- Las acciones de SpaceX acumulan una subida cercana al 40% en cinco sesiones y han roto la estructura bajista que dominaba desde los máximos posteriores a su salida a bolsa.
- Starlink continúa siendo el negocio más sólido, pero la compañía está realizando una apuesta de inversión extraordinaria: destinó aproximadamente 18.400 millones de dólares en el segundo trimestre, muy por encima de sus ingresos de 7.800 millones.
- Técnicamente, 127,42 dólares se convierte en la referencia principal. Mantener este nivel favorecería una extensión hacia los 150 dólares, mientras perderlo aumentaría el riesgo de volver hacia 115 y posteriormente 105 dólares.
- Las acciones de SpaceX acumulan una subida cercana al 40% en cinco sesiones y han roto la estructura bajista que dominaba desde los máximos posteriores a su salida a bolsa.
- Starlink continúa siendo el negocio más sólido, pero la compañía está realizando una apuesta de inversión extraordinaria: destinó aproximadamente 18.400 millones de dólares en el segundo trimestre, muy por encima de sus ingresos de 7.800 millones.
- Técnicamente, 127,42 dólares se convierte en la referencia principal. Mantener este nivel favorecería una extensión hacia los 150 dólares, mientras perderlo aumentaría el riesgo de volver hacia 115 y posteriormente 105 dólares.
SpaceX (SPCX.US) ya no cotiza únicamente como una empresa de cohetes ni como un proveedor de internet satelital. El mercado empieza a valorarla como una plataforma en la que convergen lanzamientos, comunicaciones, contratos públicos e infraestructura de inteligencia artificial.
Esa narrativa ayuda a explicar una subida cercana al 40% en cinco sesiones, pero también eleva considerablemente el listón. La compañía no solo debe crecer: necesita transformar varias inversiones extraordinariamente costosas en negocios capaces de generar beneficios a gran escala.
Las acciones de SpaceX rompen la estructura bajista
El movimiento parte además de una situación técnica especialmente interesante. Después de alcanzar máximos superiores a 225 dólares tras su salida a bolsa, la acción desarrolló una estructura bajista caracterizada por máximos y mínimos descendentes. Esa secuencia se mantuvo durante junio y julio y llevó al precio por debajo de los 105 dólares a comienzos de agosto.
La recuperación actual ha cambiado esa lectura. La acción ha superado 127,42 dólares, ha roto la estructura bajista iniciada prácticamente desde los máximos de junio y ha comenzado a consolidar por encima del nivel.
No estamos ya únicamente ante un rebote desde sobreventa. Por primera vez desde aquella caída, el mercado presenta una referencia objetiva desde la que puede construirse una nueva estructura alcista.
Evolución de las acciones de SpaceX, ruptura de 127,42 dólares y medias móviles. Fuente: xStation.
Mientras SpaceX permanezca por encima de 127,42 dólares, los retrocesos controlados pueden interpretarse como consolidaciones dentro de ese nuevo tramo. El precio puede corregir parte de la subida del 40% sin deteriorar necesariamente la estructura. Lo importante será que las caídas encuentren demanda por encima del nivel roto y que los posteriores impulsos generen mínimos crecientes.
Los 135 y 150 dólares se convierten en las siguientes referencias
La recuperación del precio de salida a bolsa, situado en 135 dólares, añade otra confirmación. Esta zona había concentrado órdenes de venta y dudas sobre la valoración. Volver a situarse por encima significa que quienes compraron en la colocación inicial dejan de estar atrapados y que el mercado comienza a absorber el aumento del capital negociable.
La siguiente prueba aparece alrededor de 150 dólares, precio aproximado de apertura durante el debut bursátil y máximo inmediato de la recuperación. Una ruptura acompañada por volumen reforzaría la continuidad alcista.
No obstante, después de una subida tan rápida sería normal que el precio necesitara consolidar antes de intentar superarlo. El máximo situado por encima de 225 dólares pertenece a una fase de euforia y escasez de acciones muy diferente, por lo que todavía no debería tratarse como un objetivo inmediato.
La pérdida de 127,42 dólares cambiaría el escenario. No destruiría el negocio ni anularía sus perspectivas, pero demostraría que la ruptura no ha conseguido transformar la antigua resistencia en soporte.
En ese caso, la subida podría interpretarse nuevamente como un rebote dentro de la estructura bajista anterior, aumentando el riesgo de regreso hacia 115 dólares y posteriormente hacia los mínimos próximos a 105 dólares.
Los ingresos de SpaceX crecieron un 92%
Los fundamentales explican por qué el mercado está dispuesto a intentar este cambio de tendencia. SpaceX registró en el segundo trimestre ingresos de aproximadamente US$7.800 millones, un 92% más que un año antes.
La pérdida neta se redujo desde algo más de US$1.000 millones hasta US$541 millones, mientras el EBITDA ajustado alcanzó aproximadamente US$3.500 millones.
El EBITDA no equivale a beneficio neto ni a flujo de caja disponible. Excluye depreciaciones, remuneración en acciones y otros costes relevantes, especialmente importantes en una compañía que necesita renovar satélites, construir centros de datos y desarrollar nuevos vehículos.
