- El rally global, liderado por el Nasdaq 100, está impulsado no solo por fundamentales (rebote de semiconductores tras caídas y expectativas sólidas de beneficios), sino sobre todo por factores técnicos como la cobertura de opciones (gamma), compras sistemáticas de fondos CTA y cierre de posiciones cortas, que están generando un efecto de retroalimentación alcista.
- Europa sigue rezagada por su mayor exposición a energía, ciclo económico y factores externos, aunque presenta oportunidades selectivas —especialmente en el IBEX 35— donde compañías como Merlin, IAG o Mapfre podrían beneficiarse de tendencias estructurales (centros de datos, normalización del tráfico aéreo y tipos de interés más altos).
- El rally global, liderado por el Nasdaq 100, está impulsado no solo por fundamentales (rebote de semiconductores tras caídas y expectativas sólidas de beneficios), sino sobre todo por factores técnicos como la cobertura de opciones (gamma), compras sistemáticas de fondos CTA y cierre de posiciones cortas, que están generando un efecto de retroalimentación alcista.
- Europa sigue rezagada por su mayor exposición a energía, ciclo económico y factores externos, aunque presenta oportunidades selectivas —especialmente en el IBEX 35— donde compañías como Merlin, IAG o Mapfre podrían beneficiarse de tendencias estructurales (centros de datos, normalización del tráfico aéreo y tipos de interés más altos).
El extraordinario repunte de las bolsas mundiales continúa, a la espera de lo que ocurra este fin de semana y de comprobar si Irán y Estados Unidos logran prorrogar su tregua. El actual FOMO (miedo a quedarse fuera del mercado) está empujando a muchos inversores a mantenerse dentro, e incluso a aprovechar las caídas recientes para incrementar posiciones.
El Nasdaq 100 encadena ya 12 sesiones consecutivas al alza, algo que no ocurría desde julio de 2017 y que solo ha superado en cuatro ocasiones en su historia. Este tipo de rachas refleja no sólo fortaleza, sino también un posicionamiento muy alineado con la tendencia.
Los inversores están encontrando un refugio inesperado en todo tipo de sectores, desde los semiconductores hasta el software empresarial. Incluso Michael Burry ha señalado recientemente que ha tomado posiciones en algunas compañías tras las caídas de comienzos de año, lo que refuerza la idea de que el mercado ha recuperado atractivo en determinados segmentos.
Este impulso ha beneficiado especialmente a los gigantes del hardware, con Intel, SanDisk y Micron Technology destacando como algunos de los valores con mejor comportamiento. Desde el 30 de marzo, cuando el S&P 500 marcó mínimos anuales, estas compañías acumulan subidas del 66%, 61% y 42%, respectivamente.
El retroceso previo del sector había comprimido los múltiplos hasta niveles más atractivos, mientras que las expectativas de crecimiento de beneficios se mantenían sólidas.
Esta combinación —caída de valoraciones con crecimiento intacto— ha creado un entorno especialmente favorable para una recuperación significativa, incluso antes de la próxima temporada de resultados.
Factores técnicos: el verdadero motor del rebote de las bolsas
Más allá de los fundamentales, una parte clave del movimiento de las últimas semanas se explica por factores técnicos. En concreto, tres dinámicas están actuando de forma simultánea, reforzando la tendencia: el mercado de opciones, flujos sistemáticos y la recompra de posiciones bajistas.
Opciones: la mecánica invisible que ha empujado al mercado
Una parte clave de la subida reciente del mercado se explica por el posicionamiento en opciones, en particular por la fuerte demanda de opciones de compra (calls). Cuando los inversores compran calls de forma agresiva, los creadores de mercado (dealers) se ven obligados a cubrir su exposición comprando acciones o futuros del índice. Este proceso, conocido como cobertura de gamma, genera un flujo comprador adicional que empuja al mercado al alza.
