- La vuelta de la inflación
- ¿Cómo está el consumo en Estados Unidos?
- La Era de Kevin Warsh: ¿Subida de Tipos a la Vista?
- Materias Primas: El Cobre es el "Nuevo Petróleo"
- Geopolítica: El Frágil Equilibrio Trump-Xi
- Agenda de la semana
- Nvidia presenta sus resultados trimestrales
- La vuelta de la inflación
- ¿Cómo está el consumo en Estados Unidos?
- La Era de Kevin Warsh: ¿Subida de Tipos a la Vista?
- Materias Primas: El Cobre es el "Nuevo Petróleo"
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La economía global se encuentra en un punto de inflexión: el regreso de la inflación. La inflación en Estados Unidos en el mes de abril se situó en el 3,8% —su nivel más alto desde mayo de 2023— y unos precios al productor (IPP) disparándose hasta el 6%.
La vuelta de la inflación
Uno de los principales culpables es el aumento de los precios del petróleo, que impacta directamente en los costes del combustible. En Estados Unidos, a fecha de febrero del 2026 el 52% del precio de la gasolina se debía al precio del petróleo, mientras que el 17% eran costes de refino. En el caso del diesel, estas cifras se ubicaban en el 41% y 23% respectivamente. Por ello, las subidas del precio del petróleo se han traducido en un despunte de más del 50% en los precios de la gasolina en Estados Unidos, lo que está creando un clima de crispación en una sociedad muy acostumbrada al uso del transporte y que había vivido recientemente unos precios de la gasolina bajos, con Trump atribuyéndose tal logro.
Un punto que se suele mencionar aquí es que Estados Unidos es exportador neto de petróleo y que unos mayores precios implica también unos mayores ingresos por dicha exportación. Además, hay que sumar que las exportaciones de petróleo estadounidense se han incrementado en unos 2 millones de barriles de petróleo diarios desde el estallido de la guerra en Oriente Medio. Sin embargo, esto también tiene un coste elevado para los consumidores americanos. En concreto, se estima que los consumidores estadounidenses han gastado entre 40.000 y 45.000 millones de dólares más en combustible desde el inicio de la guerra comparado con el mismo periodo del año anterior. De hecho, si la guerra se prolonga, podríamos ver un sobrecoste que supere los 100.000 millones de dólares. Este impacto es mayor en las clases medias y bajas y es probable que veamos un recorte en otro tipo de gastos si eso se prolonga.
En relación con el impacto inflacionario, la FED proyecta una inflación media anual del PCE para 2026 del 3,3% si el estrecho permanece cerrado hasta tres meses, mientras que podría alcanzar el 3,8% si el estrecho de Ormuz permanece cerrado durante 3 trimestres.
¿Cómo está el consumo en Estados Unidos?
Las cifras de ventas minoristas de abril, que muestran un incremento nominal del 4,9% interanual, podrían inducir a un optimismo injustificado. Sin embargo, al desglosar los datos, observamos que gran parte de este "crecimiento" es puramente nominal; es decir, los consumidores están gastando más simplemente porque los productos cuestan más, no porque estén adquiriendo un mayor volumen de bienes. El sector del comercio electrónico sigue siendo el motor (+11%), pero la caída en sectores clave como el mueble (-3,6%) sugiere que el consumidor medio está empezando a recortar gastos discrecionales para priorizar lo esencial.
La Era de Kevin Warsh: ¿Subida de Tipos a la Vista?
En este contexto de presión alcista, todas las miradas se centran en el 17 de junio (en mayo no tendremos reunión de la FED). Será la primera reunión de la Reserva Federal presidida por Kevin Warsh, quien asume el cargo en un momento crítico tras la salida de Jerome Powell. El mercado ya ha empezado a descontar la realidad: la probabilidad implícita de una subida de tipos en 2026 ha escalado hasta el 50%.
Warsh se enfrenta a un mandato de estabilidad de precios que parece escaparse de las manos. Aunque algunos esperan que su primera medida sea una reducción del balance en lugar de una subida directa de tipos, la persistencia de una inflación subyacente en servicios del 3,4% deja poco margen de maniobra. El dólar ya ha reaccionado fortaleciéndose frente a todas las divisas del G10, reflejando en parte la expectativa de una política monetaria más restrictiva en EE. UU (y la subida de los precios del petróleo, que cotiza en dólares)
Materias Primas: El Cobre es el "Nuevo Petróleo"
Mientras los metales preciosos como la plata sufren una alta incertidumbre debido a una demanda industrial debilitada en sectores como el fotovoltaico, el cobre está protagonizando su propia revolución. Impulsado por la explosión de la Inteligencia Artificial y la necesidad masiva de infraestructura para centros de datos, se prevé que la demanda de cobre aumente un 50% para 2040.
A corto plazo, la "crisis del azufre" —un reactivo clave cuya oferta depende en un 50% de las exportaciones del Golfo Pérsico— está estrangulando la producción de cobre en regiones como Chile. Con China prohibiendo sus propias exportaciones de ácido sulfúrico para proteger su industria interna, el mercado de metales industriales se encamina hacia un déficit estructural que podría duplicar o triplicar los precios actuales en el futuro cercano.
Geopolítica: El Frágil Equilibrio Trump-Xi
Finalmente, el reciente encuentro en Pekín entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping ha inyectado una dosis de estabilidad superficial, pero ha dejado los grandes temas sin resolver.
