16:01 · 11 de agosto de 2026

Dólar hoy México: ¿Podrá el peso mexicano romper los 17 por dólar?

La bandera de Mexico
Conclusiones clave
Conclusiones clave
  • El peso mexicano llega al dato de inflación estadounidense alrededor de 17.13 pesos por dólar, cerca del mínimo anual de 17.09 y de la barrera psicológica de 17.00.
  • El IPC de Estados Unidos será determinante para las expectativas sobre la Reserva Federal, el índice dólar y el comportamiento inmediato del tipo de cambio.
  • La consolidación por debajo de 17.00 dependerá de la inflación estadounidense, el comportamiento del dólar global y la evolución del petróleo y del Estrecho de Ormuz.

El peso (USDMXN) llega a la semana del dato de inflación estadounidense en su mejor nivel desde mediados de febrero, cotizando alrededor de 17.13 pesos por dólar, con tres semanas consecutivas de ganancias y una apreciación cercana a 8% en el acumulado de doce meses. Mientras, el índice dólar apenas conserva 99.72 puntos.

El mínimo del año sigue siendo el 17.09 que se marcó el 18 de febrero. Debajo de ese nivel ya no hay nada hasta la barrera de 17.00, que el tipo de cambio no perfora desde el 3 de junio de 2024, cuando tocó 16.9183 antes de que la elección presidencial y el desarme del carry global lo mandaran arriba de 20 pesos. Por eso, la pregunta ya no es si el peso está fuerte, sino si le alcanza para romper el piso.

La inflación de Estados Unidos puede definir el próximo movimiento

La respuesta se juega mañana miércoles a las 8:30 de la mañana, hora del este, cuando la Oficina de Estadísticas Laborales publique el Índice de Precios al Consumidor de julio, con un consenso que espera entre 0.1% y 0.2% mensual en el índice general, después de la caída de 0.4% del mes previo, y 3.4% anual desde 3.5%, con una subyacente de 0.2% mensual que llevaría la tasa anual a 2.5% desde 2.6%.

billetes de dolares y peso mexicano
 

El número pesa tanto porque el mercado está partido a la mitad sobre lo que hará la Reserva Federal el 16 de septiembre, con CME FedWatch asignando alrededor de 50% de probabilidad a un alza de tasa, cuando hace apenas una semana esa probabilidad era de 67%.

Lo que cambió fue el empleo, porque la nómina no agrícola de julio se contrajo en 23,000 plazas y el reporte ADP registró apenas 44,000 empleos privados contra 68,000 esperados. De modo que se desarmó el argumento de urgencia que traían los halcones del comité. Conviene entender la mecánica porque el peso no está leyendo a México, sino a la Fed, y la correlación del par con el índice dólar en las últimas veinte sesiones se ubica en 0.80, lo que significa que prácticamente no tiene vida propia.

Así que una subyacente en 0.2% o menos comprime las apuestas de alza y tumba el rendimiento del bono a dos años, que hoy paga 4.233%, y arrastra al índice dólar debajo del bloque de 99.48 a 99.18, donde está la media móvil de 200 sesiones. Esto deja al tipo de cambio sin freno estructural rumbo a 17.09 y después a 17.00.

Mientras que una subyacente en 0.3% o más hace exactamente lo contrario, porque revive el alza de septiembre y regresa al peso a la zona de 17.40 en cuestión de horas.

El diferencial de tasas reales favorece al peso

El motor de fondo no es el diferencial nominal, sino el real, y ahí es donde se aclara mucho. El Banco de México dejó la tasa en 6.50% el 6 de agosto por decisión unánime de los cinco miembros de la Junta de Gobierno, frente a una Fed que sigue en el rango de 3.50% a 3.75%.

Esto deja alrededor de 300 puntos base de diferencia nominal que, por sí solos, no explican gran cosa, ya que diferenciales así han existido antes sin producir apreciación. Lo que sí explica el movimiento es que México cerró julio con una inflación general de 3.12% anual, que es el nivel más bajo desde mayo de 2020, con la subyacente en 3.95% y la no subyacente en apenas 0.29%.