Sin embargo, muestra que los negocios más maduros están empezando a generar suficiente rentabilidad operativa para financiar parte de las apuestas futuras.
Starlink continúa siendo el principal motor económico
Starlink continúa siendo el núcleo económico más sólido. El segmento de conectividad generó unos US$4.290 millones durante el trimestre, cerca del 55% de los ingresos consolidados y aproximadamente un 66% más que un año antes.
La base de usuarios alcanzó alrededor de 12 millones, mientras la actividad empresarial, marítima, aérea, gubernamental y directa al móvil amplía el mercado más allá de la banda ancha residencial.
La ventaja competitiva reside en la integración vertical. SpaceX fabrica los cohetes, lanza los satélites, opera la constelación y vende el servicio final.
Cada mejora en la reutilización reduce el coste de desplegar la red. Cada nuevo usuario reparte los costes fijos entre una base mayor. Y cada aumento de la demanda justifica nuevos lanzamientos que, a su vez, mejoran la cobertura y la capacidad.
Esta relación circular resulta difícil de replicar. Un competidor necesita simultáneamente capital, espectro, permisos, capacidad industrial, estaciones terrestres y acceso frecuente al espacio. Incluso una empresa capaz de fabricar buenos satélites continuaría dependiendo de terceros para lanzarlos.
SpaceX controla prácticamente toda la cadena, desde el motor hasta la factura que recibe el cliente.
Starship sigue siendo la mayor oportunidad y uno de los mayores riesgos
Durante el primer semestre realizó 78 lanzamientos, de los cuales 61 estuvieron relacionados con actividades internas, principalmente Starlink. En el segundo trimestre completó 38 misiones.
El segmento espacial generó US$962 millones, un 29% más interanual, aunque continuó registrando pérdidas debido al gasto en Starship.
Starship es la mayor opción de crecimiento y también uno de los riesgos más importantes.
Si la compañía consigue una reutilización completa, una frecuencia elevada y una reducción radical del coste por kilogramo, podrá desplegar satélites de mayor capacidad y acceder a misiones actualmente inviables.
Si el desarrollo se retrasa, los costes seguirán acumulándose sin que aparezca todavía una fuente equivalente de ingresos.
Los avances de las últimas pruebas mejoran la credibilidad técnica del programa, pero no demuestran aún su rentabilidad comercial. Entre completar con éxito una prueba y operar diariamente existe una distancia enorme.
El mercado está pagando por la posibilidad de cerrar esa brecha, no por un flujo de caja que ya pueda observarse.
La inteligencia artificial se convierte en el tercer gran negocio
La inteligencia artificial añade una tercera dimensión.
El segmento generó aproximadamente US$2.560 millones en el trimestre, más del triple que un año antes, después de la integración de xAI.
Los planes anunciados incluyen ampliar considerablemente la capacidad de cómputo, utilizarla para desarrollar Grok y vender parte de la infraestructura disponible a clientes externos.
La combinación resulta atractiva sobre el papel. SpaceX podría controlar la conectividad, la capacidad de cómputo y la distribución de servicios de inteligencia artificial.
A largo plazo, también contempla utilizar Starship para desplegar infraestructura orbital. Es una visión con un mercado potencial enorme, aunque todavía depende de inversiones, consumo energético, disponibilidad de chips y avances tecnológicos que no pueden darse por garantizados.
Starlink representa aproximadamente el 55% de los ingresos trimestrales, mientras la inteligencia artificial es el segmento de mayor crecimiento. Fuente: SpaceX.
Los contratos de servicios en la nube proporcionan cierta visibilidad, pero contienen una letra pequeña importante. Algunos acuerdos permiten su cancelación con un preaviso de 90 días después de la fase inicial.
Por tanto, la capacidad contratada no debe confundirse con ingresos irrevocables ni con beneficios asegurados. La concentración en pocos clientes también aumenta el riesgo de que una cancelación altere las expectativas de crecimiento.
SpaceX invierte mucho más de lo que actualmente ingresa
El gasto permite dimensionar la apuesta.
La inversión total del segundo trimestre se aproximó a US$18.400 millones, de los cuales alrededor de US$15.800 millones estuvieron relacionados con inteligencia artificial.
Esta cifra supera ampliamente los US$7.800 millones de ingresos trimestrales.
SpaceX puede asumir temporalmente ese ritmo gracias a la fortaleza de su balance, pero la rentabilidad futura dependerá de que esa infraestructura alcance una utilización elevada.
La salida a bolsa aportó unos US$85.700 millones mediante la colocación de aproximadamente 638,9 millones de acciones a 135 dólares.
Al finalizar junio, la compañía disponía de una liquidez cercana a US$100.000 millones entre efectivo e inversiones negociables. Esa posición reduce el riesgo de financiación y permite desarrollar simultáneamente Starship, Starlink y los centros de datos.
