- El Liberation Day provocó una depreciación generalizada de las monedas emergentes, pero las medidas arancelarias posteriores han generado movimientos considerablemente menores.
- En 15 de las 18 monedas analizadas, el impacto de la acción comercial de julio fue inferior al observado en abril de 2025, señal de que el mercado está diferenciando cada vez más entre países.
- La próxima gran prueba será la cumbre entre Estados Unidos y China prevista para el 24 de septiembre, donde aranceles, desequilibrios comerciales, inteligencia artificial e Irán podrían volver a elevar la volatilidad.
- El Liberation Day provocó una depreciación generalizada de las monedas emergentes, pero las medidas arancelarias posteriores han generado movimientos considerablemente menores.
- En 15 de las 18 monedas analizadas, el impacto de la acción comercial de julio fue inferior al observado en abril de 2025, señal de que el mercado está diferenciando cada vez más entre países.
- La próxima gran prueba será la cumbre entre Estados Unidos y China prevista para el 24 de septiembre, donde aranceles, desequilibrios comerciales, inteligencia artificial e Irán podrían volver a elevar la volatilidad.
Los aranceles de Donald Trump nunca desaparecieron completamente del radar, lo que sí ha cambiado es la forma en la que los mercados reaccionan ante ellos. El mejor ejemplo aparece al comparar el terremoto provocado por el denominado Liberation Day del 2 de abril de 2025 con las medidas comerciales anunciadas posteriormente por Washington. En aquel momento, prácticamente todas las principales monedas emergentes se depreciaron frente al dólar, sin embargo, hoy, el patrón es mucho más heterogéneo.
Esto no significa que el riesgo comercial haya desaparecido, dado que, según Tax Foundation, los nuevos regímenes arancelarios alcanzan actualmente alrededor del 54% de las importaciones estadounidenses de bienes, mientras que la tasa arancelaria aplicada se habría elevado hasta aproximadamente 11,7%, frente al 1,5% registrado en 2022.
Además, la política comercial estadounidense ha cambiado decenas de veces desde comienzos de 2025 y Washington ha recurrido a herramientas como las Secciones 301, 232, 122, 338 y 201, especialmente después de que la Corte Suprema invalidara los aranceles aplicados bajo IEEPA. La administración ha seguido buscando vías alternativas para reconstruir parte del régimen arancelario, la diferencia es que ahora los mercados parecen estar mucho más preparados.
Liberation Day
Durante las tres sesiones posteriores al 2 de abril de 2025, 16 de las 18 monedas emergentes analizadas se depreciaron frente al dólar. La mediana de la canasta registró una caída cercana al 0,9%, Latinoamérica fue claramente la región más golpeada.

El peso colombiano (USDCOP) se depreció alrededor de 5,8%, seguido por el real brasileño (USDBRL) con 4,4%, el peso chileno con 3,7% y el peso mexicano (USDMXN) con 2,2%. Fuera de América Latina, el rand sudafricano perdió aproximadamente 3,2%, mientras que el zloty polaco (USDPLN) retrocedió 2,7%. Solo el leu rumano (USDRON) y el dólar taiwanés (USDTWD) lograron terminar las tres sesiones con una apreciación frente al dólar.
El movimiento reflejó la naturaleza del anuncio, dado que no se trataba de medidas específicas contra algunos productos o socios comerciales, sino de un cambio potencialmente estructural en las condiciones del comercio internacional. La incertidumbre produjo simultáneamente aversión al riesgo, demanda por dólares y preocupación sobre el crecimiento global.
Julio contó una historia completamente diferente
El comportamiento posterior a las medidas vinculadas con la Sección 301 en julio de 2026 muestra hasta qué punto ha cambiado la sensibilidad del mercado. En 15 de las 18 monedas analizadas, el movimiento durante las tres sesiones siguientes fue menor que el observado después del Liberation Day.
La diferencia agregada es especialmente significativa, tras el anuncio de abril de 2025, aproximadamente 89% de las monedas se depreciaron frente al dólar. Después de la acción de julio, esa proporción cayó hasta apenas 28%. La mediana pasó de una depreciación cercana al 0,9% a una apreciación aproximada del 0,2%.
Fuente: Tax Foundation, USTR y cálculos propios.
Esto no implica que los aranceles hayan dejado de importar, lo que parece haber cambiado es la naturaleza del shock.
Durante 2025, los mercados tuvieron que valorar rápidamente la posibilidad de una ruptura amplia del sistema comercial. En 2026, existe mucha más información sobre las herramientas legales utilizadas por Washington, las posibles excepciones y la capacidad de los países para negociar acuerdos. El riesgo pasó de ser esencialmente sistémico a ser mucho más selectivo.
¿Por qué las monedas emergentes resisten mejor?
