- El real brasileño gana 6,3% en 2026 y mantiene uno de los mayores diferenciales de tasas entre los grandes mercados emergentes.
- El carry entre la Selic y el Treasury estadounidense a dos años alcanza 9,8 puntos porcentuales, aunque ha comenzado a reducirse tras los recortes del Banco Central de Brasil.
- La prima electoral todavía luce contenida, pero agosto dejó una salida financiera cercana a US$6.000 millones, una señal a vigilar a medida que se aproxima la elección del 4 de octubre.
- El real brasileño gana 6,3% en 2026 y mantiene uno de los mayores diferenciales de tasas entre los grandes mercados emergentes.
- El carry entre la Selic y el Treasury estadounidense a dos años alcanza 9,8 puntos porcentuales, aunque ha comenzado a reducirse tras los recortes del Banco Central de Brasil.
- La prima electoral todavía luce contenida, pero agosto dejó una salida financiera cercana a US$6.000 millones, una señal a vigilar a medida que se aproxima la elección del 4 de octubre.
El real brasileño (USDBRL) continúa siendo una de las monedas emergentes con mejor desempeño de 2026, pese a que durante las últimas semanas ha comenzado a perder parte de su impulso. La moneda acumula una apreciación de aproximadamente 6,3% frente al dólar en el año, situándose segunda entre las cinco divisas latinoamericanas y emergentes analizadas. El soporte principal sigue siendo el elevado diferencial de tasas de Brasil, sin embargo, la combinación de recortes de la Selic, menor crecimiento económico, salidas financieras y elecciones presidenciales en octubre comienza a introducir nuevos riesgos para el BRL.
El real sigue entre las monedas más fuertes de 2026

El tipo de cambio se sitúa alrededor de 5,15 reales por dólar, con una variación prácticamente nula en las últimas cinco sesiones. Sin embargo, en las últimas 21 jornadas el real acumula una depreciación cercana al 1,5%, reflejando una pérdida moderada de impulso frente a los máximos de fortaleza alcanzados anteriormente durante el año. Aun así, el balance de 2026 continúa siendo claramente positivo, el BRL acumula una apreciación de 6,3%, solo superada dentro de la muestra analizada por el peso colombiano, que registra un avance cercano al 18,4%.
El peso mexicano también muestra un rendimiento positivo de aproximadamente 5,8%, mientras el rand sudafricano gana 2,6%. El peso chileno, en contraste, acumula una caída cercana al 3,9%.
El carry sigue siendo el principal respaldo del real brasileño
Brasil continúa ofreciendo uno de los mayores diferenciales de tasas reales y nominales del universo emergente. La Selic se encuentra actualmente en 14%, mientras el Treasury estadounidense a dos años ronda el 4,20%. Esto deja un diferencial de aproximadamente 9,80 puntos porcentuales.

Ese nivel se encuentra alrededor del percentil 76 desde 2010, lo que significa que el carry continúa históricamente elevado. Para los inversionistas internacionales, este diferencial puede seguir favoreciendo estrategias de carry trade, donde se obtiene financiamiento en monedas con tasas inferiores para invertir en activos brasileños de mayor rendimiento. No obstante, existe una diferencia importante respecto de comienzos de año, el diferencial ya comenzó a reducirse.
Durante las últimas 21 sesiones, el spread Selic-Treasury a dos años cayó alrededor de 0,22 puntos porcentuales. Mientras esta reducción sea gradual, el carry todavía puede ofrecer soporte al BRL, pero una aceleración de los recortes del Banco Central de Brasil reduciría progresivamente ese atractivo.
La experiencia histórica muestra que los recortes de tasas no suelen favorecer inmediatamente al real brasileño. En 20 reducciones de la Selic desde 2010, cinco sesiones después de esos movimientos, el BRL registró en promedio una depreciación cercana al 0,3%. A 21 sesiones, la depreciación media aumenta ligeramente hasta aproximadamente 0,4%, mientras solo en 42,1% de los episodios la moneda terminó apreciándose. Esto no implica que cada reducción de tasas provoque automáticamente una caída del real, la dirección depende también del dólar global, la política de la Reserva Federal, las materias primas, el riesgo fiscal y los flujos internacionales. Pero sí muestra que un ciclo prolongado de flexibilización monetaria puede empezar a eliminar uno de los principales soportes que ha tenido el BRL durante 2026.
Economía de Brasil pierde velocidad bajo tasas de 14%
El crecimiento brasileño también comienza a mostrar con mayor claridad los efectos de una política monetaria restrictiva. El PIB de Brasil creció 0,5% trimestral durante el segundo trimestre, ligeramente por encima del 0,4% esperado, pero menos de la mitad del avance registrado durante los tres primeros meses del año. Frente al mismo período del año anterior, la economía creció 2%. La composición muestra una economía cada vez más desigual. La agricultura avanzó 2,8% trimestral, mientras sectores más sensibles al crédito, como construcción y manufactura, mostraron contracciones.
El consumo de los hogares cayó 0,4%, otra señal de que los elevados costos de financiamiento están comenzando a afectar la demanda. Al mismo tiempo, la creación de empleo formal se desaceleró con fuerza. Brasil generó 58.568 puestos de trabajo en julio, muy por debajo de la previsión mediana cercana a 115.000. La morosidad también está aumentando. La tasa de incumplimiento en préstamos personales alcanzó 7,8%, su mayor nivel desde 2009.
