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En la semana del 29 de enero de 2026, los flujos favorecieron a los metales preciosos: USD 1.400 millones de entradas vs. ~USD 300 millones de rescates en vehículos ligados a Bitcoin, mientras BTC retrocedía hacia 86.000.
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El “debasement trade” se expresó con fuerza en oro y plata (dólar en mínimos de cuatro años y tensión geopolítica), y la correlación a 30 días entre Bitcoin y el oro cayó a -0,18.
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La rotación no solo ocurrió en ETFs: también se trasladó a infraestructura cripto vía derivados y perpetuals (perps) de commodities, reforzando la lectura de Bitcoin como activo beta en este tramo.
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En la semana del 29 de enero de 2026, los flujos favorecieron a los metales preciosos: USD 1.400 millones de entradas vs. ~USD 300 millones de rescates en vehículos ligados a Bitcoin, mientras BTC retrocedía hacia 86.000.
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El “debasement trade” se expresó con fuerza en oro y plata (dólar en mínimos de cuatro años y tensión geopolítica), y la correlación a 30 días entre Bitcoin y el oro cayó a -0,18.
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La rotación no solo ocurrió en ETFs: también se trasladó a infraestructura cripto vía derivados y perpetuals (perps) de commodities, reforzando la lectura de Bitcoin como activo beta en este tramo.
La idea de Bitcoin como oro digital nació como una promesa macro de un activo escaso, ajeno a la discrecionalidad de los bancos centrales y capaz de proteger poder adquisitivo cuando el dólar se debilita o la inflación repunta. Pero el mercado acaba de poner esa narrativa bajo estrés. En la semana del 29 de enero de 2026, el flujo de capital y el posicionamiento de traders se movieron con claridad hacia los metales, mientras Bitcoin retrocedía y dejaba una señal incómoda, cuando el “debasement trade” volvió a estar de moda, el supuesto reemplazo digital no se comportó como refugio.
Flujos, precios y correlación
Lo más revelador no fue solo el precio, sino el mapa de preferencias del inversor. En la semana del 29 de enero de 2026, los fondos ligados a metales preciosos captaron USD 1.400 millones, mientras los vehículos vinculados a Bitcoin registraron cerca de USD 300 millones en rescates, en un contexto en que bitcoin retrocedía hacia cerca de 86.000.

Gráfico del precio del bitcoin comparado con el precio del oro en esta última semana. Fuente: xStation5.
En paralelo, el rally en metales fue agresivo, el oro spot superó 5.500 y la plata quebró 118 por onza, impulsados por un dólar en mínimos de cuatro años y tensión geopolítica. Ese desacople se cuantifica en un dato que golpea directo al corazón del mito: la correlación a 30 días entre Bitcoin y el oro cayó a -0,18, sugiriendo que, al menos en este tramo, se movieron en direcciones opuestas. Si la tesis era “dólar abajo = Bitcoin arriba”, el mercado respondió con un matiz difícil de ignorar, esta vez, no.
Por qué los traders rotaron a metales
La lectura de corto plazo es pragmática, el dinero persigue rendimiento y liquidez. Pero lo interesante es dónde se está expresando esa rotación: no solo en ETFs o mercados tradicionales, sino también en infraestructura cripto.
Derivados crypto-native como termómetro macro
Plataformas de derivados crypto-native están funcionando como termómetro macro. En un tramo de 24 horas se negociaron más de USD 1.000 millones en futuros de plata en un venue, y en otro (Ostium) los contratos ligados a commodities, principalmente oro y plata, ya representan cerca de 80% del interés abierto, mientras la exposición puramente cripto habría caído hacia ~5% en meses recientes, según sus directivos.
El rol clave de los perpetuals (perps)
Aquí aparece una pieza muy importante, los perps (perpetuals). Son derivados que imitan futuros pero no vencen, permiten apalancamiento y cotizan 24/7, lo que los vuelve una herramienta eficiente para capturar narrativas macro sin fricciones operativas. En la práctica, si el inversor cripto quiere jugar refugio o dólar débil hoy, puede hacerlo comprando oro o plata vía perps… sin tocar Bitcoin.
Entonces, ¿qué falló exactamente en Bitcoin como cobertura?
Más que fallar, Bitcoin mostró su identidad dominante del ciclo. activo de riesgo con alta sensibilidad a liquidez. En varios momentos puede comportarse como cobertura, pero no es estable en ese rol.
