- El USDJPY se mantiene cerca de máximos de 31 años por el amplio diferencial de tasas entre Japón y Estados Unidos
- Japón ya intervino con fuerza pero solo logró ganar tiempo sin cambiar la tendencia del par
- Los niveles clave a vigilar son 163 y 164 al alza y 160 como soporte psicológico
- El USDJPY se mantiene cerca de máximos de 31 años por el amplio diferencial de tasas entre Japón y Estados Unidos
- Japón ya intervino con fuerza pero solo logró ganar tiempo sin cambiar la tendencia del par
- Los niveles clave a vigilar son 163 y 164 al alza y 160 como soporte psicológico
El dólar cotiza en 162.49 yenes, muy cerca de máximos de 31 años, y parte del mercado tiene la vista puesta en esta paridad, la pregunta creo yo ya no es si el yen está débil sino si las autoridades japonesas volverán a entrar al mercado para defenderlo después de que hasta ahora solo hayan recurrido a advertencias verbales.
El motor de fondo puede ser el diferencial de tasas, el Banco de Japón subió su tasa a 1.0% en junio, el nivel más alto en tres décadas, pero el mercado no espera otro movimiento hasta el último trimestre del año, mientras el bono estadounidense a 10 años rinde 3.9% con una Reserva Federal que sigue restrictiva. Mientras esa brecha exista el capital seguirá fluyendo hacia el dólar y el yen podría seguir bajo presión.
El antecedente es reciente y está confirmado por el propio Ministerio de Finanzas, entre el 28 de abril y el 27 de mayo, Japón gastó 11.73 billones de yenes, unos 73,600 millones de dólares, comprando yenes y vendiendo dólares, la mayor intervención jamás registrada en una sola ronda. Fue después de que el par rompiera los 160.72, y aquí está el dato incómodo, pese al tamaño récord el dólar recuperó ese nivel en apenas seis semanas. La intervención compró tiempo pero no cambió la dirección.
¿Por qué le conviene a Japón intervenir?
Porque el yen débil está golpeando directamente el bolsillo de los hogares japoneses. Japón importa prácticamente toda su energía y buena parte de sus alimentos, y cada yen que pierde la moneda encarece esas importaciones y alimenta una inflación que erosiona el poder adquisitivo y el consumo interno. Además, una depreciación descontrolada daña la credibilidad de las autoridades, si el mercado percibe que Tokio no está dispuesto a defender su moneda, los especuladores se sienten libres de atacarla y la caída se podría maximizar. Intervenir también le da tiempo al Banco de Japón para seguir subiendo tasas a su propio ritmo sin que la moneda se le desplome en el camino.
¿Y por qué no le conviene?
Primero, porque intervenir contra los fundamentos es carísimo y poco efectivo: la experiencia de abril demostró que ni 73,600 millones de dólares alcanzan para revertir una tendencia sostenida por el diferencial de tasas. Segundo, porque para financiar esas operaciones Japón vende parte de sus reservas, típicamente bonos del Tesoro estadounidense, y quemarlas defendiendo un nivel que el mercado va a volver a atacar es desperdiciar munición. Tercero, porque el yen débil no es del todo malo para la economía japonesa: favorece a sus exportadoras, infla las utilidades repatriadas de sus multinacionales e impulsa el turismo, sectores que sostienen buena parte del crecimiento. Y cuarto, porque el gobierno de la primera ministra Takaichi es de corte reflacionario y ha mostrado históricamente mayor tolerancia a la debilidad cambiaria que administraciones anteriores, siempre que la depreciación sea ordenada y no un desplome.
Ahí está la clave, a Japón le preocupa más la velocidad de la caída que el nivel exacto del par, un movimiento gradual hacia 164 probablemente solo genere más advertencias verbales, un desplome desordenado en pocas sesiones es lo que históricamente ha detonado la acción.

Fuente: xStation5
Respecto al gráfico, podemos ver cómo desde inicios de 2025 el dólar frente al yen viene desarrollándose dentro de un canal ascendente que ha respetado tanto los niveles inferiores como los superiores al ser testeados. Actualmente, el nivel a vigilar sería el rompimiento de la zona de los 163 con fuerte volumen, con el nivel psicológico de los 164 yenes por dólar como siguiente referencia. En caso de un rechazo, el nivel a vigilar sería el psicológico de los 160 yenes por dólar, y la pérdida de este nivel podría traer de vuelta al par a la zona de los 155. Esto para los movimientos que puedan darse en las siguientes sesiones.
El escenario podría quedar así, si el par se mantiene subiendo de forma ordenada, lo más probable es que Japón siga administrando la situación con palabras. Pero si el movimiento se acelera y se vuelve desordenado, la historia reciente sugiere que el Ministerio de Finanzas no va a dudar en volver a entrar, aunque posiblemente sepa que solo está comprando tiempo.
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Raúl Ojeda Espino
Analista Colaborador en XTB LATAM, especializado en Instrumentos Derivados.
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