Hay varias explicaciones:
- El régimen arancelario actual es mucho más fragmentado, las tarifas pueden aplicarse a determinados sectores, productos o países, lo que permite al mercado calcular con mayor precisión quién resulta perjudicado.
- La adaptación de las cadenas comerciales.
China, por ejemplo, ha conseguido mantener una extraordinaria fortaleza exportadora pese a los cambios en su relación comercial con Estados Unidos. En agosto, las exportaciones chinas crecieron 25% interanual, mientras que las importaciones aumentaron 28,2%. El superávit comercial acumulado de China hasta agosto alcanzó unos US$805.500 millones.
La economía china ha redirigido una parte creciente de sus exportaciones hacia ASEAN, Europa, África y otros mercados, mientras países como México y Taiwán han ganado participación dentro de las cadenas de suministro hacia Estados Unidos. En otras palabras, los aranceles han cambiado quién comercia con quién, pero no han producido una paralización generalizada del comercio mundial.
- Otros factores macroeconómicos están recuperando protagonismo. Tasas de interés, precios de materias primas, política monetaria y crecimiento doméstico vuelven a explicar una parte importante de los movimientos individuales de cada moneda.
Las monedas llegan al 24 de septiembre sin otro shock generalizado
Tomando como referencia el 13 de agosto, solo una de las siete monedas monitorizadas registra actualmente una depreciación acumulada frente al dólar. El peso chileno es la excepción, mientras que el won surcoreano, el dólar taiwanés, el real brasileño, el peso mexicano, el rand sudafricano y el yuan presentan distintas magnitudes de apreciación. El won surcoreano destaca especialmente, con una apreciación acumulada superior al 5%.
El gráfico también marca los dos grandes eventos que pueden cambiar este equilibrio: el encuentro entre Trump y Xi previsto para el 24 de septiembre y el vencimiento de la suspensión comercial previsto para el 10 de noviembre.
La cumbre China-EE.UU. del 24 de septiembre será la verdadera prueba

Xi Jinping está previsto que visite Washington el 24 de septiembre, aunque China todavía no había confirmado oficialmente el viaje al momento de conocerse los preparativos, las expectativas respecto a un gran acuerdo comercial son bajas.
Funcionarios estadounidenses han señalado que el objetivo no sería alcanzar un tratado integral, sino progresar en asuntos concretos. Entre los temas potenciales aparecen las barreras no arancelarias agrícolas, comercio bilateral, inteligencia artificial y posibles exclusiones arancelarias para determinados productos, a ello se suma un asunto especialmente delicado: Irán.
Estados Unidos pretende endurecer las sanciones contra los socios económicos de Teherán y China es su principal socio comercial. Sin embargo, castigar agresivamente a instituciones chinas podría desencadenar represalias y poner en peligro la actual tregua comercial.
Washington necesita cooperación china sobre Irán, pero también busca limitar su ascenso tecnológico y reducir los desequilibrios comerciales. Las diferencias quedaron expuestas recientemente durante el G20, cuando China rechazó parte del lenguaje propuesto por Estados Unidos sobre países con superávits externos persistentes. Esto coloca al 24 de septiembre como una fecha muy importante para las monedas emergentes.
Tres escenarios para las monedas emergentes
1. Una desescalada, con avances limitados pero suficientes para preservar la tregua comercial. En ese caso, podría mantenerse el patrón observado durante las últimas semanas: menor demanda defensiva de dólares y comportamiento relativamente favorable de las monedas emergentes.
2. Una reunión sin grandes resultados, pero acompañada por la voluntad de continuar negociando. Probablemente sería el desenlace de menor impacto inmediato y permitiría que factores como la Fed, los precios del petróleo, el cobre o las tasas locales continuaran dominando los mercados de divisas.
3. Un deterioro significativo de las conversaciones acompañado de nuevos aranceles o amenazas de represalias.
En ese contexto, la experiencia del Liberation Day vuelve a ser relevante. Latinoamérica fue entonces una de las regiones más sensibles, especialmente Colombia, Brasil, Chile y México.
¿Puede repetirse un nuevo Liberation Day?
El mercado ya conoce la preferencia de la administración Trump por utilizar los aranceles como herramienta de negociación y buena parte de ese riesgo forma parte ahora del precio de los activos. Para generar una reacción comparable con abril de 2025 probablemente sería necesario un shock mucho más amplio con una ruptura de la tregua entre Estados Unidos y China, tarifas generalizadas sobre múltiples economías o una escalada que amenace directamente el funcionamiento de las cadenas globales de suministro.
Hasta ahora, los aranceles siguen aumentando y Estados Unidos mantiene restricciones sobre una proporción muy elevada de sus importaciones, pero las monedas emergentes han dejado de reaccionar como un único bloque. El mercado ya no teme cualquier anuncio arancelario por igual, ahora necesita una verdadera escalada para volver a operar como si estuviera ante otro Liberation Day.
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