- El dólar en Colombia cae casi 2% impulsado por menor presión inflacionaria en EE.UU.
- La fortaleza del peso colombiano contrasta con una economía local débil y con riesgos estructurales.
- El análisis técnico mantiene sesgo bajista con posible extensión si no recupera resistencias clave.
- El dólar en Colombia cae casi 2% impulsado por menor presión inflacionaria en EE.UU.
- La fortaleza del peso colombiano contrasta con una economía local débil y con riesgos estructurales.
- El análisis técnico mantiene sesgo bajista con posible extensión si no recupera resistencias clave.
El dólar en Colombia arranca la jornada del 14 de abril de 2026 con una caída muy marcada, en un movimiento que se explica por una combinación de factores externos e internos que se están alineando a favor de un peso colombiano más fuerte en el corto plazo. Al comienzo de la sesión, el dólar estadounidense se negocia en 3.571,25 pesos colombianos, lo que implica una baja de 1,99% frente a los 3.643,71 pesos de la jornada anterior, una variación lo suficientemente amplia como para hablar de un verdadero ajuste.
La caída del dólar en Colombia responde a una lectura más estratégica donde el mercado empieza a asumir que, aunque el conflicto en Medio Oriente sigue abierto y el bloqueo marítimo asociado a Irán mantiene una prima de riesgo sobre la energía, el shock inflacionario más agudo podría no trasladarse con la misma violencia al resto de la cadena productiva estadounidense. Esa diferencia entre inflación energética y contagio inflacionario general es crucial, porque permite que el mercado castigue menos a los activos emergentes y, al mismo tiempo, reabra espacio para monedas como el peso colombiano, que venían fuertemente presionadas por el episodio geopolítico.
Mejores señales cambiarias, pero con una macro que sigue siendo frágil
El problema es que esta fortaleza del peso colombiano convive con un cuadro local bastante más delicado de lo que sugiere el movimiento del tipo de cambio. El Fondo Monetario Internacional, en la edición de abril de su World Economic Outlook, advierte que Colombia enfrentaría este año una inflación cercana a 5,9%, por encima del 5,1% estimado para 2025, y proyecta además una tasa de desempleo de 9% en 2026 y de 10% en 2027, con un crecimiento económico de apenas 2,3% este año y 2,5% el siguiente. El país puede experimentar apreciación cambiaria en el corto plazo, pero sigue teniendo un problema de crecimiento débil con inflación persistente.
Fuente: FMI World Economic Outlook
Una moneda fuerte suele leerse, en una primera capa, como una señal positiva, pero si esa apreciación ocurre en un contexto de inversión débil, desinflación incompleta y mercado laboral vulnerable, también puede transformarse en un factor de tensión para la economía real. Un peso colombiano más firme abarata importaciones, pero también encarece las exportaciones no tradicionales y puede golpear márgenes en sectores productivos que ya operan con costos financieros altos y con menor demanda externa. Por eso la caída del dólar no necesariamente es una buena noticia integral para Colombia, especialmente si ocurre demasiado rápido.
A esto se suma el creciente ruido institucional entre el presidente Gustavo Petro y el Banco de la República. Petro ha endurecido su discurso contra la junta del Banco Central, cuestionando el nivel de las tasas y advirtiendo que la apreciación del peso colombiano puede perjudicar la producción, el empleo y la competitividad externa. Aunque desde el punto de vista del mercado muchas de estas declaraciones se interpretan como presión política sobre una autoridad monetaria independiente, también destaca que dentro del propio Gobierno hay conciencia de que un peso demasiado fuerte, en una economía tan endeudada y con crecimiento tan moderado, puede generar costos distributivos y productivos relevantes.
IPP estadounidense
El dato de precios al productor en Estados Unidos tiene una relevancia especial para el mercado cambiario latinoamericano porque funciona como una señal adelantada sobre el comportamiento de la inflación al consumidor y, por lo tanto, sobre la trayectoria futura de las tasas de la Fed. Que el IPP haya salido en 0,5% y no en 1,1% sugiere que, aun con el petróleo y la energía todavía distorsionados por la crisis en el Golfo, el traslado de costos no está siendo tan agresivo como se temía. Para Colombia esto es importante porque reduce las tasas estadounidenses más altas por más tiempo, lo cual es uno de los principales canales de fortalecimiento del dólar global.
Fuente: Trading Economics, desde datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU.
Además, el mercado no está mirando este dato de forma aislada, pues viene de conocer, apenas un día antes, señales de fuerte tensión geopolítica por el endurecimiento del conflicto con Irán y por la continuidad de medidas de presión marítima en la zona del estrecho de Ormuz. Sin embargo, también observa que el petróleo, pese a seguir alto y volátil, ya no está en una dinámica de espiral descontrolada. Eso le permite a los inversionistas reconstruir parcialmente posiciones en mercados emergentes sin asumir que cada nuevo dato de inflación estadounidense se convertirá automáticamente en un argumento para endurecimiento monetario. El IPP de hoy ayudó a romper la lógica de pánico inflacionario que dominó el mercado en las sesiones previas.
El peso colombiano, al igual que la gran mayoría de las monedas emergentes, es una moneda que reacciona a su propia macroeconomía y a la combinación entre tasas externas, precios del crudo y apetito global por riesgo. Si el mercado concluye que la inflación estadounidense no está entrando en una nueva fase de aceleración estructural, entonces el dólar pierde una fuente clave de apoyo y el peso colombiano gana margen para apreciarse.
Análisis técnico
USDCOP (M15)
Fuente: xStation
El USD/COP en M15 mantiene una estructura claramente bajista tras el rechazo en la zona de 3695–3715, donde el precio no logró sostenerse sobre la banda media ni la media móvil, generando un giro con fuerte impulso vendedor. Desde ese punto se observa una secuencia de máximos y mínimos descendentes, con aceleración del movimiento tras la ruptura del soporte intermedio en 3640, nivel que ahora pasa a ser resistencia. Las bandas de Bollinger se abren a la baja, confirmando expansión de volatilidad en favor de la tendencia dominante.
En términos de momentum, el RSI se mantiene en zona de sobreventa, lo que refleja presión vendedora sostenida más que un giro inminente, mientras el MACD continúa con cruce negativo y barras en expansión bajista, validando continuidad del impulso. El precio se aproxima al soporte clave en 3570, donde podría aparecer alguna reacción técnica, pero mientras no recupere 3640–3660, el sesgo sigue siendo bajista con riesgo de extensión hacia niveles inferiores.
¿Veremos un repunte de inflación como en 2022?
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