las ventas, o máximo, en el caso de las compras, el cual se habría fijado previamente.
- Orden por lo mejor: son aquellas en las que no se especifica un límite de precio y que se ejecutarán al mejor precio disponible. En caso de no haber volumen suficiente para ejecutar la orden, esta se realizará parcialmente.
- Orden stop: son aquellas que se ejecutan solo cuando el activo alcanza un valor determinado. En este caso, se puede identificar entre stop loss, que surge cuando se fija un precio concreto, o un stop dinámico, que surge cuando se establece un porcentaje máximo de variación a partir del cual se procederá con la orden.
Ejecutar la orden
Una vez hayamos decidido la empresa en la que queremos invertir y el tipo de orden que queremos activar, deberemos ejecutar la compra: para ello, tan solo tendremos que introducir el número de acciones que deseamos adquirir y confirmar. Una vez hayamos realizado la compra, será recomendable que monitoricemos nuestra inversión, de cara a realizar posibles ajustes en caso de que nuestra estrategia falle.
A la hora de comprar acciones, además, será recomendable contar con formación previa y conocer cómo se comporta el mercado, así como evitar seguir modas o rumores sin un análisis propio. De igual manera, también será aconsejable diversificar nuestras inversiones, apostando por distintos tipos de títulos y sectores, y evitar tomar decisiones emocionales, basadas en el pánico o la euforia.
¿Cuáles son las ventajas y riesgos de comprar acciones?
Las acciones son instrumentos que pueden resultar interesantes, especialmente para los inversores más agresivos. Sin embargo, como ocurre con cualquier tipo de activo, también presentan varios riesgos que conviene conocer antes de invertir en ellas.
Ventajas
Desde un punto de vista positivo, las principales ventajas de comprar acciones pueden resumirse en:
- Liquidez: se trata de un producto líquido, por lo que resulta fácil tanto comprarlas como venderlas.
- Alta rentabilidad potencial: las acciones son productos que ofrecen una potencial rentabilidad más elevada que la de otros instrumentos como los de renta fija o los ETF.
- Ingresos pasivos: al comprar acciones de empresas que reparten dividendos, los inversores pueden generar ingresos pasivos.
- Protección frente a la inflación: invertir en acciones ofrece a los inversores la posibilidad de revalorizar sus ahorros, protegiéndose así de los efectos de la inflación.
- Transparencia y garantías: los usuarios pueden consultar el valor de las acciones en tiempo real y ejecutar su estrategia en función de esta información.
Riesgos
En el extremo contrario, los principales riesgos a los que los inversores se enfrentan al comprar acciones son:
- Volatilidad: las acciones son un producto de riesgo, ya que están sujetas a las fluctuaciones del mercado. Al invertir en ellas, por tanto, se asume el riesgo de asumir posibles pérdidas.
- Pérdida total: si la empresa quiebra, el inversor corre el riesgo de perder todo su capital invertido.
- Riesgo de apalancamiento: al invertir con apalancamiento, es decir, endeudándose con el bróker para realizar una compra, los inversores corren el riesgo de asumir grandes pérdidas si el activo se mueve en la dirección inversa a la esperada.
- Riesgo de divisa: al comprar acciones extranjeras que cotizan en una divisa distinta a la de tu cuenta, puede experimentar pérdidas por la fluctuación del valor entre ambas monedas.
¿Qué estrategias puedo seguir para invertir en acciones?
Al comprar acciones, existen varias estrategias de inversión que podemos adoptar:
- Invertir a largo plazo. Consiste en adquirir acciones y mantenerlas en nuestra cartera durante un periodo de un año o más, a fin de que se vayan revalorizando con el paso del tiempo.
- Value investing. Es una estrategia de inversión que se basa en adquirir acciones que cotizan por debajo de su valor intrínseco o fundamental. Fue desarrollada por Benjamin Graham y popularizada por Warren Buffett.
- Growth investing. Es una estrategia que se basa en adquirir acciones de compañías con un alto potencial de crecimiento.
- Invertir en dividendos. Se basa en comprar acciones de compañías que reparten dividendos de forma habitual. Puede ser interesante para generar ingresos pasivos.
Las acciones son productos que pueden generarnos potenciales rentabilidades, pero que están sujetos a riesgos. Antes de adquirir estos títulos, será clave definir nuestra estrategia de inversión y tener claro cuál es nuestro perfil, de cara a seleccionar los activos que mejor encajen tanto con nuestros objetivos como con nuestro nivel de tolerancia al riesgo. Mantenerse al día de la actualidad económica, diversificar nuestra cartera con distintos tipos de instrumentos y seguir de cerca los movimientos de nuestros activos será clave de cara a reducir riesgos.

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