- El mercado asigna cerca de un 65% de probabilidad a una subida de 25 puntos básicos de la Fed en septiembre, después del mensaje más restrictivo de Kevin Warsh en Jackson Hole.
- El análisis de 37 subidas de tasas entre 2004 y 2023 muestra que el oro tendió a comportarse mejor de lo habitual, mientras el Nasdaq-100 presentó rendimientos inferiores a su comportamiento histórico en casi todos los horizontes posteriores.
- El informe de empleo de Estados Unidos será decisivo: una economía todavía sólida reforzaría el escenario de subida, mientras una sorpresa negativa podría reducir rápidamente las expectativas de endurecimiento monetario.
- El mercado asigna cerca de un 65% de probabilidad a una subida de 25 puntos básicos de la Fed en septiembre, después del mensaje más restrictivo de Kevin Warsh en Jackson Hole.
- El análisis de 37 subidas de tasas entre 2004 y 2023 muestra que el oro tendió a comportarse mejor de lo habitual, mientras el Nasdaq-100 presentó rendimientos inferiores a su comportamiento histórico en casi todos los horizontes posteriores.
- El informe de empleo de Estados Unidos será decisivo: una economía todavía sólida reforzaría el escenario de subida, mientras una sorpresa negativa podría reducir rápidamente las expectativas de endurecimiento monetario.
La posibilidad de que la Reserva Federal vuelva a subir las tasas de interés en septiembre se ha convertido en uno de los principales riesgos para los mercados de cara al inicio del último trimestre del año. Los futuros de fondos federales descuentan aproximadamente un 64%-65% de probabilidad de un incremento de 25 puntos básicos, después de que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, reiterara en Jackson Hole que la inflación continúa siendo demasiado elevada.
Tras el discurso de Warsh, los rendimientos de los bonos estadounidenses aumentaron y Wall Street terminó la sesión del viernes bajo presión: el Nasdaq Composite cayó 0,52%, mientras el S&P 500 retrocedió 0,25%. El oro tampoco quedó inmune y acumula una corrección superior al 3% desde el mensaje del presidente de la Fed.
Sin embargo, una mirada a episodios históricos muestra algo contraintuitivo, en que una subida de tasas no necesariamente ha sido negativa para el oro, mientras que el comportamiento relativo del Nasdaq después de estos movimientos ha tendido a ser considerablemente más débil.
¿Por qué aumentó la probabilidad de una subida de tasas?
Warsh volvió a dejar clara la prioridad de la Reserva Federal de llevar la inflación de manera sostenible hacia el objetivo del 2%. En Jackson Hole señaló que, si el banco central no consigue suficiente confianza en que los precios avanzan claramente en esa dirección, todavía tendrá “trabajo por hacer”. La Fed mantuvo las tasas sin cambios tanto en junio como en julio. Hasta hace algunas semanas, todavía existían dudas sobre si el banco central prolongaría la pausa, ahora, el mercado vuelve a considerar seriamente un nuevo incremento de tasas en septiembre.

Fuente: CME Group.
El escenario dependerá en gran medida de los próximos datos económicos, el mercado laboral sigue siendo uno de los principales elementos que permiten a la Fed mantener una posición restrictiva, porque un empleo resistente reduce la urgencia de apoyar la actividad económica y deja mayor espacio para combatir la inflación. Por eso, el informe de empleo de Estados Unidos del viernes podría convertirse en el dato más importante antes de la reunión de septiembre. Un mercado laboral nuevamente fuerte aumentaría la presión sobre la Fed para actuar, mientras una fuerte desaceleración de la creación de empleo podría alterar las expectativas.
¿Qué ocurre normalmente con el oro y el Nasdaq cuando la Fed sube tasas?
