- Jensen Hugan, el CEO de Nvidia, afirma que la robótica y la IA física serán la próxima gran revolución tecnológica
- Goldman Sachs proyecta que el mercado de robots humanoides alcanzará 38.000 millones de dólares en 2035
- Grandes compañías como Tesla, NVIDIA o Alphabet ya tienen apuestas robóticas de primer nivel
- Jensen Hugan, el CEO de Nvidia, afirma que la robótica y la IA física serán la próxima gran revolución tecnológica
- Goldman Sachs proyecta que el mercado de robots humanoides alcanzará 38.000 millones de dólares en 2035
- Grandes compañías como Tesla, NVIDIA o Alphabet ya tienen apuestas robóticas de primer nivel
Tras las recientes subidas en bolsa de compañías vinculadas a la inteligencia artificial y la computación cuántica, muchos inversores han empezado a buscar cuál será la siguiente gran disrupción capaz de atraer flujos de capital.
El mercado lleva meses premiando a las industrias más innovadoras y ahora la pregunta es evidente: ¿qué tecnología será la próxima en colocarse en el centro del foco inversor?
Tradicionalmente, grandes inversores como Peter Lynch, hana firmado que salían al mundo real para detectar tendencias, observar tiendas, hábitos de consumo o problemas cotidianos. Hoy ese trabajo se hace desde el sofá. Basta con abrir el móvil o encender la televisión para ver hacia dónde se mueve la sociedad.
En redes sociales abundan vídeos de robots corriendo maratones, haciendo acrobacias, trabajando en fábricas o actuando como asistentes domésticos. Lo que hace unos años parecía humor futurista ahora es una realidad impulsada por la inteligencia artificial. La robótica ya no es un concepto reservado a la élite tecnológica: su implantación en la sociedad está más cerca que nunca.
Incluso Jensen Huang, el CEO más influyente del mundo en materia de IA, sostiene que la robótica y la IA física, la inteligencia artificial aplicada al mundo real y a las máquinas, serán la próxima gran revolución tecnológica.
La robótica deja de ser ciencia ficción
Las palabras de Huang no han pasado desapercibidas. Cuando una de las figuras más poderosas del sector afirma que en cinco años “podría haber más robots que personas”, el mercado escucha.
La robótica no es una promesa nueva. Películas futuristas y anuncios de Tesla llevan años anticipando este escenario. Pero algo ha cambiado en los dos últimos años: la inteligencia artificial ha resuelto el problema del “cerebro”.
Un robot moderno ya puede interpretar instrucciones en lenguaje natural, adaptarse a entornos no estructurados y aprender de sus errores. Lo que antes requería años de programación ahora puede lograrse en semanas.
El hardware y el software han alcanzado la madurez al mismo tiempo. Esa convergencia es lo que ha desbloqueado el verdadero potencial del sector.
Las previsiones acompañan este entusiasmo. Goldman Sachs proyecta que el mercado de robots humanoides alcanzará 38.000 millones de dólares en 2035, una cifra muy superior a los 6.000 millones estimados en 2024. También prevén que los envíos anuales se disparen hasta 1,4 millones de unidades en ese mismo año.

Una industria con enorme potencial… y una cadena de valor mucho más amplia
Una vez asumido que la robótica será una de las grandes industrias de crecimiento, toca analizar quiénes serán los principales beneficiados. La mayoría de inversores retail piensa en el robot final: Tesla Optimus, Boston Dynamics Atlas o los brazos industriales de Fanuc. Pero eso es solo la superficie.
La cadena de valor es mucho más profunda y, como ocurrió con la inteligencia artificial, las capas más rentables no siempre son las más visibles.
En la fase inicial, los mayores flujos suelen dirigirse hacia la infraestructura física, ya que es el principal cuello de botella. Si la demanda crece más rápido que la oferta, los fabricantes pueden aumentar precios y expandir márgenes. Más adelante, cuando la producción se normalice, el capital rotará hacia empresas que ofrezcan soluciones robóticas completas, desde software hasta integración en procesos empresariales.
Incluso podrían surgir consultoras especializadas en adaptar robots a las necesidades de grandes compañías, del mismo modo que hoy existen consultoras de transformación digital.
Siguiendo esta lógica, la industria puede dividirse en tres grandes bloques: fabricantes y componentes, entrenamiento de software e integradores, y aplicaciones finales. Cada uno de ellos captará flujos en momentos distintos del ciclo.

Capa 1. Los que fabrican los "órganos": componentes críticos
Un robot necesita actuadores para moverse, sensores para percibir el entorno, cámaras para ver y chips capaces de procesar toda esa información en tiempo real. Estos componentes pueden llegar a representar cerca del 70% del coste total de fabricar un robot humanoide y son el verdadero cuello de botella de la industria.
Aquí se encuentran los elementos críticos: microprocesadores, GPUs, sensores de visión, actuadores, motores y baterías. No importa qué empresa gane la carrera del robot final, todas necesitarán exactamente los mismos tipos de piezas.
Incluso estrategias centradas en identificar qué materias primas alimentan estos componentes pueden ser interesantes, ya que la demanda puede disparar los precios de ciertos metales o tierras raras.
Entre las empresas mejor posicionadas en esta capa destacan Cognex Corporation, cuyos sistemas permiten a los robots identificar e inspeccionar objetos con precisión milimétrica, y Analog Devices, que actúa como el sistema nervioso del robot al traducir fenómenos físicos en señales digitales. Ambas compañías ocupan posiciones clave en la infraestructura sensorial y de retroalimentación que hace posible la robótica moderna.