En el entorno actual, la asimetría entre calls y puts se ha disparado: hay mucha más demanda de apuestas alcistas que de coberturas bajistas. Esto no solo refleja un cambio en el sentimiento —más optimista—, sino que tiene un impacto mecánico en los precios. A medida que el mercado sube, los dealers deben seguir comprando para mantenerse cubiertos, lo que crea un efecto de retroalimentación positiva. Además, mientras esta “gamma positiva” se mantiene, los movimientos tienden a ser ordenados y con baja volatilidad, lo que favorece un avance progresivo del índice. En otras palabras, no es solo que los inversores sean optimistas: es que la propia estructura del mercado está obligando a comprar en las subidas.
Sin embargo, este equilibrio puede cambiar rápidamente. Hoy vence un elevado volumen de opciones, lo que podría provocar un cambio en la estructura del mercado, pasando de un entorno de gamma positiva —donde los creadores de mercado suavizan los movimientos— a uno de gamma negativa. En este escenario, la dinámica se invierte: en lugar de frenar las subidas y caídas, los flujos de cobertura tienden a amplificarlos. Esto implica que el mercado podría volverse más volátil, con movimientos más bruscos en ambas direcciones, ya sea acelerando las subidas si continúa la tendencia o favoreciendo una corrección si aparece presión vendedora.
CTAs: el motor sistemático detrás del rally
Otro factor determinante ha sido la actuación de los fondos sistemáticos, en particular los CTA (Commodity Trading Advisors), que operan siguiendo tendencias. Tras haber acumulado posiciones cortas significativas durante la caída previa —con ventas masivas que alcanzaron cifras cercanas a récord—, estos fondos se han visto forzados a recomprar rápidamente a medida que el mercado ha girado al alza.
Este proceso ha generado uno de los mayores episodios de compra sistemática de los últimos años, con decenas de miles de millones entrando en renta variable global en muy pocos días. La clave es que estos flujos no dependen de noticias o valoraciones, sino de reglas cuantitativas. Mientras la tendencia siga siendo positiva y la volatilidad se mantenga contenida, estos fondos seguirán comprando, incluso en escenarios de mercado lateral. Esto ayuda a explicar por qué las bolsas han seguido subiendo incluso sin catalizadores macroeconómicos claros.
Recompra de posiciones cortas: el efecto acelerador
A estos factores se suma la recompra de posiciones cortas, especialmente relevante en sectores que habían sido previamente castigados, como el software. Cuando los inversores que apostaban a la baja se ven obligados a cerrar sus posiciones ante la subida del mercado, deben recomprar acciones, generando una demanda adicional. Este fenómeno, conocido como short squeeze, puede intensificar los movimientos al alza y explicar por qué algunos valores suben con especial fuerza.
En un entorno donde el sentimiento ha cambiado rápidamente, este efecto actúa como acelerador del rebote, amplificando las subidas en los segmentos más sensibles al posicionamiento previo.
Europa rezagada del repunte del mercado
Europa entra en una fase especialmente decisiva para sus mercados bursátiles. La dirección que tomen las bolsas dependerá de varios factores clave, tanto macroeconómicos como estructurales.
Por el lado alcista, hay tres catalizadores principales. En primer lugar, una moderación de la inflación —especialmente en materias primas energéticas— aliviaría la presión sobre empresas y consumidores. En segundo lugar, una política monetaria más predecible por parte del Banco Central Europeo, evitando subidas de tipos demasiado agresivas, favorecería la inversión y el crecimiento.
Y, en tercer lugar, el gran punto diferencial: el impulso estructural de Europa. Si se materializan iniciativas como los eurobonos, el aumento de la inversión pública y programas estratégicos, podríamos ver una mejora del crecimiento potencial. Este cambio de paradigma —más inversión, menos dependencia exterior y mayor autonomía — podría justificar una expansión de múltiplos, especialmente teniendo en cuenta que Europa cotiza con descuento frente a otros países como EE. UU. El mundo camino hacia la fragmentación y Europa no puede verse limitada por la burocracia, tiene que tomar las riendas del futuro e invertir con fuerza para no quedarse más rezagada.