Para analizar este escenario, XTB Research estudió 37 subidas de tasas de la Reserva Federal realizadas entre junio de 2004 y julio de 2023, comparando el comportamiento posterior del oro y del Nasdaq-100 con el rendimiento que normalmente presentan ambos activos durante períodos equivalentes. Los resultados muestran una divergencia interesante:
En el caso del oro, el comportamiento posterior a una subida ha sido sistemáticamente mejor que su retorno habitual. La diferencia es pequeña durante las primeras sesiones, pero aumenta con el paso del tiempo y alcanza aproximadamente +0,56 puntos porcentuales al cabo de un mes y +1,35 puntos porcentuales después de tres meses.
Para el Nasdaq-100 ocurre prácticamente lo contrario, aunque durante la misma sesión de la Fed su rendimiento ha sido ligeramente superior al habitual, desde la sesión siguiente el efecto cambia. Cinco jornadas después, su retorno promedio presenta una diferencia de aproximadamente -0,79 puntos porcentuales, ampliándose hasta -0,84 puntos al mes y -1,18 puntos a tres meses.
Esto no significa necesariamente que el Nasdaq caiga durante tres meses, sino que históricamente ha rendido menos de lo que suele hacerlo durante períodos equivalentes.
El oro históricamente ha seguido subiendo después de las alzas
Tras las 37 subidas analizadas, el oro consiguió un rendimiento promedio de aproximadamente +0,31% durante las siguientes cinco sesiones, frente al +0,20% que normalmente registra en una ventana equivalente. La brecha aumenta conforme se amplía el horizonte. A un mes, el rendimiento histórico posterior a una subida alcanza aproximadamente +1,36%, frente a un +0,80% habitual. A tres meses, el avance promedio asciende al +3,70%, claramente por encima del +2,35% observado normalmente.
El Nasdaq muestra una dinámica diferente y cinco sesiones después de una subida, el índice registra de media una caída del 0,50%, frente al avance habitual del 0,30%. A un mes vuelve a terreno positivo, con un +0,38%, pero muy por debajo de su retorno normal de +1,21%. Tres meses después alcanza un +2,48%, frente al +3,66% de una ventana habitual.
El efecto económico es coherente con el mecanismo de las tasas: un mayor coste del dinero incrementa el coste de financiación de las empresas y eleva la tasa utilizada para descontar sus beneficios futuros. Este impacto puede ser especialmente relevante para compañías de crecimiento, cuyo valor depende en mayor medida de los beneficios esperados a largo plazo.
¿Una subida mayor implica una caída mayor?
Otro resultado relevante aparece al analizar si el tamaño de la subida de tasas permite anticipar la reacción posterior.
Para el oro, la respuesta es claramente no. Las correlaciones entre la magnitud de las subidas y los retornos posteriores son muy reducidas y ninguna resulta estadísticamente significativa. Esto sugiere que para el metal precioso importa menos si la Fed incrementa las tasas 25, 50 o 75 puntos básicos que el contexto que rodea la decisión: inflación, comportamiento del dólar, expectativas de crecimiento, estabilidad financiera y percepción sobre la credibilidad de la propia Reserva Federal.
El Nasdaq presenta una excepción, en la sesión inmediatamente posterior a una subida, la correlación entre el tamaño del movimiento y el rendimiento del índice fue de -0,41, con significancia estadística al 5%. Es decir, históricamente, cuanto mayor fue el endurecimiento monetario, peor tendió a ser la reacción inmediata de las acciones tecnológicas. Sin embargo, esta relación desaparece en períodos más largos, por lo que no puede concluirse que una subida más agresiva determine automáticamente la dirección del Nasdaq durante las semanas posteriores.
Oro: más de siete de cada diez episodios fueron positivos a tres meses
El oro terminó en terreno positivo 73% de las veces tres meses después de una subida de tasas, frente al 59,3% observado en ventanas habituales. Incluso durante horizontes más cortos, el porcentaje de episodios positivos se mantuvo aproximadamente entre el 57% y el 60%.