El gran anuncio corporativo de la cumbre fue la compra por parte de China de 200 aviones comerciales a Boeing. Aunque la cifra parece astronómica sobre el papel, la reacción de Wall Street fue de absoluta frialdad: las acciones de la compañía aeroespacial se desplomaron más de un 4% inmediatamente después del anuncio, ya que fue una cifra inferior a la esperada. Una orden de 200 aviones se interpreta como una "compra de mantenimiento" o un gesto político de goteo para templar los ánimos de la administración Trump, en lugar de una apertura real de su mercado aeronáutico. Para la directora ejecutiva de Boeing, Kelly Ortberg, este contrato ofrece un alivio temporal para sus líneas de producción, pero no resuelve el problema de fondo: China sigue decidida a potenciar su propio campeón nacional de la aviación (el COMAC C919) para reducir a largo plazo su dependencia tecnológica de Occidente.
El punto de mayor fricción y expectación de la cumbre giraba en torno a los semiconductores de última generación. Los rumores de los días previos ya sugerían que la Casa Blanca planeaba suavizar las restricciones de exportación para permitir la venta de los codiciados chips H200 de Nvidia al mercado chino. Sin embargo, la cumbre concluyó y no está claro si China comprará dichos chips. El CEO de Nvidia, Jensen Huang, estuvo presente en Pekín liderando la presión corporativa para convencer a Washington de que los bloqueos tecnológicos son un arma de doble filo. La tesis de Silicon Valley es clara: restringir el acceso a los chips de Inteligencia Artificial avanzada no detiene a Pekín; por el contrario, acelera los incentivos para que el gobierno chino financie masivamente la autosuficiencia de sus gigantes locales (como los procesadores de la serie Ascend de Huawei).
Uno de los aspectos más reveladores de este encuentro en Pekín fue el extraordinario despliegue de la delegación empresarial estadounidense que orbitó la cumbre. Figuras de la talla de Tim Cook (Apple), Elon Musk (Tesla), Larry Fink (BlackRock) y David Solomon (Goldman Sachs) formaron parte activa del ecosistema de la reunión. Mientras la retórica política de Washington coquetea constantemente con el aumento de aranceles y la relocalización, estos líderes actúan como un poderoso contrapeso privado. Apple y Tesla siguen estando profundamente integradas en las cadenas de suministro y de ensamblaje chinas, y dependen de la salud de su mercado interno de consumo. Por su parte, los titanes financieros como Fink y Solomon buscan desesperadamente estabilidad regulatoria en Pekín. En un entorno donde el impulso crediticio de China muestra signos evidentes de desaceleración y debilidad , Wall Street teme que un repunte de las tensiones comerciales estrangule las inversiones internacionales y provoque un retroceso en los planes de inversión en infraestructuras a nivel global.
Por su parte, la crisis geopolítica derivada de la guerra en Irán y el consiguiente bloqueo del Estrecho de Ormuz obligó a incluir la seguridad energética en la agenda bilateral. En este frente, la cumbre escenificó un pragmatismo frío pero necesario por ambas partes. Pekín ha manifestado su rotundo deseo de que el estrecho se abra lo antes posible. Al ser el mayor importador de petróleo del Golfo Pérsico, el shock energético y el encarecimiento del crudo dañan de forma directa los márgenes de su sector manufacturero. Además, según las declaraciones del presidente Trump, el mandatario Xi Jinping ha respaldado formalmente la postura de los Estados Unidos en contra de que Irán desarrolle o posea armas nucleares. Para Pekín, este apoyo es un movimiento táctico: le permite presentarse ante el mundo como un actor global responsable y cooperativo en materia de no proliferación, al tiempo que intenta calmar las tensiones en una ruta de navegación que considera vital para su propia supervivencia económica. Sin embargo, este consenso es estrictamente nuclear; China ha evitado cuidadosamente comprometerse con el cumplimiento de las sanciones económicas estadounidenses dirigidas a ahogar la producción de crudo iraní.
Agenda de la semana
La agenda económica arranca con la mirada puesta en Asia y Europa
La semana se inicia con la publicación de la producción industrial de China correspondiente a abril, una cifra vital para medir si el gigante asiático logra sostener el pulso manufacturero a pesar de la ralentización de su impulso crediticio e inmobiliario.por su parte, el martes tendremos el PIB anualizado de Japón.
El miércoles será la jornada macroeconómica más intensa. Se darán a conocer los datos de inflación del IPC de abril en el Reino Unido y el IPCA de la Eurozona. Sin embargo, el plato fuerte llegará por la tarde con la publicación de las Actas de la última reunión del FOMC de la Reserva Federal.
Nvidia presenta sus resultados trimestrales
Sin embargo, el evento más importante de la semana serán los resultados de Nvidia. Hasta hace poco, la compañía era considerada el jugador más dominante e imprescindible de la revolución de la IA generativa. Ahora, sus cifras no solo importan a sus accionistas, sino que actúan como el termómetro de salud de todo el sector tecnológico y de la sostenibilidad de las valoraciones en la bolsa estadounidense. Las previsiones de consenso recopiladas por Bloomberg reflejan la magnitud de las expectativas depositadas en la firma dirigida por Jensen Huang. Aunque la tasa de crecimiento interanual del primer trimestre del 2027 fiscal se moderará al +79% (frente al impresionante +262% del año anterior), las proyecciones para los trimestres fiscales sucesivos se mantienen muy elevadas, estimando un +84% en el segundo trimestre, un +70% en el tercero y un 60% en el cuarto trimestre de su 2027 fiscal. El mercado asume que la demanda institucional de infraestructura para centros de datos sigue expandiéndose a pasos agigantados. De hecho, parte del aumento del capex de los hiperescaladores debería ir a parar a Nvidia, aunque tenemos que señalar que también se señaló el incremento de los chips de memoria, mercado en el que Nvidia no participa.
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