- El escenario principal continúa siendo que la Reserva Federal mantenga las tasas entre 3,50% y 3,75%, aunque CME FedWatch muestra una probabilidad relevante del 28,3% de una subida de 25 puntos básicos.
- La inflación ofrece señales contradictorias: el IPC de junio se moderó hasta el 3,5%, pero el último PCE disponible alcanzó el 4,1%, mientras el petróleo, los aranceles y la inversión en inteligencia artificial mantienen elevados los riesgos.
- El S&P 500 y el euro frente al dólar llegan al anuncio frente a resistencias técnicas importantes, por lo que el tono de Kevin Warsh y las posibles disidencias pueden ser más determinantes que la propia decisión.
- El escenario principal continúa siendo que la Reserva Federal mantenga las tasas entre 3,50% y 3,75%, aunque CME FedWatch muestra una probabilidad relevante del 28,3% de una subida de 25 puntos básicos.
- La inflación ofrece señales contradictorias: el IPC de junio se moderó hasta el 3,5%, pero el último PCE disponible alcanzó el 4,1%, mientras el petróleo, los aranceles y la inversión en inteligencia artificial mantienen elevados los riesgos.
- El S&P 500 y el euro frente al dólar llegan al anuncio frente a resistencias técnicas importantes, por lo que el tono de Kevin Warsh y las posibles disidencias pueden ser más determinantes que la propia decisión.
La Reserva Federal de Estados Unidos afronta una de sus decisiones monetarias más inciertas de los últimos años. Aunque la mayoría de los economistas espera que el banco central mantenga las tasas sin cambios, los mercados no descartan una subida sorpresa destinada a reforzar la lucha contra la inflación. El Comité Federal de Mercado Abierto celebra su reunión los días 28 y 29 de julio de 2026. La decisión será publicada el miércoles, seguida por la conferencia de prensa del presidente de la Fed, Kevin Warsh.
La incertidumbre no responde únicamente a las señales contradictorias de la economía, también está relacionada con el cambio de comunicación impulsado por Warsh, quien ha reducido la orientación anticipada o forward guidance utilizada durante años para preparar al mercado antes de cada movimiento.
Esto convierte la reunión en un evento importante no solo por la decisión sobre las tasas, sino también por el tono del comunicado, el número de votos en contra y cualquier referencia a una posible subida en septiembre.
¿Qué espera el mercado de la reunión de la Fed?
La tasa de fondos federales se encuentra actualmente en un rango objetivo de 3,50% a 3,75%.
El CME FedWatch muestra las siguientes probabilidades para la reunión del 29 de julio: mantención entre 3,50% y 3,75%: 71,7% y subida hasta 3,75%–4,00%: 28,3%.
Fuente: CME FedWatch.
Las probabilidades pueden cambiar durante la sesión porque se calculan a partir de los precios de los futuros sobre fondos federales. Aun así, la distribución refleja un nivel de incertidumbre inusual para la víspera de una reunión. En el pasado, el mercado acostumbraba llegar a las decisiones de la Fed con probabilidades cercanas o superiores al 90% para el escenario finalmente adoptado. En esta ocasión, casi tres de cada diez participantes todavía contemplan una subida inmediata, sin embargo, las expectativas para las próximas reuniones son más restrictivas. Para septiembre, el escenario con mayor probabilidad contempla al menos una subida de tasas y para diciembre, solamente una minoría espera que el rango permanezca en su nivel actual.
Por tanto, incluso si la Fed mantiene las tasas esta semana, el debate continuará centrado en cuándo comenzará el próximo ciclo de endurecimiento monetario.
Por qué la Fed podría mantener las tasas
El principal argumento para una pausa procede de los últimos datos de inflación: el Índice de Precios al Consumidor se moderó hasta el 3,5% interanual en junio, después de registrar un 4,2% en mayo. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, también mostró un comportamiento más favorable. Esta desaceleración ofrece a la Fed cierto margen para esperar y comprobar si la mejora representa una tendencia sostenida o solamente una pausa temporal. Subir las tasas inmediatamente después de una lectura más moderada podría interpretarse como una respuesta excesiva, especialmente si las presiones energéticas disminuyen durante las próximas semanas.