Capa 2. El "cerebro": software de simulación y control
Antes de construir un robot real, los ingenieros necesitan simularlo miles de veces en entornos virtuales. Las herramientas de diseño mecánico, simulación física y automatización son esenciales para cualquier fabricante.
- En esta capa aparece Cadence Design Systems, cuyo software matemático permite diseñar y simular microchips antes de fabricarlos. Aplicado a la robótica, su tecnología permite crear réplicas exactas del mundo real para entrenar robots de forma segura y acelerada.
- También destaca UiPath, líder mundial en automatización robótica de procesos. Aunque sus robots no mueven brazos mecánicos, sí interactúan con pantallas y sistemas como lo haría un humano. Su salto hacia la Agentic AI la posiciona como una pieza clave en la automatización empresarial del futuro.

Capa 3. Los ensambladores: integradores y aplicaciones finales
Aquí viven los nombres más conocidos: los fabricantes de robots industriales. Son las empresas con mayor visibilidad pública y, potencialmente, las que más pueden revalorizarse si ganan cuota de mercado. Pero también son las más expuestas a ciclos largos de adopción, competencia directa y elevados gastos de I+D.
En este grupo encontramos a Teradyne, uno de los mayores fabricantes mundiales de robots y equipos de prueba para semiconductores, y a Fanuc, el gigante japonés cuyos icónicos robots amarillos dominan las líneas de ensamblaje automotriz, aeroespacial y de manufactura masiva.

Los grandes tecnológicos: exposición indirecta pero real
Aunque no son empresas de robótica en sentido estricto, Tesla, NVIDIA y Alphabet tienen apuestas robóticas de primer nivel. Para muchos inversores, esta exposición funciona como una “opcionalidad gratuita” dentro de compañías ya consolidadas.
- Tesla es el caso más mediático. Su robot Optimus opera desde 2025 en sus propias instalaciones y la compañía ya ha anunciado la reconversión de Fremont para producir humanoides a escala. Elon Musk ha fijado un objetivo a largo plazo de diez millones de unidades anuales.
- NVIDIA es el habilitador transversal de toda la cadena. Sus plataformas son el estándar para el procesamiento robótico y su framework proporciona los mundos virtuales donde se entrenan los modelos de IA física. En otras palabras, los robots aprenden con herramientas de NVIDIA y ejecutan sus modelos sobre chips de NVIDIA.
- Alphabet, a través de DeepMind, ha desarrollado Gemini Robotics, el modelo que dota de razonamiento al robot humanoide Atlas de Boston Dynamics, ya operativo en fábricas de Hyundai. Su papel es menos visible, pero igual de estratégico.

Los riesgos de invertir en robótica
La robótica es una de las tendencias estructurales más sólidas de la década, pero no está exenta de riesgos. El primero es la dependencia geopolítica. La mayoría de fabricantes dependen de componentes críticos producidos en Asia, especialmente en China: motores, reductores de precisión, baterías y tierras raras.
El segundo riesgo es el tiempo. La distancia entre una demostración tecnológica impresionante y un despliegue rentable a escala industrial suele ser mayor de lo que anticipan los modelos financieros. Los robots necesitan certificaciones, adaptación de procesos, formación de operarios y pruebas prolongadas de fiabilidad. Quien invierta en robótica debe estar dispuesto a ser paciente.

Una revolución en marcha
La robótica será uno de los sectores más comentados de los próximos años. Los avances en semiconductores y en inteligencia artificial serán los grandes catalizadores de esta revolución. Y lo más importante: no es una promesa futurista. Ya está ocurriendo.
Los robots operan en quirófanos, almacenes y líneas de montaje de las mayores compañías del mundo. La amplitud de la cadena de valor hace que no sea necesario acertar con el robot ganador. Se puede participar fabricando sensores, desarrollando software de simulación o construyendo las plataformas de IA sobre las que aprenden.
Cada capa tiene su propio perfil de riesgo, su horizonte temporal y su tipo de inversor. Y todas, de una forma u otra, forman parte de una revolución tecnológica que acaba de empezar.
¿Cómo invertir en robótica e inteligencia artificial desde XTB?
Dentro de la amplia oferta de instrumentos financieros de XTB, los usuarios pueden acceder al Global X Robotics & Artificial Intelligence ETF (BOTZ.UK), un fondo que reúne a compañías líderes en automatización, robótica industrial, visión artificial y sistemas avanzados de IA. Este ETF ofrece exposición diversificada a empresas que están impulsando la próxima ola de innovación tecnológica, desde robots colaborativos y maquinaria inteligente hasta software de automatización y hardware especializado para IA.
Como ocurre con el resto de acciones y ETF disponibles en la plataforma, los primeros 100.000 euros de negociación mensual están libres de comisión, tanto en compra como en venta.
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