Hay tres factores que se repiten en las explicaciones del mercado:
1) Régimen de volatilidad y apalancamiento
Se sugiere que parte de la debilidad reciente viene de una limpieza de apalancamiento tras caídas fuertes previas (se menciona un desplome que borró cerca de USD 19.000 millones en un día). En ese entorno, Bitcoin tiende a amplificar movimientos, no a amortiguarlos.
2) Competencia directa por el trade macro
El oro no solo sube, además cuenta con una base estructural de demanda (incluyendo compras oficiales y uso como reserva) que hace que muchos lo vean como refugio por defecto. Bitcoin, en cambio, aún depende más del apetito por riesgo y del flujo especulativo.
3) Narrativa en transición
Voces del mercado describen un cansancio con las historias que antes movían precio. En otras palabras, incluso si la tesis de largo plazo sigue viva, el corto plazo exige catalizadores nuevos.
Qué significa oro digital
Para que Bitcoin merezca el título de oro digital de forma consistente, no basta con la escasez programada ni con la narrativa de independencia monetaria. El mercado suele exigir desempeño en situaciones específicas y repetibles.
En la práctica, oro digital implica comportarse como reserva de valor cuando sube el estrés, es decir, caer menos o incluso sostenerse cuando los activos de riesgo se debilitan y, además, funcionar como cobertura macro cuando el dólar se deprecia o la inflación se percibe persistente.
También presupone un grado de descorrelación estructural por no moverse como una extensión de la renta variable de crecimiento en jornadas clave. La comparación, sin embargo, es exigente por definición, porque el oro tiene una memoria institucional y un historial de siglos, mientras Bitcoin sigue siendo un activo relativamente joven en términos de adopción y madurez de mercado. Por eso, incluso entre analistas favorables a la tesis de largo plazo, persiste la idea de que todavía tiene que probarlo, el listón es alto porque el rol de refugio se valida en crisis y de manera repetida, no solo en ciclos alcistas.
¿Está muerto el mito o solo está en pausa?
El mercado no está emitiendo un veredicto final, sino un diagnóstico de régimen. En el corto plazo, el episodio de enero de 2026 sugiere que el refugio se expresó mejor en oro y plata, mientras Bitcoin actuó más como activo beta, sensible a rotaciones de apetito por riesgo y condiciones de liquidez.
Pero en el largo plazo, el argumento del oro digital no desaparece, sigue apoyándose en la escasez, la portabilidad y la institucionalización gradual vía vehículos regulados. El problema es que esa tesis exige consistencia justamente cuando más importa. Sin esa regularidad, Bitcoin puede seguir siendo una narrativa potente, pero no una cobertura confiable por definición. En síntesis, más que un mito muerto, lo que se observa es un relato que entra en pausa cada vez que el mercado le toma el examen en tiempo real y la respuesta no se parece al patrón del oro.
Escenarios a seguir
De aquí en adelante, la pregunta no es “¿Bitcoin o oro?”, sino qué rol juega cada uno según el régimen macro:
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Si el dólar sigue debilitándose y el mercado prioriza protección, el oro suele tener ventaja por su memoria institucional.
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Si se reabre un ciclo de liquidez y apetito por riesgo, Bitcoin puede recuperar tracción, pero probablemente desde su identidad de activo de alta volatilidad, no de refugio puro.
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Si los perps de commodities continúan ganando participación dentro del ecosistema cripto, veremos algo nuevo, la macro dentro de la infraestructura cripto, aunque no necesariamente vía Bitcoin.
Bitcoin no dejó de ser escaso ni dejó de ser relevante. Lo que cambió es el estándar que el mercado le está aplicando. En enero de 2026, cuando el dólar cedió y el miedo geopolítico empujó a los refugios, el capital prefirió metal físico (y su versión financiera) antes que el token.
La conclusión más honesta es que el Bitcoin aún no es oro digital de manera confiable, es un activo que a veces actúa como oro y muchas veces actúa como beta. Y mientras esa ambigüedad persista, el mito seguirá vivo… pero bajo sospecha.

En H4, BTC mantiene sesgo bajista, el precio está por debajo de la SMA50 y la SMA200, que ahora funcionan como resistencias.
La ruptura del soporte 83.8k deja el foco en 80.6k y, si cede, en 75.8k. Para aliviar presión, debería recuperar 94.3k (y luego 98.5k) con cierres.
Mientras no reconquiste esas zonas, aumenta el riesgo de continuidad bajista.
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