El mercado laboral también respalda una postura prudente. La economía estadounidense creó aproximadamente 57.000 puestos de trabajo en junio, una cifra inferior a las expectativas, aunque el desempleo no muestra todavía un deterioro severo, la creación de empleo está perdiendo fuerza. Una subida de tasas encarece los créditos para hogares y empresas, reduce la inversión y puede debilitar todavía más la contratación. Por eso, los integrantes más pacientes del FOMC pueden defender que no es necesario endurecer la política monetaria antes de conocer nuevos datos.
Sin embargo, la Fed tampoco dispondrá del índice de precios de gastos de consumo personal correspondiente a junio antes de tomar su decisión, el PCE es la medida de inflación preferida por el banco central. El último dato disponible situó el índice general alrededor del 4,1% interanual y el componente subyacente cerca del 3,4%. El gráfico muestra una aceleración del PCE general durante los últimos meses, mientras la inflación subyacente también permanece claramente por encima del objetivo del 2%.
Fuente: U.S. Bureau of Economic Analysis.
Esperar hasta septiembre permitiría a la Fed analizar nuevas cifras de inflación, empleo y actividad antes de elevar nuevamente el costo del dinero.
Por qué una subida no puede descartarse
Aunque el IPC de junio mejoró, las principales medidas de inflación continúan por encima de la meta.nEl presidente de la Reserva Federal de Kansas City, Jeff Schmid, ha señalado que la inflación sigue siendo su principal preocupación porque ha permanecido demasiado elevada durante demasiado tiempo. Otros funcionarios también han advertido que la moderación de un solo mes no es suficiente para concluir que las presiones están controladas. Para los miembros más restrictivos, esperar demasiado podría permitir que las empresas continúen trasladando mayores costos a los consumidores y que las expectativas de inflación vuelvan a deteriorarse.
En este contexto, la evolución del petróleo se ha convertido en uno de los principales elementos de la reunión. Las tensiones en Oriente Medio provocaron un fuerte aumento de los precios energéticos, aunque posteriormente el petróleo retrocedió después de que Estados Unidos pausara sus ataques contra Irán. El descenso del crudo favoreció una recuperación de los bonos del Tesoro y redujo parcialmente la presión sobre la Fed. Sin embargo, la situación geopolítica continúa siendo inestable y una nueva escalada podría impulsar otra vez los costos de la energía. El petróleo afecta directamente a los combustibles, pero también puede elevar los costos de transporte, producción, alimentos y servicios. La Fed deberá decidir si se trata de un shock temporal o de una amenaza capaz de extenderse al conjunto de la economía.
Otro punto es que los nuevos aranceles aplicados por la administración de Donald Trump representan otro riesgo inflacionario, las empresas importadoras pueden absorber parte de los mayores costos, reducir sus márgenes o trasladarlos a los consumidores. Si los precios finales aumentan de forma generalizada, la Fed podría verse obligada a responder con tasas más altas. El problema es que los aranceles también pueden frenar el crecimiento. Esta combinación de mayor inflación y menor actividad complica especialmente la decisión del banco central.
Sumado a esto, la expansión de la infraestructura vinculada a la inteligencia artificial también forma parte del debate, dado que las grandes inversiones en centros de datos están aumentando la demanda de semiconductores, servidores, redes, sistemas de refrigeración y electricidad. A largo plazo, la IA podría mejorar la productividad y reducir costos. En el corto plazo, sin embargo, el crecimiento de la demanda está avanzando más rápido que la capacidad de oferta en determinados sectores. Algunos funcionarios consideran que este proceso puede mantener la economía fuerte y contribuir a presiones inflacionarias adicionales.
Una Reserva Federal dividida
El FOMC llega a la reunión con opiniones claramente enfrentadas.
- La presidenta de la Fed de Dallas, Lorie Logan, ha defendido tasas modestamente más altas porque considera que la inflación no está regresando de manera sostenible al objetivo.
- La presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, también ha señalado que la inflación representa actualmente un riesgo mayor que el empleo.
- En cambio, otros integrantes consideran que la política monetaria ya es suficientemente restrictiva y que la Fed puede esperar antes de actuar.
Esta división aumenta la importancia de las posibles disidencias. Una decisión de mantener las tasas acompañada por dos o tres votos favorables a una subida sería interpretada como una señal restrictiva. El mercado podría concluir que, aunque la Fed no actuó en julio, existe una base creciente de funcionarios dispuestos a subir las tasas en septiembre.
