- Las acciones de Nike cerraron el 17 de agosto en 39.09 dólares, su cierre más bajo desde 2014 y alrededor de un 78% por debajo del máximo alcanzado en noviembre de 2021.
- Aunque los ingresos anuales se mantienen prácticamente estables, Nike enfrenta una menor calidad de ventas, debilidad en el canal directo y digital, presión en China y una valoración que todavía incorpora expectativas de recuperación.
- En el gráfico semanal, la zona de 40 dólares por acción continúa siendo una referencia relevante, mientras que una ruptura situaría el siguiente soporte natural en 33.37 dólares y un eventual rebote tendría una primera resistencia en 48 dólares.
- Las acciones de Nike cerraron el 17 de agosto en 39.09 dólares, su cierre más bajo desde 2014 y alrededor de un 78% por debajo del máximo alcanzado en noviembre de 2021.
- Aunque los ingresos anuales se mantienen prácticamente estables, Nike enfrenta una menor calidad de ventas, debilidad en el canal directo y digital, presión en China y una valoración que todavía incorpora expectativas de recuperación.
- En el gráfico semanal, la zona de 40 dólares por acción continúa siendo una referencia relevante, mientras que una ruptura situaría el siguiente soporte natural en 33.37 dólares y un eventual rebote tendría una primera resistencia en 48 dólares.
Nike cerró el 17 de agosto en 39.09 dólares con una caída de 4.03%, tocando un mínimo de 38.86 dólares, el nivel más bajo de los últimos doce meses en un rango que arriba llega hasta 80.17 dólares, aunque el dato que realmente importa es que ese precio es el cierre más bajo desde 2014, alrededor de 78% por debajo del máximo de noviembre de 2021, cuando la acción valía 179.10 dólares, y para dimensionarlo la empresa hoy vale cerca de 58,000 millones de dólares en bolsa, muy lejos de lo que llegó a valer, además de que va camino a su quinto año consecutivo de caídas.
Nike mantiene sus ventas, pero con una menor rentabilidad
Lo primero que hay que entender es que Nike no está vendiendo menos en general, sino que está vendiendo de una forma menos rentable, porque en su año fiscal 2026, que terminó el 31 de mayo, facturó 46,400 millones de dólares, un nivel prácticamente igual al del año anterior, pero cuando se abre por canal se ve el problema, ya que las ventas a tiendas de terceros subieron 6% hasta 27,500 millones de dólares mientras que las ventas directas al consumidor cayeron 6% hasta 17,700 millones y el canal digital se contrajo 12%, y esa diferencia importa porque cuando Nike vende en su propia tienda o página se queda con todo el margen, mientras que cuando vende a un distribuidor gana bastante menos, así que aunque el total se vea estable la calidad de esa venta empeoró, y a eso se suma que Converse, su otra marca, facturó 1,200 millones de dólares con una caída de 31%.
La devolución de aranceles impulsa las utilidades de Nike
Con las utilidades pasa algo parecido, porque a primera vista el año cerró bien, con 3,100 millones de dólares de utilidad neta y 2.10 dólares por acción, apenas 3% menos que el año previo, pero el último trimestre trae una trampa, ya que el margen bruto saltó hasta 49.2% y la utilidad por acción llegó a 0.72 dólares gracias a una devolución de aranceles por 986 millones de dólares, un dinero que el gobierno estadounidense le regresa a la empresa y que no se va a repetir, de modo que si se quita ese efecto la utilidad real del trimestre fue de 0.20 dólares por acción, y esa es la cifra que el mercado está mirando, porque una devolución extraordinaria no dice nada sobre si el negocio está mejorando.
China se convierte en uno de los principales problemas para Nike
El problema más grande está en China, donde las ventas del último trimestre cayeron 12% hasta 1,300 millones de dólares, y no es un bache pasajero sino pérdida de terreno frente a marcas locales, ya que Nike pasó de tener una cuota mucho mayor a quedarse en 12.9% del mercado chino, después de perder casi seis puntos porcentuales desde 2019, a lo que se suma una decisión de la propia empresa que va a doler antes de ayudar, porque a partir de enero Nike va a prohibir que sus distribuidores en China vendan por internet, dejando el comercio electrónico solo en sus propios canales y en Tmall, Douyin y JD.com, una limpieza que busca proteger la marca a largo plazo pero que según JPMorgan le va a costar más de 1,000 millones de dólares de ventas al año, cerca de 20% de todo lo que factura en esa región, y por eso el banco recomendó vender la acción el 4 de agosto, bajó su precio objetivo a 40 dólares desde 47 y advirtió que el resto del mercado está siendo demasiado optimista, con proyecciones propias 20% por debajo del promedio de analistas.