Frente a un Estados Unidos que viene de imprimir 3.5%, hoy la inflación estadounidense es más alta que la mexicana. Traducido a tasas reales, Banxico paga cerca de 3.4% real, mientras la Fed paga prácticamente cero. La curva confirma lo mismo, porque el bono mexicano a diez años rinde 9.11% contra 4.69% del Treasury a diez años, en un diferencial de casi 450 puntos base. Mientras, los Cetes de la subasta del 4 de agosto pagan 6.17% a 28 días, 6.75% a 182 días y 7.01% a 364 días.

El posicionamiento especulativo va en la misma dirección, ya que el corte de la CFTC al 4 de agosto muestra una posición neta no comercial de 76,543 contratos a favor del peso, equivalentes a unos 2,234 millones de dólares cortos en el par, con un incremento de 4,015 contratos en una sola semana. Esto indica que los fondos no esperaron al dato para definirse.

Masa monetaria y rendimiento real

Sobre la masa monetaria hay una idea que circula mucho y que está mal planteada. El agregado M2 en Estados Unidos alcanzó un récord de 23.2 billones de dólares en junio, con un crecimiento anual de 5.6% en mayo, que es el ritmo más rápido desde julio de 2022. La Fed terminó su programa de contracción de balance en octubre de 2025 y, desde diciembre, compra unos 40 mil millones de dólares mensuales en papel de corto plazo bajo el esquema de Reserve Management Purchases. Para todo 2026 sumarían cerca de 360 mil millones, más otros 180 mil millones de reinversión de vencimientos hipotecarios.

Mientras que, del lado mexicano, el M2 se ubicó en 16.86 billones de pesos al cierre de mayo, con una variación real anual de 2.8%, y la base monetaria en 3.4 billones con 2.7% real y el M4 en 21.9 billones con 2.6%. De modo que, como Banxico reporta en términos reales y la inflación corre en 3.12%, el M2 mexicano crece cerca de 6% nominal, que es esencialmente el mismo ritmo del estadounidense. O sea que la explicación fácil de que el peso se aprecia porque allá imprimen más no aguanta el dato, ya que los dos países expanden dinero a velocidad parecida en términos nominales.

La diferencia está en el precio de ese dinero, porque Estados Unidos expande liquidez con la inflación arriba del objetivo durante cuatro años consecutivos y una tasa real cercana a cero, mientras México expande a ritmo similar, pero paga 6.50% con inflación de 3.12%.

Así que el mercado no premia a quien imprime menos, sino a quien paga más rendimiento real por unidad de riesgo. Ahí está toda la historia del peso en 2026, con el matiz de que Kevin Warsh llegó a la presidencia de la Fed con una postura explícita de reducir el balance y, si eso se materializa, el dólar global tendría un piso más firme del que descuenta el mercado hoy.

El Estrecho de Ormuz y el petróleo también condicionan al peso

El otro factor que define el trimestre es el Estrecho de Ormuz, que permanece cerrado desde finales de marzo, cuando el Cuerpo de Guardianes de la Revolución lo declaró vetado para embarcaciones vinculadas a Estados Unidos e Israel y sus aliados, por una vía marítima que antes de la guerra movía cerca de 25% del comercio mundial de crudo por mar. Aunque el Brent superó los 100 dólares el 8 de marzo por primera vez en cuatro años y llegó a tocar 126, hoy opera alrededor de 86, con el WTI en 81.13 después de saltar 5.27% el lunes.

No hay acuerdo, ya que Irán negocia con Omán un esquema de tránsito comercial, pero Teherán exige garantías a Washington y el fin del bloqueo naval a sus puertos y la reversión de sanciones petroleras, mientras los hutíes atacan buques en el Golfo de Adén y Bab el-Mandeb.

El canal de transmisión hacia el peso es directo, porque el crudo caro alimenta la inflación general estadounidense. Esa inflación revive las apuestas de alza de la Fed, el alza fortalece al dólar y el dólar fuerte castiga a las divisas emergentes.

De manera que el avance del peso en las últimas tres semanas coincidió punto por punto con la caída del crudo y se detuvo el lunes cuando el Brent rebotó.

Esto deja una lectura poco intuitiva: el evento más favorable posible para el peso sería que Ormuz se reabra de verdad, porque significaría petróleo barato, inflación estadounidense controlada, Fed sin alza y dólar débil, todo al mismo tiempo.