Kevin Warsh ha abandonado parcialmente la costumbre de anticipar las decisiones de política monetaria, el presidente de la Fed considera que una orientación excesiva puede reducir la flexibilidad del comité y convertir cada declaración pública en un compromiso. Su estrategia busca que las decisiones dependan de la información disponible en cada reunión. Sin embargo, también aumenta el riesgo de sorpresas y volatilidad.
Algunos analistas consideran que una subida en julio permitiría a Warsh demostrar que la Fed ya no necesita preparar al mercado antes de cada movimiento, también reforzaría su imagen de independencia frente a la Casa Blanca. Otros creen que subir las tasas en su segunda reunión sería demasiado agresivo, especialmente cuando los últimos datos de inflación y empleo justifican cierta paciencia.
Los bonos del Tesoro reflejan tasas elevadas durante más tiempo
Los bonos del Tesoro registraron compras antes de la decisión después de que disminuyeran los precios del petróleo, el rendimiento del bono estadounidense a diez años descendió hasta aproximadamente el 4,64%, alejándose ligeramente del máximo anual alcanzado la semana anterior. La subasta de bonos a dos años por 69.000 millones de dólares encontró una demanda sólida, mientras que la colocación de bonos a cinco años tuvo una recepción más débil, esto sugiere que los inversionistas encuentran valor en los vencimientos cortos, donde el riesgo de duración es menor, pero siguen siendo más prudentes en la parte media de la curva.
Una subida de la Fed podría elevar los rendimientos de corto plazo. Sin embargo, los rendimientos de largo plazo podrían bajar si el mercado interpreta la decisión como una señal creíble de que la inflación será controlada.
Escenarios técnicos
S&P 500 (US500)
El US500 mantiene una recuperación de corto plazo después de rebotar desde los 7.421 puntos, pero todavía enfrenta una zona de resistencia relevante entre 7.500 y 7.523 puntos. El índice ha recuperado impulso, aunque continúa cerca de una directriz descendente y de la media móvil de 200 horas, por lo que el movimiento actual aún no confirma una ruptura alcista definitiva.
Si la Fed mantiene las tasas y adopta un tono moderado, el índice podría superar los 7.523 puntos y avanzar hacia 7.561 y 7.625 puntos. Una pausa acompañada por un mensaje restrictivo podría mantener al precio atrapado entre 7.421 y 7.523 puntos. En cambio, una subida sorpresa de tasas o una señal clara de nuevos incrementos podría provocar una caída por debajo de 7.421 puntos y abrir el camino hacia 7.365 puntos.
Fuente: xStation5.
Escenarios técnicos para el euro frente al dólar
El euro frente al dólar ha rebotado desde la zona de 1,1354 y vuelve a acercarse a una resistencia clave entre 1,1420 y 1,1435. El impulso de corto plazo ha mejorado, pero el par todavía debe superar la directriz descendente y la media móvil de 200 horas para confirmar una recuperación más sólida. Si la Fed mantiene las tasas y Kevin Warsh adopta un tono paciente, el par podría romper 1,1435 y avanzar hacia 1,1475. Una pausa con advertencias sobre la inflación favorecería un movimiento lateral entre 1,1380 y 1,1435. Si la Fed sube las tasas o adopta un discurso claramente restrictivo, el dólar podría fortalecerse y empujar al par hacia 1,1354 y posteriormente 1,1324.
Fuente: xStation5.
La atención estará en el mensaje de Kevin Warsh
La reunión de julio no está completamente decidida, la moderación de la inflación y el menor crecimiento del empleo respaldan una pausa. En cambio, el petróleo, los aranceles, el PCE elevado y la inversión en inteligencia artificial fortalecen el argumento a favor de tasas más altas. El resultado principal probablemente será una mantención, pero el comunicado, las disidencias y la conferencia de Kevin Warsh definirán las expectativas para septiembre y para el resto de 2026.
Para los mercados, el tono puede resultar más importante que la propia decisión. Una pausa restrictiva podría tener un efecto similar al de una subida aplazada, mientras que una sorpresa inmediata elevaría considerablemente la volatilidad en acciones, bonos y divisas.
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