Por el lado bajista, los riesgos son claros. Un encarecimiento prolongado de la energía seguiría penalizando los márgenes empresariales y el consumo. En Europa sectores como el lujo, el químico o los bancos son muy relevantes y pueden notar las consecuencias económicas a la baja. A esto se suma el riesgo de que el Banco Central Europeo actúe de forma demasiado restrictiva, provocando una desaceleración más intensa de la economía.
Además, la dependencia de Europa de factores externos —energía, comercio global o geopolítica— sigue siendo un punto débil. Cualquier deterioro en estos frentes podría frenar la recuperación y mantener a las bolsas en un rango lateral o incluso bajista.
Oportunidades en el Ibex 35
Merlin Properties
Merlin es una de las empresas que más puede beneficiarse de la demanda de centros de datos. La compañía está apostando por este nuevo negocio por varios motivos. El primero de ellos es que la demanda es tan alta que las grandes tecnológicas tratan de alquilar capacidad de centros de datos que aún no están en funcionamiento. Nuestro país tiene mucho espacio para construir centros de datos, así como un alto desarrollo en renovables que puede suministrar de energía dichas instalaciones.
Además, se estima que el 70% del tráfico de datos entre Estados Unidos y la UE pasa por España. Se espera que la capacidad de los centros de datos en Europa se multiplique por 4 para 2035. En segundo lugar, este negocio proporciona mayor diversificación a la compañía y una fuente de crecimiento de los ingresos muy atractiva y que puede estar algo menos correlacionada que el resto de líneas de negocio. Además, el periodo medio de arrendamiento es mayor y la rentabilidad bruta de momento también es más alta que la del resto de negocios. Aunque en el corto plazo las presiones en los tipos de interés pueden reducir el atractivo de la acción, creemos que pesará mucho más el potencial del negocio y la estabilidad de rentas.
IAG
La compañía ha sido una de las empresas más perjudicadas por el conflicto en Oriente Medio y se deja un 15% desde el 26 de febrero. El coste del combustible es su principal gasto operativo, representando más del 20% total y aunque en el corto plazo la compañía cubre con derivados la mayor parte de sus necesidades de combustible, al inversor le preocupa los vencimientos y el corte del tráfico aéreo en los países de la región. Sin embargo, pensamos que una vez la paz se materialice la compañía puede conseguir rebotes importantes.
Primero, las rutas más rentables para IAG son las que tienen como destino el continente americano, tanto norte como sur, no afectados por cierres aéreos. Segundo, IAG es uno de los operadores más eficientes del sector y gracias a la renovación paulatina de la flota, su consumo de combustible por trayecto también está descendiendo. Y tercero, el bajo endeudamiento de IAG le coloca en una posición mucho menos arriesgada que otros operadores del sector. Por todo ello, creemos que IAG será una de las favoritas del mercado cuando el panorama en Oriente Medio se aclare.
Mapfre
Un entorno de tipos de interés más altos puede beneficiar a Mapfre. La base de clientes de la compañía suele tener un perfil conservador y el aumento de tipos permite a la empresa lanzar más productos de tipo garantizado, lo que probablemente suponga un espaldarazo para el negocio de vida-ahorro. Además, la compañía ya ha salido del importante bache que encontraba en el ramo de autos y esto debería incrementar la rentabilidad global.
Creemos que el impacto de la IA en el sector no será tan grave como se descuenta e incluso permitirá mejorar los modelos de riesgo de las compañías. Esto tendrá un impacto positivo en los beneficios a medio y largo plazo.
Calendario del día: Un final de semana tranquilo
El alza del petróleo presiona al EURUSD, continúa el rally en Wall Street
El petróleo rebota hacia los 100 dólares ante estimaciones de un acuerdo con Irán en 6 meses
📊Comentario del día - Fiebre por la IA
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