La inversión trimestral de SpaceX supera ampliamente sus ingresos, aunque la compañía dispone de un importante colchón de liquidez para financiar la expansión. Fuente: SpaceX.
Sin embargo, una caja enorme no convierte automáticamente una inversión en rentable. Solo concede más tiempo para ejecutarla.
La compañía todavía debe demostrar que el rendimiento obtenido con ese capital supera el coste de mantener y ampliar una infraestructura tan intensiva.
La compra de Anysphere añade otra apuesta multimillonaria
La compra prevista de Anysphere, creadora de Cursor, por unos US$60.000 millones en acciones busca acelerar la entrada de SpaceX en software empresarial.
El acuerdo puede incorporar una herramienta utilizada por desarrolladores a la infraestructura y los modelos de SpaceX. También introduce riesgo de integración y dilución.
El número definitivo de títulos necesarios para pagar la operación dependerá del precio medio de SpaceX durante los días anteriores al cierre.
Una acción más alta reduce la cantidad de títulos que deben entregarse por un valor fijo de US$60.000 millones. Una caída obliga a emitir más acciones y aumenta la dilución para los accionistas existentes.
El reciente rally mejora, por tanto, las condiciones financieras de la adquisición, pero no elimina el riesgo de pagar demasiado.
¿Cómo debería valorarse SpaceX?
El mercado debe decidir además qué clase de compañía está valorando.
Starlink se parece a una infraestructura de telecomunicaciones con ingresos recurrentes. Los lanzamientos combinan características industriales, tecnológicas y de defensa. La inteligencia artificial se aproxima a un negocio de cómputo y software con mayor potencial de margen, pero también con una competencia mucho más rápida.
Aplicar a todo el grupo un múltiplo propio de una compañía de software puede ser excesivo. Valorarla únicamente como un fabricante aeroespacial también ignoraría unas opciones de crecimiento que no existen en una empresa industrial tradicional.
Esa dificultad favorece oscilaciones intensas, porque pequeños cambios en la narrativa pueden modificar rápidamente el múltiplo que el mercado considera razonable.
Con la acción a los niveles actuales y aproximadamente 13.180 millones de títulos de clases A y B en circulación, la capitalización implícita se aproxima a US$1,9 billones.
Es una estimación que aplica el precio de la clase cotizada al conjunto de acciones, pero sirve para mostrar la exigencia incorporada.
Para justificar esa valoración, SpaceX necesitará convertir una parte considerable de sus proyectos en flujos de caja extraordinarios.
El desbloqueo de acciones será otra prueba para el rally
La oferta de acciones será otro examen inmediato.
El primer vencimiento de restricciones permitió que más de 900 millones de títulos pudieran comenzar a negociarse. El mercado absorbió mejor de lo esperado ese incremento del capital flotante y la acción respondió con fuerza.
El próximo desbloqueo, previsto para el 20 de agosto, comprobará si la demanda puede seguir sosteniendo el precio cuando disminuya nuevamente la prima de escasez.
El gobierno corporativo también importa
El gobierno corporativo completa los riesgos.
Las acciones de clase B conceden diez votos por título, frente a un voto de las acciones de clase A. La estructura permite mantener el control interno y adoptar decisiones con horizontes muy largos, algo útil para proyectos como Starship.
También reduce la capacidad del accionista minoritario para intervenir cuando existan dudas sobre adquisiciones, operaciones entre compañías vinculadas o asignación de capital.
¿Pueden seguir subiendo las acciones de SpaceX?
El escenario favorable exige que Starlink conserve su crecimiento y mejore sus márgenes, que Starship avance hacia una operativa frecuente y que los acuerdos de inteligencia artificial se transformen en ingresos recurrentes.
También requiere que la demanda absorba las nuevas acciones disponibles.
Si estas piezas convergen, SpaceX podría convertirse en una infraestructura global donde lanzamientos, conectividad y cómputo se refuercen mutuamente.
El escenario de riesgo no necesita un fracaso completo.
Bastaría con que Starship acumulara retrasos, que algunos clientes redujeran su demanda de cómputo, que la compra de Anysphere generara más dilución o que el aumento del capital flotante eliminara parte de la prima inicial.
En una valoración tan elevada, unos resultados buenos pueden ser insuficientes si el mercado esperaba resultados excepcionales.
La subida cercana al 40% tiene fundamentos reconocibles, pero su confirmación más inmediata se encuentra ahora en el precio.
La superación de 127,42 dólares rompe la estructura bajista iniciada desde los máximos de junio y permite hablar de un nuevo tramo alcista. Mientras la acción consolide por encima, las correcciones mantienen una lectura constructiva y la recuperación puede extenderse hacia 150 dólares.
Perder 127,42 dólares devolvería las dudas y convertiría la ruptura en vulnerable.
Mantenerlo demostraría que SpaceX no solo ha protagonizado un rebote espectacular, sino que ha empezado a construir una estructura capaz de sostenerlo.
A partir de aquí, el mercado pedirá dos pruebas al mismo tiempo: mínimos crecientes en el gráfico y beneficios crecientes en las cuentas.
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Alejandro de Luis
Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.
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