Menor inflación abre espacio para más recortes
El dilema para el Banco Central de Brasil es que la inflación también está comenzando a moderarse. La lectura anual de mediados de agosto cayó hasta 4,24%, por debajo del 4,33% previsto y nuevamente dentro del rango de tolerancia del banco central, cuyo objetivo es 3% con un margen de 1,5 puntos porcentuales. En términos mensuales, los precios descendieron 0,4%.
El Banco Central ya redujo recientemente la Selic hasta 14%, en su cuarto recorte consecutivo de 25 puntos básicos. Si la desaceleración económica continúa y la inflación sigue descendiendo, crecerá el margen para nuevos recortes.
Para el real, esto genera una tensión clara: una política monetaria menos restrictiva podría favorecer la actividad económica y los activos brasileños, pero al mismo tiempo reduce gradualmente la ventaja de carry que ha sostenido a la moneda.
Las elecciones todavía no generan una presión significativa sobre el real
Brasil celebrará la primera vuelta de sus elecciones presidenciales el 4 de octubre de 2026. A 33 días del proceso electoral, la reacción del tipo de cambio continúa siendo llamativamente contenida. Tomando como referencia los 90 días anteriores a la elección, el tipo de cambio ha aumentado apenas 0,1% en 2026. A la misma distancia del voto, el promedio de las elecciones celebradas entre 2010 y 2022 mostraba una depreciación del real cercana al 0,8%. La mediana histórica es incluso ligeramente favorable, alrededor de -0,1%.
Esto sugiere que, por ahora, el mercado no está incorporando una prima electoral significativa en el real brasileño.
La incertidumbre política podría aumentar durante septiembre, dado que una encuesta de AtlasIntel publicada recientemente sitúa al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en 47,1% frente al 42,6% de Flávio Bolsonaro en un eventual escenario de segunda vuelta. La diferencia se ha reducido frente a mediciones anteriores. Otra encuesta de BTG Pactual/Nexus mostró una diferencia de apenas un punto entre los dos candidatos.
La reacción inicial del mercado a una carrera más estrecha ha sido favorable para algunos activos brasileños. Los inversionistas han incrementado la demanda por opciones alcistas sobre el Ibovespa y el ETF de Brasil, reflejando apuestas por un eventual escenario político considerado más favorable para el mercado. Sin embargo, a medida que se acerque la elección, es probable que las encuestas y las propuestas fiscales de ambos candidatos se conviertan en uno de los factores dominantes para el real brasileño.
Agosto dejó una señal de advertencia: salida de capital financiero
Aunque el comportamiento del tipo de cambio todavía no muestra un estrés electoral importante, los flujos cambiarios sí han comenzado a deteriorarse. Hasta el 21 de agosto, el flujo comercial mostraba una entrada positiva de aproximadamente US$3.402 millones.
El problema estuvo en el canal financiero, Brasil registró una salida financiera cercana a US$5.954 millones, llevando el flujo total de agosto a aproximadamente -US$2.552 millones. La situación anual todavía es mucho más favorable: el flujo acumulado de 2026 asciende a aproximadamente US$17.144 millones. Por tanto, agosto todavía no representa un cambio definitivo de tendencia, pero sí constituye una señal relevante. Si las salidas financieras continúan durante septiembre mientras el carry disminuye, el real podría perder parte del soporte que tuvo durante la primera mitad del año.
La posición externa brasileña tampoco muestra actualmente un desequilibrio especialmente preocupante. El déficit de cuenta corriente acumulado en doce meses equivale aproximadamente al 2,49% del PIB, mientras la inversión directa en el país alcanza cerca del 3,50% del PIB. Esto significa que la inversión directa equivale aproximadamente a 1,41 veces el déficit de cuenta corriente.
En términos simples, Brasil todavía recibe suficiente inversión directa para cubrir ampliamente su déficit externo, reduciendo la necesidad de depender exclusivamente de capital financiero de corto plazo.
Análisis técnico del real brasileño
Fuente: xStation5.
Desde el punto de vista del precio, el dólar frente al real cotiza alrededor de 5,15, después de haber alcanzado un máximo de 5,517 a comienzos de enero y un mínimo de 4,906 en mayo. Desde ese mínimo anual, el dólar ha recuperado aproximadamente 5%, lo que muestra que parte del fuerte avance del real observado durante los primeros meses de 2026 ya se ha corregido.
La zona alrededor de 5,15 funciona ahora como un punto intermedio dentro del rango anual. Una nueva apreciación del real y ruptura sostenida por debajo de 5,00 volvería a acercar al tipo de cambio hacia el mínimo de 4,906. En sentido contrario, una extensión de la presión alcista sobre el dólar podría dirigir nuevamente el mercado hacia la zona de 5,30-5,35 antes de considerar el máximo anual próximo a 5,52 como una resistencia de mayor relevancia.
El comportamiento durante septiembre probablemente dependerá menos de factores técnicos aislados y más de tres variables: la velocidad de los recortes de la Selic, los flujos financieros y las encuestas electorales.
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