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La escalada EE. UU./Israel–Irán impulsa el petróleo (+8%) y eleva la volatilidad, pero el S&P 500 intenta estabilizarse tras mínimos de dos semanas.
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La caída intradía del VIX mientras el índice recupera terreno sugiere que el mercado podría estar construyendo algo más que un rebote técnico.
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El dato de nóminas no agrícolas será decisivo; mientras el S&P 500 se mantenga sobre 6.857, el sesgo favorece un rebote táctico a corto plazo.
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La escalada EE. UU./Israel–Irán impulsa el petróleo (+8%) y eleva la volatilidad, pero el S&P 500 intenta estabilizarse tras mínimos de dos semanas.
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La caída intradía del VIX mientras el índice recupera terreno sugiere que el mercado podría estar construyendo algo más que un rebote técnico.
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El dato de nóminas no agrícolas será decisivo; mientras el S&P 500 se mantenga sobre 6.857, el sesgo favorece un rebote táctico a corto plazo.
Wall Street arrancó la semana con el pulso acelerado. El conflicto en Oriente Medio ha escalado tras los ataques coordinados entre EE. UU. e Israel sobre Irán y las represalias posteriores, y el mercado reaccionó como suele hacerlo cuando el crudo salta más de un 8% en cuestión de horas: ventas en aerolíneas, presión en financieras, defensa y energía al alza, y el VIX disparándose hasta máximos de tres meses en la apertura.
Sin embargo, lo interesante no fue la caída inicial. Lo interesante fue lo que vino después.
Del golpe inicial al intento de estabilización
Tras tocar mínimos de dos semanas en la sesión, el S&P 500 comenzó a recuperar terreno, apoyado en el sector energético y en una moderación progresiva del miedo intradía. El VIX, que había arrancado con fuerza, empezó a ceder posiciones durante la jornada. Ese detalle no es menor: cuando el índice de volatilidad retrocede mientras el precio intenta estabilizarse, el mercado suele estar construyendo algo más que un simple rebote técnico.
A la tensión geopolítica se suma un mercado que ya venía frágil por tres factores acumulativos, el escepticismo sobre el retorno real del gasto masivo en IA, las dudas en el crédito privado y la incertidumbre comercial derivada de la política arancelaria. Febrero fue el peor mes desde marzo de 2025 para el S&P 500 y el Nasdaq, y eso deja al índice amplio apenas con un 0,5% de ganancia en lo que va de año. Un mercado que no cae con violencia, pero que tampoco avanza con convicción.
Petróleo
En paralelo, el petróleo amenaza con convertirse en la variable que lo desordene todo. Si el conflicto se prolonga las próximas cuatro semanas, como sugirió Trump, el riesgo es geopolítico e inflacionario. Un crudo disparado podría reavivar presiones de precios justo cuando los aranceles ya están tensionando costes. De hecho, algunos analistas advierten que si el petróleo supera los 100 dólares, el S&P 500 podría sufrir un ajuste mucho más severo.
Pero el mercado no está actuando como si ese escenario fuera inminente. Está reaccionando, sí, pero no capitulando. Y eso abre la puerta a un posible rebote táctico.
Datos económicos
Aquí entra el factor macro inmediato del dato de gestores de compra manufacturero en EE. UU., que ha sorprendido positivamente. En un entorno cargado de titulares negativos, un PMI sólido aporta algo de oxígeno. Refuerza la idea de que la economía real todavía no está deteriorándose con rapidez y da margen al mercado para construir un suelo provisional antes del plato fuerte de la semana, el informe de empleo.
El dato de nóminas no agrícolas será esencial. El mercado ya arrastra inquietud por la narrativa distópica que rodea a la IA y el empleo. Los anuncios de despidos en grandes compañías tecnológicas y financieras han alimentado el miedo a que la automatización empiece a impactar de forma más visible en el consumo. Si el informe laboral confirma fortaleza, con una tasa de paro estable y creación de empleo sólida, podría disipar parte de ese temor y reforzar el intento de rebote. Si decepciona, el mercado podría interpretar que la economía empieza a resentirse justo cuando las valoraciones siguen exigentes.
Análisis técnico
Desde el punto de vista técnico, el S&P 500 se encuentra en una zona decisiva. Mientras el índice se mantenga por encima de 6.857, el sesgo de corto plazo favorece la construcción de un rebote. No se trata de asumir que el mercado ha resuelto todos sus problemas, sino de entender que cualquier retroceso alcista que vaya configurándose por encima de esa zona puede ofrecer oportunidades tácticas para intentar aprovechar el giro.
El hecho de que el VIX haya comenzado a caer en la sesión, coincidiendo con la recuperación parcial del índice, refuerza esa lectura. El mercado ya descontaba cierta probabilidad de conflicto; por eso las pérdidas han sido relativamente contenidas pese a la gravedad de los titulares. Cuando el miedo no escala en proporción a las noticias, suele ser señal de que el mercado estaba preparado.
El rebote, si se consolida, no será lineal. Habrá volatilidad intradía, titulares contradictorios y nervios hasta conocer el dato de empleo. Pero mientras el S&P 500 conserve 6.857 como referencia técnica, el escenario de recuperación a corto plazo sigue abierto.
El mercado está caminando por una cuerda floja entre geopolítica e inteligencia artificial, entre inflación y empleo. Y, como tantas veces, el precio no espera a que la narrativa se aclare del todo. Primero tantea, luego decide. De momento, está tanteando al alza.
Fuente: xStation5.
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