Mientras, México ocupa una posición cómoda en el medio, porque exporta crudo pero importa refinados. Así que ni gana del todo con el petróleo caro ni sufre como una economía sin producción energética.

Análisis técnico del peso mexicano

Grafico del dolar en mexico
 

Fuente: xStation5.

El gráfico semanal ordena bastante bien todo lo anterior, porque el par lleva más de un año cayendo dentro de un canal bajista bien definido y hoy cotiza en 17.1120, después de haber regresado a niveles que no se veían desde 2015. Mientras, se apoya justo en la zona de soporte más significativa de toda la estructura, que es la banda de 17.10. Perder ese nivel en cierre semanal abriría el camino hacia el origen del movimiento impulsivo en 16.5601, que es donde arrancó todo el tramo alcista previo.

Hacia arriba existe una zona intermedia interesante en 17.50, que se aprecia mejor en temporalidad menor, aunque la referencia realmente relevante es el último máximo de 17.6412, que el precio ha tocado varias veces sin poder superarlo y que hoy funciona como el techo del movimiento correctivo. Con un RSI semanal en 38, que todavía no entra en sobreventa y deja espacio para extender la caída, el dato de mañana es el evento que probablemente defina cuál de los dos objetivos se activa.

Para romper y sostenerse debajo de 17.00 tienen que alinearse tres cosas al mismo tiempo.Empezando por un dato de inflación benigno mañana, con la subyacente en 0.2% o menos, que quite de la mesa el alza de septiembre. Siguiendo con un cierre del índice dólar debajo de 99.18, donde está la media de 200 sesiones, porque con correlación de 0.80 el peso no rompe nada si el dólar global no lo rompe primero. Y terminando con un crudo sostenido debajo de 80 dólares, acompañado de avances reales en Ormuz, mientras los modelos de Banorte ubican el primer piso relevante entre 16.90 y 17.10 si se revierte la prima de riesgo que dejó el choque de Medio Oriente, que es exactamente el rango donde vive el 17.00.

Remesas y T-MEC añaden factores de riesgo

Están además las remesas, que en el acumulado de doce meses a junio suman 63,389 millones de dólares, con una contracción anual de 0.1% y trece meses consecutivos de retroceso en esa medición, además del nuevo impuesto al envío que arrancó en 2026.

De modo que un peso debajo de 17 significa menos pesos por cada dólar recibido justo cuando el flujo se estanca, y eso pega directo al consumo en Zacatecas y Michoacán y Guerrero.

Y está sobre todo el T-MEC, porque el 1 de julio Estados Unidos declinó renovar automáticamente el tratado por 16 años adicionales, lo que activó un esquema de revisiones anuales hasta 2036.

Aunque la tercera ronda bilateral de julio confirmó que 85% de las exportaciones mexicanas mantienen arancel cero cumpliendo reglas de origen, la certidumbre comercial dejó de ser automática y ahora se negocia cada año. Esto deja una prima de riesgo permanente que ningún diferencial de tasas borra por completo.

Próximos eventos para el peso mexicano

El calendario que sigue son el dato de inflación de mañana, el índice de precios al productor del jueves y las ventas minoristas de la semana.

Además del Paquete Económico 2027, que llega el 8 de septiembre con el detalle fiscal y el manejo de Pemex, y la decisión de la Fed del 16 de septiembre con actualización del dot plot.

También está la respuesta de Banxico el 24 de septiembre, que ya aplazó al cuarto trimestre de 2027 su expectativa de convergencia a la meta de 3% y subió a 3.4% su pronóstico de subyacente para el cierre de este año, lo que son dos señales de que la tasa se queda quieta un buen rato.

¿Puede el peso mexicano consolidarse debajo de 17?

La lectura podría ser que el peso tiene fuerza suficiente para tocar 17.00 e incluso operar unos centavos debajo en una sesión si el dato de mañana sale suave, porque el impulso técnico está intacto y el posicionamiento acompaña.

Pero consolidar debajo es otra cosa y requiere que la Fed abandone definitivamente el alza y que Ormuz se reabra, que son dos condiciones que hoy nadie puede dar por hechas.

De manera que, sin ambas, los 17 pesos por dólar no es una puerta, sino un piso que se va a probar varias veces antes de ceder.

 

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Raúl Ojeda Espino, Analista Colaborador en XTB LATAM, especializado en Instrumentos Derivados.

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