- Nvidia ha frenado la producción de chips diseñados para China debido al choque simultáneo entre las restricciones de exportación de EE. UU. y el creciente bloqueo regulatorio de Pekín.
- Aunque el impacto económico es elevado, la compañía busca compensar la pérdida del mercado chino con una demanda récord en otros países, mientras la rivalidad tecnológica EE. UU.–China redefine su estrategia global.
- Nvidia ha frenado la producción de chips diseñados para China debido al choque simultáneo entre las restricciones de exportación de EE. UU. y el creciente bloqueo regulatorio de Pekín.
- Aunque el impacto económico es elevado, la compañía busca compensar la pérdida del mercado chino con una demanda récord en otros países, mientras la rivalidad tecnológica EE. UU.–China redefine su estrategia global.
Nvidia ha detenido la producción de varios chips de inteligencia artificial orientados a China, como el H20 y el H200, atrapada entre un endurecimiento simultáneo de los controles de exportación de Estados Unidos y la creciente hostilidad regulatoria de Pekín hacia sus GPU avanzadas. Este giro marca un punto de inflexión: China pasa de ser uno de sus mayores motores de crecimiento a una fuente de incertidumbre estratégica, mientras Nvidia bate récords de ingresos apoyándose casi por completo en otros mercados de centros de datos. Tras el anuncio, las acciones de Nvidia cotizan en negativo, con una caída aproximada de medio punto porcentual.
¿Qué está pasando con los chips de Nvidia que van a China?
Estados Unidos lleva desde 2022 restringiendo la exportación de las GPU más potentes de Nvidia (A100, H100 y después H200) a China por motivos de seguridad nacional, lo que obligó a la compañía a diseñar versiones recortadas específicas para ese mercado, como A800, H800 y posteriormente H20, L20 y L2.
En 2025 Washington amplió las restricciones para incluir también el H20, lo que llevó a Nvidia a registrar un cargo de unos 4.500 millones de dólares por exceso de inventario y obligaciones de compra ligadas a este chip “para China”.
A mediados de 2025 se informó de que Nvidia había ordenado a sus proveedores suspender la producción del H20, tras una directriz de Pekín a sus empresas para que dejaran de comprar ese chip y en un contexto en el que el Gobierno de Estados Unidos condicionaba las licencias de exportación a una cesión de parte de los ingresos procedentes de China.
En paralelo, China ha empezado a bloquear también la entrada de chips que, en teoría, habían sido aprobados por Estados Unidos, como el H200: aduanas chinas han comunicado a los agentes que estos aceleradores no están permitidos, lo que ha llevado a proveedores a parar producción y ha dejado en el aire cientos de miles de unidades previstas para 2026.
Impacto en el negocio de Nvidia
El impacto financiero directo ha sido muy relevante en términos absolutos (miles de millones de dólares en ingresos no realizados y cargos por inventario), pero está siendo amortiguado por un crecimiento explosivo en otros mercados de centros de datos: en el primer trimestre de su año fiscal 2026, Nvidia incrementó ingresos un 69% interanual hasta unos 44.000 millones de dólares, con ventas de data center creciendo más de un 70% pese a las restricciones.
Para 2026, la propia compañía ha dado guías que no asumen ningún ingreso de cómputo de centros de datos procedente de China, reconociendo de facto que se trata de un mercado al que, por ahora, está casi excluida.
El coste de oportunidad es significativo: Nvidia ha admitido que no pudo enviar unos 2.500 millones de dólares adicionales en H20 en un trimestre y prevé perder varios miles de millones de ingresos adicionales en los siguientes, solo por el efecto de las nuevas normas de exportación.
La disputa geopolítica Estados Unidos–China
La política de Washington se ha centrado en usar los chips de IA como palanca estratégica: se restringen las GPU avanzadas y el equipamiento de fabricación para impedir que China acceda a la capacidad de cómputo necesaria para ciertos usos militares y de vigilancia, empujando a Nvidia a lanzar iteraciones sucesivas de chips “capados” específicos para ese país.
Pekín ha respondido combinando presión regulatoria y sustitución tecnológica: ha desaconsejado a empresas locales comprar GPU de Nvidia por supuestos motivos de seguridad, ha frenado físicamente cargamentos de chips como el H200 y ha acelerado el apoyo a alternativas domésticas como los aceleradores Ascend de Huawei.
Esta dinámica ha transformado un mercado donde Nvidia tenía más del 90% de cuota en centros de datos chinos en un entorno en el que las autoridades del país buscan reducir drásticamente su dependencia de hardware estadounidense.
Nvidia cambia de estrategia
Ante este entorno, Nvidia está reorientando su estrategia: por un lado, da por casi perdido el ingreso de data center en China a corto plazo, y por otro se vuelca en satisfacer la demanda en Estados Unidos, Europa y otros países aliados, especialmente de grandes hyperscalers y proyectos de IA generativa.
La compañía intenta, aun así, mantener un pie en China trabajando en nuevos productos adaptados (por ejemplo, se han mencionado diseños sobre la arquitectura Blackwell como el B30A) que puedan cumplir futuras normas, si obtiene licencias de exportación y Pekín los acepta.
Al mismo tiempo, Nvidia refuerza su cadena de suministro fuera de China: su CEO ha mantenido reuniones con TSMC y otros socios para asegurar capacidad futura y minimizar la exposición a vaivenes regulatorios en el corredor Estados Unidos–China.
Operativamente, Nvidia vive uno de sus momentos más fuertes: los ingresos y el margen de data center se encuentran en máximos históricos, impulsados por una demanda estructural de cómputo de IA que, por ahora, supera holgadamente su capacidad de suministro incluso sin contar China.
La decisión de detener la producción de chips centrados en China y de guiar el mercado asumiendo cero ingresos de ese país refleja que el riesgo geopolítico se ha convertido en un factor crucial, tanto por la volatilidad regulatoria como por la aceleración de competidores chinos en un mercado del que Nvidia podría quedar excluida de forma duradera.
Desde XTB España pensamos que a medio plazo el gran interrogante es si el resto del mundo seguirá compensando indefinidamente la pérdida de un mercado tan grande, o si la fragmentación tecnológica terminará erosionando el dominio global que Nvidia ha construido en la era de la IA generativa.
Las acciones de Nvidia retroceden más de un 2% en lo que llevamos de año.
¿Cómo comprar acciones de Nvidia?
Dentro de la amplia oferta de instrumentos financieros de XTB, nuestros usuarios pueden encontrar acciones de Nvidia (NVDA.US) para invertir en la compañía. Al igual que ocurre con el resto de ETFs o acciones de nuestra cartera, los primeros 100.000 euros de negociación mensual no tienen comisión de compra ni de venta. Además, aquellos que quieran invertir en varios tipos de activos a la vez pueden hacerlo a través de nuestros planes de inversión, una funcionalidad que permite combinar distintos títulos, programando las aportaciones de manera periódica y eligiendo tanto el importe como el plazo o método de pago. En concreto, nuestros usuarios pueden crear su plan de inversión a partir de tan sólo 15 euros, pudiendo elegir hasta 9 ETFs diferentes en cada uno de sus planes.
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