En el Nasdaq-100 sucede nuevamente lo contrario y solo 35,1% de las sesiones inmediatamente posteriores a una subida terminaron con ganancias, frente al 55,3% habitual. A cinco sesiones, el porcentaje de resultados positivos fue del 48,6%, comparado con un 59,4% normalmente. Incluso a tres meses, aunque el Nasdaq consiguió terminar al alza en el 62,2% de los casos, esa proporción quedó claramente por debajo de su frecuencia habitual del 72,1%.
¿Por qué el oro puede subir aunque la Fed aumente las tasas?
En teoría, una subida de tasas debería ser negativa para el oro, porque tasas reales más elevadas aumentan el coste de oportunidad de mantener un activo que no genera intereses y, además, normalmente favorecen al dólar. Pero la evidencia histórica demuestra que la relación es mucho menos automática. El World Gold Council también destaca que lo determinante no es únicamente la decisión de la Fed, sino la interpretación que realiza el mercado. Una subida puede beneficiar al oro si aumenta el temor a un error de política monetaria, debilita las perspectivas económicas, incrementa la volatilidad o termina provocando una caída de los rendimientos de largo plazo.
En diciembre de 2018, por ejemplo, la Fed subió las tasas mientras los mercados comenzaban a considerar que el banco central estaba endureciendo demasiado las condiciones financieras. En marzo de 2023, el organismo elevó nuevamente las tasas en medio de tensiones en el sistema bancario. En ambos casos, el contexto de mayor incertidumbre terminó ofreciendo respaldo al oro.
El dólar estadounidense también resulta fundamental, si una subida de tasas fortalece al billete verde y eleva los rendimientos reales, el oro podría enfrentar presión. Si, por el contrario, la decisión genera preocupación sobre el crecimiento o la sostenibilidad fiscal estadounidense, su condición de activo refugio puede terminar predominando.
El Nasdaq llega a septiembre en un momento especialmente sensible
El mercado tecnológico enfrenta además una configuración particular, la volatilidad implícita de las acciones tecnológicas se ha reducido considerablemente durante agosto, mientras el Nasdaq-100 permanece comprimido dentro de un rango técnico cada vez más estrecho. Eso significa que las próximas semanas podrían generar movimientos más bruscos si las expectativas sobre la Fed cambian rápidamente. El escenario no es necesariamente bajista, el sentimiento entre inversores continúa relativamente defensivo y un dato económico suficientemente débil podría reducir las probabilidades de una subida en septiembre, provocando una caída de los rendimientos y favoreciendo nuevamente a las compañías tecnológicas.
Pero precisamente por eso el próximo dato de empleo tendrá tanta importancia: el Nasdaq no solo reaccionará a si la economía está fuerte o débil, sino a cómo esos números cambien las probabilidades de actuación de la Fed.
¿Qué esperar de la Fed, el oro y el Nasdaq en septiembre?
A día de hoy, el escenario base del mercado se inclina hacia una subida de 25 puntos básicos, pero todavía existe suficiente incertidumbre para que esa expectativa cambie antes de la reunión.
Para el oro, una Fed más restrictiva podría provocar volatilidad en el corto plazo, especialmente si aumentan el dólar y los rendimientos reales. Sin embargo, los antecedentes históricos muestran que el metal ha conseguido superar su comportamiento habitual después de las subidas de tasas, especialmente en horizontes de uno a tres meses.
Para el Nasdaq, el desafío es diferente, porque el índice puede seguir avanzando si los beneficios corporativos y el crecimiento económico permanecen sólidos, pero históricamente los períodos posteriores a subidas de tasas han generado un rendimiento inferior al habitual, especialmente durante las primeras sesiones. Las tasas más elevadas también aumentan la competencia de los bonos frente a las acciones y pueden comprimir las valoraciones de compañías cuyo crecimiento esperado se concentra en el futuro.
Por eso, más que la propia decisión de septiembre, los mercados estarán pendientes de qué obliga a la Fed a tomarla. Una subida respaldada por una economía fuerte puede generar un efecto muy diferente a una subida realizada porque la inflación permanece elevada mientras el crecimiento comienza a deteriorarse.
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