La competencia añade presión a las acciones de Nike
El golpe final vino de la competencia, porque On Holding, la marca suiza de tenis para correr, reportó ventas por debajo de lo esperado y recortó su expectativa de crecimiento anual a poco más de 20% desde el 23% que había prometido, lo que hundió su acción 22% en un solo día hasta 31.48 dólares y arrastró a todo el sector, con Birkenstock y Under Armour también castigados, y la lectura que sacó el mercado fue que el problema no es únicamente de Nike sino de toda la categoría, porque la gente está gastando menos en tenis caros, aunque el dato incómodo para Nike sigue siendo que On y Hoka juntas ya casi la alcanzaron en participación de mercado, cuando hace poco les llevaba diez puntos de ventaja.
El negocio de running y la posición financiera muestran resistencia
No todo está en contra, porque hay partes del negocio que sí funcionan, en particular la de correr, donde Nike lleva cinco trimestres seguidos creciendo a doble dígito y sumó cerca de 1,000 millones de dólares a ese negocio, ganando cinco puntos de participación en Estados Unidos y Europa Occidental, más que cualquier otra marca grande, y en lo financiero la empresa está sana, con 7,500 millones de dólares en inventario sin crecer y 9,000 millones en efectivo, lo que significa que no tiene bodegas llenas de mercancía vieja ni problemas para pagar sus cuentas, que es la diferencia entre una empresa en reestructura y una empresa en crisis.
¿Las acciones de Nike están realmente baratas?
Ahora, que la acción haya caído tanto no significa automáticamente que esté barata, porque si se mide contra la utilidad del año pasado cotiza a 18.63 veces sus ganancias y paga un dividendo de 4.20% anual, lo cual suena atractivo, pero esa utilidad incluye la devolución de aranceles, y si se mide contra lo que se espera que gane el próximo año el múltiplo sube a 22.68 veces, muy por encima de las 13.81 veces que promedia su industria, es decir, el mercado sigue pagando una prima por una recuperación que todavía no llega, y el dividendo también merece cuidado porque el año pasado la empresa repartió 2,400 millones de dólares en dividendos y apenas 123 millones en recompra de acciones, un pago que se comió casi toda la utilidad real del ejercicio.
Viendo el múltiplo en perspectiva histórica, Nike cotizó de forma estable entre 15 y 20 veces utilidad durante el periodo 2013 a 2017, pero a partir de 2018 el ratio empezó a moverse de forma errática, no porque el mercado pagara más por la acción sino porque la utilidad por acción se desplomaba en ciertos trimestres por cargos contables puntuales, algo que volvió a repetirse con fuerza en 2020, cuando la utilidad se hundió por la pandemia y el múltiplo llegó a tocar 65 veces sin que eso reflejara optimismo real sino simplemente una utilidad temporalmente muy baja frente a un precio que todavía no caía, y ese mismo patrón es el que hay que tener presente hoy, porque el 18.63 veces actual luce bajo comparado con esos picos históricos, pero conviene recordar que la utilidad que lo sostiene incluye ese ingreso extraordinario de aranceles, así que el número limpio, sin ese efecto, empujaría el múltiplo real bastante más arriba.
Septiembre y noviembre serán fechas relevantes para Nike
En cuanto al calendario, agosto y septiembre suelen ser los meses más débiles del año para el mercado estadounidense en general y ese ambiente ya está pesando, pero para Nike en particular septiembre trae un evento propio, porque el 24 de septiembre después del cierre reporta su primer trimestre fiscal 2027, con una expectativa de 0.45 dólares por acción, un trimestre que cierra el 31 de agosto y que llega mientras la empresa cambia de director de finanzas, ya que David Denton entró al puesto el 16 de agosto en reemplazo de Matthew Friend y la directora de contabilidad renuncia el 4 de septiembre, de manera que hasta esa fecha hay poco que pueda mover el precio hacia arriba, y el evento verdaderamente importante llega en noviembre, cuando la empresa presentará un plan a tres años ante inversionistas con la meta de recuperar márgenes de doble dígito hacia 2030.

En el gráfico semanal, Nike sigue defendiendo la zona de los 40 dólares por acción como nivel relevante, la misma que marcó los máximos de 2013, y esa referencia va a ser complicada de perder por el volumen de negociación que se acumuló ahí en su momento, así que mientras el precio se sostenga en esa zona lo lógico es esperar que actúe como piso de corto plazo, y si finalmente se rompe hacia abajo el siguiente soporte natural queda en 33.37 dólares por acción, un nivel que conecta con estructura previa de precio, del otro lado, si se da un rebote técnico desde aquí, el primer objetivo a superar está en los 48 dólares por acción, zona donde coincide la directriz bajista que viene desde los máximos de 2021 con una nueva zona de volumen al alza, lo que la convierte en una resistencia doble.
El RSI en el gráfico semanal está marcando divergencias alcistas, es decir, el precio hace mínimos cada vez más bajos pero el indicador ya no acompaña esos mínimos con la misma debilidad, lo cual es una señal de que los vendedores están perdiendo fuerza y podría gestarse un rebote técnico desde la zona actual, aunque como toda divergencia no es una señal de compra por sí sola, sino un aviso de que hay que vigilar cómo reacciona el precio en los 40 dólares en las próximas semanas.
Raúl Ojeda Espino, Analista Colaborador en XTB LATAM, especializado en Instrumentos Derivados.
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